Hablemos del Nacional Socialismo

En este artículo haremos referencia al Nacional Socialismo (de ahora en adelante NS) como el fenómeno político originado durante los años 30 en Alemania y cuyo líder fue Adolf Hitler.

Más allá de las típicas y reiteradas descripciones sobre el NS, este artículo tendrá una estructura analítica con el fin de aclarar ciertas afirmaciones tomadas como verdad en la actualidad incluso por personas entendidas en historia, política y economía.

Debido a lo anterior me ceñiré a desarrollar los siguientes puntos:

  1. ¿Era socialista el NS? Y en cuyo caso, ¿se le puede calificar de izquierda?
  2. ¿Llegó el NS al poder de modo democrático?
  3. ¿Se puede considerar el crecimiento económico alemán tras la llegada de Hitler al poder como un milagro? ¿Era este modelo sustentable?
  4. ¿El NS implementó un modelo económico que elevó significativamente la calidad de vida de los alemanes?
  5. ¿Por qué se le declara la guerra a la Alemania nazi? ¿Es por su carácter antisistema?
  6. ¿Era un peligro el NS para el capitalismo?
  7. En definitiva, ¿qué fue el NS?

Vayamos con la primera, ¿era socialista el NS? ¿Se le puede calificar de izquierda? Esta pregunta es, generalmente, respondida con un rotundo sí desde diferentes sectores políticos, por ejemplo el artículo escrito por George Reisman “Por qué el nazismo era socialismo y por qué el socialismo es totalitario” publicado en el sitio Mises.org (de corriente ultraliberal de carácter anarcocapitalismo) sigue esta idea muy generalizada que goza de aceptación en sectores políticos muy diversos.

Para dar respuesta a esta pregunta, primero debemos desmenuzar el concepto socialista, partamos de lo básico, ¿se es de izquierda por llamarse socialista? La respuesta simple es no. Un concepto no crea realidad, y así como en España el Partido Popular no es el que se encuentra más cerca de los designios del pueblo, ni es más comunista ni socialista ni de izquierda, ser socialista tampoco te hará socialista o de izquierda solo porque sí. El uso de conceptos atractivos y engañosos es un recurso ampliamente utilizado por facciones y partidos políticos a lo largo de los últimos 150 años: conocemos partidos Republicanos, partidos populares, partidos demócratas, partidos socialistas, partidos revolucionarios y hasta partidos nacionalistas que no le hagan ninguna promoción real al contenido de su nombre.

Incluso podemos ir más allá, ¿ser socialista significa estar en la izquierda política? Si se es un socialista marxista, lógicamente sí, si se es un socialdemócrata también, ¿pero se puede ser socialista y a la vez encontrarse en la derecha política? A priori pareciera ser que el concepto socialista lo impide, pero es que en realidad el concepto no puede ir antes de la definición y características de la ideología, ya que si realizamos ese ejercicio bajo ese orden entraremos en confusos resultados, o en otras palabras: no es el color verde de las hojas el que les entrega clorofila, sino que estas son verdes producto de la clorofila.

Bien, siguiendo lo anterior si nos ceñimos al Manifiesto Comunista de Marx y Engels, se describen una serie de socialismos diferentes científico que ellos defendían y, muchos de estos tenían un carácter reaccionario muy apegado a las ideas de clases sociales tradicionales y con un fuerte componente conservador.

Revisemos los principales elementos de estos socialismos:

  1. Socialismo Feudal: Originado de las aristocracias inglesas y francesas como respuesta a la sociedad burguesa. Esta, para crearse simpatías finge perder de vistas intereses propios atacando en el discurso a la burguesía. Este socialismo feudal que nace conforme el liberalismo burgués se va desarrollando mezcla ecos del pasado y barruntos del porvenir. Sus partidarios enarbolan la alforja del mendigo y desde luego, su intención ha sido la de mantener una visión romántica del mundo precapitalista, en esencia, el feudal, aquel mundo en el que la aristocracia de sangre y tierra gobernaba el mundo bajo su propio modo de explotación. Dentro de éste cabe también el socialismo cristiano, el cual se levanta contra la propiedad privada, el matrimonio y el Estado a la vez que predica caridad, celibato, vida monástica y la mortificación de la carne.
  2. Socialismo pequeño burgués: Ideología emanada por la pequeña burguesía, la cual al igual que la aristocracia también perdió poder y se arruinó con la llegada del burgués. Esta clase seguía muy presente en los países donde el capitalismo todavía no se encontraba completamente establecido a la fecha de la creación del Manifiesto Comunista, y en los países donde el capitalismo se ha establecido esta clase flota en el proletariado y la burguesía. La esencia de la pequeña burguesía como clase tiende a una reconstrucción sin cesar, pero sus individuos se ven continuamente precipitados al proletariado a causa de la competencia temiendo el avance de la gran industria como el acicate de su derrota final. Sismondi es reconocido como el jefe de la literatura pequeñoburguesa en Inglaterra y Francia a mediados del siglo XIX. Su objetivo es reestablecer los antiguos medios de producción y cambio, y con ello toda la sociedad antigua: el sistema de Corporaciones en la manufactura y el patriarcado en la agricultura.
  3. Socialismo alemán o “socialismo verdadero”: La literatura socialista en Alemania tuvo un origen importado de Francia, pero con la diferencia de que mientras en Francia las relaciones sociales capitalistas se encontraban más desarrolladas que en Alemania (país en el que la burguesía recién comenzaba su lucha contra la aristocracia). A raíz de esta disyuntiva, el trabajo de filósofos y otros estudiosos alemanes, se centró a poner de acuerdo las revolucionarias ideas importadas desde Francia con su vieja conciencia filosófica. Nace entonces el “socialismo verdadero”, que no es otra cosa que una adaptación alemana al conocimiento importado desde Francia, conocimiento que durante el proceso de adaptación reconfiguraron dejando de lado la lucha de clases, pasaron de defender la necesidad del proletariado a la necesidad del humano, del hombre que no existe en ninguna clase social y solo en el cielo brumoso de la fantasía filosófica. Conforme se comenzó a desarrollar la burguesía en Alemania el verdadero socialismo encontró el momento y ocasión para confrontar las reivindicaciones socialistas con el movimiento político, en este sentido lanzó anatemas tradicionales contra la sociedad burguesa, el liberalismo, la sociedad representativa, la libertad de prensa burguesa, el derecho burgués, así como la libertad e igualdad burguesa, predicando entonces a la clase obrera que ellos no tenían nada que ganar sino todo que perder con ese movimiento burgués. A los gobiernos absolutos de Alemania, con su cortejo de clérigos, pedagogos y burócratas este socialismo se convirtió en espantajo contra la sociedad burguesa amenazante. De este modo, el verdadero socialismo representaba un arma de los gobiernos alemanes contra los obreros, por una parte, y por otra un interés reaccionario de carácter pequeño burgués. La supremacía industrial y política burguesa amenazaban la destrucción de esta clase, por una parte la concentración de capitales y por otra la emergencia de un proletariado revolucionario.
  4. Socialismo conservador o “Socialismo burgués”: Socialismo que nace de la misma burguesía, o mejor dicho de una parte de ella que busca remediar los males con el propósito de consolidad la sociedad burguesa. Aquí caben filántropos, economistas, humanitarios, entre muchos otros cuyo objetivo es predicar un capitalismo más sano. Estos socialistas quieren las condiciones de vida de la sociedad moderna sin los daños colaterales, buscan eliminar todo elemento revolucionario y cuando requiere del proletario en su sistema, busca inducirle a ser parte de la sociedad pero despojándolo de la condición rencorosa que ha surgido de ella. También buscan apartar a los obreros de todo movimiento revolucionario demostrándole que no es tal o cual cambio el que podrá beneficiarlos, sino que una transformación de la vida material y de las condiciones económicas; estas transformaciones en absoluto significan la abolición de las relaciones sociales de producción burguesa, sino únicamente reformas administrativas realizadas sobre estas relaciones burguesas. Este socialismo se resume así: los burgueses son burgueses en interés de la clase obrera.
  5. Socialismo utópico: Este socialismo es uno de los primeros en surgir tras el advenimiento de la sociedad burguesa, publicaron sus principales trabajos entre fines del siglo XVIII e inicios del XIX, entre sus principales figuras destacan Saint-Simon, Francois Marie Charles Fourier y Robert Owen. Su desarrollo se dio en un momento en el que el capitalismo no se encontraba tan desarrollado, y por lo tanto no había una contraposición tan clara entre burguesía y proletariado, la gran industria recién estaba naciendo y el proletariado se confundía con masas desposeídas y sumergidas. En este contexto los socialistas utópicos no veían en la sociedad ningún elemento que tuviera una capacidad transformadora. A raíz de lo anterior, trataban de inventar un nuevo y mejor sistema, y de decretarlo y concederlo luego a la sociedad desde fuera, mediante la propaganda y, en caso de ser posible, mediante el ejemplo de experimentos modelos.

