Elecciones en Chile

Cuando se estudia la política una herramienta muy útil que comparte con la sociología es la encuesta, esta sirve para analizar muchos ámbitos en la sociedad, y uno de ellos es la popularidad de los políticos, del gobierno, y las intenciones de voto, sin embargo, es común que estas yerren en sus predicciones, y margen aparte dela metodología que cada instituto utilice, ciertamente debemos siempre tener en consideración datos que las encuentras no consideran en sus resultados, como el nivel de abstención que se tiende a cargar en ciertos sectores más que otros, esto último puede ser muy significativo al punto de dar sorpresas cuando ya tenemos los resultados electorales. Esto ha ocurrido en España tras la reelección de Ayuso, así como en Chile tras las elecciones de sus Constituyentes y gobernadores. El 27 de marzo yo publiqué un artículo llamado “Elecciones y más elecciones”, donde analicé sucintamente los resultados electorales en Chile, España y Estados Unidos, y para el primer caso dije lo siguiente:

En Chile a pesar de la victoria del sí, existe un ambiente de pesimismo tanto en amplios sectores de izquierda como también en sectores de derecha. Desde la izquierda se hace la lectura del plebiscito como un proceso amañado por la clase política, mientras que desde la derecha se percibe el mismo como expresión máxima de una crisis institucional que se venía cuajando desde hace años (al menos desde el gobierno de Bachelet). Curiosamente, son los partidos del centro político, donde Piñera se encuentra, los que ven en el Plebiscito una “victoria de la democracia”.

(…)

Todo dependerá de los Constituyentes que salgan electos, por supuesto, pero de momento lo que nos entregan ciertos sondeos (como Data Influye en enero) es que un 37% votaría por la Lista de Chile Vamos (que incluye al amplio espectro de la derecha), un 31% la Lista de Apruebo (que incluye la centroizquierda) y un 24% La Lista Apruebo Dignidad (que incluye al Frente Amplio y al PC). Si asumimos estos datos como correctos, más de la mitad de los constituyentes podrían pertenecer a la izquierda, pero por proporción todavía necesitarían pactar y consensuar con la derecha para ir avanzando en el desarrollo de los diferentes puntos de esta supuesta nueva Constitución. Si ese es el caso, es muy difícil ver un proceso como el venezolano (el gran miedo de la derecha), pero sí que tendremos un año marcado por consensos donde los extremos de ambos lados vivirán una continua decepción.

Algo similar puede ocurrir con el resto de las elecciones municipales, parlamentarias y presidenciales. Incluso si llegase al poder Jadue o Kast, el apoyo de partidos tradicionales será clave en su hipotética victoria, por lo que no podemos creer que sus respectivos programas sean desarrollados en un 100% (¿siquiera un 50%?).

Claramente me equivoqué al decir que las coaliciones de izquierda “necesitarían pactar y consensuar con la derecha para ir avanzando en el desarrollo de los diferentes puntos de esta supuesta nueva Constitución”, no fue así, la derecha no alcanzó el tercio requerido para pactar en la elaboración de este texto, un error que viene dado por haber usado los datos de una encuesta, no obstante, sí puedo afirmar y corroborar que en el resto de mis observaciones sigo manteniendo una convicción de estar en lo cierto. Mi afirmación se basa en que hay un aire de pesimismo tanto en las fuerzas más de izquierda y de derecha en relación con este proceso, unos lo consideran un proceso amañado, y otros un hito en la crisis institucional del país, por una parte, y por otra que el resultado de las elecciones tanto parlamentarias como presidenciales el apoyo de los partidos tradicionales será clave.

Primero es preciso remarcar que a diferencia de ese artículo, ahora tengo a disposición datos concretos de las intenciones de voto en Chile, y es que las elecciones son la mejor encuesta que se pueden realizar por su carácter altamente representativo. ¿Qué datos nos aportan?

Significativamente rescato dos:

  1. En las elecciones Constituyentes, Vamos por Chile obtuvo un poco más del 20,5% de los votos, Lista del Apruebo un 14,4%, Apruebo Dignidad un 18,7%, en total estas coaliciones obtienen un poco más del 53% de los votos, el restante se distribuyó entre independientes y partidos que no formaban parte de coaliciones (como el Partido Ecologista Verde y UPA), pero lo más significativo fue el nivel de voto a los independientes agrupados en movimientos habilitados para presentarse en una misma candidatura, como La Lista del Pueblo que alcanzó el 16,2%. Significativo es también que la gran mayoría de estos independientes forman parte de la izquierda no parlamentaria.
  2. En las elecciones a gobernadores, se repitió más o menos esta tendencia. Chile Vamos obtuvo un 19,4% de los votos, el Frente Amplio un 16,5%, Unidad Constituyente un 25,8%, sumando en total un 61,7%, el restante se distribuyó en partidos minoritarios como el Republicano con un 3,4%, Ecologistas e independientes con un 11,6%, el partido Humanista e independientes asociados con un 5,9%. La diferencia en estas elecciones es que los independientes no se tuvieron la misma representatividad en la papeleta, por lo cual sus votos terminaron yendo a los partidos, no obstante, más o menos el resultado se mantiene en una derecha muy disminuida que solo obtuvo la gobernación en solo una región.

