LA SEGURIDAD CIUDADANA EXPERIENCIA CUBANA

Últimamente me he propuesto escribir una serie de artículos sobre mi experiencia, conocimiento y posición sobre diferentes puntos de la realidad cubana, pensaba haber acabado momentáneamente tras el último artículo, pero luego de leer el pensar de una periodista sobre su explicación de la delincuencia en Cuba, me propuse crear un artículo sobre este tema.

El artículo, “Un código penal implacable hace de Cuba uno de los países más seguros del Mundo”, escrito por Claudia Peiró y publicado por el sitio argentino Infobae, me anima a desarrollar un artículo sobre este tema.

Primero que todo, me gustaría guiar este artículo siguiendo punto por punto las ideas que la periodista desarrolla y que, según mi punto de vista, o bien están equivocadas, o bien son mentiras descaradas.

“Un código penal antípodas del garantismo”

Según la periodista el código penal cubano está en contra de toda garantía, del garantismo, es decir, aquella base de la jurídica según la cual, todo ser humano acusado, debe enfrentar un proceso donde se aseguren una serie de bases, la presunción de inocencia, la carga de pruebas para el que acusa, la publicidad del juicio, la independencia interna y externa de la judicatura, la separación entre juez y acusación, ETC. ¿Las razones? Las explica conforme avanza en su artículo, aunque como veremos, no da las mejores razones ni argumentos para afirmar su frase.

“Considera penalmente imputable a los jóvenes desde los 16 años”

Habría que recordarle a la periodista, que en Cuba la mayoría de edad es a los 16 años. Precisamente el año en que los cubanos están habilitados para votar, y que, por ende, deben y pueden responder a la justicia con responsabilidad. No se puede tener derechos sin deberes.

 

“en Cuba directamente se reprime hasta el delito en estado de posibilidad”

 

Valdría la pena recordar que “el estado de peligrosidad” al que hace alusión la periodista, en realidad es un apartado dentro del código penal cubano, en el cual se hace mención a las medidas de prevención que se tomarán frente a potenciales peligros (proxenetas, drogadictos, alcohólicos, enfermos mentales que muestren actitudes violentas, entre otros) sociales. Pero eso son medidas preventivas, no son punitivas. En ningún caso el Estado de peligrosidad asume las medidas pre delictivas como punitivas, es más, muestra todo el carácter protector de un sistema que prima lo social por sobre otros horizontes. No solo eso, a la luz de los datos, es evidente que tal medida preventiva ha resultado ser mucho más efectiva que las medidas postdelictivas en los países liberales.

Aquí, en el mundo capitalista liberal, un delincuente para ser condenado tiene que cometer su delito, y demostrarse que lo cometió. Hasta antes de eso, su actitud es poco relevante, sin importar que sea un drogadicto perdido en la calle, si no le ha robado a nadie, si no ha matado a nadie, puede seguir perdido sin rumbo, a juicios del Estado, no es importante.

Pues no, claramente esa no es la medida adecuada. Dejar a alcohólicos, drogadictos o enfermos mentales sueltos a la deriva de su suerte, sin resguardo, protección y rehabilitación, termina incentivando la delincuencia. Que es precisamente lo que se ve a día de hoy en países como Chile.

 

En la Argentina, donde la mayor parte de los delitos son cometidos por personas con antecedentes, el garantismo promueve la eliminación de la reincidencia (…) No piensan así los cubanos. (…)  la persona sancionada por un segundo delito de la misma índole verá su condena incrementada en un tercio, y en un 50% si es multirreincidente. Si el delito es de otra índole, el aumento será de entre un cuarto y un tercio”