Habiendo revisado lo anterior, ya en 1848 se concebía una distancia entre el socialismo científico (el marxista), de otros socialismos, entre los que podemos clasificar a los reaccionarios (dentro de los que se distingue el socialismo feudal, el socialismo pequeño burgués y el alemán), el burgués y el utópico. Los socialismos reaccionarios constituyen expresiones de las clases sociales afectadas por el avance del capitalismo, mientras que el socialismo burgués refleja las aspiraciones de la burguesía por remediar los males del capitalismo sin acabar con el capitalismo, en tanto los socialistas utópicos eran la expresión de la lucha entre proletariado y burguesía en un período temprano en el desarrollo del capitalismo.

En consecuencia, ni en la semántica ni en la realidad de los hechos el socialismo ha implicado una misma posición en el espectro político. Esto quiere decir que se pueden desarrollar dos axiomas:

  1. El NS en efecto es socialista
  2. No necesariamente el NS sea de izquierda

Entonces, ¿cómo podemos definir al NS? Revisemos su origen.

El Partido Nacionalsocialista Obrero alemán fue fundado el 24 de febrero de 1920 es sucesor del Partido Obrero Alemán el cual a su vez es precedido por el Deutsche Vaterlandspartei (o Partido Patriota Alemán), éste a su vez es el sucesor del Partido del Pueblo Alemán, este último es heredero del Partido Social Alemán. Este último también se encontró muy influenciado por el Partido Social Cristiano cuyo líder, el sacerdote luterano Adolf Stoecker lo fundó el año 1878, este partido poseía una tendencia antisemita, nacionalista y muy conservadora. En este aspecto, todos estos partidos se caracterizan por tener elementos comunes: son nacionalistas, militaristas, anticomunistas y extremadamente tradicionalistas en lo sociopolítico. Tal es el punto que hasta el fin de la primera guerra mundial, esta orilla política era además sumamente monárquica.

Como ya he señalado, en Alemania (que no estaba unificada) desde la primera mitad del siglo XIX se había desarrollado una corriente socialista reaccionaria y funcional a los gobiernos absolutos, en este sentido la tradición es digna de ser destacada: el Kathedersozialismus (socialismo de cátedra) de Gustav Schmoller y Adolph Wagner expuso una clara oposición al liberalismo y marxismo, el mismo Schmoller alababa la monarquía prusiana, años más tarde Oswald Spengler publicaría en 1919 su obra Prusianismo y socialismo, donde establece una conexión entre el carácter prusiano y el socialismo, consideraba que el primer socialista consciente fue Federico Guillermo I de Prusia y veía en la gestión de Otto Von Bismarck una política de socialismo prusiano a través de su implementación de la política social que complementaba sus ideas conservadoras; según Spengler el surgimiento del socialismo en Alemania no se había dado con las rebeliones marxistas de 1918-1919 sino en 1914 cuando Alemania se preparada para la Primera Guerra Mundial, lo cual había unido a la nación en una lucha nacional en lo que consideraba “características socialistas prusianas”.

Se puede decir entonces que décadas antes del surgimiento del NS, ya en Alemania el concepto socialista se utilizaba para agrupar una serie de ideas de carácter eminentemente reaccionario, ¿se puede entonces ubicar al NS en la izquierda política?

Si utilizamos la clasificación de ideologías explicada en el artículo “Espectro Ideológico” el NS:

  1. Era políticamente muy autoritario
  2. Socialmente era sumamente conservador
  3. Económicamente tenía una actitud afable a la intervención pública en la economía, pero mucho muy alejada de lo que llegó el estalinismo o el Juche

Es decir, coincide en términos políticos y sociales con las ideas más reaccionarias de los sectores conservadores en la Alemania del siglo XIX. Alguien podría afirmar que la izquierda extrema también era muy autoritaria, ejemplo claro es el estalinismo durante los años más duros de represión (entre 1930 y 1950), pero hay una diferencia fundamental: el estalinismo era autoritario de facto mas no de jure, el NS era autoritario de facto y jure. Esta diferencia puede parecer un simple detalle, pero -el diablo está en los detalles- es fundamental.

Vamos a ver, el estalinismo claramente era autoritario, pero siempre se declaró ferviente creyente de la democracia, del gobierno de los trabajadores y del poder del proletariado. El NS en cambio no creía en la democracia, de hecho los partidos que le preceden hasta el fin de la Primera guerra mundial tenían un marcado carácter monárquico. Pues bien, ya que la monarquía había sido disuelta en Alemania, no les quedaba otra que otorgar su fe en un modelo autoritario y con el poder centralizado, ergo en el Führer.

Es importante aclarar esto último, las dictaduras no van tienen por qué coincidir en su planteamiento ideológico. Una dictadura monarquista no será igual a una dictadura militar de libre mercado, una dictadura comunista, clerical o laica. Tienen pilares ideológicos esencialmente diferentes, y el que sean una dictadura es tan solo un elemento común.

De esto último se extrae el segundo punto, el NS era ultraconservador mientras que el estalinismo era mucho más progresista. Mientras en la URSS se incentivó el trabajo y estudio femenino, en la Alemania nazi se alentó a que dejasen la fuerza laboral así como las instaba a no ingresar en la educación superior, en esta misma tónica se encuentran los típicos elementos tradicionales asociados al NS como el militarismo, el discurso racial, el antisemitismo, el pangermanismo, el nacionalismo y el anticomunismo, la URSS a la inversa incentivó la idea de pueblo soviético proletario aunando a los diferentes pueblos que la conformaban y buscando con ello eliminar los nacionalismos y el racismo implícito en ello.

¿Y en la economía?

Es cierto que el régimen de Hitler fue muy intervencionista (hablaremos más en detalle en la pregunta 3), pero esto se debe poner en contexto. A nivel internacional, los países avanzados utilizaron movilizaron las fuerzas estatales como un elemento prioritario en sus políticas de desarrollo, lo cual también describí en mi artículo Chile, ¿atado al subdesarrollo?, también en Alemania desde su unificación y con cada crisis las estatizaciones eran reiteradas respuestas para enfrentar los efectos adversos de este proceso de destrucción y desvalorización de capitales. Es importante destacar esto, porque más Estado no significa más socialismo o un giro a la izquierda, el capitalismo mismo tiene en sus genes el ADN del estatismo, su desarrollo mismo no se puede concebir sin el crecimiento del Estado.

El crecimiento del Estado no es sinónimo de “más izquierda” en un gobierno, este crecimiento por ejemplo, puede darse por diferentes motivos (como un mayor gasto en Fuerzas Armadas, en burocracia, o en capital de todo tipo) sin que con ello haya un avance progresivo hacia los derechos de los trabajadores como sí plantea en general la izquierda. Ejemplo de ello es el régimen de Francisco Franco, altamente interventor en la economía, pero a la vez el principal referente de la derecha española del siglo XX y XXI.

En el caso del NS, como ya se indicó inicialmente se hicieron de una parte importante de las empresas alemanas, pero tras unos años no dudaron en privatizar las mismas. Tanto en la producción como en el crédito, las privatizaciones se sucedieron a un ritmo acelerado sobre todo entre 1936 y 1937 (años en los que el Estado tuvo necesidad de incrementar sus ingresos, cuestión que revisaremos en puntos posteriores), de esta forma los nazis privatizaron Vereinigte-Stahlwerke, de Derchimag (astilleros), de la Hamburg-Südamerikanische A. G. y muchas otras empresas.

