Espectro Ideológico

El presente artículo funciona como acercamiento a la clasificación de las diferentes ideologías que hoy existen criticando en el acto, el pensamiento convencional usado cuando se busca ordenar las diferentes ideologías dentro de un espectro clásico ordenado en dos ejes.

Normalmente cuando se clasifican las ideologías estás son ordenadas en dos ejes incluyendo las dimensiones políticas y económicas como se presenta a continuación,

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Fuente: Wikipedia

Explicado, esto lo que nos indica es que una ideología se debe comprender desde dos variables, cada una con dos axiomas. La primera es la política, y está a su vez se divide entre autoritarios y libertarios, donde, los autoritarios cumplen con características dictatoriales, persecución política o falta de libertades cívicas. La segunda variable es la económica, dividida entre libre comercio y estatismo. Es por esto que cuando se suelen clasificar las ideologías más conocidas, este esquema tiende a tener sentido, por ejemplo la socialdemocracia se encontraría en un punto intermedio de la izquierda (permite el mercado, pero también concibe la intervención estatal en áreas claves), del mismo modo la derecha liberal estaría en el centro de la derecha (porque no es completamente autoritaria ni extremadamente libertaria en su visión de la economía), ¿pero dónde dejamos a, por ejemplo el anarquismo cristiano? Esta es una ideología conservadora en términos sociales, no concibe ni aprueba al Estado a la vez que fundan su vida en un contexto agrario retomando ideas romanticistas del pasado, seguramente en el espectro ideológico, su posición sería muy cercana a la de anarcocapitalistas, pero ambos difieren absolutamente en todo lo respectivo al desarrollismo, siendo estos últimos, adeptos a las ideas del crecimiento económico y el desarrollo de economías industriales, y es que derechamente la sociedad de cuáqueros no es el objetivo de Rothbard. De igual modo, no podemos identificar como iguales a las corrientes socialmente liberales del Libertarismo con las corrientes conservadoras del Paleolibertarismo, a pesar de que ambas económica y políticamente coincidan.

Tampoco hay que extrañarse, este tema es sumamente complejo y proviene de la histórica pugna entre conservadores y liberales -y luego, socialistas- tras la Revolución Francesa. Luego de décadas, como ya he mencionado en artículos anteriores, la política terminó configurándose en un liberalismo victorioso que absorbió tanto al socialismo como al conservadurismo, llevando en el acto, a la creación de dos bloques, un liberalismo conservador y un liberalismo socialista, ambos con el centro de gravedad en los principios básicos del liberalismo. Sí, hacia la segunda mitad del siglo XIX vemos nacer la derecha e izquierda clásica.

Es esta configuración política lo que lleva a la creación de un esquema con dos ejes que definirían las características de cada ideología, este tiene una marcada influencia decimonónica concibiendo una derecha e izquierda que puede ser más o menos liberal en lo política, y más o menos libre mercado en lo económico respectivamente.

Este esquema calza como anillo al dedo cuando analizamos los bloques que participan del bipartidismo y que han gobernado nuestros países durante décadas, con estos se cumplen los preceptos: la derecha tiende a ser más autoritaria conforme se haga más conservadora, así mismo la izquierda será más liberal conforme se vuelve más socialista. Pero el problema se nos presenta cuando nos abstraemos solo de los planteamientos políticos y económicos observando también los sociales, ¿dónde encaja, en ese esquema, el Paleolibertarismo? Pues son socialmente conservadores, pero abogan por una sociedad sin Estado prácticamente con un libre mercado extremadamente desregulado. Sí, son conservadores como cualquier derechista clásico, pero para muchos de ellos es un pecado que se cobren impuestos para financiar unas FFAA de prestigio como las estadounidenses. Del mismo modo, no se entiende hoy en día que los así llamados Socialismos del siglo XXI sean más conservadoras que las corrientes derechistas europeas, pero a la vez sean capaces de abocarse en planes más colectivistas desde un punto de vista puramente económico.

Es por este motivo que este esquema se encuentra caduco y, en este sentido propongo la siguiente clasificación.

espectro2

En esta, tenemos no 2, sino que 5 variables con una puntuación cuya escala va de -5 a 5.

  1. Social: Entre mayor es la puntuación, la ideología más conservadora es. Del mismo modo, a menor puntuación más liberal es esta ideología.
  2. Estatal: De menor a mayor, siendo el -5 un Estado absoluto. La contracara es una anarquia.
  3. Político: De mayor a menor, una puntuación alta implica autoritarismo, una puntuación reducida significa democracia.
  4. Económico: De menor a mayor, entre menor sea el indicador, mas colectivista es la ideología, su antítesis es el libre mercado.
  5. Desarrollismo: Cuanto menor sea la calificación, más cercano se encuentra la ideología del “primitivismo”, y a mayor puntuación nos encontraremos más cerca del desarrollismo.

