¿Nos acercamos a una depresión global?

En medio de la situación internacional ocasionada a raíz de la pandemia del COVID19, muchas economías se encuentran en una recesión técnica. El FMI ha pronosticado que la recesión será tan mala o peor que la de 2008, su directora Kristalina Georgieva ha señalado que (23-03-2020) “El pronóstico de crecimiento global para 2020 es negativo, con una recesión tan mala o incluso peor que la de la crisis financiera global. Pero esperamos una recuperación en 2021”, también han mencionado que los inversores internacionales han retirado 83 mil millones de dólares de los mercados emergentes durante los últimos días. En la misma tónica, Ángel Gurría, secretario general de la OCDE afirmaba que “Necesitamos liderazgo, conocimiento y un nivel de ambición similar al del Plan Marshall, por el que se creó la OCDE, y una visión como la que inspiró el New Deal, pero a escala planetaria” indicando que “Parece que ya hemos superado incluso el escenario más grave que contemplábamos en esos momentos”. Los líderes del G7 en un comunicado (16-03-2020) declararon que harán todo lo que sea necesario para garantizar una respuesta global sólida, buscando la recuperación de un crecimiento económico fuerte y sostenible y prosperidad. Del mismo modo, el Banco Mundial informó el 02 de abril de 2020 que dispondrá de USD 160.000 millones en los próximos 15 meses con el fin de respaldar medidas contra el COVID 19.

Como ya he indicado en artículos anteriores, la economía desde hace años venía mostrando claros indicios de enfriamiento y debilidad cuyo principal común denominador era la caída tendencial de las tasas de ganancias. Esto es indicio de que esta no es una simple crisis, más bien una depresión global que como mencioné, como mínimo podría ser tan grave como la manifestada en 2008. Ciertamente fue una coyuntura espontanea y azarosa la que ha desembocado esta crisis, una pandemia no forma parte de las leyes objetivas que reinan en el mundo de la economía, pero también si miramos un poco la historia podemos corroborar que muchas crisis internacionales son desatadas por hechos casi casuales que gatillan la materialización de procesos acumulados de desgaste y sobreacumulación.

Entonces, ¿es esta una simple crisis causada solo por una pandemia o es algo más grave? Esto solo el tiempo lo dirá, y es que una vez la crisis sanitaria sea superada tendremos dos escenarios posibles: primero, la economía retoma su crecimiento, segundo la economía sigue en crisis. Para matizarlo, la pandemia de 1957 y 1958 causada por la influenza A (H2N2), y la “gripe de Hong Kong” del H3N2 que provocó aproximadas 116 mil muertes en Estados Unidos no generó mayores inconvenientes en la economía del país, siendo el año 1958 el más afectado con una leve contracción del 0,7%, al año siguiente el PIB crecería un 6.9%, esto es, la economía estadounidense se recuperó rápidamente porque la pandemia no fue más que una simple coyuntura dentro de un ciclo de expansión económica que todavía no había terminado de consumarse, pues bien, todo indica que en pleno 2020 las principales economías del mundo se encuentran en una situación muy delicada por lo que esta crisis sanitaria no viene a ser más que la gota que colmó el vaso.

Como también es lógico, se ha dado una dramática devaluación de capitales ficticios en el mercado bursátil. El Ibex 35 principal índice bursátil de referencia de la bolsa española elaborado por Bolsas y mercados españoles se ha desplomado -entre el 19-02-2020 a la fecha- desde los 10.083 a los 7.070 puntos. El Dow Jones EURO STOXX 50 que representa el rendimiento de las 50 empresas más grandes entre los 19 principales sectores en términos de capitalización de mercado en 11 países de la eurozona, también vio una caída desde el 19 de febrero de los 3865 a los 2892 puntos. El Dax 30 índice de acciones blue chip de las 30 compañías más grandes de Alemania que cotizan en la Bolsa de Fráncfort, ha caído entre el día 19 de febrero y el 09 de abril de 2020 desde los 13.789 a los 10.546. Por su parte, el FTSE 100 de Londres entre el 12-02 y el 09 de abril de 2020 ha caído desde los 7403 a los 5842 puntos. En Estados Unidos la situación ha sido similar, el S&P 500 entre el 20-02 y el 09-04 ha caído de 3374 a 2812 puntos (habiendo marcado un mínimo el 23 de marzo con 2237), el Nasdaq 100 entre el 19-02 y 09-04 marcó una caída desde los 9718 a 8289 puntos, con un mínimo el día 20-03 de 6994. En Japón, el Nikkei 225 ha marcado una caída entre el 13 de febrero al 09-04 desde los 23.827 a 19.345 con un mínimo el 19-03 de 16.552 puntos. Misma situación en China, el SSEC desde el 13 de enero al 09-04 su valor se ha reducido desde los 3115 a los 2825 puntos con un mínimo registrado el 23-03 de 2660 puntos.

