El problema de la conciencia y el materialismo

Habitualmente cuando buscamos entendernos como especie atribuimos que una diferencia fundamental con el resto de los seres vivos es que somos conscientes, pero ¿qué es la conciencia? ¿Qué significa que el ser humano es consciente?

Vayamos a lo primero, la definición de conciencia.

Sin querer profundizar en las diferentes explicaciones entregadas por filósofos y psicólogos de las más variadas corrientes, me centraré en la siguiente definición aportada por el sitio psyciencia.com, “para la mayoría de los psicólogos, la conciencia consiste en conocernos a nosotros mismos y a nuestro ambiente. Es la que trae a la superficie la información variada, que nos permite reflexionar y elaborar planes. Cuando aprendemos un concepto complejo o una conducta, como conducir un automóvil, dirige nuestra concentración hacia el coche y el tráfico. Este conocimiento varía con nuestro nivel de atención. Con la práctica, la conducta se convierte en algo automatizado y ya no requiere atención exclusiva, de modo que tenemos libertad para centrarnos en otras actividades. Si le pido que preste atención al peso de su cuerpo presionando las nalgas mientras lee un libro sentado, momentáneamente usted detendrá la lectura (…) El conocimiento consciente nos permite ejercer un control voluntario y comunicar nuestros estados mentales a los demás”.

Esta definición tiene una directa relación con lo que tradicionalmente se concibe como conciencia (por ejemplo leyendo la RAE). En síntesis, la conciencia es un conocimiento que tenemos de nosotros mismos y de nuestro entorno.

A partir de lo anterior podemos desarrollar características propias de la conciencia como:

  • La reflexión
  • La contemplación
  • La moral
  • E incluso se puede decir que la libertad viene de la misma conciencia

Esta definición aceptada a nivel general tiene sentido, pero sigue siendo muy superficial como se observará a continuación.

De los tantos problemas que plantea la misma conciencia a la ciencia podemos destacar los siguientes:

  1. Si representamos la conciencia como los pensamientos que se encuentran en nuestra cabeza, esto es, aquel nuevo mundo que el cerebro crea a partir de la información que recibe del mundo que la rodea, entonces:
    1. Nuestro cerebro al recibir la información la termina convirtiendo en algo completamente diferente: pasamos de lo objetivo a lo subjetivo percibiéndolos como dos universos separados.
    2. De lo anterior se desprenden a su vez dos problemas, el softproblem y el hardproblem
      • El softproblem alude a que todavía no entendemos cómo el cerebro trabaja para lograr lo descrito en a, en otras palabras, ¿dónde surge la conciencia? ¿Es parte de una interacción completa del cerebro, o más bien de una zona determinada? ¿O de áreas concretas y coordinadas? Hoy en día no podemos decir a ciencia cierta cómo el cerebro trabaja para que la conciencia emerja, solo podemos decir que sí depende del cerebro.
      • El hardproblem es como la materia se vuelve mente, es decir, cómo a partir de algo material y objetivo (cerebro), tenemos algo inmaterial y subjetivo (mente).
        • Que en términos específicos viene a significar cómo es que una flor, que posee cualidades físicas determinadas, pasa a ser un objeto en nuestra mente que percibimos con un olor y color característico.
        • Esto pues, tanto el olor como el color no son más que abstracciones de relaciones físicas de la materia misma.
      • Pero entonces, si la conciencia emerge del cerebro y depende de éste, ¿dónde queda la impresión subjetiva y autónoma que tenemos de la misma? Por ejemplo en un organismo mucho más simple que el humano, cuyo sistema nervioso se compone de células sensoriales, un par de neuronas y músculos, el comportamiento es el que sigue: frente a un estímulo, los sensores se activan y la neuronas terminarán activando al músculo para que se dé una respuesta. El estímulo respuesta de toda la vida.
        1. Sin embargo, nuestro sistema nervioso no es muy diferente solo que más ampliado (con nuevos sentidos, muchas más neuronas y nuevas respuestas).
        2. En este nuevo sistema, los estímulos ya no solo generan movimiento, además hay lenguaje, sentimientos, pensamientos, recuerdos, etcétera (en sí, todo lo que caracteriza a la conciencia).
      • Los estímulos tampoco son siempre externos, los mismos recuerdos pueden generar respuestas. Sí existe una complejización, pero la función del sistema nervioso sigue siendo la misma.
  2. Como hasta aquí todos estos procesos son electroquímicos, evidentemente son materiales y responden a las leyes de la física. Son procesos objetivos y causales.
  3. Ahora, todo lo que se experimenta es solo una interpretación cerebral de la realidad: colores, sabores, dolor, olores, entre otros no son más que parte de esta dimensión “subjetiva” de la mente, en el mundo físico solo hay un “espectro electromagnético”, moléculas interactuando entre sí, o reacciones electroquímicas que nos provocan el dolor.
    • Estas interpretaciones se conocen como Qualia, la dimensión subjetiva del cerebro y que no podemos encontrar en la examinación física del mismo, pero sí que tenemos una evidencia científica de que estos se originan en el cerebro.
    • Es decir, si repetimos el mismo proceso explicado en c, ocurrirá lo mismo solo que ahora tenemos un nuevo elemento, el Qualia. Pero a pesar de esto, la experiencia subjetiva no causa nada a nivel físico, pues es consecuencia del mismo.
    • Hasta aquí llegamos a la concepción de la conciencia como Epifenómeno, una concepción muy arraigada en la psicología cognitiva, por lo cual la conciencia no tendría ningún papel en este proceso, o dicho en términos más severos, es completamente inútil.
  4. Si la conciencia es un residuo de la actividad física cerebral entonces podemos extraer dos importantes -aunque sucintas- conclusiones:
    1. Tal y como se ha investigado en diferentes experimentos (partiendo por el experimento de Libet), no existe un libre albedrío que nazca de la misma conciencia, ya que esta depende del cerebro y de las interacciones físicas. Los defensores del libre albedrío humano (otra gran diferencia entre el humano y el animal) debían asumir que la mente y la misma conciencia navegaba en un plano ajeno al mundo físico, de allí la concepción dualista de la mente-cuerpo. Sin embargo esta concepción ha sido progresivamente descartada a partir de los mismos estudios científicos.
    2. Pero a la vez hay que asumir que la conciencia al no ser un ente separado de la realidad material, y al ser seres sociales, tampoco se puede desprender de las mismas leyes sociales, ni las leyes sociales pueden desprenderse de la conciencia humana.
  5. No existe entonces una coherencia real entonces de las siguientes teorías y afirmaciones:
    • El relativismo epistemológico
    • El constructivismo
    • La dualidad mente-cuerpo