El régimen de Hitler favoreció en muchos aspectos a la clase capitalista alemana (e internacional): acabó con el movimiento obrero que había provocado la caída de la monarquía, disminuyó los salarios de la clase trabajadora y aumentó su jornada intensificando la tasa de explotación y proporcionó de mano de obra esclava de la cual una serie de empresas se beneficiaron. Volkswagen, Mercedes Benz, Bosch, Siemens, Philips, Hugo Boss en Alemania, así como también las estadounidenses IBM, Ford y General Motors sacaron su tajada del negocio con el régimen. Esto evidencia que no solo para los capitalistas nacionales, sino que también internacionales el régimen de Hitler fue benéfico.

Sí es cierto que el NS favoreció a grupos económicos determinados y concentrados, sin olvidar que el nivel de impuestos llegó a ser muy elevado, pero es que en ese momento la preocupación de la clase capitalista estaba en la amenaza bolchevique, la rebelión del proletariado tanto en Alemania, como en Europa y Estados Unidos. No es de extrañar que pagar unos costosos impuestos en un contexto de guerra fuera un costo para asegurar el fin de tales amenazas.

¿El NS era de derecha o de izquierda?

Pues era claramente de derecha. Una derecha extremadamente conservadora y reaccionaria que durante más de 100 años fue derrotada y aislada de la arena política.

Desde la revolución francesa emergen las principales tendencias que terminarían configurando las tres principales vertientes ideológicas de la modernidad: conservadurismo, liberalismo y socialismo.

Los conservadores ven en los cambios políticos un riesgo y buscan ante todo detener este progresivo avance político y social acaecido durante el siglo XIX. Los liberales por el contrario, confían en el desarrollo sociopolítico, buscan democratizar la política y entienden que todo progreso debe ceñirse a las reglas mismas del capitalismo. Los socialistas coinciden con los liberales en el desarrollo progresivo, pero son más radicales y terminan decantándose por soluciones que trascienden el sistema mismo.

Hacia la segunda mitad del siglo XIX tanto el conservadurismo como el liberalismo son constantemente absorbidas por el eje liberal, y ya hacia inicios del siglo XX somos testigos de esta transmutación al ver la consolidación de dos bloques políticos de corriente liberal, pero uno con tendencia socialista, y otro con una tendencia conservadora. Estamos presenciando el nacimiento del centro izquierda y centro derecha, ¿qué sucedió con los extremos? Pues se aislaron y habitaron en la marginación política esperando el momento para poder volver a la palestra. La crisis originada del resultado final de la primera guerra mundial y el crack de 1929 fueron en Alemania los principales factores que posibilitaron el ascenso del Nacional Socialismo, el cual como ya he mencionado, es esencialmente un socialismo reaccionario derechista que tiene una larga herencia de diferentes partidos socialistas reaccionarios, antisemitas, nacionalistas, militaristas, y hasta monarquistas.

¿Llegó el NS al poder de modo democrático? Hay muchos quienes creen que Hitler llegó al poder mediante las urnas, pero en realidad es mucho más complejo.

Hagamos un poco de historia.

Cuando Hitler y su partido propinaron el primer golpe de Estado en 1923 (el Putsch de Múnich) terminaron en la cárcel y Hitler habiendo cumplido una quinta parte de su condena aprendió de sus errores y se rodeó de los mejores contactos entre el mundo capitalista (Bayer, Bosch, Hoechst, Haniel, Siemens, AEG, Krupp, Thyssen, Kirdoff, Schröder, IG Farben o Commerzbank). Su error inicial era descuidar la realidad detrás de su propia mitología, y es que su país, como el mundo, se realiza sobre las redes sociales de producción capitalistas, donde son los capitalistas quienes finalmente ejercen el poder sobre la propiedad privada, y en consecuencia, sobre la política y sociedad. Ahora Hitler se rodeaba con los mejores asesores y contactos relacionados al mundo empresarial privado.

Como entre 1930 y 1933 no hubo mayoría absoluta en elecciones parlamentarias se permitió al presidente Hindenburg nombrar a su arbitrio al canciller. Al conservador Heinrich Brüning (canciller entre marzo de 1930 y mayo de 1932) le sucedió en la cancillería el utraderechista Franz von Papen. El Canciller anuló a Otto Braun como Primer ministro de Prusia (aduciendo que la situación estaba descontrolada), Papen se denominó como “Comisario del Reich” y suprimió todo poder parlamentario en el Estado Libre de Prusia y en julio de 1932 convocó a elecciones parlamentarias.

Ya en su carrera electoral, las elecciones de noviembre de 1932 le dieron al NS un poco más del 33% de los votos. El partido socialdemócrata y comunista en conjunto superaban el 37%.

A su vez, en las elecciones presidenciales del mismo año Paul von Hindenburg ganó las elecciones con un 53% de los votos en una segunda vuelta en la que Hitler obtuvo un 36,8% y Ernst Thälmann un 10,2%.

Se puede observar dos cosas, primero estamos en un momento en el que faltaba consenso político, y segundo el NS no tenía mayoría absoluta. Schleicher convence a Hindenburg de despedir a Von Papen y le nombrase canciller en diciembre de 1932. Von Papen se sintió traicionado y entonces se reunió con Hitler el 4 de enero de 1933 en la casa del banquero Kurt von Schöder, es durante esta entrevista en la que Von Papen le da todo el apoyo a Hitler para ser elegido Canciller. Finalmente el 30 de ese mismo mes Hitler sería electo Canciller de Alemania, Papen y gran parte del partido conservador junto a empresarios y adinerados cercanos a ellos, como Emil Kirdorf, pensaban que podrían controlarlo y utilizar su oratoria para atraer a las masas.

A partir de ese momento los eventos se sucedieron rápidamente. El 2 de febrero el consejo de ministros preparaba las elecciones parlamentarias del 5 de marzo, el 4 de febrero aparece una disposición de emergencia que otorga al gobierno la capacidad de prohibir manifestaciones y publicaciones a los partidos que se presentaban a dichas elecciones, el 6 de febrero se ordena la disolución del parlamento prusiano mediante disposición de emergencia. Se abre la policía a cuerpos del SA y SS. El 24 el KDP fue tomado por la policía. El 27 de febrero los nazis quemaron el Reichstag, hecho que justificó la detención de cuatro mil funcionarios (especialmente del KDP). También se tomaron las sedes del SDP y las redacciones del periódico. El día 28 es aprobado un nuevo decreto de emergencia conocido como Para la protección del pueblo y del Estado complementado por la disposición Contra la traición al pueblo alemán y las maquinaciones de alta traición que invalidaba las libertades civiles y derechos fundamentales, entre el 28 de febrero y mediados de marzo más de diez mil personas fueron detenidas.

En medio de toda esa situación de persecución, estado de emergencia, ciudadanía sin ninguna garantía ni derecho, con partidos perseguidos (especialmente KDP y SPD) se llevan a cabo las elecciones parlamentarias del 5 de marzo de 1933 en la cual los nazis obtuvieron 288 escaños y el 43,9% de los votos. Los días siguientes la persecución no se detuvo, hubo asedio, ocupación de edificios gubernamentales, persecución a autoridades, jefes de policía, alcaldes y gobernadores regionales que no pertenecieran al partido para obligarles la dimisión. Finalmente el 23 de marzo de 1933 se aprueba la ley Habilitante.

