Geografía marxista

Ahora nos toca tratar otra disciplina enmarcada dentro de las ciencias sociales, la GEOGRAFÍA, para iniciar este artículo debo responder ¿qué es la geografía? Pues según expresa su nombre (del griego geos, Tierra, y grafein, describir) es la ciencia que describe la Tierra, pero de ser así, ¿qué la diferencia de la geología, climatología y la oceanografía? Porque todas estas estudian una parte de la Tierra, y a diferencia de la geografía, las tres forman parte de las ciencias naturales y no sociales. Es más, un geólogo, tiene más competencias que un geógrafo en lo referido al origen, formación y evolución de la Tierra, los materiales que la componen y su estructura, del mismo modo, un climatólogo tiene también más competencias que un geógrafo en relación al clima, sus variedades y cambios, así como también tiene más desarrollada sus habilidades matemáticas al momento de generar modelos que expliquen el comportamiento de diferentes fenómenos, y claro está, un oceanógrafo desarrolla -desde un punto de vista físico, químico y biológico- un estudio más profundo que el geógrafo en océanos y mares. Entonces, ¿cuál es realmente el campo de la geografía?

Esto es lo interesante de la geografía cuando revisamos su historia a lo largo de los siglos, inicialmente con los griegos, su campo de acción se enfocaba en cartografía -generación de mapas- con el fin de localizar de manera precisa el territorio, pero esta labor suponía un esfuerzo tanto matemático y astronómico, así como una reflexión científica sobre la forma de la Tierra. Esto conllevó a una dualidad en el desarrollo de la geografía, por una parte existía una corografía ligada a la etnografía y la historia, y por otra parte una geografía matemática donde los aspectos humanos se encontraban ausentes. Ha sido una tónica constante la dificultad para integrar ambas líneas de desarrollo, y es que esta dificultad como veremos, continúa hasta el día de hoy.

Con los griegos esta disyuntiva fue muy bien representada entre los geógrafos matemáticos como Eratóstenes e Hiparco y geógrafos descriptivos como Estrabón. Mientras los primeros contenían un carácter matemático y científico, descuidando el elemento humano, los segundos descuidaban a su vez aspectos físicos de los fenómenos naturales, centrándose únicamente en aspectos humanos y en aquellos que tengan significado para los humanos.

Dentro del enfoque descriptivo, podemos incluir los aportes de Tales o Anaximandro de Mileto, pero sobre todo el más relevante -quien luego sería considerado el padre de la geografía- Eratóstenes con su cálculo de la circunferencia de la Tierra aproximadamente el siglo III antes de nuestra era. Su trabajo sería sucedido por Hiparco, quien dividió por primera vez el circulo terrestre en 360°, delineó el enrejado de paralelos y meridianos, definió los climas como áreas entre paralelos y se preocupó por los problemas de la proyección de la superficie curva de la Tierra en un mapa plano.

Tras la caída del imperio romano occidental, la tradición geográfica es interrumpida, durante el período medieval el trabajo geográfico es dominado por una cosmografía religiosa en la que la Tierra se representaba dentro de un disco circular y los tres continentes del viejo mundo divididos por un mar interior en forma de T y rodeados por el océano. Su simbolismo religioso se observa en la posición central de Jerusalén y en la aparición del Paraíso Terrenal. Durante este período el papel árabe fue fundamental al momento de difundir el trabajo de los clásicos griegos, ¿por qué? Porque los árabes en su expansión al próximo oriente durante el siglo VIII habían asimilado mucho conocimiento helenístico que se había perdido en occidente. Los árabes además, durante sus primeros siglos de desarrollo imperial desarrollaron un intenso trabajo geográfico enfocado en la cartografía, logrando elaborar ambiciosas descripciones geográficas de todo el mundo conocido.

Los chinos también aportaron mucho conocimiento geográfico. Desde el siglo I antes de nuestra era existían geógrafos imperiales que elaboraban y sistematizaban la información, y en los siglos siguientes se realizaron mapas cuantitativos a escala, con un sistema de coordenadas rectangulares, con representación de ríos y medida de las alturas de las montañas. Es más, desde 1155 los chinos tienen mapas impresos (algo que los europeos tardarían 3 siglos en realizar) y durante el siglo XV cartografiaron el océano Indico y las costas de África oriental entre 1405 y 1433, es decir, estuvieron a punto de dar la vuelta al Cabo de Buena Esperanza.

