La factibilidad del programa político de Jadue

He escogido este título, porque me cuesta aceptar como “programa comunista” a algo que tiene más similitud con un programa socialdemócrata o desarrollista que otra cosa, y considerando que el desarrollismo fue durante mediados del siglo XX, la respuesta de la clase capitalista para contrarrestar la misma influencia política del comunismo más internacionalista, no puedo concebir como comunista, un programa que tiene más de la corriente cepaliana, que del materialismo histórico de Marx y Engels. Todavía más, creo que la figura de Jadue es para el partido comunista de Chile, la configuración de un nuevo liderazgo político, mucho más joven y vivaz que sus históricos líderes que desde el retorno a la democracia habían dirigido el mismo, y si consideramos que Jadue tiene muchas posibilidades de ser el candidato de la coalición Apruebo Dignidad, lo que a su vez da posibilidades (aunque no tan elevadas) de que sea el próximo presidente del país, creo no equivocarme en señalar que su figura es para el partido comunista, una de las más relevantes durante los últimos 3 decenios.

Cuando hablo de factibilidad, me refiero al aspecto esencialmente económico, y esto porque el programa de Jadue contiene diferentes puntos los cuales a su vez se subdividen en otros más específicos, analizar todo el programa sería un ejercicio mayor, por una parte, y por otra creo que de ser aplicado, la aprobación o el rechazo dependerá primero que todo del éxito de las reformas económicas, esto pues, sin crecimiento o con desequilibrios macro y microeconómicos, dará igual a nivel nacional la política feminista, la refundación de Carabineros, o la protección medioambiental (si no hay trabajo y crece la pobreza, todo lo demás se vuelve secundario).

El programa contiene tres puntos que tienen relación con la economía directamente:

  1. Reformas Estructurales – Reforma tributaria
  2. Una nueva economía para un nuevo Chile inclusivo, desarrollado y diversificado
  3. Un nuevo Estado social y democrático – Nuevas instituciones para la democracia económica

El primer punto trata sobre un incremento sustancial de los impuestos directos a sociedades, empresas y personas con un gran nivel de patrimonio o ingresos, además de una reducción del IVA, con este flujo de dinero se pretende financiar el resto de las políticas económicas, sociales y medioambientales que entran dentro del programa, en síntesis, se plantea el incremento de la recaudación entre 8 y 10 puntos porcentuales del PIB. El segundo es más amplio ya que consta de los siguientes apartados:

  1. Una nueva estrategia de desarrollo para un Chile productivo, inclusivo y sustentable
  2. Energía
  3. Minería para Chile
  4. Ciencia y tecnología
  5. Reactivación de la producción y el empleo
  6. Fortalecimiento de la micro, pequeña y mediana empresa

Me enfocaré solo en 1, 2 y 3 pues en primer lugar lo fundamental en 4 se explica ya en 1, y en segundo porque 5 y 6 pierden importancia en relación a lo fundamental que analizo en este artículo.

En el primer punto el programa indica, que se creará por una parte una Banca Nacional de Desarrollo “para el financiamiento de una política industrial y tecnológica activas” puesto que “es indispensable un sistema financiero que movilice recursos hacia nuevos sectores productivos” ya que en el diagnóstico es “fundamental entonces que el Estado vuelva a ser un actor relevante en el financiamiento productivo de nuestro país”.

Por otra parte, la política comercial se resume en una gestión “en apoyo a la política industrial, incentivando las exportaciones de sectores productivos capaces de generar dinámicas de aprendizaje que permitan la generación de capacidades tecnológicas, productivas y organizacionales”, para esto, se incentivará la exportación de productos de mayor valor agregado, se buscará la atracción de nuevas tecnologías con inversionistas extranjeros a cambio de ventajas en sus operaciones en Chile y una revisión de los fondos concursables de ProChile con el fin de dirigir los recursos a los sectores innovadores. Además se revisarán los tratados de libre comercio suscritos por Chile “con el fin de corregir los aspectos que limitan el espacio de políticas productivas e industriales nacionales” en la medida que se avanza “en la integración económica y comercial latinoamericana para facilitar la formación de cadenas regionales de valor”. Por último, la nueva política comercial incluye la formación de un “sistema multilateral de comercio, golpeado por la guerra comercial entre EE.UU. y China, y su incapacidad para resolver disputas entre estados, dado el vacío en el Órgano de Apelación de la OMC”.

Una tercera política en este primer punto es la “Innovación tecnológica y conocimiento para la diversificación productiva”, dentro de este el objetivo está en la inversión en materia de I&D, para ello entre sus más importantes ideas se mencionan “Aumentar el coeficiente de inversión en I+D hacia un valor incluido en intervalo que va del 1% al 1.5% del PIB” y aumentar la cantidad de profesionales especializados en la investigación científica.