En resumen, no hay un mundo inmaterial, los sentimientos, pensamientos y recuerdos son conceptos que hacen referencia a comportamientos complejos que nada tienen de especial en el sentido que su propia naturaleza viole los principios de las leyes físicas y sociales.

Entonces ahora es cuando vale la pena replantear los principales axiomas que sostienen toda concepción de la conciencia.

Hemos dicho que la conciencia consiste en conocerse a sí mismo y al entorno, tal que ya no se trata de solo una relación entre el sujeto y su entorno en una compleja línea causal de estímulos y respuestas, ahora entre el sujeto y su entorno hay un conocimiento que engloba tanto al sujeto como su entorno, entonces, ya no se trata simplemente de realizar asociaciones de “hambre -> comer”, sino que ahora existen sentimientos y recuerdos asociados a esa comida que trascienden la relación anterior pues la misma se ha complejizado, pero también hemos dicho que esta depende directamente de la realidad físico-material de nuestro propio cerebro y sistema nervioso, ¿cómo compatibilizamos ambos axiomas?

  • Quizás una forma sea decir que “la conciencia consiste en una capacidad que nace y depende de las condiciones materiales para conocerse a sí mismo y al entorno

Luego vale la pena aclara que entendemos por “uno mismo” y “entorno”.

Uno mismo o YO se ha definido de diferentes maneras dependiendo del filósofo o psicólogo y de su respectiva escuela de pensamiento, pero en términos muy simplificados se pueden acotar todas estas definiciones en la suma de TODO lo que hace de una persona, persona. Aquí las diferencias más importantes son lo que se considera como “TODO”, ¿qué incluye? ¿Solo pensamientos, percepciones, recuerdos y sentimientos? ¿Incluimos también sus posesiones materiales, amigos, y familia? Pues al margen de esta discusión bizantina, lo realmente importante es destacar que el YO y su entorno no son universos paralelos y en realidad mantienen una relación confluyente, imbricada y determinada. Así, si el YO es solo sus sentimientos, estos sentimientos no nacen de la inmaterialidad pues tienen una relación directa con su contexto material, el cual contiene todo lo demás. Por lo tanto, no podemos separar al YO del entorno, o, dicho de otro modo, no podemos separar al SER de las relaciones sociales y materiales de su propio contexto.

Todo esto me lleva a mencionar que según Marx y Engels (1946) “la conciencia no puede ser nunca otra cosa que el ser consciente”, y que “el ser de los hombres es su proceso de vida real”, esta vida real identificada con las leyes sociohistóricas que a su vez tienen su origen mismo en el leitmotiv del desarrollo de la cultura humana, leyes que tienen una directa relación con el comportamiento físico, químico y biológico del universo y que se han identificado mediante el mismo método científico.