Pues en este punto hay que ser claros, el reincidente ya incumplió una vez al menos su deber al momento de recuperar su libertad, y en aspectos prácticos demuestra ser ante su sociedad, un sujeto cuyo aporte es negativo y cuya actitud no le es útil. En este sentido en un, por ejemplo, asesino que ha finalizado su pena de 30 años a los 65, se tratará de comportar o buscará adaptarse lo máximo que pueda pues deseará vivir los años que le quedan en libertad, pero puede que un ladrón no tema volver a pasar 5 años en la cárcel pues es el modo más simple para vivir. Y este problema puede volverse habitual, es un riesgo siempre asumido, por esto la reinserción no puede ser descartada solo porque sí. Repito, un ladrón que es detenido por volver a robar tan solo un año iniciada su libertad, no puede ser juzgado con la misma dureza que alguien que roba por primera vez. El reincidente esta vez tiene menos posibilidades de recapacitar y capacitarse de cara a la sociedad que aquel que ha incurrido en delito por primera vez en su vida.

Dentro de todo, esto tiene que ser decisión nacional de cada país. Y si a mí, personalmente, me parece más apropiado castigar la reincidencia, puede que a otros no les parezca. Desde luego hay otras medidas que se podrían tomar, como dar un tiempo en el cual aplicar la reincidencia, pero como ya he dicho, un ladrón que es por segunda vez condenado, no puede ser juzgado olvidando sus antecedentes.

“La pena de muerte, por fusilamiento y a partir de los 20 años de edad, se aplica en casos de asesinato y otros delitos contra la Seguridad del Estado, tales como la conspiración, el sabotaje y la piratería”

Y como en Estados Unidos, y todavía como muchos países del mundo.

Nosotros podemos estar a favor o en contra de la misma, personalmente estoy en contra de la pena de muerte en un Estado de derecho, pero es menester recordar que en Cuba no se aplica desde el año 2003. Mientras que en Estados Unidos se viene aplicando con habitualidad cada año, y no por ello es un país más seguro.

Por otro lado, hay un fenómeno interesante en aquellos países donde la pena de muerte no es legal, o no se aplica, pero que conforme los conflictos sociales han escalado a tal grado, que las ejecuciones extrajudiciales se vienen aplicando año a año, como México y Colombia.

Las ejecuciones extrajudiciales son extrajudiciales porque el ejecutado no tiene tribunal, juez ni nada que investigue y abogue por su situación. Son entonces, arbitrarias y en contra de toda ley. En Cuba el día de hoy, y desde 1959, no se registran, en países como Colombia, Honduras o México son pan de cada día. Y ciertamente son países con un grado de criminalidad bastante superior.

“Llamativamente, para un régimen basado en la propiedad colectiva, el hurto y el robo son penados con severidad y, sobre todo, tienen notorios agravantes

La periodista no se leyó el manifiesto comunista de Marx. En el mismo se aclara que cuando se habla de socializar los medios de producción y propiedad privada, o como menciona, “la propiedad colectiva”, se hablaba de la propiedad del capitalista, no de la propiedad del trabajador o del habitante común y corriente.

Por eso en Cuba, como en cualquier país del mundo, el robo y el hurto son castigados con todo el rigor de la ley.

 

“Existe en el Código cubano la figura de «escándalo público», que se sanciona con cárcel de 3 meses a 1 año o multa para quien «importune a otro con requerimientos homosexuales», «ofenda el pudor o las buenas costumbres con exhibiciones impúdicas o cualquier otro acto de escándalo público» o difunda pornografía”

La periodista no se enteró que desde 1997-1998, hace ya casi 20 años, todo ese registro homófobo fue excluido del código penal cubano.

http://www.ipscuba.net/ipscuba-net/hemeroteca/archivo-hemeroteca/genero-y-poblacion/homosexualidad-en-cuba-lesbianas-las-mas-rechazadas/

“Así por ejemplo existe la figura del desacato”

Figura existente también, así sea con otros conceptos, en países como España y Chile, algo que ya hice notar en mi artículo de la democracia liberal y Cuba.

“En el capítulo referido a la Seguridad interior, se prevé que quienes, «tumultuariamente y mediante concierto expreso o tácito, empleando violencia, perturben el orden socialista (…) serán sancionados con privación de libertad de diez a veinte años o muerte”

Por cierto, en todos los países del mundo se penaliza cualquier tipo de acto que cause desorden al orden público, sea éste capitalista, socialista, monárquico, ETC.