Finalmente, se plantea un último objetivo vinculado a las “Políticas sectoriales” en el que se afirma que “de las políticas de planificación basadas en los pilares de coordinación y articulación productiva, contemplaremos y privilegiaremos el desarrollo de un conjunto de sectores misión, es decir, promoción de sectores industriales esenciales para la soberanía y seguridad nacional”, estos sectores en los que se enfocará la inversión serán la  Infraestructura y logística, la industria farmacéutica y cuidados de la salud, la Industria metalmecánica, la Conectividad e industria digital, la Transición energética sustentable, el reciclaje, conversión de materiales y servicios para la economía circular, Economía de las culturas, Minería y recursos naturales: y el sistema nacional de cuidados.

En el campo de la energía el foco estará puesto en “poner en su centro la provisión inclusiva y sustentable de los recursos energéticos”, para ello se propone (entre otros, he destacado los más relevantes) acelerar la transición energética, crear un programa de “Generación energética compartida” y fomentar proyectos de Hidrógeno Verde en el país.

En materia de minería, se reconoce la elevada dependencia del sector exportador en el rubro mencionado, el objetivo está dado en una “minería “polimetálica”. Para ello se propone fortalecer el rol del Estado “a través de la capitalización de CODELCO que le permita desarrollar su plan estratégico y la eliminación efectiva e inmediata de la ley aún vigente que lo grava con el 10% de sus ventas” y se fortalecerá el papel de Enami, además plantea implementar “una nueva ley de concesiones que considere mayor transparencia en los contratos que se realicen, y una institucionalidad que permita un eficaz control de estos”, así “El Estado tendrá la prioridad de explotar directamente los proyectos mineros de la minería metálica y no metálica, del cobre, del litio, y de otras sustancias mineras declaradas de interés estratégico nacional”, con ello se busca “promover la agregación de valor y los usos del cobre, la innovación y el desarrollo científico y tecnológico que contribuyan a la sostenibilidad de sus procesos”. En la misma tónica, el desarrollo del sector del litio incluye la finalización del contrato con SQM, explorar el salar de Maricunga, crear una empresa nacional del litio. Además, se busca articular la actividad minera y energética, con el fin de promover sinergias con proyectos de infraestructura, la creación del CIMM 2.0, y la creación de una institucionalidad “que estudie los proyectos, evalúe inversiones y fiscalice fundiciones y refinerías actuales (y futuras), coordinando los esfuerzos públicos y privados, siempre privilegiando el interés nacional y el de sus comunidades”.

Finalmente, en lo respectivo al Nuevo Estado social y Democrático, se propone que (en nuevas instituciones para la democracia económica),

“Se ampliará las funciones del Banco Central, el que se regirá por un directorio que exprese a los distintos actores económicos y sociales y se coordinará con la autoridad gubernamental para que la política monetaria sea parte de una política económica de desarrollo con sus componentes fiscales, de ingresos, cambiarios, de fomento productivo y de lucha contra el cambio climático”

Hasta aquí, lo que observamos es que el programa de Jadue incluye un incremento del papel del Estado como inversor, financiador y recaudador, de este modo, a través de la recaudación de más impuestos y de un posicionamiento estratégico en la producción, se busca conseguir una diversificación económica que dé preponderancia a sectores de mayor valor agregado, como se destacan la misma industria metalmecánica y la industria farmacéutica, para ello se reconoce la necesidad de corregir la política comercial chilena que ha sido tónica desde hace décadas.

El proyecto tiene sentido si consideramos que los países que hoy son desarrollo como norma general impulsaron políticas de industrialización en una siempre volátil alianza entre el Estado y el sector privado, a veces materializado en un Estado altamente partícipe en el sector productivo mediante una diversa cantidad de empresas públicas, otras veces mediante políticas comerciales muy proteccionistas, y otras derechamente mediante la planificación centralizada, por este motivo el planteamiento del Partido Comunista se encaja con la mecánica pragmática de los diferentes gobiernos hoy industrializados, sin embargo hay muchas lagunas que dan a entender que su realización en el país es cuanto menos muy complicada.

Primero convengamos que muchos de sus objetivos no dependen del gobierno, ni siquiera de actores en Chile, sino que de actores -grupos empresariales y gobiernos principalmente-internacionales, por ejemplo, ¿cómo se plantea la renegociación de tratados de comercio con países como Estados Unidos o China en vista del poder de negociación chileno que cuanto mucho es limitado? No discuto que Chile podría unilateralmente romper lo firmado, pero las consecuencias no necesariamente serían las más prometedoras, de hecho es una posibilidad bastante elevada.