Esta ley en resumen:

  • Transfería el poder legislativo desde el Reichstag al gobierno
  • Ampliaba los poderes absolutos del gobierno para modificar la Constitución
  • Transfería el derecho de promulgar leyes del presidente al Canciller
  • Extendía la validez de la Ley sobre determinados acuerdos con países extranjeros
  • Limitaba la validez de la Ley Habilitante a cuatro años tras su promulgación

Así es como Hitler llegó al poder mediante tácticas nada democráticas, y entonces, ¿cómo es que se soportó todo? Pues gran parte se explica gracias al apoyo capitalista. Y es que Hitler y el NS representó a buena parte del capital alemán un escudo frente a la amenaza marxista que veían inminente. Así, el día 20 de febrero (en medio de toda la represión emprendida por los nazis contra sus adversarios) se reúnen con Hitler representantes del capital industrial y financiero en el mismi palacio de gobierno veinticinco personalidades entre las que destacan Hjalmar Schacht, Krupp von Bohlen, Albert Vögler, Georg von Schnitzler del IG-Farben y el banquero von Schröder, el resultado de esta reunión fue la creación de una caja electoral la cual acumuló 3 millones de marcos gracias al aporte de los empresarios.

No fue para nada azarosa la emergencia del NS en Alemania. Claro está, hubo elementos que escapan de la previa organización, pero si sumamos factores como la crisis económica, la polarización social y el fuerte apoyo de importantes capitalistas, vemos cómo es que Hitler alcanzó su liderazgo en Alemania.

Es importante recalcar que a Hitler importantes sectores del capitalismo alemán le dieron su apoyo: las dinastías industriales y financieras Thyssen, Krupp, Abs y Pferdemenges; Emil Kirdorf, fundador de la sociedad minera Gelsenkirschener Bergwerks; Edmund Hilgard y Kurt Schmitt, de la financiera y aseguradora Allianz und Stuttgarter Vereins Versicherung AG; Friedrich Reinhart, del Commerzbank; Otto Christian Fischer, del Banco Merck, Fink & Cia.; Emil Meyer, del Dresdner Bank; Louis Ravené, de industrias del acero Deutscher Eisenhandel AG; Max Schlenker, presidente de la unión de empresarios alemanes de la minería y el acero; Friedrich Flick, empresario del carbón y el acero. Y entre sus simpatizantes también encontramos a Albert Vögler, presidente de las Vereinigte Stahlwerke; August Rosterg, de la petrolera Wintershall; Emil Helferich, de la compañía trasatlántica HAPAG; el banquero Kürt Schröder y, cómo no, el presidente del Reichsbank Hjalmar Schacht.

Hitler NO LLEGÓ AL PODER EN DEMOCRACIA.

¿Se puede considerar el crecimiento económico alemán tras la llegada de Hitler al poder como un milagro? ¿Era este modelo sustentable? Otra de las tantas afirmaciones incansablemente repetidas es que los nazis mediante sus políticas intervencionistas sacaron a Alemania de la crisis y llevaron al crecimiento económico, la recuperación del empleo, y un resurgimiento de Alemania como potencia económica.

Vayamos a los datos claves:

nAZIS 1

Fuente: Agnus Maddison

El crecimiento del PIB entre 1933 y 1939, si bien es cierto para el caso alemán fue superior al británico, su supuesto milagro se pone en tela de juicio cuando se compara con el crecimiento soviético en 1934, 1935 o 1937.

Se puede cuestionar que fuese un “milagro”. Estamos hablando de los años posteriores a la gran depresión, y tras una crisis de tal magnitud, la norma fue crecer a tasas elevadas. Hubo países con un ritmo de crecimiento bastante superior que sí pueden ser considerados como milagros (ejemplo Japón, Corea del Sur, China o Taiwán) durante un tiempo mayor por lo que no solo era un crecimiento económico desnudo sino que sostenible.

Entonces si consideramos que el nivel de crecimiento económico no era el más elevado, ¿era sostenible al menos?

Para dar una respuesta desarrollada, debemos comprender la situación en la que se encontraba el país a la llegada de Hitler al poder.

Alemania había sido un país particularmente golpeado por crisis entre fines de la primera guerra mundial e inicios de 1930 como se ilustra en el siguiente gráfico.

nAZIS 2

Fuente: Agnus Maddison.

La situación en 1933 era desastrosa, el desempleo alcanza una cifra que superaba el 30% y como es lógico, los alemanes durante más de 10 años habían perdido poder adquisitivo, y su calidad de vida estaba en mínimos.

Era imperioso acabar con el desempleo y mover la economía alemana. ¿Cuál fue la estrategia de Hitler? Incentivó el gasto público como medio para elevar la inversión e incentivar la demanda sin elevar los salarios de los alemanes a raíz de la alianza con el capital alemán.

Este gasto público se derivó, principalmente en infraestructura e industria militar. El total de gasto en infraestructura durante los primeros dos años fue de 5000 millones de RM, durante los años siguientes y hasta 1936 esta cifra continuó aumentando, en 1935 subieron a 4710, en 1936 a 5093, a partir de esa fecha comienzan a disminuir y pasar a un segundo plano en relación con el armamento. Según un artículo de la revista británica The Banker en febrero de 1937 los gastos en armamento evolucionaron de 3 mil millones de RM en 1932-1933 a 12.6 mil millones en 1936-1937. Y aparentemente, según Bettelheim para 1937-1938 los gastos militares pudieron ascender a 15 mil millones de RM, ya para el año siguiente cuanto menos los gastos podrían alcanzar los 17 o 18 mil millones de RM.

Este intento crecimiento del gasto público se tradujo en una reducción del desempleo a niveles inferiores del 10% hacia 1937 por lo que en efecto, Alemania crecía y el desempleo caía. Esto, sin mencionar los salarios de los trabajadores muestra a priori un buen desenvolvimiento del gobierno, sin embargo, ¿era realmente sostenible?

El gasto público es financiado desde tres variantes posibles, impuestos, deuda o imprimiendo dinero. La tercera opción estaba relativamente vetada por el miedo a repetir el período hiperinflacionario vivido a principios de los 20, por lo que quedaban 2 opciones, o bien los impuestos o bien la deuda.

La opción de los impuestos ya era utilizada en el país. Los tipos máximos de impuestos sobre las rentas más elevadas aumentaron de un 40% a inicios de los años de 1930 a un 50% a mediados de la misma década y a un 60% a inicios de la década siguiente (fuente Thomas Piketti, Capital e Ideología), y seguiría avanzando hasta llegar a un 90% a mediados de los años 40. Para los beneficios empresariales en términos generales hubo una mano relajada hasta 1936 (se desgravaron impuestos así como también permitieron exenciones a empresas como la automotriz), pero luego de ese año el control fiscal se hace más severo: el impuesto que gravaba las sociedades se eleva del 20% al 25% en 1936 y 30% en 1937, en julio de 1938 se vuelve a elevar al 35% y al 40% en 1939. Los años que siguen este impuesto se vuelve a elevar

La opción que quedaba era la financiación mediante el endeudamiento, y esta fue altamente utilizada. Esta situación se pudo sostener porque la banca en general apoyó el ascenso de Hitler y el NS. El nuevo elemento innovado por los nazis fueron las formas adoptadas para realizar estos ejercicios de endeudamiento. En un primer momento la emisión de bonos de tesoro tuvo un comportamiento muy deslavazado mientras que el papel especial lo tenían los Efectos Especiales. Estos no eran emitidos por el Estado sino que por empresarios privados, titulares de los pedidos del sector público. De este modo, hubo dos mecanismos con los que el Estado se hizo de recursos desde el sector financiero: los efectos especiales y los empréstitos a corto plazo.

Los giros de efectos especiales son emitidos por los empresarios privados y titulares de los mercados de obras públicas sobre un organismo público o semipúblico encargado de la aceptación de esta emisión a la que el Reich respaldaba además con su garantía. El proceso de financiación de estos títulos es ventajoso tanto para el Estado como para el banquero que lo negocia, para el Estado la ventaja está en la discreción en comparación a la emisión de bonos, ya que estos no se encuentran en la suma a corto o mediano plazo de la deuda pública del Estado. Desde el punto de vista banquero, la ventaja del sistema les proporciona un reempleo de su liquidez más remunerador que los Bonos del Tesoro y cuyo carácter no comercial hace que no aparezcan directamente en los balances.

El total de estos giros hasta 1936 se calcula en más de 15 mil millones de RM. Luego, desde 1937 a 1939, este sistema tuvo un momentáneo relajo, pero tras la anexión de los Sudetes y Austria las necesidades financieras eran tales que nuevamente se recurrió a este medio de financiamiento. Hacia abril de 1939 el total de estos se calculaba en más de 20 mil millones de RM.

