Las elecciones en Chile

Queda poco más de un mes para las elecciones presidenciales y el escenario que se nos presenta es bastante interesante, por una parte hay una opinión coincidente de la debilidad de los candidatos de cara a la capacidad por hacerse de votos, y por otra, hasta ahora, los dos primeros candidatos en preferencia son políticos que provienen de partidos o bloques relativamente nuevos. Si las elecciones se dieran el día de mañana, por primera vez desde el retorno a la democracia la segunda vuelta se daría entre candidatos que no pertenecen a los bloques tradicionales de centroizquierda y centroderecha.

La situación es más compleja, y es que las dos primeras mayorías son aún muy débiles, detrás se presentan las candidaturas abanderadas por los bloques tradicionales de centroderecha y centroizquierda que todavía persisten con cierto nivel de popularidad. Sin embargo, el momento actual se complica si consideramos que como en cualquier período de elecciones, cada suceso político puede desencadenar cambios importantes en las preferencias de voto, así, Sebastián Sichel terminó pasando de la segunda a la tercera (o cuarta según la encuesta) preferencia en pocas semanas debido a diferentes cuestionamientos a su candidatura y al actual presidente que pertenece a su coalición. En este sentido, a pesar de que falte muy poco para las elecciones son estos eventos políticos completamente impredecibles los que marcarán los cambios en las preferencias más que cualquier otro hecho predecible (campañas, debates presidenciales y entrevistas).

Si a todo lo anterior agregamos que durante los últimos procesos electorales el resultado se distanció bastante al proyectado por las encuestas (entre otras razones por el efecto mismo de la abstención), es muy complejo todavía tener la certeza de los resultados del 18 de noviembre.

Con todo, es posible prever algunos puntos centrales que eventualmente se sostendrán en el tiempo a pesar de los eventos predecibles e impredecibles (estos últimos solo podrían afectar la tendencia si su impacto es realmente significativo), entre los que destaco:

  1. El efecto bajista que marca el gobierno de Piñera en mínimos históricos de popularidad difícilmente podrá dejar espacio a la candidatura de Sichel para su repunte. Es por lo tanto altamente posible que José Antonio Kast se sostenga en un lugar entre el primero y el segundo.
  2. El efecto del estallido social del 18 de octubre de 2019 ha sido tan profundo, que el electorado tradicionalmente de izquierda se ha posicionado más a la izquierda (en número y discurso) que el bloque de centroizquierda que ha gobernado el país entre el retorno a la democracia y 2010, y luego entre 2014 y 2018. Por lo tanto, Gabriel Boric seguirá ubicado entre el primer y segundo lugar.

En resumen, es el tercer puesto el que se disputarán Yasna Provoste y Sebastián Sichel.

El resto de los candidatos (Marco Enríquez Ominami, Franco Parisi y Eduardo Artés) se disputarán los votos restantes, un aproximado 10%.

Esta tendencia del voto es la que se ha construido luego de semanas de campaña electoral, debates, entrevistas y acusaciones mutuas. Es decir, el porcentaje  que se prevé tanto a Kast como a Boric, es un número que ha resistido a todos los ataques de sus rivales gracias por un lado a la convicción de sus votantes, y por otro a su propia elocuencia.

¿Qué sentido tiene todo esto?

Partamos entendiendo que ya hay unos lugares más o menos establecidos, y sin mucha capacidad para cambiar este orden, cada candidato y bloque ya debería estar barajando su estrategia de cara a los resultados presidenciales, no es lógico ni responsable suponer un resultado irrealista el día 18 de noviembre.

Lo que observamos al leer los discursos de los candidatos en los diferentes espacios públicos, es que inicialmente cada uno actuaba atrincherado en su programa y su candidatura, pero ya conocidas las tendencias de preferencia, se ve una incipiente formación de alianzas. Así, tras los últimos debates, es evidente que Boric y Provoste han confluido en su ataque contra Kast y Sichel. Y es que aun cuando el Frente Amplio (más el partido comunista) tiene la certeza de que su candidatura obtendrá más votos que Unidad Constituyente (ex Concertación), también saben que el Frente Amplio no podrá ganar las elecciones sin su apoyo, ni tampoco tendrán los escaños suficientes para promover sus políticas en el Senado. En cambio, dentro de Chile Podemos Más (ex Alianza), no es tan evidente esta alianza, sin ir más lejos, son varios los diputados de RN y UDI que han pasado a formar filas del Partido Republicano o que al menos, han dejado claro su apoyo directo a José Antonio Kast, escenario en el que la secretaria general de la UDI, María José Hoffmann, anunció que no sancionarán a los militantes que apoyen al candidato presidencial del Partido Republicano, José Antonio Kast, en desmedro del abanderado de Chile Podemos Más, Sebastián Sichel.

De momento lo que se observa es que los bloques de izquierda, con todas sus reticencias internas, han sabido mantener su unidad entendiendo y asumiendo las previsiones electorales, pero conservando su propia independencia. No obstante, en la derecha esta situación no parece haberse dado mientras la candidatura de Sichel se hunde en el tercer o cuarto puesto, ¿Qué ocurre? ¿Acaso no hay una elaboración de estrategias más efectivas?