Con la llegada de la modernidad, no fueron los chinos sino que los europeos quienes dieron la vuelta al Cabo de Buena Esperanza y llegaron a Asia en 1488, poco después los españoles iniciaron el descubrimiento y colonización de América y circunnavegaron el mundo por primera vez. Al viejo mundo, se agrega el nuevo mundo y poco después se agrega un gran continente austral, todo este cúmulo de nuevos territorios se debían de describir y cartografiar. Durante este período de euforia se invirtió dinero y energía en departamentos que sistematizaran la información recolectada (Casa de Contratación de Sevilla, Casa de la India de Lisboa), es así como los nuevos viajes, descubrimientos y descripciones contribuyeron a desarrollar una nueva imagen de la Tierra. Por supuesto, este conocimiento tenía además un interés político para las nuevas monarquías que habían surgido en Europa, ¿cómo se podía administrar y ejercer dominio en un territorio que no se conocía con exactitud?

Así, durante los primeros siglos de la modernidad, la geografía vive un vigoroso desarrollo explicado por el creciente desarrollo de un sistema económico que era cada vez más global abarcando en su proceso de maduración más territorio. Esto explica por qué la cartografía vio un interés particularmente intenso.

Así, durante el siglo XVII, la geografía tuvo un matiz esencialmente matemático, el siglo de la revolución científica mantuvo a esta ciencia en un podio particularmente importante, en este sentido la obra que mejor representa esta situación es la Geografía general de Varenio, publicada en Leyden en 1650, la geografía general «considera la Tierra en conjunto, explicando sus varias portes y sus características generales», mientras que la especial «observando las reglas generales vuelve a estudiar la situación de cada una de las regiones, la división, los límites y otras cosas dignas de conocimiento», para él la geografía general es netamente matemática y astronómica, siendo el elemento humano elementos que solo aparecen en la geografía regional. No obstante, el constante desarrollo de la ciencia natural durante el mismo siglo le supuso una grave pérdida para la geografía: geología, botánica, física, química pasan ahora a estudiar problemas que antes eran objeto de la geografía general, de igual modo, la cartografía también va escapándose de la geografía en tanto la geodesia se configura como ciencia independiente estudiada y practicada por profesionales especializados en matemáticas y con más medios técnicos a su disposición. Tras esto, la geografía se divorcia de las disciplinas matemáticas.

Entonces, ¿qué le quedaba a la geografía? Esta pregunta tiene su respuesta el siglo siguiente con el trabajo de Humboldt y Ritter. Ambos eran conscientes del limitado alcance de la geografía practicada y que se reducía a generar mapas y describir países, en su intento científicos reformularon el campo geográfico hasta el día de hoy.

Por una parte, Alejandro Humboldt centró su eje en la creación de una nueva ciencia: la Física del Globo, que permitiese la integración de distintas disciplinas que estudiaban el medio natural y explicase la armonía de la Naturaleza y el encadenamiento de las distintas fuerzas que actúan en ella. Su trabajo incluyó observaciones meticulosas sobre el terreno, aplicó un método comparativo, cotejando los paisajes de distintas áreas geográficas para observar las regularidades existentes en su distribución, de la misma forma prestó gran atención a la perspectiva histórica rompiendo entonces una línea tradicional en el pensamiento que consideraba a la naturaleza como algo estático. Su obra cumbre, Cosmos (publicada en cuatro volúmenes a partir de 1845), más que de geografía en su sentido moderno, hablaba de cosmología, desde el funcionamiento del cielo a la vida de los organismos terrestres, sistematizando los conocimientos de ciencias independientes.

Karl Ritter por su parte, más abocado al estudio y enseñanza, focalizó su estudio en explicar las relaciones existentes entre el medio físico y el hombre. Él consideraba a la Tierra como un teatro de la actividad humana, por lo mismo prestó mucha menos atención a lo físico poniendo acento a la vida social y los procesos históricos.

Pese a los grandes aportes de Humboldt y Ritter, la geografía tardo tiempo en hacerse de sus enseñanzas, y es recién durante la segunda mitad del siglo XIX que esta se asume como ciencia que estudia las distribuciones en el espacio y las interacciones entre fenómenos físicos y humanos en la superficie terrestre.

Ergo, ante la definición inicial, la geografía no es SOLO la ciencia que estudia la Tierra como un espacio donde se manifiestan fenómenos naturales, sino que estudia la Tierra como un espacio en el que se manifiestan fenómenos naturales y humanos, los cuales interactúan entre sí y por lo tanto se ven influenciados el uno del otro.