Y la aplicación de tales normas se realiza con frecuencia. Cualquier persona que corte el tránsito, que actúe en contra del orden durante las elecciones, más si es con violencia, tendrá todo el peso de la represión estatal y de la ley en su contra.

 

“Queda claro por lo anterior que toda manifestación antigobierno o piquete están vedados en Cuba”

 

No, leyendo solo lo anterior no queda claro. Porque en todos los países del mundo, como bien se lee de Cuba, lo que está penado es el desorden público con violencia. No se menciona en ninguna parte la penalización de una protesta en contra de la autoridad ni en contra de las ideas establecidas por el gobierno.

Es más, cada domingo las damas de blanco, un colectivo antigubernamental, antisocialista, aliado al capital internacional y financiadas por Estados Unidos, marchaban en las calles de ciudades de Cuba protestando en contra de lo que consideraban justo (o lo que decían considerar justo), y jamás hasta el día de hoy, han recibido siquiera el 10% del trato represivo que otras personas que se manifiestan en contra de su gobierno en países como España, Chile o Estados Unidos.

 

“Se castiga la ofensa y desobediencia a la autoridad (funcionarios, policía) con penas que pueden ir hasta la privación de libertad (3 a 8 años)”

 

Lo mismo se penaliza en España o Chile. De hecho, en España se castiga la injuria en contra de la corona.

Sí, en pleno siglo XXI…

“Existe el «trabajo correccional», como sanción, con internamiento. Léase: campamentos de trabajo”

Y hasta aquí cito a la periodista, luego me dedicaré a dar una lectura sobre mi explicación acerca del sistema penitenciario cubano.

Léase como termina la afirmación la periodista, “campamentos de trabajo”, una expresión fuerte, que evoca experiencias como la nazi.

Si somos objetivos, al leer campamento de trabajo, recordamos los años de explotación y de trabajo obligatorio que recibían los prisioneros por cualquier causa, pero en los casos más llamativos, como el nazi, hablamos de prisioneros que estaban allí por sus ideas, color de piel o credo.

En otras palabras, la periodista trata de mezclar dos situaciones diferentes. Mezcla la situación cubana con la de campamentos de trabajo o por qué no decirlo, campos de concentración, buscando así cosechar el sentimiento de antipatía o de asombro negativo por parte del lector.

Pero centrémonos, un prisionero justamente condenado, ya sea por robo, narcotráfico, violación o asesinato, ¿merece solo cumplir sus años de prisión solo privándose de la libertad? ¿Es para eso que existen las cárceles? ¿Son solo cajas enormes de fósforo donde tener a los prisioneros? ¿No debe existir además un trabajo para que se reinserten? ¿No deben de poder estudiar o trabajar?

¿Qué lograremos si el prisionero solo se mantiene en la cárcel sin poder hacerse de conocimientos y habilidades para la reinserción en la sociedad?

CUBA, LOS 5 PILARES QUE SOSTIENEN SU SEGURIDAD CIUDADANA

Analizado el artículo de Claudia Peiró, me queda centrarme en lo que, según yo, resultan ser los 5 fuertes que hacen de Cuba, uno de los países más seguros del mundo.

 

DESARME DE LA SOCIEDAD CIVIL

El primer factor que debemos considerar como fuerte en Cuba, es el desarme de la sociedad civil. Hasta antes de la revolución, las armas abundaban en la isla, las tenían tanto las fuerzas de seguridad, como también las mafias que comulgaban con políticos cubanos y estadounidense.

No debe ser a estas alturas difícil de asimilar que, si una sociedad tiene un mayor porcentaje de armas en manos de civiles, o una mayor facilidad de acceso a las mismas, hay más posibilidades de crímenes o de peores desenlaces (como asesinatos masivos), baste recordar el caso estadounidense donde los asesinatos de masas son ya parte de su cultura popular. Tampoco debemos obviar el caso venezolano, donde el incremento del número de armas durante las dos últimas décadas, ha conllevado la mayor posibilidad de asaltos y crímenes, que es justamente lo que sucede.