En relación con los bonos del tesoro de corta duración, también se manifiesta un paulatino incremento de estos. La deuda a muy corto plazo en total paso de 1514 millones de RM en 1933 a 9000 millones de RM en 1939.

Este continuo endeudamiento año tras año se hizo menos viable, y ya en 1936 el incremento anual del endeudamiento superó al incremento anual de ingresos por impuestos. Hasta 1935 la deuda del gobierno aumentaba más lentamente que los ingresos fiscales pero a partir de ese año la deuda pública comienza a incrementarse en términos absolutos y relativos, lo cual la hacía conforme pasaban los años una carga más insostenible.

Con respecto al mercado internacional, el régimen nazi tuvo que acudir además a una serie de medidas.

A raíz de la crisis bancaria y, por consiguiente, de la moratoria de transferencias y de la presión de los capitales que trataban de exportarse en 1931 se habían impuesto controles de cambio. De ahora en adelante el Reichsbank fija el valor de cambio de las divisas extranjeras sobre la base de paridad oro del RM. Para exportar se debían proporcionar las divisas de las empresas al Reichsbank, y éste es quien luego da divisas a las empresas importadoras. Con relación a las importaciones el control era más agudo, como las necesidades de importar eran enormes (a causa del rearme), las capacidades de pago al extranjero estaban limitadas por la cantidad de divisas, y este número limitado se debía repartir entre diferentes importadores, la prioridad de esta distribución era la siguiente: en primer lugar a los importadores de materia prima que abastecen a los productores de productos elaborados destinados a la exportación, en segundo lugar las necesidades de armamento, y en tercer lugar el resto.

Por otra parte, el Estado nazi intervino de muchas formas para integrar su economía al mercado mundial, algo imperativo en un contexto en que su capacidad productiva superaba con creces su capacidad de consumo interno.

¿Qué mecanismos tomó Alemania?

Por un lado, utilizaron una suerte de devaluación, la llamo “suerte” porque no fue una devaluación con todas sus letras, esta no era posible de realizar ya que podría causar crisis de confianza y un caos en el sistema financiero y monetario alemán, por este motivo desde el verano de 1933 el Reich autorizó a los exportadores alemanes a aceptar como parte de sus ventas los marcos que sus compradores podían procurarse en ciertas condiciones a través de sus acreedores de Alemania. Esto explicado: desde 1931 el Reich había prohibido la transferencia de deuda al extranjero (pero no significaba una moratoria de pago), dicho de otra forma, los deudores alemanes del extranjero continuaban obligados a pagar su deuda a los acreedores pero este pago, tenía forma en divisas y no en marcos, y no directamente con el acreedor sino que en la Caja Pública de Conversión. Los acreedores extranjeros no tenían la posibilidad de convertir esos marcos pero sí los podían usar para ciertos fines según la ley en el mercado interior alemán o cederlos a los importadores de productos alemanes. Estos últimos los compraban a un precio inferior del tipo de cambio (al del marco libre). Usualmente se cotizaban a un 20% de su precio original, gracias a esta devaluación se beneficiaban de una especie de prima a las exportaciones: si al cambio normal, un producto alemán costaba 15 mil francos, al cambio real les salía solo 5 o 6000 francos.

Por otra parte, en 1933 se autorizó a los exportadores a no depositar todas las divisas obtenidas en el Reichsbank, pudiendo utilizar una parte de estas en la compra de deuda alemana en el exterior para, posteriormente, venderlas a sociedades emisoras a un precio de cotización próximo al nominal, lo cual permitía a estas sociedades amortizar sus deudas sin desprenderse de divisas (los exportadores también ganaban el diferencial del valor pagado vs valor recibido). También se permitía a exportadores utilizar parte de sus beneficios y divisas en la compra de Scrips, esto es, los títulos de crédito remitidos por la Caja de conversión a los acreedores de Alemania que los exportadores compraban a precio nominal muy bajo para luego ser rescatado por el Gold diskonto bank quien recibía el pago de sus deudores.

Esta situación se dio de la mano con una paulatina pérdida de competitividad de las exportaciones alemanas a raíz del sostenimiento del patrón oro. Como se puede ver a continuación:

nAZIS 3

Fuente: Adam Tooze, The wage of Destruction

Tanto el dólar como la libra sufrieron importantes devaluaciones durante la primera mitad de la década del 30. En cambio el RM mantuvo su precio. El Reichsbank intentó constantemente subsidiar a sus exportadores, privilegiar a los importadores claves, y sostener una situación económica sin una devaluación. Es por este motivo que se llevan a cabo tantas medidas que beneficiaron a los exportadores a costa de los acreedores extranjeros, lo cual llevó al desplome del bono alemán en el extranjero, el cual perdió un 50% de su valor desde inicios de 1930 hasta la llegada de Hitler al poder.

Esta escasez de divisas provocó una paulatina crisis en la balanza de pagos, y con ello, una liquidación de las reservas internacionales del Reichsbank. Para poder poner sus manos sobre moneda extranjera, los empresarios comenzaron a endeudarse con acreedores extranjeros a tasas de interés exorbitantemente elevadas, lo cual también incidió en la caída de las reservas.

El enorme bajón de las reservas se ilustra a continuación:

nAZIS 4

Fuente: Adam Tooze, obra citada.

La creencia popular de la Alemania nazi como un país que buscaba la autarquía en realidad era una respuesta para superponerse a la feroz competencia que veía desde Reino Unido y Estados Unidos, países con los cuales mantenía déficit comercial y eran a su vez, acreedores de su deuda externa. El objetivo era claro: acaparar la mayor cantidad de divisas, el resultado mucho menos.

Vemos ahora que la economía de Hitler se basó en un crecimiento inestable del gasto público y de controles externos a través de un tipo de cambio nominal ficticio.

Si observamos además los datos de la industria en Alemania, podemos corroborar que hasta 1936 la inversión anual no supera la inversión de 1928, 1936 es precisamente el año en que todo el aparataje industrial pasado funciona en su máxima capacidad. Durante todo el período de 1932 – 1938 el total de inversiones superó los 72 mil millones de RM, de los cuales 30 mil representaron sustitución de material usado, de los 40 mil restantes. Y del total, solo 21 mil millones de RM representó la inversión privada, es decir, el 30%. Además, solo en 1928 el nivel de inversiones privadas sobrepasó al nivel de 1928. Lo anterior además, se ve complementado por el desequilibrado desarrollo de la industria alemana durante los años 30, si la producción industrial aumentó en 1932 de un índice de 59 a 133 en junio 1939, la industria de bienes de consumo tan solo aumentó de 78 a 113, el alza del promedio viene de la mano de la industria de bienes de producción (que aumenta del 46 al 147) y la industria de bienes de inversión (35 a 152).

Todo lo ya descrito, nos lleva a concluir si en efecto el desarrollo económico del modelo nazi fue efectivo, un milagro y sobre todo sostenible. Mi respuesta es un rotundo no, como ya se ha visto, lo que logró Hitler y su partido fue impulsar la economía (y desde luego, el trabajo) mediante un nivel excesivo de inversión pública basada en deuda (escondida mediante triquiñuelas contables) y un control de cambio que perjudicó al sector competitivo en Alemania, esto sumado a los bajos salarios (de lo cual hablaré adelante) que no recuperaron el nivel de 1929 incidió en una baja tendencia a la inversión privada. En efecto, los principales beneficiados durante estos 6 años fueron aquellos empresarios ligados a los sectores de la industria militar y sus proveedores que aumentaron su producción en consonancia a los pedidos del Reich, pero este crecimiento se cimentó en pilares sumamente débiles: una economía poco competitiva a partir de un tipo de cambio que no se devaluó, una situación financiera internacional poco favorable, una balanza de pagos que tendía al déficit, y una inversión privada que se estancó, esto en términos marxistas: el crecimiento económico entre 1933 y 1939 se basó en gasto improductivo por parte del Estado, es decir, el sector militar. Como en 1933 los dos grandes problemas de Alemania se resumían tanto en su mercado interior como exterior. Para resolver el primero, se debía resolver el segundo, y este requería de materias primas importadas del mercado mundial, y es en este preciso momento cuando la integración de Alemania con el mercado externo iba a plantear un serio problema toda vez su reducida competitividad. Hacia 1938 la economía se encontraba en la cuerda floja, y se tuvo que recurrir a sucias medidas para sopesar la situación (como la expropiación de las propiedades judías), también ese año se anexó Austria y se toman sus reservas (más de 700 millones de RM), la ocupación de los Sudetes en 1938 y la anexión de Checoslovaquia a inicios de 1939 también significó el saqueo del país para poder paliar la crisis de Alemania. A pesar de todo esto, Hjalmar Schacht el ministro de finanzas y director del Reichsbank señaló en un memorándum el 7 de enero de 1939 que Alemania se encontraba en quiebra, y a punto de la suspensión de pagos. Schacht intentó presionar al Hitler para que cambiara la política económica si no quería que Alemania cayera, pero éste respondió con su destitución.

