El problema de Argentina

Este artículo fue escrito en mayo de 2019, por ende, antes de las elecciones de octubre del mismo año en que la oposición vuelve al gobierno. Lamentablemente por motivos personales, no fue publicado en este sitio en su respectivo momento. 

Actualmente la situación en Argentina es delicada. Este año se celebrarán las elecciones y durante el gobierno de Mauricio Macri, lejos de haberse consolidado un cambio positivo, la situación económica ha empeorado tras 4 años de gobierno luego de la salida del kirchnerismo de la Casa Rosada. Particularmente, la inflación es uno de los puntos más rojos en la agenda del gobierno, problema que no ha sido resuelto y solo ha provocado la pérdida de popularidad del presidente.

Ante esto cabe preguntarnos, ¿es la inflación un problema que se pueda solucionar rápida y fácilmente? ¿Hay alguna posibilidad que el gobierno argentino dé una reversa en la tendencia peligrosamente alcista de este fenómeno?

Mi posición es que no, la inflación seguirá aumentando, lo cual irremediablemente impactará en las elecciones de octubre, y esto porque la inflación se origina del endémico problema argentino: su calidad como economía atrasada y subdesarrollada en el intento de insertarse dentro del mercado capitalista.

Revisemos los datos, para luego analizarlos y extraer conclusiones.

N1

La inflación se mantuvo controlada entre los años 1999 y 2001, luego de la crisis esta aumentó en 2002 a un aproximado 40% para reducirse a un 3,6% en 2003. Desde entonces fue aumentando entre los años 2004 y 2009 marcando un promedio de 8,6%. Luego, hasta el 2013, el índice volvió a aumentar marcando un promedio de 10,5%. Y finalmente desde 2014 en adelante (con la excepción del año 2017), la inflación no ha detenido su crecimiento.

N2

Las reservas internacionales han tenido el siguiente comportamiento: desde 1999 hasta 2002, se redujeron. De 2003 a 2007 ascendieron desde 14 a 48 mil millones de dólares. Nivel que se mantuvo más o menos estable hasta 2010. Luego del 2011 se fueron reduciendo hasta tocar un mínimo en 2015 de 25 mil millones de dólares (niveles cercanos a los vistos el año 2000). Durante los años que siguen, las reservas han ido aumentando hasta sobrepasar los 60 mil millones de dólares el año 2018.

N3

El tipo de cambio entre enero y diciembre de cada año ha mostrado el siguiente camino: hasta 2002, se mantuvo intacto, luego entre 2001 y 2002, éste aumentó a raíz de la devaluación que llevó al peso argentino a una paridad de 1 con el dólar, a un 3,4 a finales de dicho año. Luego, y hasta el año 2007, el tipo de cambio se mantuvo relativamente estable, pero luego de 2008, prácticamente la tendencia generalizada fue la devaluación de la moneda corriente.

N4

 

Así mismo, las cuentas públicas entre 2003 y hasta 2007, mostraron un superávit primario, pero desde entonces, el comportamiento ha sido de un constante déficit marcado por su agravamiento.

N5

La balanza de cuenta corriente se encontraba en negativos hasta el 2001. Desde entonces mejoró su situación, aunque con una pendiente negativa. Sin embargo, desde 2010, vuelve a tornarse deficitaria.

Entonces, nuestro diagnóstico es que la economía argentina, es retrasada y sumamente voluble. Una economía retrasada se caracteriza por poseer un nivel de productividad inferior al de los países más desarrollados, esto, irremediablemente se materializa en un déficit constante marcado en la balanza de pagos (cuenta corriente, financiera y balanza de capitales). Frente a este problema, hay países con economías retrasadas cuyos Estados optan por lograr competitividad mediante la devaluación de la moneda local, con esto, entre otros efectos, se logra abaratar las exportaciones y encarecer las importaciones, lo cual mejora las condiciones comerciales y proporciona un alivio temporal a la economía.

Si miramos los datos expuestos, veremos que desde la devaluación argentina del 2002-3, la balanza de cuenta corriente se recupera, lo que significa que al país le ingresa más dinero del que se va. Del mismo modo, mientras hay excedentes, el gobierno tiene nichos de donde recaudar lo que termina impactando positivamente en sus cuentas públicas (reflejado en su superávit primario). Del mismo modo, las reservas internacionales crecieron ya que, con un superávit de cuenta corriente, se logra acumular reservas de dólares a partir de las exportaciones lo cual a su vez permite sostener un tipo de cambio estable.