A partir de la información que se tiene a disposición podría sacar unas breves conclusiones, pero antes de eso es pertinente elaborar unos escenarios hipotéticos acerca de los posibles resultados frente a las elecciones.

Para comenzar, hay algo que parece esperable, ni Artés, ni MEO, ni Parisi pasarán de la primera vuelta, además es altamente probable que estas elecciones se decidan en una segunda vuelta. De lo anterior, se desprende que los potenciales candidatos que compitan en este segundo round sean, Boric y Kast con mayor seguridad, Provoste y Sichel con menor seguridad, por ende, los escenarios frente a una segunda vuelta deben incluir a estos cuatro candidatos. ¿Qué ocurriría en esa situación? Es complejo tener una respuesta certera por la volatilidad que significa un proceso electoral tan reñido como en el que nos encontramos, pero podríamos sacar algunos datos.

  • Según las encuestas, los votos a la izquierda superan los votos a la derecha en conjunto.
  • Según las encuestas, la abstención o voto indeciso podría suponer entre un 40 y 30%, aunque es posible que sea superior como ha ocurrido en casos anteriores.

Los escenarios posibles frente a una segunda vuelta son;

  1. Sichel versus Kast: En este caso, es altamente probable que, como ha ocurrido en otras elecciones, el votante de centroizquierda se decida por Sichel midiendo el riesgo de Kast en la presidencia, de tal forma, optarán por el mal menor. Este sería uno de los escenarios más favorables para el candidato del oficialismo.
  2. Sichel versus Boric: Este escenario es un poco más complejo porque podrían darse dos situaciones. O bien la centroizquierda que se identifica en la candidatura de Provoste dirija sus votos a Boric por una afinidad ideológica, o bien, por miedo al extremismo de izquierda y al partido comunista (especialmente en ciertos sectores cercanos a la democracia cristiana), se abstengan o decidan entregar su voto a Sichel.
  3. Sichel versus Provoste: En este escenario, se repite la complejidad anterior, pero puede que incluso se incremente. En elecciones presidenciales anteriores parte de los votos que se dirigieron al candidato de la izquierda más extrema, no convergieron en segunda vuelta con el candidato de centroizquierda, por tanto hay posibilidad que Sichel ganase las elecciones si la abstención juega a su favor o si algunos votos de izquierda terminan en sus filas (como ocurrió con Piñera en las pasadas elecciones). Sin embargo, parece ser más probable que el peso del rechazo a Piñera y el efecto del 18 de octubre pesen más en esta ocasión, por lo que sería también esperable que los votos de izquierda se transfieran a la centroizquierda, máxime si consideramos que el programa de Yasna Provoste está bastante más cerca de la candidatura de Boric, que la de Sichel, Bachelet o Lagos.
  4. Provoste versus Boric: En este escenario, se repetirían las condiciones de la segunda vuelta en la elección a gobernador de la Región Metropolitana, es similar al escenario primero, pero a la inversa, podría ser que los votos de la centroderecha se redirijan a Provoste por miedo a la candidatura de Boric.
  5. Provoste versus Kast: Si hay algo que ya las encuestas han indicado, es que el rechazo a la candidatura de Kast es el más elevado de todos los candidatos, y este es un dato importante porque no importa si te apoya el 30% del electorado, si te rechaza un 60%, eso es indicativo de un voto en reacción que lo pudiera perjudicar, y es por eso que el voto de izquierda podría tender en bloque a Provoste.
  6. Kast versus Boric: Al igual que el caso anterior, el voto de centroizquierda podría favorecer a Boric.

Por lo tanto, los mejores escenarios para la candidatura de Sichel son a, b y c, pero sobre todo el primero. El mejor escenario de Boric es el f, seguido de b. Para Provoste el mejor escenario sin dudas es el d y e, seguido a lo lejos de c. Y para Kast en realidad ninguno de esos escenarios es, de momento, los mejores debido a su alto rechazo.

No obstante, no todos estos escenarios son realistas, por lo tanto puestos a descartar debemos excluir de nuestra hipótesis los caso a, c d y e. Nos quedan b y f, o sea, Sichel versus Boric y Kast versus Boric. Cuando digo que son poco probables, no establezco una imposibilidad de su consumación, podría alcanzarse, pero las posibilidades son menores, además si alguna candidatura intentase lograrlo podría perder muchísima energía, tiempo y popularidad en el intento (por ejemplo si Provoste quisiera alcanzar el escenario f debería apuntar continuamente a Boric, y por motivos evidentes ese ejercicio es muy riesgoso).