Segundo, el programa no se limita a la industrialización del país, además de todo, hay un enorme paquete de medidas sociales y reformas estructurales al sistema de seguridad social (salud, educación, pensiones), trabajo y una serie de medidas adicionales que significan un costo neto en el corto plazo. Si la recaudación tributaria no alcanza, ¿apelará al endeudamiento público? ¿Qué ocurrirá cuando la prima de riesgo chilena se incremente a un nivel insostenible? Es llamativo el punto difuso mencionado sobre el Banco Central, ¿qué papel quieren asignarle a dicha institución? Intentar traducir que “la política monetaria sea parte de una política económica de desarrollo con sus componentes fiscales, de ingresos, cambiarios, de fomento productivo y de lucha contra el cambio climático” implica ante todo entender que la política monetaria ya no estará vinculada necesariamente a contener la inflación, por lo que de ser necesario, por motivos diferentes, se podrá emprender en una carrera de impresión contradéficit pagadios, ergo inflación. No parece un escenario prometedor.

También se puede seguir confiando en los impuestos, pero recaudar por recaudar no genera crecimiento, y mucho menos si la economía entra en crisis (ya lo está), máxime si la tasa de ganancia en Chile está yendo a la baja:

Elaboración propia con datos del Banco Central y la OIT.

Las leyes económicas son ante todo sociales y objetivas, los gobiernos no las manipulan con políticas fiscales o monetarias, ni con un riguroso control del espacio jurídico, ni tampoco redactando más y más leyes, es exactamente al revés, los gobiernos se terminan siempre sometiendo a las leyes económicas, y aquí poco dice el programa de Jadue. Es entendible porque en este momento la coyuntura social lo que pide es un cambio de modelo, y esto significa más y más gasto social, no es por lo tanto culpa única y exclusiva del partido comunista, es culpa de todos los dirigentes del país desde que el retorno a la democracia, realmente fue entre 1990 y 2015 cuando se podían ejecutar reformas que dieran más valor agregado al país, pero en vista de que las cosas iban bien (al menos los números eran azules y la sociedad poco reaccionaba), el interés por el cambio estructural apenas se manifestó en políticas concretas.

No estoy diciendo que la industrialización sea imposible para Chile, ya he escrito sobre el tema anteriormente, tampoco estoy diciendo que llegar a un 100% del PIB en endeudamiento público sea un gran problema si con ello la evolución económica es un hecho, lo que realmente estoy diciendo es que en el ciclo que nos encontramos, la opción reformista no es realmente una opción, y ya que imponen las reglas capitalistas con más fuerza que nunca, el gobierno que asuma la Moneda deberá ver por dónde se ajustan las cuentas, si es por los salarios, el gasto público social, se liquidan activos públicos, o todas juntas, esto siempre es así (datos empíricos en mano), y si se cree que el multiplicador keynesiano marca la diferencia, obsérvese el caso japonés. Sin embargo, si el objetivo es mantener tanto el gasto social como todo el resto de las políticas, la crisis solo podría profundizarse, y de una y otra forma esto se permea en los poros de la sociedad, un escenario es mantener una tasa de desempleo estructural elevado como ocurre en España, otra es mantener una elevada tasa de inflación como en Argentina (o Venezuela extremando el asunto), o estancarse el crecimiento como ha ocurrido en Japón desde los años 90. En este sentido es fundamental saber cuál es el objetivo real del partido comunista, si solamente aplicar una política populista-clientelar o si por el contrario su objetivo es una política de Estado que lo aleje de los malísimos ejemplos de la región (especialmente el de su aliado internacional Nicolás Maduro), pero más importante es saber qué prioridad entregará la Carta Magna en 2022, hasta entonces el resto es solo especulación.

Sin ignorar esto, siempre es pertinente recordar que el capitalismo tiene un comportamiento volátil, voluble y caótico que se impone frente a cualquier programa, hecho que no es recogido en ninguna parte del programa (no podía ser de otra forma), y también es importante reconocer que este proyecto de gobierno, aun cuando esté dirigido por el PCCh, tendrá un carácter de clase completamente alejado del obrero (más del 80% de la sociedad chilena) ya sea por pragmatismo o por otro motivo, el tener entre sus más cercanos aliados a diferentes partidos progresistas, pequeñoburgueses y de la izquierda nacionalista confirma este hecho, el mantener un lenguaje más preocupado por las minorías de la nueva izquierda postmoderna, lo reconfirma.

Es muy importante mantener una visión independiente, crítica y racional frente a todos los cambios políticos que se nos vienen durante los próximos meses y años.



Categorías:Chile, Política

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