El problema con esta salida es que genera inflación. Y es el efecto inmediato que podemos ver el año 2002 (inflación de más del 40%). Sin embargo, la ventaja temporal que logró Argentina mediante la devaluación, sumado a unos precios favorables de sus principales productos exportados, provocó años de crecimiento económico con una inflación que pudo estabilizarse durante 2003 y 2004.

A pesar de lo anterior, como hablamos una causa raíz tan profunda (el retraso tecnológico), las modificaciones monetarias por sí solas no logran modificaciones en el largo plazo, y pronto se pueden ver los límites. Ya para el año 2005, la inflación vuelve a escalar a un 12%, ¿por qué? Porque un tipo de cambio devaluado si bien es cierto favorece a los sectores de bienes transables, desfavorece a los sectores de bienes y servicios no transables. A estos se les vuelven más costosos sus insumos y servicios de proveedores, lo que lleva a una menor inversión y, por ende, una escalada de precios. Es decir, de una u otra forma, el carácter atrasado de la economía, vuelve a manifestarse a través de estos desequilibrios, y es que por ejemplo, mientras durante los años 90 (cuando el tipo de cambio se encontraba sobrevaluado) en los servicios telefónicos y transporte de electricidad, se realizaban inversiones y se expandían, muchas industrias de bienes transables se encontraban estancadas, durante los años 2000 sectores de bienes exportables aumentaron sustancialmente su inversión mientras los sectores de servicio se retrasaron.

Debemos hacer un paréntesis, ya que entre 2005 y 2009 la inflación tuvo una tendencia negativa, esto solo se debe entender en un contexto de enfriamiento económico mundial previo la crisis subprime de Estados Unidos.

Cuando las condiciones económicas fueron modificadas tras la crisis, los precios de las exportaciones cayeron, y nuevamente el carácter atrasado de la economía se manifiesta. Las cuentas públicas entraron en déficit anual, la cuenta corriente se volvió negativa y por ende, la economía ya no tenía excedente.

¿Cuál fue la solución tomada?

Por una parte, ante el déficit público, se comenzó a financiar al gobierno mediante la emisión monetaria (esta medida no fue baladí, ya que desde 2003, Argentina tenía y sigue teniendo uno de los tipos de riesgo más elevados del continente, por lo que endeudarse con acreedores no es una salida rentable, tampoco lo es el elevar los impuestos si se considera que el crecimiento económico prácticamente se estancó), lo que nuevamente, se tradujo en combustible para la inflación.

Por otra parte, si se posee una balanza de pagos negativa, o bien se adquieren deudas del extranjero, o bien se liquidan las reservas internacionales. La primera salida no es una opción por el elevado interés, lo que nos deja con la segunda. Esto explica el porqué desde 2010 las RRII caen en picada. Esta salida, como en todo, tiene un límite, el cual está marcado por la cesación de pagos. Frente a esta situación se puede intervenir nuevamente para devaluar la moneda local y elevar el nivel de RRII.

N6

En este gráfico podemos revisar que, tras cada devaluación importante, las RRII recuperan volumen. Sin embargo, el efecto inmediato es -nuevamente- la inflación.

N7

Y de igual manera, misma conclusión se puede extraer si comparamos el comportamiento entre las devaluaciones vs la inflación.

En síntesis, desde 2010 el comportamiento económico de Argentina ha sido: Déficit de cuenta corriente & Déficit público > Emisión monetaria & Devaluación > Incremento de las RRII e Inflación.

¿Qué conclusión podemos extraer?

Como la economía argentina se encuentra en una situación de retraso y poca competitividad con el mercado mundial, las devaluaciones no generan en sí una recuperación de este retraso, solo un momentáneo alivio. La única salida solventable es marcar una tendencia hacia la inversión en nichos estratégicos que puedan potenciar el crecimiento sostenible del país durante décadas.

¿Ha sido esto posible?

No, porque para que el capitalista invierta se deben considerar un nivel apropiado de la tasa de ganancia, esta última, depende de los siguientes factores:

  1. Tasa de interés
  2. Valor de la moneda
  3. Costo de impuestos e insumos

Esto significa que, para tener una elevada tasa de ganancia, el costo del endeudamiento se debe mantener controlado (tasa de interés), a la vez, las ganancias que se obtengan no pueden sufrir fuertes devaluaciones (valor de la moneda), y por último, los costos de impuestos e insumos también deben ser reducidos.