No obstante, y a pesar de ser evidente su preocupación esencialmente de ciencia social, la geografía se resistió a dicha categorización, en su lugar prefería acercarse a las ciencias naturales gracias a su interés por la geografía física, y a las humanidades dentro de su preocupación por lo que llamaba geografía humana, probablemente es a raíz de esto que la geografía funciona como un pariente pobre de las ciencias sociales, funcionando como un mero agregado de la historia (y otras ciencias sociales). Es por esto que durante la primera mitad del siglo XX para las ciencias sociales el espacio era una plataforma esencialmente inerte en el que se desarrollaban los acontecimientos sociales.

La geografía requería entonces otro medio siglo de evolución como ciencia social para adquirir la importancia merecida.

¿Cuáles han sido las principales corrientes de la geografía?

Una primera escuela enmarcada dentro de esta geografía moderna vendría a ser Determinista, esta escuela estuvo sumamente influenciada por el pensamiento filosófico de su época y por la obra de Darwin. Su principal foco de difusión es Alemania y Estados Unidos, y su principal exponente Friedrich Ratzel (1844-1904).

Esta escuela tiene un carácter eminentemente positivista y evolucionista, es por esto que para los geógrafos de esta corriente todo elemento estudiado es considerado un organismo cuyas diversas partes realizan funciones interdependientes. De acuerdo con el pensamiento positivista dominante, parece lícito transferir los conceptos y teorías de ciencias naturales a las ciencias de la sociedad, y al mismo tiempo la naturaleza deja de verse como algo estático. Con Ratzel se manifiestan todas estas corrientes impactándolas en su pensamiento como geógrafo, estableciendo una ciencia que sistematiza el encadenamiento causal de los hechos y que logre el descubrimiento de leyes.

Lo anterior explica por qué se le conoce como determinismo geográfico, que no solo la aceptación de la influencia del medio físico sobre las actividades humanas, sino también la búsqueda de un encadenamiento causal existente ente fenómenos físicos y humanos.

Al determinismo geográfico, le sigue la escuela Posibilista, su principal impulsor fue Paul Vidal de la Blanche y se establece principalmente en Francia. Por su formación historicista Vidal de la Blanche busca reconciliar a historiadores y geógrafos a través del estudio histórico de los espacios geográficos.

La principal diferencia entre el posibilismo y el determinismo geográfico es que la primera afirma que el espacio geográfico no determina, sino que posibilita mediante una amplia gana de opciones a la sociedad en su desarrollo. Esto conlleva a una renuncia en la búsqueda de leyes generales y al riguroso encadenamiento causal de los hechos.

A mediados del siglo XX emergen nuevas corrientes de pensamiento geográfico que vendrían a suponer novedosas estrategias de la geografía frente a un mundo dinámico y cambiante tanto política, como económica y socialmente.

Una de las primeras corrientes a mencionar es la Geografía Cuantitativa, esta también es llamada como geografía matemática y se instaura a tenor del espíritu político del momento (Círculo de Viena y Grupo de Berlín). Su interés se enfoca en el empirismo, la lógica y las matemáticas, y por su objetivo de crear una ciencia geográfica unificada a través de un sistema central de fórmulas y conceptos, prescindiendo de consideraciones históricas.

Nace en el mundo anglosajón en la década de los 50, Fred Schaefer a partir de su obra Excepcionalismo en Geografía (1953) inicia el enfoque cuantitativo en Estados Unidos. En Reino Unido fue el Grupo de Bristol (Peter Haggett, Richard Chorley y David Harvey) el encargado de promover y difundir este enfoque en la década de 1960.

Vayamos al ejemplo más notorio, la ciudad. Para los geógrafos historicistas, la ciudad había de estudiarse siempre históricamente, teniendo en cuenta su génesis y su desarrollo. La adaptación al medio ambiente y el paisaje urbano eran aspectos centrales en su estudio el cual buscaba comprender como era la ciudad en todo su esplendor. El geógrafo cuantitativo en cambio, prescinde de buena parte de estos aspectos, intenta en el acto elaborar modelos explicativos de la estructura urbana, y de su funcionamiento actual, sin considerar aspectos historicistas.

