El resultado de la segunda vuelta

Mañana se realizará la segunda vuelta en Chile, dentro de 24 horas tendremos más o menos despejado quién será el próximo presidente del país, o bien Gabriel Boric, o bien José Antonio Kast. Los sondeos realizados hasta hace más de una semana muestran que Boric cuenta con cierta ventaja, sin embargo diferentes sucesos políticos han ocurrido desde entonces que podrían modificar la balanza.

Las campañas de ambos candidatos han sido muy diferentes. Gabriel Boric, recorrió muchas comunas populares a lo largo del país, mientras que Kast invirtió más tiempo en un viaje a Estados Unidos y en su live con Franco Parisi en un claro intento por captar sus votos que le garantizarían una victoria segura. Ambos candidato, sin embargo, han convergido en un acercamiento hacia el centro, Kast intentando un pacto con la centro derecha, Boric por otra parte acercándose a la centroizquierda, de la cual ha tenido un apoyo mayoritario (desde Lagos hasta Provoste y Bachelet); si bien es cierto, ambos candidato han logrado aupar al conjunto de la derecha y la izquierda en su bloque, no es menos cierto que en el camino sus discursos han debido de moderarse a un punto tal que la misma alma de su candidatura ha perdido el toque “radical” característico.

En la primera vuelta, la derecha (Sichel y Kast) sumó un 40,7% de los votos válidos, la izquierda (Boric, Provoste, Enríquez-Ominami) un 45,02%. Con estos resultados, si el día de mañana se mantienen estos comportamientos, Boric ganaría con un 52,9% de los votos. Por este motivo siempre fue muy valioso conocer la mejor forma de atraer los votos de Parisi, tenerlos a su favor aseguraría la victoria de Kast. Lo lógico en ese momento era pensar que ambos candidatos irían a su encuentro para conseguir ese favor, sin embargo solo Kast asistió a su programa mientras que Boric se abstuvo después de aceptarlo por motivos de principios.

Margen aparte de la excusa o explicación de la ausencia, los hechos han conllevado a que Parisi se vea movido hacia el eje de la derecha en una situación muy cómoda pues al ser su discurso siempre crítico con la derecha e izquierda, su argumento se mantiene toda vez que le basta decir que solo con Kast tuvo la oportunidad de mantener una conversación. Esto es, la ausencia de Boric facilitó a Parisi el camino de apoyar una candidatura sin hacerlo, posibilitado gracias a los hechos sobre los cuales no tuvo poder ni influencia alguna. De hecho, esta era una de las tres opciones que tenía Parisi antes de sus respectivas reuniones y consultas con los militantes. En este sentido, el excandidato del PdG puede mantener de jure su independencia aun cuando, de facto, ha terminado pactando aunque sea tenuemente. Si todos estos movimientos resultan como busca Kast, en el mejor de los casos podría ganar con un 53,51% de los votos.

De todas formas, ambas opciones son todavía muy teóricas. Por una parte porque no sabemos cuantos votantes de la centro izquierda y centro derecha realmente votarán por uno de los candidatos, y por otra, no sabemos cuán flexible y elástico es el votante del PdG ante las palabras de Parisi, Kast, Boric, e incluso los resultados internos de su partido. No podemos asegurar, a priori, que todos los votantes de Sichel, Enríquez-Ominami, Provoste y Parisi vayan a votar como se espera que votarán.

Entonces tenemos cuatro opciones.

  1. Que los votantes de derecha e izquierda voten en conjunto a sus candidatos más cercanos sin influencia de Parisi, en cuyo caso Boric ganará con 2 o 3 puntos porcentuales.
  2. Que además de lo anterior, los votos de Parisi se sumen a los votos de la derecha, lo que daría como resultado unos 2 o 3 puntos porcentuales a favor de Kast.
  3. Asumiendo el punto 1, que los votos de Parisi se distribuyan de una manera mucho más divergente, tal que el ganador podría ser o Boric o Kast.
  4. Y por último, que tanto los votantes del centro (derecha e izquierda) y el PdG tiendan más hacia la abstención y a la divergencia, dando igualmente resultados dispares, o gana Boric o gana Kast.

No obstante, es poco probable que dado la impronta marcada en esta elección la abstención vaya a ser superior a la ya reflejada, puede ser una opción, pero dudo que sea muy superior, aun así es una posibilidad que no podemos obviar.

Con todo, hay una quinta opción mucho menos probable pero que de gestarse, marcaría una victoria mucho más sorpresiva, y es que el 52,67% de los votantes que se abstuvieron en primera vuelta, acudan a votar en alguna proporción de manera que desequilibre todo el resultado. Es muy poco probable, pero no es imposible. Y eso sería decisivo en tanto con solo 1/5 de sus votos se podría zanjar el resultado.

A las opciones anteriores se puede agregar la última…

… 5.  Dado por hecho alguno de los puntos anteriores, si los abstinentes votan el resultado lo marcará su decisión.