La situación era complicada también a nivel interno. La constante caída de las reservas del Reichsbank presionaba hacia la devaluación del RM y la consecuente inflación, como no podía caber de otra forma, el gobierno respondió congelando los precios en octubre de 1936, las penas que podían caer por saltarse este congelamiento incluían elevadas multas o la prisión. Al decreto sucedieron 7000 otros que llevaron a la modificación de precios en casos particulares. El índice oficial de precios subió entre 1937 y 1944 un 7% pero hay evidencias de que en realidad estos precios se duplicaron y la evidencia del precio oficial con el real se manifestó (como en muchos casos) en el cambio en los productos, el trueque, deterioro de la calidad y la aparición de los mercados negros (algo muy documentado por las SS).

Frente a esta situación es que Hitler adelanta un año el inicio de la guerra (entendiendo que invadir Polonia le significaría una declaración de guerra por parte de Francia e Inglaterra, con quienes ya había intentado negociar previamente pero debido a la negativa, se ve en la imperiosa necesidad de pactar con Stalin). La guerra le significó un nuevo alivio a la ya alicaída economía ponzi alemana, de los territorios ocupados se extrajo materia prima, oro y también -por qué no decirlo- trabajo esclavo.

En síntesis podemos decir que si bien el modelo NS en la economía rendió algunos frutos durante sus primeros años (reducción del desempleo e incremento en la producción de ciertas industrias vistas como esenciales), en términos generales fue solo un desastre, un crecimiento apoyado en un gasto improductivo y en una industria igualmente improductiva (el armamento de Alemania no era un bien de consumo ni a nivel interno ni externo), pero ya visto que tenían un excedente de armas y material bélico de grueso calibre… debían de utilizarlo.

¿El NS implementó un modelo económico que elevó significativamente la calidad de vida de los alemanes?

Esta pregunta se responderá con mayor facilidad porque hay datos y buena parte de sus factores se encuentran descritos y explicados en los apartados anteriores.

Respuesta simple: NO, el régimen NS no elevó ni el nivel ni la calidad de vida de los alemanes.

Vayamos a la explicación.

Debido a que el régimen privilegió la tasa de explotación de la clase capitalista decretó varias normativas relacionadas a presionar a la baja los salarios de los trabajadores.

  • El 25 de junio de 1936 permite a los delegados reducir los salarios con el fin de cumplir con el plan de los 4 años.
  • Del mismo modo, un decreto publicado a inicios de la guerra prohíbe el aumento de salarios
  • El 23 de abril de 1941 por orden ministerial, se prohíbe a los patronos pagar sueldos más elevados que los que tenían los trabajadores en una empresa de la que fuesen despedidos.
  • El 1 de octubre de 1942, entra en vigor una ley que puede permitir una revisión fundamental de los salarios con el fin de llegar a una unificación a escala del Reich y aumentar las diferencias de remuneración entre la mano de obra y los obreros cualificados

El índice medio de salarios-hora en Alemania pasó de un 95 en 1928 a un 79 en 1938 y en 1942 se redujo a un 80,8, fuente Bettelheim, obra citada.

Del mismo modo las horas de trabajo semanales se incrementaron un 10% respecto de las de 1932. En 1939 eran 49 horas semanales, en 1942 pasó a 52 horas semanales y poco después a 60 (en algunas industrias claves se llegó a trabajar 72 horas a la semana). Esto sin olvidar que hacia el fin de la guerra había unos 7 millones de trabajadores esclavos que provenían de los países ocupados.

Otros datos interesantes para destacar: la posesión de vehículos en la Alemania nazi era muy inferior a la de países como Inglaterra o Estados Unidos, mientras en Alemania había un total de 500.000 vehículos (1:138), en Reino Unido había 1 millón de vehículos (1:45,7) y en Estados Unidos 23 millones de vehículos (1:6).

¿Por qué se le declara la guerra a la Alemania nazi? ¿Es por su carácter antisistema?

Es bien mencionado y repetido entre los círculos neonazis que al régimen Nacional Socialista se le habría declarado la guerra porque representó un peligro para el sistema capitalista, especialmente al financiero judío.

Ya revisamos anteriormente que su economía en realidad no era anticapitalista, pero revisemos la reacción de la comunidad internacional tras la llegada de Hitler al poder.

En primer lugar la reacción de la prensa (como califica el periodista francés Daniel Schneidermann) fue bastante tibia que no supo informar los peligros del Nacional Socialismo. En Estados Unidos la asociación Rockefeller financió las investigaciones eugenésicas llevadas a cabo en el Instituto Kaiser Wilhelm en la Alemania nazi, donde se practicaron algunas de las más horripilantes investigaciones científicas de tipo eugenésico. Entre ellas la famosa obra de Josef Mengele, del mismo modo Henry Ford apoyó al régimen nazi, desde Inglaterra el para entonces Duque Eduardo VIII (que había dimitido a la corona) visitó Alemania en 1937, había buena opinión en los países nórdicos, Austria, y muchos otros países de la zona. Hasta 1939 a Hitler se le permitió hacer bastante: incursionó en España favoreciendo el bando nacionalista y bombardeando directamente a sus ciudadanos, en 1938 anexan Austria, ese mismo año Alemania se hizo con los Sudetes en Checoslovaquia, ¿cuál fue la reacción de la comunidad internacional? Pues los líderes de Gran Bretaña, Francia e Italia celebraron una conferencia en Múnich, Alemania, los días 29 y 30 de septiembre de 1938, en la que aceptaron la anexión alemana de los Sudetes a cambio de que Hitler prometiera la llegada de la paz. No obstante en marzo de 1939 Alemania invade nuevamente Checoslovaquia violando el pacto de Múnich y el 23 de marzo de 1939, las tropas alemanas ocuparon Memel, Lituania poco pudo hacer.

En comparación, tras la revolución de 1917 y con la derrota de la Triple Alianza, Inglaterra, Francia y Reino Unido intervinieron del lado del “Movimiento Blanco” por miedo a que la revolución rusa derivase en una revolución mundial. A estos países se sumaron otros más, como Japón. Recién una vez el bando bolchevique se consolidó como el ganador, la comunidad internacional debió de asumir la existencia de la URSS.

La guerra a Alemania fue declarada el 1 de septiembre de 1939 con la invasión de Alemania a Polonia. ¿Por qué fue en ese momento y no antes si ya Alemania llevaba años con diferentes expansiones? El más relevante es que tanto Francia como Reino Unido intentaron apaciguar la situación y evitar otra “Gran Guerra” en Europa, pero todo tenía un límite, y éste fue marcado por Polonia.

¿Qué límite cruzó Hitler?

  1. En primer lugar, cruzó el mismo límite que Napoleón, trasgredir uno de los principios fundamentales dentro del sistema mundo moderno desde Westfalia, el principio de soberanía.
  2. En segundo lugar y como se venía manifestando desde la Weltpolitik, Reino Unido y Francia veían un peligro el paulatino incremento de la influencia alemana en Europa. En otras palabras, en términos geopolíticos, un crecimiento desmesurado de Alemania iba directamente en contra de los intereses de Londres y Paris (de ahí que olvidasen sus diferencias históricas y firmaran la Entente Cordiale a inicios del siglo XX).