Centra su explicación en -generalmente- factores económicos y procura deducir a partir de ellos la localización de alguna o todas las actividades que se dan en el espacio urbano, logrando esto pretende descubrir la organización espacio territorial. Este geógrafo entiende entonces, que debajo de todas las percepciones y apreciaciones personales, existe un orden subyacente generado por la lógica económica dominante y que este orden podrá encontrarse si se sabe buscar.

Siguiendo lo anterior, digamos que cada actividad tiene unas exigencias de localización en el espacio urbano, algunas requerirán más espacio, otras mejores comunicaciones. Si se asume que el centro de la ciudad es el lugar con mayor accesibilidad, los establecimientos competirán por acceder a éste. Esto conlleva a un incremento en el valor del suelo, y los establecimientos que logren su acceso al mismo, serán los que alcancen los mayores niveles de ingreso. Entonces, según este geógrafo, puede esperarse que dichas actividades humanas se ordenarán y dispondrán de acuerdo con un patrón ordenado a partir del centro en virtud de las vías de acceso, transporte, infraestructura, disponibilidad de terreno, etc.

En este sentido, el geógrafo podría esbozar una conclusión (que opere como ley) indicando que a X potencial económico (el cual a su vez se alimenta de aspectos como la accesibilidad, infraestructura, transporte, calidad y disponibilidad de terreno), Z distribución de establecimientos comerciales.

A pesar de su intento por generar leyes generales comenzó a perder imagen ante su ineficacia para resolver los problemas del espacio, ignorando aspectos que no eran fácilmente -por no decir imposible- cuantificar, aunque pudo sostenerse a través del tiempo por la demanda que han tenido sus técnicas en un mundo saturado de datos, producto del desarrollo tecnológico.

A inicios de los 60, las ciencias sociales se vieron afectadas por el descubrimiento del amplio campo de la percepción subjetiva de la realidad. En el terreno del urbanismo la obra de Kevin Lynch sobre La imagen de la ciudad (1960) permitió tomar conciencia del valor de algunos elementos del paisaje urbano en la configuración de la imagen que los ciudadanos poseen. A esta corriente se la conoce como la Geografía de la Percepción, y entre sus principios se encuentra el sujeto y su percepción individual de la realidad, por ejemplo: La distancia real no tiene nada que ver con la situación de estas esferas perceptivas: un español que tenga familiares en Alemania o en Austria conocerá más de esos países que de Argelia, a pesar de que este país encuentra a solo 200 km de las costas españolas (Horacio Capel, Las Nuevas Geografías).

En geografía estos estudios se inician con la investigación de la percepción sobre los riesgos naturales y continuaron con la percepción del paisaje y medio, la ciudad y conciencia de pertenencia territorial. La idea central es que el hombre decide su comportamiento espacial no en función a su medio ambiente geográfico real, sino que a la percepción que tiene del mismo.

La geografía de la percepción critica los preceptos de la geografía cuantitativa demostrando la pobreza de sus modelos teóricos, en este sentido Wolpet plantea desajustes entre modelos cuantitativos (comportamiento esperado) y la realidad.

Con esta escuela aparece también mayor preocupación por el medio ambiente y problemas sociales orientados hacia la planificación y ordenación territorial. La imagen del espacio, el mapa mental que cada individuo posee del mundo, se convierte en tema de investigación a través de técnicas refinadas.

Particular atención ponen sobre la ciudad (Lynch), donde se indica que los ciudadanos establecen la imagen de esta en función a elementos particularmente significativos: caminos, ríos, playas, ferrocarriles, barrios, puntos estratégicos de reunión o encuentro, así como ciertos hitos significativos (edificios emblemáticos, por ejemplo). Así, la imagen que cada persona posee de la ciudad es diferente y está influenciada por diferentes factores (sexo, edad, clase social, actividad, lugar de residencia, Etcétera).

Además de sus aportaciones, esta escuela dio lugar a la geografía para abrirse a nuevos planteamientos con gran aporte social: la geografía radical.

Ya hacia la década de 1970, el contexto de la geografía ha cambiado. El desarrollo de la geografía de la percepción, el descubrimiento de la dimensión subjetiva y personal significó pronto una crítica a la teoría normativa cuya raíz dominante era la teoría cuantitativa. Los modelos cuantitativos se basaban en la teoría económica del comportamiento racional del ser humano, quien era considerado homo oeconomicus, productor o consumidor. Desde los años 60 se hablaba de una <<revolución del comportamiento>>. Se da entonces, un énfasis creciente en los aspectos subjetivos que influyen en la actividad humana.