En Argentina el modelo escogido no ha asegurado las condiciones necesarias para la inversión:

  1. Los tipos de interés en Argentina igualmente son muy elevados. A nivel internacional el tipo de riesgo lleva casi 20 años por las nubes, en Argentina la diferencia entre la tasa de interés activa con la pasiva (colocación vs captación) es del 12%, en Chile en cambio es del 1,4% (datos Banco Mundial), en relación con lo anterior la tasa de interés activa para Argentina cerró en 37% en 2018 vs un 4,1% para Chile. Además, al existir un constante proceso de devaluación, existe una tendencia a ahorrar las reservas en moneda extranjera, esta situación provoca una presión sobre las reservas, las cuales, se reducen, esto lleva al alza de la tasa de política monetaria, actualmente esta se encuentra en un 26% (en comparación Chile cerró el 2017 con un 2,67%).
  2. La presión fiscal en Argentina es la más elevada de América Latina, posicionándose sobre el 30% del PIB. Muy similar a la media de la OCDE. En Chile ronda el 20% y en Perú un 15%.
  3. La participación salarial dentro del PIB en Argentina fue de 58,5% al cierre de 2017, Chile cerró en 62%, Perú 46%, Colombia 53% y Brasil en 60% (datos OIT). Esto quiere decir que, en términos generales, en Argentina es más costoso contratar mano de obra que en Colombia o Perú, y más barato que en Chile.
  4. Los aranceles aplicados en Argentina según la OMC (NMF aplicado, promedio simple) son los más elevados de la región: 13,69; Chile 5,96; Perú, 2,39; Colombia, 5,71.
  5. Los días necesarios para crear un negocio en Argentina son 11, mientras que en Chile se requieren 6.

En este contexto, con Mauricio Macri en el poder la lógica fue reducir el gasto, eliminar las trabas e incentivar la inversión (fin al cepo al dólar, reducción de retenciones y subsidios como a la electricidad, negociación con los Fondos Buitre, reducción del personal de la administración pública), mas sin embargo, el problema de raíz era demasiado profundo como para solucionarse de un año a otro. Además, no debemos olvidar que todas estas reformas han impactado directamente a la clase trabajadora (desde el inicio de su mandato a diciembre de 2018, según datos del Indec, los índices de pobreza en Argentina pasaron de 30,1% a 32% y los de la indigencia de 5,1% a 6,7%). Aquí, los economistas más liberales tienen razón al indicar que Macri no ha realizado todas las reformas que debiera, pero lo que no mencionan es que para lograrlo la única estrategia es la doctrina del shock, esto es, implementar todas las reformas necesarias contra la protesta de las clases más afectadas, un proyecto que no se puede aplicar en contextos de conmoción y desastre social (como el vivido tras 1973 en Chile), Macri no puede porque Argentina sigue siendo un país cimentado sobre la premisa de una democracia liberal, y probablemente en las elecciones de octubre, el justicialismo retorne al poder.

En síntesis, y respondiendo a las preguntas con las que he iniciado este artículo, no, la inflación no podrá ser solucionada durante este mandato. Y no podrá ser solucionada porque esta no existe solo porque sí, sino que es producto del carácter débil y atrasado de la economía argentina, lo cual lleva a un endémico déficit en su balanza de pagos, déficit que a su vez provoca constantes devaluaciones cuyo objetivo es detener el estructural deterioro de las reservas internacionales y potenciar las exportaciones. Este proceso ha provocado el constante debilitamiento de la moneda local, lo que a su vez lleva al ahorro en otras divisas, erosionando aún más las reservas del país, y, con esto, generando profundos desajustes en el orden interno que impide un continuo y seguro flujo de inversiones.

El modelo escogido por el país para su desarrollo busca llevar a una industrialización del país, pero esta industrialización no ha surtido efectos toda vez que ha provocado un constante déficit. Este modelo no ha rendido como sí en otros países, lo cual se corrobora si se observan los siguientes datos:

Argentina ha pasado en 44 años de ocupar el 5° al 8° puesto (datos del Banco Mundial – dólares 2010).

El crecimiento del PIB per cápita argentino entre 1970 y 2014 fue del 32%, el número 22 de 27, inferior de la media.

N9

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Categorías:Economia

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