La segunda guerra mundial fue, en términos geopolíticos, una continuación de la primera. Y en el fondo de todo, ambas guerras representaron una pugna por la sucesión del puesto de Reino Unido como la potencia hegemónica en el mundo.

¿Era un peligro el NS para el capitalismo?

Ya hemos revisado que el NS poseía un carácter esencialmente capitalista, políticamente reaccionario, y económicamente muy vinculado con el gran capital alemán (y también extranjero), pero también resulta usual escuchar que su modelo era antisistema y buscaba superar al capitalismo.

Esto se sustenta a través del plan de los 25 puntos del Partido Nacionalsocialista los cuales presento a continuación:

  1. Exigimos la unificación de todos los alemanes en una Gran Alemania, en la base del derecho de autodeterminación del pueblo.
  2. Exigimos la igualdad de derechos para el pueblo alemán con respecto hacia otras naciones; y la abrogación de los tratados de paz de Versalles y St. Germain.
  3. Exigimos más tierras y territorios (colonias) para el sustento de nuestro pueblo y la colonización para el sustento de nuestra sobrepoblación.
  4. Sólo un miembro de nuestra raza puede ser un ciudadano. Un miembro de la raza solo puede ser aquel que posee sangre alemana, sin importar su credo. En consecuencia, ningún judío puede ser miembro de la raza, y por ende, ser ciudadano alemán.
  5. Aquel que no posee la ciudadanía alemana puede vivir en calidad de huésped y tiene que estar bajo la autoridad de legislación para extranjeros.
  6. El derecho de determinar asuntos relacionados con la administración y la ley pertenece solo a la ciudadanía. Por lo tanto, exigimos que cada cargo público, de cualquier tipo, ya sea del Reich, el condado o el municipio, sea ocupado solamente por ciudadanos alemanes. Combatimos contra la corrupta economía parlamentaria y quienes ocupan cargos públicos de acuerdo a inclinaciones partidistas, sin considerar el carácter y las habilidades del individuo.
  7. Exigimos que el Estado deba encargarse primero de proporcionar un sustento y modo de vida para los ciudadanos. Si es imposible sostener la población total del Estado, entonces los miembros de las naciones extranjeras (no-ciudadanos) deben de ser expulsados del Reich.
  8. Cualquier tipo de inmigración de no-ciudadanos debe ser detenida. Exigimos que todos los no-alemanes, quienes han inmigrado hacia Alemania desde el 2 de agosto de 1914, serán obligados a abandonar inmediatamente el Reich.
  9. Todos los ciudadanos deben tener los mismos derechos y responsabilidades.
  10. La primera obligación jurídica de cada ciudadano es la de tener que trabajar productivamente, tanto de forma física como psicológica. La actividad del individuo no es contrarrestar los intereses de la universalidad, sino obtener su resultado en el marco del todo para el beneficio de los demás. En consecuencia, exigimos:
  11. La abolición de los ingresos no pagados (tanto por obreros como trabajadores), y la eliminación de las deudas de esclavitud (intereses).
  12. En consideración hacia el monstruoso sacrificio de sangre y propiedades que la guerra le arrebataba al pueblo alemán, el enriquecimiento personal a través de una guerra tiene que ser considerado como un delito en contra del pueblo. Por lo tanto, exigimos la confiscación absoluta de todos los beneficios obtenidos por la guerra.
  13. Exigimos la nacionalización de todas (anteriores) las industrias asociadas (fideicomisos).
  14. Exigimos una división de beneficios de todas las industrias pesadas.
  15. Exigimos una expansión a gran escala del sistema de pensiones de adultos mayores.
  16. Exigimos la creación de una clase media sana y conservada, la comunalización inmediata de los grandes almacenes y su arrendamiento a bajo costo de las pequeñas empresas, y una mayor consideración de todas las pequeñas empresas mediante contratos con el Estado, condado o municipio.
  17. Exigimos una reforma agraria adecuada a nuestras necesidades, la promulgación de una ley para la expropiación gratuita de terrenos con fines de utilidad pública, la abolición de los impuestos sobre bienes inmuebles y la prevención de toda especulación en los terrenos.
  18. Exigimos la lucha sin consideración contra aquellos cuyas actividades son perjudiciales para el interés general. Los delincuentes comunes nacionales, usureros, especuladores y otros serán castigados con la pena de muerte, sin hacer distinción por su credo o raza.
  19. Exigimos la sustitución de una ley anglosajona alemana, que está al servicio de un orden mundial materialista, en lugar de una ley romana.
  20. El Estado debe ser el responsable de una reconstrucción fundamental de todo nuestro programa nacional de educación, para permitir que todos los alemanes competentes y trabajadores reciban una educación superior, y posteriormente, se inserten en los cargos de liderazgo. Los planes de instrucción de todas las instituciones educativas deben ajustarse con las experiencias de la vida práctica. La comprensión del concepto de Estado debe ser defendida por la escuela [Staatsbürgerkunde] desde el comienzo de su entendimiento. Exigimos la educación a expensas del estado de los niños superdotados de padres pobres, sin hacer consideración hacia su cargo o profesión.
  21. El Estado debe velar por una mejor salud estatal, protegiendo a la madre y a su hijo, aboliendo el trabajo infantil, y alentando la aptitud física mediante el establecimiento legal de un gimnasio y hacer deporte obligatorio, con el máximo apoyo de todas las instituciones preocupadas con la instrucción física de los jóvenes.
  22. Exigimos la abolición de todas las tropas mercenarias, y la formación de un ejército nacional.
  23. Exigimos la oposición legal hacia las mentiras conocidas y su promulgación por medio de la prensa. Para permitir el suministro de una prensa alemana, exigimos que:
    1. Todos los escritores y empleados de los diarios que aparezcan en lengua alemana deban ser miembros de la raza;
    2. Se requiere que los periódicos no-alemanes deban tener el permiso expreso del Estado para que sean publicados. No pueden ser impresos en alemán.
    3. A los no-alemanes se les prohíbe por ley cualquier interés financiero en publicaciones alemanas o cualquier influencia sobre ellos, por lo que en caso de violarse esta ley, se castigará mediante el cierre de esa publicación, como la expulsión inmediata del Reich del no-alemán responsable. Las publicaciones contrarias al bien general deben ser prohibidas. Exigimos el procesamiento legal de todos aquellos movimientos literarios y artísticos que ejercen una influencia destructiva en nuestra vida nacional y el cierre de aquellas organizaciones que se oponen ante las demandas anteriormente mencionadas.
  24. Exigimos la libertad de culto para todas las denominaciones religiosas dentro del Estado, siempre y cuando estas no pongan en peligro su existencia, ni se opongan a los sentidos morales de la raza aria. El Partido como tal defiende el punto de vista de un cristianismo positivo, sin obligarse confesionalmente a ninguna denominación. Esto combatirá el espíritu materialista judío dentro y alrededor de nosotros, y está convencido de que una recuperación duradera de nuestra nación solo puede tener éxito desde dentro del marco: el bien común antes del bien individual. (Gemeinnutz geht vor Eigennutz).10​ También ha sido traducido como «El bien del Estado ante el bien del individuo».
  25. Para la ejecución de todas estas demandas, exigimos la formación de un fuerte poder central hacia el Reich. La autoridad ilimitada del parlamento central sobre todo el Reich y sus organizaciones en general. La conformación de cámaras estatales y profesionales para la ejecución de las leyes realizadas por el Reich dentro de los diversos estados de la confederación. Los líderes del partido prometen, si es necesario mediante el sacrificio de sus propias vidas, apoyar mediante la ejecución de los puntos expuestos anteriormente sin consideración alguna.

De estos los puntos 11, 13, 17 y 18 son los que presentan según sus partidarios un carácter más anticapitalista.

Estos se resumen en, a) eliminación de la usura, el interés y toda empresa asociada, b) la exigencia de una reforma agraria realizada mediante la expropiación gratuita de terrenos con fines públicos.