En este marco, emerge la geografía humanista y radical hacen su aparición en contraste y oposición a la teoría cuantitativa practicada en los países occidentales. Estas nuevas corrientes representan una nueva preocupación por el ser humano en la geografía.

La geografía humanista acusa a la geografía cuantitativa de dejar fuera al ser humano del análisis cuantitativo, por lo que opta por retomar el viejo análisis posibilista historicista en el que el ser humano tiene mayor importancia. Su relación con la geografía de la percepción es evidente, pero niega sus planteamientos al considerar sus espacios personales como mensurables ante lo que considera resultados poco satisfactorios de la misma. Además, marca una distancia entre las ciencias sociales y las naturales, reconstituyendo al ser humano como sujeto con pretensiones de tipo estético, sentimental y objeto central de la vida y sociedad.

Su principal representante es Anne Buttimer, quien insiste en repensar al ser humano de homo oeconomicus a Homo Sapiens. Yi Fu Tuan, otro de sus más conocidos representantes, considera que las geografías se distancian de las ciencias naturales y se preocupa de los comportamientos humanos, en su trabajo busca explicar cómo los vínculos afectivos -topofilia- entre los seres humanos (expresado en tradiciones, sensaciones, costumbres) y su entorno material, ayuda a explicar la relación espacial entre el hombre y su espacio geográfico. Esto es, no reducirla solo a simples relaciones de estímulo – respuesta como intentaba realizar la geografía de la percepción.

geo

(Caricatura de Geo Crítica que representa la seducción de la geografía por parte de los críticos)

Por otra parte, la geografía radical se plantea ante el mundo como una geografía marxista. Esta geografía contiene un fuerte sesgo historicista, punto en concordancia con la geografía humanista, a la vez que destaca igualmente los aspectos humanos: los significados, los valores, los objetivos y los propósitos de las acciones humanas, y se rechaza la posibilidad de transferir teorías o conceptos de las ciencias naturales para estudiar la realidad social de los enfoques cuantitativos y analíticos .a los cualitativos y globalizadores; de la explicación, de nuevo a la comprensión; de la visión que pretende ser objetiva y distanciada, a la investigación participante; de la perfecta racionalidad a la aceptación de la intuición como facultad válida en el proceso de conocimiento.

Esta escuela pretende crear una ciencia única de la sociedad y naturaleza mediante teorías científicas de la evolución social que distingue hechos de valoraciones, aspirando entonces la formulación de leyes causales sobre el desarrollo de la humanidad. Dentro de sus principales representantes encontramos a David Harvey (que dejó atrás sus postulados cuantitativos para optar por el materialismo histórico en la geografía), Milton Santos, Yves Lacoste y Richard Peet.

La geografía marxista pretende también y en consecuencia con lo mencionado, generar una teoría social del espacio, según la cual el espacio es una expresión de la estructura económica (y por ende de las relaciones sociales de producción).

En este sentido:

  • Los problemas espaciales son consustanciales al sistema económico imperante
  • La ciudad moderna industrial es resultado del modo de producción capitalista
  • El desarrollo de las fuerzas productivas y las transformaciones socioeconómicas producidas por el capitalismo explican la configuración del espacio urbano
  • La vivienda y suelo son simples mercancías
  • El espacio urbano se configura a partir de la acción de los empresarios capitalistas (constructoras, inmobiliarias y administraciones públicas) que moldean su desarrollo a partir de sus intereses particulares

Ahora bien, ¿cómo estudiaría el espacio esta escuela? Pues en virtud del materialismo histórico, analizando el espacio en el que se desenvuelve el ser humano a partir de los mismos pilares que otras ciencias sociales (economía, sociología, ciencia política e historia) utilizan. Esto es, mirar al espacio como aquel sitio en el que se desenvuelve la lucha de clases, la acumulación, explotación y expansión del capital. No es un espacio que determine al ser humano, tampoco es un espacio inerte o separado de la sociedad, sino que es parte de esta. En este aspecto, recordemos que en Marx el capital es una relación social, esto es, no basta con tener medios de producción, dinero e insumos, si no está la mano de obra asalariada, no hay capital posible, pero esto significa que el capital no se puede entender sin una espacialidad viva y cambiante. Lo anterior explica por qué el capitalismo surge en Inglaterra y no en las ciudades comerciales un desarrollo anterior como las italianas.