En este minuto, es imposible asegurar que se vaya a cumplir al 100% ninguno de estos supuestos, pero ciertamente alguno se cumplirá. Opino que es mucho más probable que se concreten 1 y 3: porque si coincidimos que el voto de la centroizquierda e izquierda titubeante, indeciso y desencantado se ha abanderado del lado de Boric a partir de la visita de Bachelet, las palabras de Lagos, el apoyo de la DC, Provoste y el resto de partidos, en la misma medida Kast ha obtenido el apoyo de  la centroderecha, incluso sin el completo soporte de Sichel, ya la UDI, RN y Evópoli habrían manifestado la suma a su candidatura, políticos de peso como Evelyn Matthei y Joaquín Lavín han entregado su sostén directo o indirecto; es más, incluso cuando desde ambos lados ha habido cierta reticencia, es de suponer que la aversión hacia la izquierda o derecha de cada lado supera la aversión hacia el candidato rival. Por otro lado, aceptando 3, ciertamente habrá una divergencia de votos de Parisi tanto a Kast como Boric, mas, el perfil del votante de Parisi siempre ha sido económicamente mucho más cercano al modelo de Kast y políticamente mucho más liberal, reformista si se quiere, la aversión que podrían mantener los votantes de Parisi hacia el candidato de derecha puede haberse disipado tras el encuentro en el live de Parisi.

De ser este el caso, Kast ganaría, pero con un margen mucho más estrecho.

El problema que analizo no se acaba aquí. El día de mañana cuando conozcamos el resultado y al próximo presidente del país solo tendremos dilucidado un nuevo capítulo en la compleja historia de este país, todavía falta saber qué nos depara en el mediano plazo.

El presidente que gane, si lo que quiere es gobernar, deberá centrarse. Estará en una situación económicamente muy delicada y socialmente sumamente peliaguda.

El parlamento está dividido, por tanto para gobernar deberán alcanzarse grandes acuerdos si lo que se pretende es avanzar y no quedarse empantanado en peleas faranduleras, ambos candidatos ya han dado muestras de este hecho al momento de moderar sus promesas electorales, en el caso de Kast ya no hay lugar a la reducción de impuestos tan radical ni a la eliminación del Ministerio de la Mujer, en el caso de Boric, irremediablemente deberá tomar partido frente a problemas como el conflicto en la Araucanía o las continuas manifestaciones en la Plaza Baquedano/Dignidad, y desde luego, su posición en el Parlamento es mucho más débil que la ostentada por la Nueva Mayoría en 2014. Quien esté en el cargo, finalmente, deberá ensuciarse las manos con el fin de gobernar.

Económicamente, el país no puede resistir grandes reformas que sigan minando las cuentas del país, pero socialmente es imperioso un cambio, la disyuntiva no podrá ser resuelta si no es con grandes acuerdos y aceptando que buena parte de la sociedad sufrirá tras la toma de ese acuerdo. En este sentido Kast puede tener una ventaja, sin embargo, tanto la presión social como política pueden incidir en revertir todos sus intentos. E incluso con el fin de asegurar unos objetivos deberá ceder ante otros, si para salir de esta apremiante situación económica debe ceder en sus objetivos sociales, sus objetivos programáticos quedarán en el mejor de los casos a medias. Esto, sin olvidar la turbulenta situación económica internacional.

Independiente de quien gane, el hecho es que en el mediano plazo podremos observar si el problema de Chile tenía relación con el modelo de 30 o 40 años, tan elogiado y criticado a la vez, o solo se debía a factores políticos y culturales (intergeneracionales, influencia interna o externa, etcétera). Si es lo primero, la receta de Kast está destinada al fracaso, si es lo segundo, podríamos prever que si logra aplicar una buena dosis de su programa se comenzaría a vislumbrar un Chile restaurado, no obstante, es muy probable que el problema tenga una causa mucho más profunda de la diagnosticada por la derecha, y que Kast solo sea un presidente más que termine igual o peor que Piñera.

Otro hecho que hemos olvidado estos turbulentos días de política es el papel de la Convención Constituyente. El presidente electo podría jugar a favor o en contra del plebiscito de salida. Si Kast sale electo y no logra buenos resultados durante sus primeros meses, la Convención perfectamente podría fortalecerse, exactamente a la inversa ocurriría con Boric en La Moneda. El presidente en ejercicio tendrá una gran responsabilidad en su relación con este proceso, y cualquier error de trato y comunicación puede conjugar muy a favor o en contra de su propia gestión.

Por otra parte, el derrotado con diferencia podrá fortalecer su posición radical. La oposición no perdonará ningún error del presidente. Boric/Kast podrían volver a su posición de izquierda/derecha radical, y en cierto sentido si los vientos juegan a su favor serán los grandes ganadores en este mediano plazo.

En resumen, un congreso dividido, una economía en rojo, una fuerte oposición política, unos aliados políticos que desconfían de su propio líder, una sociedad que no perdona, en sí, un país dividido… no es un buen panorama para la presidencia.

No habrá soluciones mágicas ni grandes líderes. El próximo presidente del país será un hombre débil que deberá asumir la realidad de las leyes sociales que priman sobre decisiones personales.

También es cierto que los candidatos sepan lo difícil que será gobernar sin verse en el intento sumamente dañados, e incluso es probable que sepan que la opción más cómoda sea mantenerse en la oposición, pero lo que no es una opción en política, es pensar solo en el mediano plazo.



Categorías:Política

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