Ahora, en un primer momento puede parecer engorroso, pero es necesario para no caer en reduccionismos:

  1. El estatismo puede ser tanto democrático como autoritario, liberal como conservador, puede a la vez ser colectivista pero no libre mercado. El estatismo puede ser desarrollista y primitivista.
  2. La anarquía puede ser tanto libremercadista como colectivista, primitivista como desarrollista, liberal como conservador, y democrática como autoritaria.
  3. Ya sea el régimen democrático como el autoritario pueden ser tanto conservador como liberal, colectivista como libre mercado, puede operar también en un Estado absoluto como en una anarquía, del mismo modo puede ser primitivista o desarrollista.
  4. Tanto el liberalismo como el conservadurismo social pueden ser libre mercado como colectivista desde un punto de vista económico, así como primitivista y desarrollista.

Todos estos axiomas pueden conjugarse y configurar diferentes ideologías que trascienden el caduco esquema con el que hemos iniciado el artículo. Ahora bien, vale la pena aclarar algunos conceptos.

  1. Por estatismo entenderemos aquella tendencia a centralizar al máximo la propiedad, economía y sociedad dentro del Estado en la práctica.
  2. Por anarquía entendemos aquella idea de una sociedad sin Estado. Esto no lo confundamos con la anarquía como ideología, ya que este concepto solo se refiere a un escenario sin Estado ni nada cercano.
  3. Por libre mercado, como es lógico, toda necesidad por liberalizar al máximo la economía, sin intervención del Estado (háblese de aranceles, impuestos, gasto público, políticas cambiarias o el mismo Banco Central)
  4. Por colectivismo vamos a entender doctrinas que busquen colectivizar de alguna forma y bajo un objetivo determinado la economía, ya sea mediante intervenciones públicas, impuestos o derechamente estatización y centralización de la propiedad.
  5. Por conservadurismo nos referiremos a todo pensamiento que se base en principios morales “tradicionales” como la familia y el amor heterosexual, la negatividad al aborto, la religión, entre otras.
  6. Por liberalismo, como es lógico, asumiremos la inversa del pensamiento conversador. Se es más liberal cuando se estima que cada persona tiene derecho a hacer su vida en términos sociales como le plazca.
  7. Por autoritario vamos a catalogar los gobiernos que carezcan de mecanismos donde los ciudadanos ejerzan control, en el caso extremo nos encontraremos con una dictadura.
  8. Por democrático tendremos a modelos políticos cuyo súmmum será el gobierno absoluto de la ciudadanía.
  9. Por desarrollismo me refiero a las ideologías que crean en el crecimiento y desarrollo continuo de la economía.
  10. Por primitivismo, por el contrario, se refiere a aquellas ideologías que ven el futuro de la humanidad puesto en el crecimiento cero, decrecimiento, o retorno a un modo de vida ecológico.

Vale aclarar, he esbozado escenarios hipotéticos como la anarquía autoritaria, un estatismo primitivista, o el hecho de que el estatismo no puede ir de la mano con el libremercadismo. En el primer caso, cierto es que no existe una ideología que busque el fin del Estado por un lado, y por otro un régimen autoritario, pero teóricamente esta situación claramente es plausible pensamos en un mundo sin Estado, pero regido no por el consenso ni por la cooperación, sino que mediante la fuerza y coacción, si bien es cierto en la historia este tipo de escenarios han sido más bien esporádicos y frágiles, podemos ver ciertos ejemplos en zonas abandonadas por el Estado a merced de paramilitares, guerrilleros o narcotraficantes, o también cuando tras catástrofes las sociedades se refugian en los más fuertes para prevenir el desabastecimiento económico, en este escenario no hay Estado, pero tampoco existe consenso ni democracia, las decisiones son tomadas de manera autoritaria por un líder que se impone por la fuerza en muchos casos. Un Estado primitivista puede existir en tanto, su financiamiento provenga de actividades de mínimo daño ecológico, estaríamos entonces en el contexto de una sociedad organizada en torno a actividades económicas sin mayor uso de energía ni intervención en el ecosistema. Finalmente, en el tercer caso, que el Estado no pueda ir de la mano con el libre mercado tiene que ver con ambos conceptos irreconciliables, aun cuando el Estado sea mínimo y solo sostenga elementos esenciales como la seguridad policial y las normas jurídicas, su mera existencia requiere de un cuerpo de burócratas y un brazo armado que debe ser financiado de la economía productiva, por lo que por más mínimo que sea el efecto, no se termina de consumar una libre mercado.