Si entendemos que el capitalismo en sus inicios necesitó de muchísimas reformas sociales económicas y políticas para consolidarse -entre las que cuentan, expropiación de los medios de producción, legislación contra la emigración de los trabajadores-, en Inglaterra su carácter insular facilitó el temprano éxito del proceso, en las ciudades mediterráneas en cambio el proceso tardó en madurar y de hecho se encontraban rodeadas por campiñas de variable tamaño donde todavía se desenvolvían modos de producción feudales o de transición. La apertura espacial y su división en diferentes ciudades – Estado posibilitó durante un mayor tiempo modos de producción capitalistas, feudales y transitorios.

Misma situación observa Marx en Australia y Estados Unidos. En Australia Marx habla del señor Peel, quien hizo una inversión en Australia de £ 50.000 en medios de subsistencia y de producción, trasladando además a 3.000 personas, que eran obreros con sus familias, pero una vez llegados al territorio, estos obreros habían pasado a convertirse en colonos, Marx entonces nos dice, “Infortunado señor Peel, que todo lo había previsto, menos la exportación de las relaciones de producción inglesas”.

Para el caso de Estados Unidos Marx señala,

La caudalosa y continua correntada humana que año tras año fluye hacia Norteamérica, en parte deposita sedimentos estacionarios en el Este de Estados Unidos; en parte, la ola emigratoria procedente de Europa arroja hombres allí, en el mercado de trabajo, más rápidamente de lo que puede barrerlos la ola emigratoria que los empuja hacia el Far West. La producción capitalista, pues, prospera en los estados del Este, aunque la baja de salarios y la dependencia del asalariado disten todavía de haber alcanzado los niveles normales en Europa

En ambos casos, lo que viene a indicar Marx es que el capital al ser una relación social mediada por cosas, se debe entender que tal relación social no está únicamente mediada por cosas, sino que entre las condiciones que se deben gestar para hacer estables, efectivas y generalizadas tales relaciones se debe considerar una determinada configuración espacial, que en un principio constaba de una delimitación territorial, o clausura. Es por esto que dentro del capitalismo, su forma superestructural más importante es el Estado; pero a la vez el Estado no es solo un organismo político con una representación evidente de clases, el Estado además es un ente que administra un territorio limitado por fronteras, ríos, playas, cordones montañosos, mesetas, selva, bosque, lagos, glaciares, desiertos, pampas, entre otros, todos estos objetivizados bajo conceptos economicistas como recursos o commodities que serán aprovechados para la misma acumulación capitalista. Y como la acumulación capitalista se basa en esta relación social mediada por cosas, es necesario aterrizarla en este espacio que será reconfigurado a necesidad del capital, una reconfiguración en la que el espacio impone tanto límites como retos, fronteras como puentes, lugares para vivir en sociedad como para la explotación.

La geografía burguesa entonces, al olvidar este carácter del espacio como un elemento no pasivo, sino que activo de las relaciones sociales -a propósito o no-, termina generando una fetichización del espacio mismo, en palabras de Neil Smith, “El espacio no es tan abstractamente dado como socialmente producido dentro y como parte de las relaciones sociales”.

El espacio en definitiva se relaciona con el ser humano mediante un complejo feedback de posibilidades y límites, pero es moldeado por el humano a semejanza de los intereses del modelo económico imperante. Esto significa que existirá un campo y una ciudad diferente en cada estructura económica: la ciudad y el campo en el capitalismo no son los mismos que en el feudalismo, el sistema esclavista, los regímenes asiáticos, las sociedades preclasistas, ETC. Con el capitalismo el paisaje se moldea en virtud de los intereses del capital, el espacio es valorizado a la vez que depredado por el mismo, dando a luz en el proceso diferentes fenómenos de concentración, expansión, polarización, degradación ambiental, desigualdad económica y espacial.

Entonces,

¿De qué sirve enfocar la geografía solo y únicamente al estudio del entorno físico sin aplicar el proceso histórico y humano dentro del análisis? Para eso existen ciencias naturales (geología, climatología, oceanografía, botánica, zoología, entre otras) que llevan siglos habiéndole quitado a la geografía este campo.

¿Cuál es el objetivo de buscar teorías cuantitativas no aplicadas en el contexto de una ciencia esencialmente social? La geografía al perder su enlace con el resto de las ciencias sociales pierde su sentido, y desde luego, pierde su sentido eminentemente científico ya que el resultado no tendrá aplicación en la realidad (como quedó demostrado con los modelos cuantitativos).