Esta psicología materialista y monista que disuelve el psiquismo en el lenguaje, en las relaciones sociales, en las fuerzas de producción y en otros aspectos determinantes inherentes a la vida material nos proporciona una tentativa respuesta al problema de la conciencia, no en el cómo ni dónde (soft y hardproblem, que son asuntos que solo la misma investigación científica podrá resolver), sino el porqué, es decir si la conciencia es solo un residuo pasivo y dependiente de la misma actividad cerebral, ¿cuál es su sentido e importancia?

Esto podría plantearse desde otra perspectiva, ¿cambiaría en algo la humanidad si apagásemos la conciencia y solo nos moviéramos bajo el estímulo-respuesta más primitivo? Algunos creen que no, pero frente a ello deberían explicar por qué existen problemas psiquiátricos asociados a la pérdida en la capacidad de usar los sentimientos (parte de la conciencia y el mundo subjetivo) como Antonio Damasio expone en su libro El error de Descartes: la emoción, la razón y el cerebro humano. El hecho es que sin nuestra conciencia no somos los seres que somos, por lo tanto como mínimo debemos aceptar que hemos llegado hasta donde estamos con el uso de la conciencia.

Aunque ojo, no estoy diciendo que gracias a la conciencia nos hemos desarrollado, esta afirmación puede considerarse como mi apuesta hipotética (mantenida también por muchos investigadores), esto pues, a pesar de que todo lo que experimentamos en nuestra psiquis subjetiva no es más que la adaptación que nuestro cerebro hace de un entorno físico y material, la misma es necesaria en tanto es la complejización evolutiva del estímulo-respuesta primitivo, sin la cual no podríamos haber evolucionado como humanidad. Y al no ser más que la misma complejización del estímulo-respuesta clásico podemos esbozar que, por ejemplo, la bacteria cumple un comportamiento simple y se va duplicando, luego aparece la vida más compleja bajo la forma de animales quienes son capaces de sentir dolor, se alimentan y tienen un determinado modo de reproducción, y finalmente aparecemos los humanos quienes hacemos lo mismo pero conversamos entre nosotros llegando a percatarnos que “somos diferentes” y que las cosas “precisaban nombres, características y una respectiva clasificación”, sin esta complejización de la relación misma entre la materia viva no se entiende a la humanidad, pero lo importante es entender que la conciencia sigue siendo una manifestación más compleja del comportamiento biológico clásico. Es por este mismo motivo que se refuerza la necesidad de comprender a la conciencia como el ser consciente, el ser humano, el ser social cuyo comportamiento se ciñe a las leyes sociales, biológicas y físicas.

Un perro puede entender que su alimento se encuentra en una bolsa luego de que su dueño lo alimente un par de ocasiones, el perro ha aprendido que la comida se encuentra en un lugar determinado. Quizás un día el mismo perro rompe la bolsa para comer su alimento fuera de su horario, por lo cual es regañado y consecuentemente el perro entiende que no puede romper la bolsa para comer y que solo debe esperar a que su dueño lo alimente. Los seres humanos también mantenemos un comportamiento similar, solo que nosotros además incluimos el lenguaje, las matemáticas y el razonamiento lógico (aunque en diferentes grados y dependiendo del momento), podemos coincidir que es una complejización del proceso anterior, pero que sin el elemento cualitativo no se podría concretar, es decir, no podríamos eventualmente llegar a tales razonamientos sin antes comenzar a pensar en conceptos como el YO o el ENTORNO, en este aspecto podemos argüir que muchos animales tienen algún grado de desarrollo en este proceso (ya que la ciencia también ha investigado si hay o no conciencia en los animales y de haberla, en qué grado de desarrollo se encuentra), pero para su propia función no es necesaria la conciencia al nivel humano. Ergo, si la conciencia es una consecuencia de nuestros procesos biológicos internos, y como consecuencia no es activa sino que pasiva, es inherente y necesaria a éste: pensamos que A no puede ser NO A al mismo tiempo, pero alcanzar este razonamiento requiere de un pensamiento abstracto y por tanto subjetivo.

Y si la conciencia es el ser consciente toda vez que éste ser es el proceso de su vida real, la conciencia no puede ser un residuo innecesario de la misma evolución, más bien un pasivo necesario.

El reto de la ciencia y la filosofía durante el siglo XXI es terminar de conocer y comprender todos los misterios que hay en nuestra mente y con ello, diseñar y elaborar una ciencia que sea capaz de servir a la gente para comprenderse como una sociedad de cara a un presente y futuro que nos presenta nuevos retos a todo nivel.



Categorías:Psicología

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