Desde luego, vale la pena aclarar que siempre nos encontramos dentro del mundo de las ideas, por lo que no nos debería parecer extraño que haya ideologías que parezcan incoherentes, pero dentro de nuestra realidad política nada impide que emerjan, tema aparte sea su coherencia, su cuerpo intelectual desarrollado, y por ende su real aporte a la sociedad (sin ir más lejos en Rusia ha existido el “comunismo nazi”).

Habiendo explicado lo anterior, vale la pena aclarar que, de todas estas categorías, las 3 fundamentales que pueden definir el carácter antisistema son la política, la económica y la estatal. En este sentido, cuando miramos el eje político tenemos dos extremos entre el máximo nivel de autoritarismo y el máximo nivel de democracia. Para juicio y funcionamiento de la economía capitalista, un sistema absolutamente democrático no puede ser permitido, por lo tanto todas las ideologías que lleven al extremo este índice podrían ser calificadas como antisistema. De igual forma, económicamente el capitalismo no es ni libre mercado absoluto, ni colectivismo absoluto, en general las economías nacionales se encuentran en un punto intermedio entre permitir el libre mercado, y la intervención estatal. Por ende, si miramos al campo de Estado, la respuesta es la misma, al capitalismo no le convienen ni el Estado absoluto, ni la anarquía.

Vayamos observando de manera desglosada cada una de las categorías:

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Como se puede observar los regímenes más autoritarios son el Nacional Socialismo, el fascismo, pinochetismo y wahabismo a la cabeza, seguidos por el estalinismo y el juche norcoreano. Por el contrario, al otro extremo se encuentran todos los anarquismos, el marxismo clásico y el libertarismo.

Como se puede observar, las ideologías que gobiernan normalmente son las que se encuentran ubicadas más en el extremo: la Socialdemocracia, la Democracia Cristiana, el liberalismo Conservador y el Conservadurismo Liberal, estas, conciben algo de democracia en sus principios, pero no absoluta (con esto me refiero a solo elecciones y poco más).

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Socialmente, las ideologías que se encuentran en los extremos serían el Nacional Socialismo, el Fascismo, pinochetismo, wahabismo, el anarquismo cristiano y el paleolibertarismo, mientras que en el otro extremo nos encontramos con el anarcosindicalismo, el marxismo clásico, y libertarismo.

En el centro tenemos a regímenes como el liberalismo conservador, la socialdemocracia, el castrismo, el estalinismo, el sionismo, entre otros.

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Económicamente, el extremo que apunta al libre mercado absoluto lo marcan el paleolibertarismo y libertarismo, mientras que en el otro extremo se encuentran el estalinismo, el juche, el marxismo clásico y anarcosindicalismo.

En el centro nos encontramos con la Democracia Cristiana, la Socialdemocracia, el sionismo.

Tanto el Fascismo, Nacional Socialismo como el franquismo y chavismo se encuentran más cercanos al colectivismo, pero sin dejar de lado las relaciones capitalistas por lo que no alcanzan los niveles del castrismo -al menos hasta los años de Raul Castro- y el resto de ideologías anarquistas y marxistas.

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A nivel estatal, el extremo más anárquico lo componen el Paleolibertarismo y libertarismo sumado al anarquismo cristiano y anarcosindicalismo, mientras que el extremo más estatista lo componen el marxismo clásico, el estalinismo y castrismo. En un punto intermedio vemos al pinochetismo, wahabismo, Liberalismo en sus variantes conservadora, socialdemócrata y demócratacristiana. Estas ideologías son las que entienden el papel prioritario del Estado dentro del capitalismo y por tanto buscan su administración entre un mínimo y máximo razonable.

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Por último, a nivel de perspectiva hacia el futuro, todas estas ideologías son eminentemente desarrollistas con la excepción del Anarquismo Cristiano.

Es cierto que al observar las ideologías mencionadas en este artículo, la mayoría posee un carácter eminentemente desarrollista -aunque el anarquismo cristiano con su visión romanticista a un modo de vida en el campo marca la diferencia-, me era importante remarcar esta otra variante que define a la ideología, más aún en la actualidad que, a raíz del cambio climático han emergido diferentes corrientes anarquistas, indigenistas y ecologistas que se caracterizan por un carácter primitivista, desindustrialización, decrecimiento y has nudismo.

A partir de lo anterior, es necesario realizar algunas conclusiones:

Primero, para clasificar las ideologías en la actualidad ya no sirve utilizar el caduco esquema de dos ejes (autoritario vs liberal / libre mercado vs estatismo), ya que en realidad existen muchas variantes y la configuración interna de una ideología es mucho más profunda y compleja.

Este esquema además ha llevado a que las ideologías conservadoras, terminen reduciendo en términos conceptuales a una simple característica tanto a liberales como conservadores calificándolos como “socialistas” o “colectivistas”, de igual modo ideologías socialistas afirman que liberales y conservadores vendrían a ser amantes del libre mercado, las ideologías liberales por su parte -que como he descrito, son las que más se acercan al centro- amontonarían a conservadores y socialistas como extremistas que terminan coincidiendo.