El espacio geográfico no puede existir sin la humanidad y la humanidad no puede existir sin un espacio geográfico donde coexistir, por eso el estudio geográfico debe contener ambos elementos enmarcados dentro del materialismo histórico que es el que explica el porqué del desenvolvimiento humano a través de la historia.

Siguiendo lo anterior, ¿cómo explicar bajo los paradigmas burgueses los muros que todavía hoy en día siguen existiendo en espacios como el de Chipre, Irlanda, Ceuta o Melilla? ¿Cómo entender el Muro de la vergüenza en Lima y otros barrios de Latinoamérica que se encuentran separados por muros sí por una distancia abismal en sus respectivos paisajes? ¿Cómo se puede explicar la existencia del Costanera en Santiago? ¿Es posible enmarcar la paulatina pérdida de la flora y fauna en nuestros países dentro de los modelos cuantitativos de la geografía tradicional? ¿Existe alguna fórmula matemática de la geografía cuantitativa que explique por qué en una comuna de Santiago como Cerro Navia el espacio dedicado a área verde, recreación o la calidad misma de sus vías de comunicación es inferior que el de una comuna como Vitacura? ¿Es posible matematizar el brusco cambio visto en el paisaje al cruzar la intersección de Américo Vespucio con El Salto ingresando a la Ciudad Empresarial en Huechuraba?

Todas estas problemáticas propias de la geografía las corrientes burguesas no la pueden explicar, sus estudios son un cúmulo de conocimiento inerte que no tiene sentido más que cuando se pone a disposición del capital, en caso contrario, ¿qué sentido tiene en geografía un estudio sobre la ciudad como espacio interno donde la representación numérica posibilitará la realización de predicciones, y por tanto, la planificación espacial? Ciertamente estos estudios son útiles como fuente de información frente a la necesidad de planificar negocios e inversiones, pero no pasan de ser herramientas que además contienen en el fondo una idea errada de la evolución geográfica -la cual no contempla el historicismo inmanente- y, por tanto, incompleta. Por ejemplo, la teoría de los espacios centrales (Christaller) no explicaría por qué la canasta de bienes básicos, es más barata en un centro comercial de La Dehesa en Lo Barnechea, que en el centro de Santiago, y por ende su teoría explicativa del ordenamiento espacial se derrumba; un geógrafo marxista en cambio, se enfocaría más que en modelos matemáticos ahistóricos (que a estas alturas es evidente que significan un pecado en las ciencias sociales), y buscaría la respuesta al ordenamiento espacial de Santiago dentro de la historia, las leyes consustanciales del capital y la lucha de clases, donde, la valorización del suelo en cuanto valor de cambio, la polarización y desigualdad social y la necesidad por realizar tanto la explotación como la venta, todo marcado en un mismo espacio, debería tener redundancia en el mismo, modificándolo tras cada segundo, minuto, hora, día, semana, mes, año y década de desarrollo. En este sentido, este espacio urbano debía ante todo asegurar la explotación, por lo que era imprescindible el desarrollo de una estructura vial pero sobre todo de un servicio de transporte público, no es de extrañar que incluso hoy el metro no interviene ni en Vitacura, ni en San Carlos de Apoquindo (Las Condes), ni en Lo Barnechea, pero sí alcanza Maipú y Puente Alto, comunas residenciales de la clase trabajadora, lo mismo se puede ver cuando se leen los trayectos del Transantiago: hacia el barrio alto muy pocos buses llegan y hay zonas claramente desconectadas del mismo, pero en contraposición, la autopista Costanera conecta el barrio alto con el Aeropuerto (y otras salidas de la ciudad) sin la necesidad de ingresar en otros barrios. Es decir, las venas de la ciudad están configuradas para que la clase trabajadora tenga un sistema de transporte asegurado para poder llegar sin mayores problemas a los centros de trabajo clásico, pero este mismo transporte no asegura un viaje directo ni expedito a las zonas donde descansa la élite.