Un logro de la revolución fue desarmar y aniquilar de raíz a las mafias. Sí, las mafias no se pueden nutrir en un contexto de centralización de los medios de producción, por eso las mafias volvieron a surgir en Rusia tras la caída del socialismo.

SISTEMA DE PROTECCIÓN SOCIAL A LA INFANCIA

Un punto importante en la situación de Cuba, es la protección al menor de edad. Y si bien es cierto, Cuba puede tener mil millones de problemas como la pobreza, la escasez de muchos productos y el enorme precio de otros, el cuidado de sus infantes no es uno de ellos. El sistema de protección social cubano garantiza que desde antes que nazca, recibe los mayores cuidados.

Su salud y su educación se encuentran garantizadas y, por cierto, es obligatorio que los padres lo envíen a sus clases. Y si el niño no tiene una familia que le dé cobijo, tiene instituciones estatales que lo harán. Por eso en Cuba no se ven niños en la calle, porque si no tienen una familia, tendrán hogares-escuela donde están hasta los 18 años, y si lo necesitan, se pueden quedar más tiempo mientras terminan sus estudios universitarios.

La situación dentro de los hogares – escuela dista años luz de lo que en Chile realiza el SENAME. Claramente en Cuba se protege a estos niños sin hogar, se les da educación, salud y cobijo garantizado. Tristes registros como los 210 niños muertos en el Sename durante los últimos 10 años no se han presenciado jamás en la isla.

Es claro y lógico que la seguridad ciudadana parte de tener a una infancia protegida y con la capacidad de reinsertarse. Si se logra eso, los próximos adultos, las próximas generaciones no tenderán a incurrir en los delitos.

Países como Chile, donde en el papel se garantiza la educación, no sucede. Todavía hoy, entrados en el último tercio de la segunda década de este siglo, tenemos a miles de niños que son abandonados a su suerte, que no terminaron la educación, de hecho, en la actualidad más o menos 5 millones de chilenos no terminó el colegio.

En una situación así, donde los niños no terminan la básica, los adolescentes la media, hay mayores probabilidades de que se incuben próximas generaciones de delincuentes. Al fin y al cabo, una persona que no terminó sus estudios, verá más fácil y accesible robar que encontrar un trabajo.

 

SISTEMA DE VIGILANCIA

 

Un factor muy relevante para que un país pueda sostener un cierto nivel aceptable de paz ciudadana, es la capacidad del Estado para prever situaciones de riesgo, o si lo amerita, reaccionar oportunamente frente a un hecho de violencia.

Una vez ganada la revolución, Cuba debió ser capaz de crear un servicio de inteligencia a la par con Estados Unidos, y lo logró. A tal nivel que ha podido mantener espías dentro de la misma CIA durante años. De tal forma los cubanos aprendieron a defenderse de invasiones, sabotajes e intentos de asesinatos formulados en el mismo corazón de inteligencia estadounidense.

Ese mismo servicio de inteligencia se infiltró en diferentes grupos delictivos, y uno a uno fue desbaratado, encarcelado o fusilado en el Paredón.

A su vez, Cuba institucionalizó la vigilancia ciudadana, los CDR (Comités de defensa de la revolución), quienes jugaron un papel de importancia en la lucha contra la oposición armada en los 60, pero también son un claro óbice al desarrollo delictivo general. Y es que en la actualidad resulta complicado realizar actos criminales si en cada barrio, hay un CDR vigilando y preocupado por los movimientos de sus habitantes.

Por supuesto que para muchos puede resultar molesto, pero siendo claros para que haya protección, tiene que haber vigilancia, y actualmente son pocas las opciones. O bien, delegamos esa autoridad a cámaras del Estado, o las delegamos a nuestros propios vecinos como sucede con los CDR.

 

CUERPO DE POLICÍA CIVIL Y MILITAR

Por supuesto, un pilar fundamental dentro de todo orden interno, de cara a la seguridad ciudadana, es tener un cuerpo policial preparado y que realice su trabajo. El trabajo de la policía civil y militar en Cuba, a través de todos sus cuerpos y en todos sus niveles tras medio siglo de vida, ha demostrado ser fructífero.

En conjunto han mantenido a raya a la isla del narcotráfico, siendo un país que se encuentra a pocos kilómetros de Estados Unidos. Y es que, a diferencia del resto de los países de la región, el narcotráfico no es un problema como lo es en México, Colombia o Brasil.

El trabajo de la policía militar ha sido fundamental al momento de detener cualquier avance del narcotráfico y de las redes de esta mafia internacional, mientras que la policía civil se ha encargado de mantener el orden social sin requerir de violencia excesiva como podemos ver en diferentes sucesos acaecidos en Estados Unidos, Chile o España.

Es de vital importancia que las fuerzas de seguridad sepan separar sus tareas. Ni las fuerzas militares deben hacerse cargo de las tareas relacionadas con civiles –a no ser que un evento de desastre lo amerite- ni la policía se debe hacer cargo de labores militares.

Este parece ser uno de los principales problemas que persisten en Venezuela al momento de buscar trabajar la delincuencia, y es que mientras el cuerpo de policía no funcione ni realice sus labores, la seguridad ciudadana se verá en peligro.

Sí, una policía es fundamental para prevenir y mantener el orden, pero también para todo el trabajo posterior a que un crimen se desarrolla. Sin una policía operativa, no hay investigación ni solución a los crímenes.

SISTEMA PENITENCIARIO

Finalmente llego al último punto, el sistema penitenciario cubano.

En efecto, para que una sociedad pueda tener paz ciudadana y civil, no basta con prevenir (desarmando, educando y protegiendo a la sociedad) y actuar (vigilando y desplegando fuerzas policiales), también se debe ser capaz de rehabilitar al delincuente.

He aquí donde el sistema penitenciario debe ser eje central de la solución y no del problema como sucede en la actualidad. Y es que como ya indiqué, un buen sistema penitenciario, debe ser capaz de proveer no solo de cárceles para que el prisionero sienta el castigo de la pérdida de su libertad, además la cárcel debe proveer al mismo de todas las herramientas para rehabilitarse. Y es por eso que la mayoría de los países en el mundo han sido incapaces de mejorar su situación con respecto a la delincuencia, pues muchos criminales reinciden en sus crímenes pues sus años de prisión no les sirvió más que como castigo. En otras palabras, no trabajaron ni estudiaron, no aprendieron nuevos métodos para vivir en la sociedad.

Un indicador clave sobre la calidad del sistema penitenciario es el porcentaje de reincidentes en cada país. En países como Noruega, el 20% de los reos que obtienen su libertad reinciden en criminalidad, una de las tasas más bajas del mundo, en Reino Unido es del 46%, en Estados Unidos hablamos del 76% y en Chile es del 65%. En Cuba la reincidencia representa aproximadamente el 9%, una de las cifras más bajas en el mundo.

¿Cómo se logra tan grado de rehabilitación?

Primero, teniendo instalaciones adecuadas. Con esto no quiero decir que las cárceles sean hoteles, no tienen por qué serlo. Las cárceles son cárceles, y ahí no viven ciudadanos con sus plenos derechos, pero eso no significa que deban vivir hacinados, sin un mínimo de higiene, alimentación o servicios sanitarios.

Un indicador clave que refleja esta situación es el grado de hacinamiento carcelario, es decir, el número de prisioneros por cárcel. Hagamos una comparativa.

–          Estados Unidos:            485

–          Chile:                           418

–          Colombia:                     877

–          España:                       729

–          Noruega:                      71

–          México:                        616

–          Cuba:                          286

Fuente Instituto Internacional de Prisiones

A través de esta comparativa, somos testigos que, solo viendo el número de instituciones, en Cuba el grado de hacinamiento es bastante menor que en los países de la región incluyendo a Estados Unidos. Aunque aquí faltaría analizar la capacidad de estas instituciones para cobijar a un número determinado de presos, tenemos constancia de que en Chile, Colombia o México el sistema claramente se encuentra sobrecargado.

El sistema penitenciario en Cuba está compuesto por 5 prisiones de máxima seguridad, 40 normales y 155 centros abiertos. En estos últimos se encuentra el 70% de los reos.

Aproximadamente el 47% de los internos posee un trabajo remunerado, un 52% estudia, y un 53% participa en talleres de formación profesional.

En síntesis, si no tenemos un sistema penitenciario consolidado, la seguridad ciudadana no estará garantizada. Y es que por más que prevengamos y actuemos, si no podemos lograr que el criminal sea capaz de reinsertarse en la sociedad, el círculo vicioso se mantendrá. No basta con que las cárceles sean… pues cárceles, también deben adquirir la forma de empresas, colegios y centros de rehabilitación. De lo contrario nada estará garantizado.

EN CONCLUSIÓN…

Cuba es reconocido internacionalmente como un país seguro, es uno de los países con las menores tasas de homicidios cada 100.000 habitantes. Es reconocido también que en Cuba no hay redes de mafia, no hay redes de narcotráfico, trata de blancas u otras bandas criminales, se desconoce en el país, el lamentable espectáculo que se presencia en México con carteles de droga que prácticamente dominan regiones completas. Tampoco el país es conocido por sus bandas de ladrones, carteristas o atracos en sus ciudades, a diferencia de Chile, y esto pues a pesar de que las cifras sobre robos notificados cada año no esté revelada al público, la opinión generalizada en el país está muy lejos de poner al crimen en un lugar de importancia.

La seguridad ciudadana es uno de los logros de la revolución que más se olvida al momento de realizar un reconocimiento, pero claro que conviene mencionarlo, más cuando hablamos de una región plagada de secuestros, violaciones, asesinatos y mafias. Y también es importante cuando personalmente vivo en un país donde la delincuencia forma parte íntegra de las principales preocupaciones de los ciudadanos, y donde las bandas de ladrones y atracadores cada vez se hacen más famosas.

Ahora, como este artículo se creó en respuesta a otro artículo, el de la periodista Claudia Peiró, solo me queda agregar para finalizar que está equivocada, no basta con tener mano de hierro para que la delincuencia esté controlada, también hay que prevenir y rehabilitar, y para prevenir se necesitan medidas sociales de impacto generalizado, así como para rehabilitar se necesita más que una caja de fósforo donde meter a los criminales, también se hace necesario que las cárceles operen como escuelas, centros de rehabilitación y, por qué no, lugares de trabajo… sí, los prisioneros también son seres humanos, también necesitan trabajar, el trabajo es una parte importante de la vida, el ocio eterno puede ser sumamente perjudicial, y desde luego no rehabilita a nadie.

No se incumple ningún derecho humano al darles trabajos remunerados a los prisioneros, que no solo es necesario para su reinserción, también se lo merecen. De hecho, que tengan trabajo, y oportunidades de estudiar en plena prisión, es igualmente un derecho que tienen ganado, y que representa que tendrán una segunda oportunidad de cara con sus familiares, vecinos, y compatriotas.

FUENTES

http://www.cubadebate.cu/noticias/2013/04/09/las-prisiones-cubanas-desde-dentro-fotos/#.WG8tyIWcHIU

http://www.bbc.com/mundo/noticias/2016/03/160316_carceles_noruega_presos_comodidades_breivik_amv

http://www.lasegunda.com/Noticias/Nacional/2013/08/873063/estudio-revela-comportamiento-delictivo-cronico-65-de-presos-reincidentes-vuelve-a-la-carcel-por-el-mismo-delito

http://www.cubainformacion.tv/index.php/objetivo-falsimedia/49435-cuba-abre-sus-carceles-ilas-comparamos-con-las-de-eeuu-colombia-o-israel

 

 



Categorías:actualidad, Política

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