La clasificación de las ideologías, como vemos, requiere de muchos más elementos que solo el político (conservador-liberal) y económico (libre mercado – colectivismo), en este artículo he utilizado cinco criterios que a mi juicio, son los principales.

Segundo, como podemos observar, ya sea por los mismos fundamentos como los hechos de estas ideologías, se pueden ver claramente cuáles son las más antisistemas y cuáles no. Era evidente que las ideologías liberales clásicas (como Socialdemocracia, Democracia Cristiana, el conservadurismo liberal y el liberalismo conservador) cabrían dentro de las ideologías que se pueden calificar como “pro-capitalistas”, de igual modo todas las formas de fascismos y el mismo chavismo también entran en esta categoría.

Y es que relacionado a lo anterior, más allá de los discursos, los hechos nos demuestran que el fascismo no acabó con la relación de producción asalariada, fue apoyado por empresas capitalistas, y en un primer momento tras su nacimiento fue apoyado por diferentes líderes de las democracias occidentales que venían en estos experimentos políticos un tapón al avance soviético. De igual modo, el chavismo por más socialista que se declare tampoco terminó con las relaciones asalariadas y a pesar de tener sanciones económicas estadounidenses, su economía tiene una enorme dependencia y penetración del capital chino, capital que se rige bajo las mismas leyes capitalistas.

Tercero, el surgimiento de diferentes ideologías antisistemas es, en parte, consecuencia directa de la crisis que el modelo liberal viene viviendo desde hace décadas.

La consolidación de los socialismos reales tras la Revolución Rusia fue un impacto más simbólico que significativo por dos motivos. El primero es que estos socialismos terminaron consolidándose en países que se encontraban en la periferia de la economía capitalista, Rusia era hacia 1917 era un país eminentemente atrasado, principalmente campesino y con un desplante internacional francamente desastroso, ni qué decir del resto de países de Europa oriental y el centro de Asia, bajo esta visión, los modelos políticos de las sociedades más avanzadas jamás entraron en un real riesgo. En segundo lugar, este nuevo modelo de política, sociedad y economía que conocemos como <<socialismos reales>> desde cierto punto de vista apoyó al liberalismo político en occidente toda vez que sus principales pilares ideológicos y políticos no fueron cuestionados, funcionando entonces como un modelo alternativo para otros países y con resultados dispares, de modo que jamás impuso en el debate político una real enemistad (esto solo se dio con el tercer mundo).

No obstante, hoy en día ideologías antisistemas están emergiendo en el seno de los países con capitalismos avanzados, como lo es el anarcacapitalista, el cual no es más que la versión viva de una de las tantas aspiraciones de una cierta parte de la sociedad frente a un futuro poscapitalista: un mundo sin Estado, pero con propiedad privada, donde la seguridad, salud, educación, y prácticamente todo en lo mercantilizable sea privado.

Cuarto, no todo lo que sea más estatista, es por inercia más socialista, Progresista y anticapitalista. Vemos al Fascismo en una misma ubicación que el chavismo por ejemplo, ¿debemos considerar al régimen nazi como un aliado en la lucha contra el capitalismo? El estatismo en realidad durante muchos momentos de la historia ha sido una salida de diferentes regímenes capitalistas frente a eminentes crisis institucionales y/o económicas, así, Corea del Sur, Taiwán, España o Portugal a mediados del siglo XX, dominadas por dictaduras o gobiernos sumamente autoritarios, tenían un carácter eminentemente estatista (que no llegaba a eliminar las relaciones de producción capitalistas, vale aclarar). La misma lógica se aplica en sentido inverso, un régimen no es más o menos progresista por ser menos estatista, Pinochet redujo el papel del Estado intensificando en el acto la tasa de explotación en todo Chile y arrojando a millones a la pobreza relativa y absoluta durante años, el paleolibertarismo por más reducción de Estado que solicite, no deja de tener una concepción extremadamente conservadora -casi puritana- de los valores en sociedad.

Quinto, y como última reflexión, debemos ser lo suficientemente conscientes al momento de adoptar una ideología, esta debe ser concordante ante todo con nuestros intereses como personas, no nos debemos dejar arrastrar por influencias externas. También debemos ser lo suficiente críticos y escépticos desde un punto de vista científico, en este sentido siempre debemos dudar de ideologías que nos prometan enriquecimiento personal, económico y humano, debemos contextualizar el origen de estas, ya que sus orígenes difieren en tiempo, clase social e incluso etnia, y por supuesto debemos plantearnos la siguiente pregunta ¿este es el mundo que deseamos heredar a las próximas generaciones?

Saludos.



Categorías:actualidad, Política

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