A la fecha, muchas bolsas han ido recuperando paulatinamente su valorización, sin embargo dos hechos son los claves, en primer lugar las bolsas de las economías más importantes (Estados Unidos, China, Alemania, Francia, Japón, China y Reino Unido) no han recuperado aún el nivel anterior, y por otra parte el comportamiento es sumamente volátil, lo cual no nos debería extrañar si durante las próximas semanas seamos testigos de más desplomes.

Lo que observamos en estos instantes son economías que han paralizado su aparato productivo, comercio, finanzas y servicios. Inmersas en una crisis sanitaria global, la decisión de los gobiernos al momento de afrontarla, lo cual ha llevado a cuarentenas, Estados de alarma, cierres de institutos educativos y comercios en muchos países, así como también la cancelación de vuelos y la prohibición temporal del ingreso de turistas tanto a nivel nacional como local. Esto, desde luego, ha repercutido en la actividad económica, y es que en un escenario como en el que nos encontramos, la fuerza de trabajo es la principal afectada, su confinamiento redunda en el incremento del ausentismo laboral, máxime considerando la debilitada situación económica global que ya venía manifestando indicios de debilidad y alto endeudamiento resulta en la mezcla perfecta para iniciar un nuevo período recesivo.

La necesidad frenar los contagios, además, ha reducido el consumo -turismo, retail, inmobiliarias, restaurants y servicios de ocio-, lo que incide aún más en la contracción económica, la demanda global se contrae porque salarios, ingresos, rentas y ganancias también caen. Al mismo tiempo, la situación fiscal empeora, ya que así como los gobiernos deben asumir gastos asociados a esta crisis, la recaudación fiscal cae propiciado por la contracción económica, lo que directamente llevará a la necesidad de acudir al mercado financiero incidiendo peligrosamente en sus tipos de interés (que podrían ir al alza). Esta caída global de la demanda impactará en el precio de los commodities afectando igualmente a los países cuya cartera exportadora es en esencia primaria deprimiendo su balanza de cuenta corriente.

En este sentido, América Latina se encuentra en una situación muy diferente a la vivida durante 2008 y 2009, ya que durante la crisis anterior, estos países se encontraban en medio de una década de altos precios en alimentos, petróleo y metales, lo que les permitía tener reservas para afrontar la crisis, su nivel de endeudamiento era inferior y además China aunque a la baja mantuvo su crecimiento (y demanda de materias primas). Esto es, América Latina se encuentra mucho menos preparada que hace 11 o 12 años para resistir una crisis internacional.

Ciertamente, como sucede en todas las crisis capitalistas, la clase trabajadora es la primera en recibir el gran impacto. En esta espiral de devaluación de capitales diferentes empresas deberán reducir su planta operativa arrojando en el acto a la miseria del desempleo a millones de trabajadores, es esto, o la quiebra, aunque esta última igualmente incidirá en el aumento de los desempleados. Esta es una realidad que ya ha llegado: tan solo en Estados Unidos, más de 16 millones de desempleados han solicitado ayudas desde que se inició la crisis, y más de 6 millones de personas han solicitado prestaciones por desempleo solo durante la semana del 30-03. En España desde el inicio de la crisis, mas de 300 mil trabajadores han terminado en el paro y más de 600 mil se encuentran en ERTE.

En sí, la incertidumbre es generalizada. Nadie sabe hasta cuándo el virus afectará a la sociedad mundial, tampoco se tiene seguridad sobre la fecha de una vacuna, lo que se traduce en un ambiente de pesimismo económico. Alineado con lo anterior, el FMI ha rebajado su previsión de crecimiento, su directora ha afirmado que “Esta es una crisis como ninguna otra. Nunca en la historia del FMI habíamos visto a la economía mundial acercarse a un parón. Estamos en recesión y es mucho peor que la crisis financiera global”.

En síntesis, nos encontramos en medio de una crisis provocada por una pandemia, pero que justamente se ha desatado en un contexto sumamente complejo, con una economía internacional débil, que ya venía arrastrando una caída tendencial de tasas de ganancia, un incremento de la deuda o Plétora del Capital, frente a esta situación los organismos económicos (FMI, BM, OCDE, Et al) y los gobiernos de las economías más afectadas buscan aplicar medidas que reviertan esta vorágine económica, las medidas ortodoxas ya son conocidas: política monetaria y fiscal. Pero es que ninguna surtirá efecto si lo que sucede es que el empresario capitalista no puede materializar sus ventas, plusvalía y ganancia, es por esto que a pesar de la reducción de las tasas de interés marcadas por la FED, no hay una mejoría en la economía norteamericana, del mismo modo, ya sea mediante un rescate o los Eurobonos, los gobiernos de la Unión Europea no solucionarán la situación incentivando la demanda mediante el gasto público (aunque es bueno mencionar que sí se podrá sostener el gasto sanitario, el cual en estos momentos resulta crucial).

En este escenario, la caída de la inversión implica una reducción del consumo y demanda, lo que agudizado por las dificultades financieras, repercutirá aún más en la inversión, intensificando la crisis. Para la clase trabajadora esta debacle significará aumento del desempleo, caída del ingreso y empeoramiento de su nivel y calidad de vida.



Categorías:Economia

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