Por otro lado, esta élite tiene un comportamiento históricamente endógamo, espacialmente les ha gustado aislarse entre sí, inicialmente vivían en el centro colonial de la ciudad, luego y con el pasar del tiempo, se fueron reubicando en las zonas orientales hasta alcanzar la precordillera para, posteriormente, irse distribuyendo en nuevas zonas periféricas aisladas. Esta élite termina creando condominios, minis urbes y barrios con su propio paisaje, y producto del alto nivel adquisitivo y el alto valor de sus propiedades, generan ingresos adicionales al ayuntamiento en el que se encuentran por lo que reciben servicios sustancialmente superiores que los que posee la clase obrera donde es menos común ver espacios verdes, instalaciones deportivas en buen estado, o servicios de alumbrado público o sanidad igual de robustos. La distancia es evidente, los barrios de la élite son ostentosos, silenciosos y espaciosos, los barrios de la clase trabajadora son modestos, populosos y pequeños (el hacinamiento es común).

Pero es que incluso el contraste no llega ahí. No basta con que esta ciudad, este espacio geográfico, represente sin vergüenza alguna la desigualdad del sistema capitalista en el aseo, ornato, seguridad y hasta en la polución (que también es un tema constante, el humo generado en el barrio alto por medio de chimeneas y calderas, termina en los sectores más bajo en comparación con el nivel del mar), además el precio de una misma mercancía puede ser diferente. ¿Por qué? Porque el capital comercial podría, en determinadas ocasiones, ofrecer precios más accesibles si con ello, el volumen de compra es superior, por ejemplo, una familia obrera podría consumir de media 3 Kg de carne a la semana, pero una familia de élite perfectamente podría triplicar esa cantidad, con ello se incentiva el consumo de una familia que tiene el poder adquisitivo para consumir más que una familia obrera.

¿Cómo se comprueba esto? Pues mediante la economía, cartografía, demografía, historia, sociología, y por supuesto, geografía física. Algo que la geografía marxista realiza desde que tiene noción de su propia existencia.

Para terminar con este artículo, me gustaría traer a colación

<<Manchester abriga un barrio comercial bastante extenso, alrededor de media milla de largo y ancho, compuesto casi únicamente de oficinas y almacenes de depósito (warehouses). Casi todo este barrio está inhabitado, y aparece desierto y vacío durante la noche; únicamente las patrullas de policía con sus linternas circulan por sus calles estrechas y sombrías.

Esta parte está surcada por grandes arterias de mucho tráfico y la planta baja de los edificios se hallan ocupadas por tiendas elegantes. En estas calles, aquí y allá se hallan pisos habitados, y hasta tarde en la noche reina una gran animación. Con la excepción de este barrio comercial, toda la ciudad de Manchester propiamente dicha, todo Salford y Hulme, una importante parte de Pendletan y Chorlton, dos tercios de Ardwick y algunos barrios de Cheetham Hill y Brougton, no son sino un distrito obrero que circunda el barrio comercial como un cinturón cuya anchura promedio es de una milla y media. Más allá de este cinturón, viven la burguesía mediana, la alta burguesía -la mediana burguesía en calles regulares, cercanas al barrio obrero, en particular en Chorlton y en las regiones de Cheetham Hill situadas más abajo, la alta burguesía en las casas con jardín, del tipo de villa, más alejadas, en Chorlton y Ardwick, o bien en las alturas de Cheetham Hill, Brougton y Pendleton- en el ambiente saludable de la campiña, en viviendas espléndidas y cómodas, servidas cada media hora o cada un cuarto de hora por ómnibus que conducen a la ciudad. Y lo más bonita es que los ricos aristócratas de las finanzas pueden, al atravesar todos los barrios obreros por el camino más corto, trasladarse a sus oficinas en el centro de la ciudad sin fijarse siquiera que flanquean la más sórdida miseria a derecha e izquierda.

En efecto, las grandes arterias que, partiendo de la Bolsa, conducen fuera de la ciudad en todas las direcciones, están flanqueadas a ambos lados de una fila casi interminable de tiendas y así se hallan a la mano de la pequeña y mediana burguesía que, aunque sólo sea por interés propio, tienen mucho cierto decoro y propiedad, y poseen los medios para ello. Desde luego, esas tiendas tienen sin embargo cierto parecido con los barrios que se hallan detrás de ellas, y son por consiguiente más elegantes en el distrito de negocios y cerca de los barrios burgueses que allí donde ocultan los cottages obreros desaseados>>

Friedrich Engels, La situación de la clase obrera en Inglaterra



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2 respuestas

  1. Buen artículo y que manera más buena de sacarle provecho a la cuarentena!

    • Hola compañero!
      Pues estos artículos han sido una deuda que tenía hace tiempo pendiente.

      Veo que tú también estás trabajando en tu espacio, así que aprovecharé de leerte.

      Un abrazo!

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