Por lo tanto, en este momento las estrategias serían:

  1. Gabriel Boric como está liderando en las encuestas, y con Kast siguiéndole en el segundo lugar, su posición es dentro de todo, bastante relajada. Lo que debe hacer es mantener el liderazgo haciendo hincapié en sus promesas electorales y  las demandas emanadas de la revuelta social. Si bien es cierto, para Boric el mejor escenario sería competir con Kast y no con Sichel, eso no es un problema si se ve que su candidatura hace aguas por todos lados, una predicción lógica es que la misma no vaya a repuntar en las semanas que quedan antes de las elecciones. Por otra parte, su relación con las otras candidaturas de centroizquierda (Provoste y MEO) es de cordialidad e independencia, se ve en los debates que hay una cercanía táctica pero a la vez también se observa una autonomía y marcada diferencia en asuntos relevantes, a la vez, con el candidato de izquierda estalinista (Artés), Boric no escatima palabras en marcar su más absoluta distancia si es necesario -como lo hizo con el asunto de Cuba y Venezuela-, de modo que establece una diferencia entre lo que es su candidatura y el extremismo más radical de izquierda anticapitalista.
  2. Yasna Provoste difícilmente podrá llegar a ser segunda mayoría, por tanto, su primer objetivo es alcanzar la tercera mayoría y con ello tener un poder de negociación con Boric frente a una segunda vuelta. Al fin y al cabo, ambos candidatos se necesitan mutuamente. Tiene sentido en esa orilla, que Provoste tenga una selectiva actitud de confrontación con Sebastián Sichel pues a efectos prácticos, es la mejor carta de la derecha en una segunda vuelta y su rival más cercano. La centroizquierda entiende que no pasará de la primera vuelta, pero también saben que frente a un posible gobierno de Gabriel Boric, ellos tendrán la carta maestra al momento de mediar entre la derecha y la izquierda, de lo contrario no serían una coalición de centroizquierda.
  3. José Antonio Kast tiene una estrategia bastante clara y hasta evidente. Por una parte se hace con los votos de la derecha hablando en un tono más directo, convocando así al electorado que siente que la derecha tradicional en Chile ha traicionado a sus valores, por otra ataca a sus principales rivales ideológicos, Boric y Provoste, especialmente el primero, con el fin de asegurar un buen resultado electoral y de alguna forma hacerse con los votos indecisos y abstemios. Por este motivo no duda en criticar a Piñera y a Sichel, no obstante, como se ve poco factible que Sichel supere la tercera posición, no es su preocupación enfocar su energía en el candidato del oficialismo.
  4. Sebastián Sichel es el más complicado de todos, por una parte se encuentra en una tercera posición debido a errores de su candidatura y problemas vinculados a su persona y al gobierno que representa, por otra sus electores están migrando a la derecha reforzando la candidatura de José Antonio Kast, y finalmente sus rivales de izquierda poseen la validez de las consignas sociales (Boric) y de la tradición en la centroizquierda (Provoste). Su posición es exageradamente complicada ya que para salir de su atolladero (y escapar de Provoste que parece estar alcanzándolo) debe distanciarse de su gobierno, lo cual es una jugada que podría significarle el ostracismo si llegara a perder, por otra sumarse a los ataques contra Boric para bajarlo de su primer puesto (algo que en efecto hace), no es efectivo si no logra bajarlo al tercer lugar, ¿realmente su bloque piensa que podrán lograr en un mes lo que no hicieron en varios meses teniendo a su disposición la mayor cantidad de recursos económicos de todas las candidaturas? Si Boric baja al puesto 2 Kast sube al 1 y Sichel sigue perdiendo, es más, lo anterior podría beneficiar a su rival de derecha. La opción más práctica sería ir a por Kast, mas esto también podría restarle credibilidad entre sus propios electores. Una explicación sería que dentro del comando de Chile Podemos Más ya den la candidatura de Sichel como perdida y se planteen un escenario similar al de Provoste, otra opción es que sencillamente estén demasiado confundidos con la estrategia comunicacional y electoral.

Luego queda por entender la lógica de los candidatos que restan, MEO, Parisi y Artés. Parisi lo excluyo del análisis porque luego de todo lo que ha ocurrido es prácticamente un candidato fantasma. Artés como representante de la extrema izquierda estalinista, tiene poco chance, su candidatura adolece de enormes vacíos que los periodistas no tardan en hacer notar (como el costo de cada una de sus promesas), realmente es muy poco realista que alcance siquiera el mínimo histórico de Arrate o Sfeir. MEO finalmente, a sabiendas de que no va a ganar (lejos estamos de su glorioso 20% en 2009), ha presentado un discurso muy propio a un estadista, buscando cercanía con Boric y Provoste mientras critica a Kast y Sichel, se ha llamado así mismo el candidato del centro, desde luego no es el centro como tal, pero sí es un centro neurálgico entre Provoste y Boric, si obtiene un 4 o 5% (como auguran las encuestas), sus electores serán fundamentales de cara a la segunda vuelta y por lógica, los réditos políticos de tal negociación pueden ser muy atractivos.

Queda todavía un mes para las elecciones, y seguirán ocurriendo hechos que podrían beneficiar y/o perjudicar a los candidatos (ya hay algunos en proceso, como la acusación constitucional a Piñera, el desenvolvimiento de la Convención Constituyente, la reactivación de la protesta), dependerá de la capacidad discursiva, la resiliencia y la madurez política de cada uno para saber adaptarse a lo que viene, sin embargo, todo parece augurar que la segunda vuelta será entre Boric y Kast.



Categorías:Política

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