Bien, si nos centramos al segundo, en realidad la reforma agraria ha sido tónica común en la historia del capitalismo durante el siglo XIX y XX, de hecho buena parte de los países más avanzados incluyeron entre sus reformas estructurales la reforma agraria, traduciéndose en una modernización económica y desarrollo social.

Con respecto a los puntos relacionados a la eliminación de la usura estos nunca se consumaron, como he revisado en los puntos anteriores, el negocio bancario se mantuvo y de hecho en buena medida se benefició del régimen NS. Algunos podrán indicar que lo importante era eliminar la presencia judía de bancos y entidades asociadas, pero sacando judíos no haces del banco más o menos “usurero”.

Con respecto a las tasas de interés es cierto que una vez llegado al poder los nazis intervinieron con el fin de cumplir en parte sus promesas, así proclaman una moratoria a las hipotecas (dado que muchos campesinos estaban amenazados de embargo) y una reducción de intereses hipotecarios. Por otra parte el Estado como principal prestatario influyó sobre el mercado financiero y por ende en las tasas de interés, debido al enorme aumento de los beneficios y la escasa propensión de los capitalistas a desarrollar su propia empresa, se produjo una oferta de capital tan grande que el tipo de interés bajó de forma sensible (es decir, una plétora del capital). Sin embargo, el tipo de interés a plazo largo en Alemania era del 8.32% en 1932, al año siguiente bajó a 7.15%, en 1934 era de 6.57%, ¿esto quiere decir que 8% marca la diferencia entre el interés usurero y el no usurero? Pues en Estados Unidos la tasa de interés activa durante la pasada década de 2010 fue inferior al 4% hasta 2017, ¿Estados Unidos se ha librado de la usura? En Suiza durante el mismo período su tasa de interés activa ha sido inferior al 3% y en Irán no ha bajado del 10%, esto nos llevaría a la conclusión que Suiza y Estados Unidos son países que se han librado de la usura mientras que Irán sufre todavía de ella.

Lo siento, esto es algo descabellado y carece de lógica.

Lo único cierto es que la baja de los tipos de interés en Alemania se relaciona con efectos objetivos de la economía descrito por Marx como Plétora del Capital. Es decir, era tal la demanda y el gasto público del gobierno alemán, todo financiado con crédito, que era más rentable invertir el excedente empresarial en activos financieros o bonos, que en impulsar la acumulación (que fue lo sucedido tras 1936, sobre todo en las industrias que no eran claves), la espiral de crédito inflacionaria hacia fines de la guerra era impresionante.

Con respecto a las moratorias de hipotecas tampoco es algo sorprendente en el contexto de un gobierno capitalista:

España; https://www.elmundo.es/economia/macroeconomia/2020/03/31/5e83395e21efa0a5428b4618.html

Francia;

https://www.idealista.com/news/inmobiliario/internacional/2020/03/17/781090-francia-ofrece-una-moratoria-al-pago-de-los-alquileres-de-las-pymes

Reino Unido;

https://www.ejeprime.com/comercial/reino-unido-decreta-una-moratoria-de-tres-meses-en-los-alquileres-de-locales-comerciales.html

Alemania;

http://guia-frankfurt.net/es/proyecto-de-ley-en-alemania-para-la-exencion-del-pago-de-hipotecas-debido-a-la-crisis-del-coronavirus/

En fin, son muchos más los casos en los que gobiernos derechamente capitalistas decretan moratorias en momentos particulares. Tan solo he citado casos actuales en España, Francia, Reino Unido y Alemania a raíz de la crisis del COVID19.

¿Era un peligro el NS para el capitalismo?

No, no lo era.

En definitiva, ¿qué fue el NS?

Habiendo revisado todo lo anterior, nos queda más que responder la última pregunta. Pues buen el Nacional Socialismo primero que todo, fue un movimiento y partido político originado de los conservadores excluidos durante el proceso de consolidación liberal en el siglo XIX. Ya revisamos un poco la tradición y herencia política que impregnó su movimiento, una tradición política que se vincula a una clase pequeñoburguesa. Lo anterior, no excluye elementos propios al tradicionalismo alemán: la tradición Völkisch, el nacionalismo, el darwinismo social, el antisemitismo, además de un ocultismo con características igualmente racistas.

En la práctica, una vez alcanzado el poder, el régimen NS además tuvo una esencia que Marx llamaría “Cesarismo” (Engels más tarde lo llamaría Bonapartismo), esto es, un régimen político que se origina de una crisis institucional en la que la clase capitalista no es capaz de dominar con medios democráticos, por lo que se ven en la necesidad de tolerar (para preservar la propiedad privada) la dominación incontrolada de un líder a través de cuerpos policiales y militares. Esta formación política tiene un carácter personalista que se eleva por encima de la sociedad y “concilia” ambas clases, pero al mismo tiempo protege los intereses de la clase dominante. Es recurrente ver este tipo de regímenes en países capitalistas tras períodos de agudas crisis político-institucionales: Chávez, Perón, Jomeini, etc.

Este tipo de regímenes también se caracterizan por ser muy populistas, siendo atractivos a la vista de personas propias de clases populares y medias (una diferencia muy mencionada entre la derecha alemana y el Nacional Socialismo), y debido a ello es normal que sus discursos se caractericen por ser “antisistemas”, Jomeini criticaba al comunismo y al capitalismo, Chávez criticaba al capitalismo y a Estados Unidos, Juan Domingo Perón también criticaba tanto al capitalismo como al comunismo. En fin, este tipo de regímenes les encanta posicionarse en una “tercera posición”, aunque en la práctica son capitalistas.

Históricamente Hitler representó en la historia del sistema mundo capitalista lo mismo que Napoleón y Felipe IV. El sistema mundo mantiene ciertos ciclos en su interior y uno de ellos es el establecimiento de países hegemónicos que dominan la esfera internacional sin la necesidad de imponer un control territorial como sucede con los imperios. Antes de imponerse como hegemonías se desata un conflicto bélico de importantes proporciones donde básicamente existen 2 bandos, y es el ganador el que instala su período hegemónico. La guerra de los 30 años posicionó a las Provincias Unidas como el país hegemónico, las guerras revolucionarias/Napoleónicas (1792-1815) posicionaron al Reino Unido y las dos guerras mundiales (1814-1945) lo hicieron con Estados Unidos. También en estos conflictos se caracterizaron por tener una potencia con una marina más desarrollada (hoy, marina y aviación) y otra con un ejército más acabado, en los tres primeros conflictos el país con el ejército más desarrollado procuró obtener dominio mediante la conquista y la configuración del sistema mundo en un imperio (Hitler, Napoleón y Felipe IV).

Más allá de las semejanzas que perfectamente pueden ser simples azares, la realidad es que frente al declive de una potencia, dos países entran en conflicto, estos dos países son los que tienen la mayor posibilidad de alcanzar el puesto que paulatinamente la potencia hegemónica abandona. Como en esta carrera una de las dos potencias año tras año va viendo manifestada su derrota, termina con un gobierno autoritario y muy arriesgado en su política militar (Napoleón y Hitler), el cual al intentar establecer un imperio mundo, es repelido por una coalición internacional y curiosamente, opuestos (la monarquía cuasiliberal y constitucional de Reino Unido sumó fuerzas con la autocrática Rusia zarista, del mismo modo que la república democrática burguesa de Estados Unidos unió fuerzas con la estalinista Unión Soviética).

En resumen y cerrando todas las ideas esbozadas, no se puede entender ni definir al Nacional Socialismo sin comprender las décadas de conflicto político internacional, los años de crisis económica e institucional interna, y las particularidades sociopolíticas de Alemania entre las postrimerías del siglo XIX y 1945, en este sentido el Nacional Socialismo es la reacción de los sectores más conservadores de una Alemania que busca posicionarse internacionalmente como una potencia hegemónica, ellos innovan con un lenguaje muy atractivo a las masas y a la oligarquía capitalista pero actúan cometiendo los mismos errores que ya habían cometido otros en su misma posición.



Categorías:Economia, Historia, Política

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: