DEMOCRACIA Y PERCEPCIÓN, CUBA, CHILE Y ESPAÑA

La encuesta es una de las herramientas más usadas por ciencias sociales como la sociología para percibir y estudiar la opinión promedio y generalizada de una sociedad determinada en un contexto particular. Esto siempre trae consigo una serie de respuesta que objetan el uso de ese tipo de herramientas pues se considera, y con razón, que una encuesta no representa la opinión de toda esa sociedad, y muchas veces esa situación se ha demostrado previo las elecciones políticas, pero a pesar de todo, la encuesta sigue teniendo cierta validez dentro de la metodología científica al instante de analizar la situación de un país. Esto pues, a pesar de cubrir un universo cuantitativo muy inferior, este –se supone- debe ser cualitativamente representativo.

A continuación, comenzaré a analizar las percepciones que existen tanto en Cuba, Chile y España con respecto a sus sistemas políticos para luego extenderme sobre la aprobación que cada sociedad le da a su propio sistema.

 

CUBA

cuba

Para el caso cubano, me limito a coger la información de una encuesta realizada por Bendixen &Amandi International en colaboración con The Washington Post realizada entre el 17 y 27 de marzo del 2015 en la isla entrevistando a 1200 ciudadanos.

De estos, el 100% era cubano de nacimiento. El 39% tenía menos de 34 años y más de 18, y un 30% tenía entre 35 y 49 años.

Vayamos analizando los datos.

  • Para el 48% de los encuestados, lo que más necesita el pueblo cubano es que las condiciones económicas mejores, solo un 24% desea un sistema político más abierto, e, igual porcentaje de cubanos desea que la calidad de vida mejore.
  • Un 30% trabaja en sectores del Estado, un 30% en el “sector privado”, un 20% es retirado y un 11% es estudiante.
  • Un 55% de los cubanos encuestados, desearía vivir en el extranjero en comparación con solo un 37% de los cubanos que desearía mantenerse en el país.
  • Un 79% de los encuestados, se muestra insatisfecho con el sistema económico, en contraste con el 19% que se muestra satisfecho.
  • Un 72% de los encuestados, se muestra satisfecho con el sistema educativo en Cuba, en contraste con el 28% que se muestra insatisfecho.
  • Un 68% de los encuestados, se muestra satisfecho con el sistema de salud en Cuba, en contraste con el 32% que se muestra insatisfecho.
  • Un 53% de los encuestados, se muestra insatisfecho con el sistema político en Cuba, en contraste con el 39% que se muestra satisfecho.
  • Un 49% de los encuestados que se muestran insatisfechos, creen que falta libertad como origen de la falta de satisfacción para con el sistema.
  • Un 52% de los encuestados, considera que debe haber más de un solo partido político, en comparación con el 28% que cree que con uno basta.
  • Un 32% de los encuestados, ve positiva o algo positiva la gestión del Partido Comunista en Cuba en contraste con el 34% que ve su gestión negativa o algo negativa.
  • Un 46% de los encuestados, evalúa positivamente a los grupos de oposición en la isla en comparación con el 33% que los evalúa negativamente.
  • Solo un 19% de los encuestados cree que puede opinar libremente en comparación al 75% que estima que no debe hacerlo.
  • 80% de los encuestados evalúa positivamente al expresidente Barak Obama, mientras solo el 17% tiene una percepción negativa.
  • Un 80% de los encuestados tiene una opinión positiva del Papa Francisco, y solo un 10% tiene una percepción negativa.
  • Un 47% tiene una opinión positiva de Raúl Castro, un 48% tiene una opinión negativa.
  • Un 44% de los cubanos tiene una opinión positiva de Fidel Castro, un 50% tiene una opinión negativa.

 

CHILE

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Para el caso chileno, me limitaré a las siguientes encuestas.

è Encuesta Nacional UDP 2015, la cual recopiló la opinión de 1302 personas en todo el país en 89 comunas del país.

è Encuesta sobre movilidad internacional realizada por la red Universia y Trabajando.com

è Encuesta realizada por The Boston Consulting Group titulada “La decodificación del talento global”.

Según ambas encuestas se puede extraer.

  • Un 51% de los encuestados cree que la situación económica del país está regular, un 38% estima que la situación es derechamente mala, y solo un 11% cree que la situación es buena.
  • Un 38% cree que el principal problema del país es la delincuencia, un 10% cree que lo es la desigualdad, un 9.5 y 9.4 estima que el principal problema del país es la salud y educación respectivamente, y un 9.3% ve en la corrupción el principal problema del país. En suma, un 76,2% del total de los encuestados cree que el principal problema del país se resume a los puntos señalados.
  • Un 45.1% de los encuestados cree que se debe realizar una nueva Constitución. Un 34.5% cree que se debe reformar la Constitución actual.
  • Un 51.5% de los encuestados cree que la democracia es la mejor forma de gobierno.
  • Un 32.7% de los encuestados se muestra nada satisfecho con el funcionamiento de la democracia en Chile. Un 45.5% se muestra muy poco satisfecho.
  • Un 13% confía en el gobierno, un 4.1% confía en el Congreso, un 2.7% confía en los partidos políticos.
  • Un 64% desaprueba el gobierno actual.
  • Un 73% le cree poco o nada al presidente al momento de escuchar sus declaraciones.
  • Un 74% desaprueba la gestión de la oposición política y un 71% desaprueba la gestión del bando oficialista.
  • Un 50% de los encuestados en Chile, cree que hay mejores oportunidades laborales fuera de Chile.
  • 7 de cada 10 chilenos estaría dispuesto a trabajar en el extranjero.

 

ESPAÑA

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En el caso de España los resultados se extraen de la Quinta Edición de la Encuesta Social Europea.

  • De escala del 0, nada satisfecho, y 10, completamente satisfechos con el funcionamiento de la democracia en su país, los españoles evalúan con un 5.1 la calidad democrática, mientras que el promedio europeo es incluso más bajo, 4.8.
  • En la misma escala, los españoles califican al parlamento con un 4.3, al sistema judicial con un 4.3, a los partidos políticos con un 2.7, y al parlamento europeo con un 4.8
  • En Europa únicamente los ciudadanos de seis países (Suecia, Noruega, Dinamarca, Finlandia, Países Bajos y Suiza) aprueban su parlamento nacional. El resto de países de Europa desaprueba en grados diferente a su respectivo parlamento.
  • Solo en los Países Bajos existe una aprobación (5.2) hacia sus políticos. En Suiza, Dinamarca y Suecia la aprobación llega al 5, en el resto de los países la cifra es menor y por ende no son aprobados.
  • Solo en Suecia, Dinamarca y en los Países Bajos existe cierta credibilidad para con los partidos políticos con cifras que van de 5.1 a 5.3, en el resto de los países las cifras son inferiores.
  • Si nos referimos a la satisfacción con la situación económica, España se encuentra a la cola europea con un 2.7, y solo Alemania, Dinamarca, Países Bajos, Finlandia, Suecia, Suiza y Noruega muestran grados de satisfacción que va sobre el 5.0
  • Con respecto a la valoración hacia el gobierno, los españoles la evalúan con un 3.0, solo los Países Bajos, Noruega, Finlandia, Suiza y Suecia valoran a sus gobiernos con una ponderación sobre 5.0, el resto de los países desaprueba a su respectivo gobierno.
  • La media europea valora con un 5.5 la situación de la educación mientras que los españoles lo valoran con un 5.3
  • Con un 5.2 evalúan los europeos su sistema sanitario, los españoles lo evalúan con un 6.4

ANÁLISIS DE LOS DATOS

Visto los datos en Cuba, Chile y España, el panorama generalizado que puedo encontrar es el siguiente.

  1. La desconfianza hacia los políticos ya sea de modo personal, como también con su partido, es mayoritaria.
  2. La credibilidad con el sistema instaurado, igualmente se encuentra muy abajo.
  3. La situación económica no es vista con los mejores ojos, incluso en lugares como Chile donde el desempleo se mantiene en mínimos, la percepción generalizada es que la situación no es la mejor.
  4. La tónica común de muchos es emigrar y trabajar en otro país, de cualquier modo, verse en el mismo país en un futuro en el mediano plazo, no es considerada la mejor opción.

En consecuencia, en este momento la situación política y económica no va viento en popa. El sistema mundo en su conjunto se encuentra resentido por décadas de inestabilidad económica, y esto impacta en el estándar y calidad de vida de la población, especialmente la clase trabajadora.

Es común ver que este tipo de resultados sean presentados, para el caso cubano y por parte de la prensa, como muestra y evidencia del gran fracaso del socialismo y del proyecto en Cuba, pero si lo miramos de modo más objetivo, en realidad el fracaso es compartido. Ni los españoles –y europeos- confían en sus políticos –y en su sistema “democrático”- ni los chilenos, ni los cubanos. Ni los españoles –y europeos- sienten que la economía esté en su mejor momento, ni los chilenos y cubanos, de hecho, es tónica común que su búsqueda e interés a futuro es que la situación económica mejore.

Actualmente la situación se sostiene porque todavía hay cartas que las clases capitalistas pueden jugar, así, el capitalista puede:

–          Inventarse un mesías demagogo que aúne la frustración y los sentimientos poco universalistas de las capas medias de su nación, como sucede hoy en Estados Unidos con la llegada de Trump.

–          Inventarse un socialista democrático que prometa protección y resguardo a las capas trabajadoras de su nación, como ha sucedido en Chile con Bachelet.

Si ninguna de esas cartas sirve, eventualmente surge un caudillo llamado populista que eventualmente buscará actuar en contra de los intereses de la clase capitalista. En Europa Tsipras y Pablo Iglesias conforman esa opción de parte de la sociedad civil, pero eventualmente ese tipo de actores no pueden remar a contracorriente y terminan igual jugando a favor de los intereses de las clases dominantes, como ha sucedido en Grecia. La presión legal, y también la presión que ejercen fuera de todo marco legal, termina llevándolos a ese cauce.

Entonces, ¿qué queda? Si la situación continúa, y la economía mundial no se recupera, la desigualdad se sigue incrementando y los salarios se mantienen estancados, esas cartas no servirán ad infinitum, en algún momento el hastío generalizado puede desembocar en una coyuntura todavía más crítica. Y esto es lo que vio el mundo durante los años de 1920 y 1930.

Si mi proyección es la acertada, todavía quedan al menos 10 años de inestabilidad económica y como mínimo una crisis que tendrá un impacto que en el mejor de los casos será tan solo más fuerte que la de 2008, y en el peor de los casos será peor que la de 1929.

Durante ese período el mundo verá huelgas, manifestaciones (muchas reprimidas con sangre), golpes de Estado, y podría presenciar incluso el ascenso de gobiernos ultra radicales que pongan en riesgo todavía más la estabilidad internacional. Tampoco descarto que intentos de revoluciones se generen en diferentes áreas del mundo, como del 2011 se ha visto en la zona árabe. Y, por cierto, el fenómeno de los refugiados masivos será tónica común. Si ahora somos testigos de cómo la región árabe se estabiliza, en parte, quizás dentro de unos años será turno del África subsahariana, el Sudeste asiático, o América Latina, nada es seguro en un mundo donde el descontento es mayoritario según muestran las encuestas.

UN PEQUEÑO INCISO SOBRE CUBA

La encuesta de Cuba, según mi apreciación, revela una serie de realidades. El cubano en general tiene entre sus principales preocupaciones y deseos, el mejoramiento de la situación económica de su país. Cuba es un país pobre, con más o menos 6000 dólares per cápita, el cual se encuentra todavía bloqueado por Estados Unidos. El cubano lo sabe, pero a la vez sabe que si las relaciones entre su país, y Estados Unidos mejoran, no hay excusa para no ver que la situación mejore en su diario vivir, lo que significa en el corto plazo un crecimiento sostenido de sus bajos sueldos y una mayor cartera de productos que consumir.

El cubano también es una persona que mira al extranjero como un buen lugar donde emigrar para vivir. Ve en Estados Unidos una oportunidad. Sabe que tiene dos elementos que lo alejan para bien del común de los inmigrantes latinoamericanos en Estados Unidos: primero, tiene acceso a universidades de calidad, a costo cero, y si quiere puede ser médico, economista, ingeniero o geólogo sin gasta un centavo en matrícula o arancel; y segundo, tiene a su favor la ley de ajuste cubano la cual lo recibe y le da residencia definitiva con un año de residencia en el país. Entonces, a diferencia de lo que padecen los millones de latinoamericanos en Estados Unidos, llega con un capital cultural muy diferente, y no en calidad de inmigrante ilegal. Al saberlo, el cubano no duda en poner en práctica esa ventaja.

Al margen de lo anterior, es bueno matizar que esta encuesta no se hizo de forma representativa, lo que significa que sus resultados no necesariamente reflejan ni representan el pensar cubano, especialmente en aspectos políticos. Según la encuesta misma, ni Fidel ni Raul Castro son aprobados por la mayoría. Esto, sin embargo, se contrapone con una serie de realidades.

Desde el inicio de la era revolucionaria, es un hecho que la mayoría de los cubanos aprueban a Castro, según Lester D. Mallory, subsecretario adjunto de Estado para asuntos Interamericanos en 1960, “La mayoría de los cubanos apoya a Castro”. Jonathan Farrar, jefe de la SINA en 2009 afirmó que “todavía se mantiene una significativa admiración hacia Fidel”, indicando además que Raul Castro “parece haberse ganado una importante posición de autoridad indiscutible”.

Además, los mismos cables diplomáticos consideran que la oposición cubana dentro del país no tiene ni peso demográfico, ni conexión interna, solo se sostiene gracias al financiamiento estadounidense, el mismo Jonathan Farrar confirma que “ninguna prueba permite demostrar que las organizaciones disidentes dominantes en Cuba tengan una influencia sobre los cubanos ordinarios. Los sondeos informales realizados entre los solicitantes de visa y asilo han mostrado que apenas tienen conocimiento de las personalidades disidentes o de su agenda”.

Es importante matizar esto, porque mientras los mismos cables estadounidenses confirman que el fuerte del apoyo social está dirigido al pueblo cubano, y que los disidentes como mucho son conocidos en su propio barrio, entonces, ¿cómo se explica que en la encuesta tengan el mismo grado de apoyo prácticamente?

Además, no olvidemos que, tras cada elección, la apuesta de la disidencia, de los grupos opositores, es que la población se abstenga de votar, pero como mucho la abstención llega en el mejor de los casos al 10%. Entonces, la pregunta se repite, ¿cómo se explica que en la encuesta tengan el mismo grado de apoyo prácticamente?

Yo no tengo por qué cuestionar los intereses detrás de B&A al momento de realizar la encuesta, esto, independiente de quienes la hayan financiado detrás. Pero es que, desde ya, no se condice con la realidad, que oposición y gobierno estén más o menos en el mismo nivel de aprobación no parece lógico en vista de la realidad.

Solo me ciño a ciertos datos que la encuesta revela para hacer notar las carencias metodológicas que, en efecto, perjudicaron sus resultados.

è Un 30% trabajaba en el sector privado, un 30% trabajaba en el sector público. Esto no tiene nada que ver con la realidad, en 2014, 4.9 millones de trabajadores movían el engranaje económico del país, de los cuales solo el 28% representa a trabajadores que no forman parte de empleos estatales. En otras palabras, solo a partir de este dato, los trabajadores en el sector “privado” deberían haber sido 2.5 veces menos que los trabajadores empleados en el sector estatal.

è  La base etaria de la encuesta se basó en personas que tenían más de 18 años. En este marco la población cubana mayor de edad representa un total de 8.540.637 de personas según el Censo cubano de 2012. El 39% de los encuestados tenía entre 18 y 34 años, mas, sin embargo, el 25.8% de los habitantes en la isla entran en ese marco. El 30% de los encuestados tenía entre 35 y 49 años, el 33.8% de los encuestados se encuentra dentro de ese margen. El 19% de los encuestados se tenía entre 50 y 64 años, mientras que el 23% se mantiene en ese rango según el Censo. Finalmente, el 12% de los encuestados tenía más de 65 años, cuando en realidad el 17% de la población cubana tiene más de 65 años.

En ambos casos, tanto en términos económicos, como etarios, la encuesta no es lo representativa. Las razones no las discutiré, pero una encuesta realizada de esa forma, no puede generar resultados 100×100 fiables.

De todos modos, es interesante hacer el ejercicio comparativo entre el caso cubano con el chileno y español (anexo al europeo) para evidenciar las falencias del sistema como un todo.

 



Categorías:actualidad, Política

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