¿Qué podemos esperar de cara a las elecciones parlamentarias y presidenciales a fines de este año?

Considerando estos datos, es muy probable que la tendencia se sostenga, y digo muy probable porque son solo unos pocos meses antes de los comicios, y es por tanto altamente improbable que las condiciones sociales en Chile varíen a un punto que la derecha recupere su liderazgo, máxime si recordamos que la presidencia está dirigida por Sebastián Piñera, un político con un altísimo nivel de desaprobación, que no ha logrado contener la crisis sanitaria que lamentablemente contabiliza un saldo de fallecidos que supera los 30.000, y con unas perspectivas económicas muy poco alentadoras. Por lo tanto el primer hecho que podemos concluir es que la derecha saldrá derrotada de estas elecciones, independiente la fórmula electoral que utilicen.

Lo que sí debemos considerar es que estos resultados variarán dependiendo de las elecciones puesto que al estar -aún- en un sistema presidencialista, las elecciones presidenciales se zanjan con mayoría absoluta y de no alcanzarla, se recurre a una segunda vuelta, mientras que las elecciones parlamentarias se rigen por el sistema D’Hondt, por lo cual alcanzar escaños en el parlamento no requiere mayorías absolutas.

Por este motivo, a nivel presidencial es probable que los votos se distribuyan dependiendo de la cantidad de candidatos, y aquí no es relevante si la derecha se presenta unida (Vamos por Chile más el Partido Republicano) o no, sino si los diferentes partidos de izquierda fuera de las coaliciones (Partido Ecologista y Partido Humanista que sumaron en las primeras elecciones a gobernadores un 17,5% de votos) mantendrán o no una independencia en las candidaturas.

Si mantienen una independencia, hay una remota posibilidad de tener entre unos resultados donde Unidad Constituyente y Chile Vamos vayan a una segunda vuelta, esta es una posibilidad que de seguro la consideran los dirigentes de dichos partidos, por lo que no sería de extrañar que próximamente se sumen a alguna de estas coaliciones, aunque también es probable que ocurra lo contrario.

Si no mantienen una independencia, es probable que la segunda vuelta se desarrolle entre Unidad Constituyente y Apruebo Dignidad, ¿y cuál sería el resultado? Si nos atenemos a los datos, es probable que los votos de la derecha (un aproximado 20%) terminen favoreciendo al candidato de Unidad Constituyente, debemos además considerar que hubo marcadas diferencias en votos cuando se comparan los resultados de las elecciones a constituyentes con las elecciones a gobernadores, por ejemplo, la DC obtuvo solo un 3,6% de votos a Constituyentes mientras que en la primera vuelta a gobernador obtuvo un 16,5% de votos, el Partido Humanista pasó de un 0,5% a un 5,8%, lo que evidencia que dependiendo del sistema electoral y las candidaturas propuestas, los resultados varían, así, en las elecciones a gobernadores los votos a los independientes fueron a partidos de izquierda de diferente espectro.

Entonces, es probable que en este escenario los votos que recibiría Unidad Constituyente sumarían los suyos propios (25%), más los votos de la derecha (22%), Apruebo Dignidad podría tener sus votos (22% sumando los votos del Partido Comunista) más el Partido Humanista (casi un 6%) y los Ecologistas (11,6%), lo que daría como resultado un 47% para Unidad Constituyente y 39% para Apruebo Dignidad, lo que daría una victoria a los primeros con un 54,6% de los votos, mas todavía falta contabilizar el resto de los votos que se distribuyeron entre diferentes partidos minoritarios y que supusieron un aproximado 8%, con lo que tenemos un 93% de votos, los que faltan son nulos y blancos. Si mantenemos este comportamiento, es altamente probable que el próximo presidente a la republica provenga de la coalición de Centroizquierda.

Esto, siempre y cuando este 7% no converja hacia Apruebo Dignidad, lo cual tampoco es algo muy descabellado de pensar puesto que, principalmente estos votos se distribuyeron entre candidaturas independientes, la Federación Regionalista Verde Social y Unión Patriótica, fuerzas de izquierda que podrían perfectamente aportar votos al candidato “más a la izquierda” en una hipotética segunda vuelta. Si este es el caso, Apruebo Dignidad alcanzaría el 46% del total, lo que haría del resultado mucho más incierto y dependiente de aquellos que votaron nulo o blanco. Aunque desde luego, es importante recalcar que si se repite la abstención observada durante la segunda vuelta de las elecciones a gobernador en la Región Metropolitana, la victoria sería de la ex Concertación.

Sin embargo, en el marco de las elecciones parlamentarias el resultado será definitivamente un poder legislativo ampliamente dominado por la izquierda, desde la centroizquierda hasta la izquierda más progresista. En esta situación, el presidente que salga electo ya sea de la centroizquierda o de la izquierda comunista/frenteamplista, deberá gobernar pactando con unos y con otros, y la derecha no tendrá posibilidad de vetar tampoco ningún proyecto de ley ampliamente apoyado por la izquierda. Tampoco habrá excusa. Es posible que observemos nuevas alianzas, pero eso ya es entrar en el terreno de la especulación



Categorías:Chile, Política

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