Cuba, la disidencia, Estados Unidos y los medios occidentales

El artículo que sigue, lo escribí hace más o menos 5 años, por lo tanto hay puntos que se encuentran desactualizados, sin embargo la centralidad del cuerpo, el mensaje, se mantiene intacto hasta el día de hoy.

Lo subo como tarea que prometí al escribir mi artículo de mitos cubanos, y motivado además, luego de presenciar el enorme apoyo que hasta el último día el pueblo cubano mostró a Fidel Castro, evidencia visual de lo insignificantes que son en número estos sujetos.

Han pasado más de 50 años desde que Cuba logró consolidar su revolución, una revolución primero nacionalista y luego socialista que emancipó al pueblo cubano del dominio capitalista – estadounidense, ese es un hecho que marcó la pauta en la diplomacia y política estadounidense desde entonces. Probablemente el hecho político y social más importante en los últimos 50 años dentro del marco latinoamericano y por supuesto, en la política exterior estadounidense y su relación con Latinoamérica.

Este trascendental evento inició un proceso que hasta el día de hoy sigue vivo, y es la construcción de una sociedad que buscó edificar por sí sola logros y éxitos sociales innegables, tal ha sido el impacto de la revolución cubana en el Mundo, que hasta el día de hoy un pequeño país como lo es Cuba acapara la atención de la gran parte de la sociedad, ya sea por obsesión, odio, o admiración, la más grande de las Antillas no pasa desapercibida por nadie, así, el corresponsal de la BBC en La Habana, Fernando Ravsberg afirma lo siguiente:

“Es increíble como un país tan pequeño como Cuba -más chiquito que Uruguay incluso- puede hacer tanto ruido en el mundo. Sea por la política, la medicina, la cultura o simplemente por sus habanos, el nombre de la isla se nos aparece siempre. (…)Los diplomáticos de la ONU discuten cada año 2 mociones sobre la isla, una condenándola por la violación de los derechos humanos y la otra condenando a EE.UU. por el embargo económico al que la tiene sometida desde hace medio siglo.

En el Tercer Mundo, desde Haití hasta Pakistán, los gobiernos agradecen la ayuda médica que llega desde la isla, mientras que los países desarrollados parecen decididos a hacer de los disidentes cubanos los opositores mas premiados del universo. (…)Yo les cuento a mis amigos cubanos que su país y EE.UU. son los únicos sobre los que todo el mundo tiene una opinión”

Pareciera entonces, notable que un país tan pequeño como Cuba, reúna dentro de sí, tantas opiniones, debates y que su importancia sea tan relevante a nivel mundial. Sin embargo esta importancia y relevancia no es del todo óptima, pues es sabido que le ha significado a Cuba y a su revolución, el odio de Washington.

No es desconocido el hecho que desde las primeras décadas del siglo XIX Estados Unidos tenía en sus planes políticos, el dominio de toda América, desde México hasta Argentina y Chile, ahí tenemos por ejemplo la doctrina Monroe y el destino manifiesto que buscan integrar a Latinoamérica en la órbita norteamericana desde hace ya, más de 180 años, a lo cual vale la pena citar textualmente:

“El sistema político de las potencias aliadas es esencialmente distinto a este respecto del que rige en América (…) por ello, manifestamos que debemos considerar todo intento que éstas emprendan para extender su sistema a cualquier parte de este hemisferio como peligroso para nuestra paz y seguridad (…) Es imposible que las potencias aliadas extiendan su sistema político a cualquier región de uno y otro continente sin poner en peligro nuestra paz y nuestra felicidad; nadie puede creer tampoco, que nuestros hermanos del sur , por sí mismos, lo consientan de buen grado. Es asimismo imposible para nosotros ver con indiferencia toda forma de intromisión”

En esta declaración, el presidente James Monroe, previene a los países europeos de posibles intervenciones en el continente americano, a la vez que prohíbe continuar con el colonialismo dentro del mismo, afirma el nacimiento en los distintos países de América, de un sistema político diferente al europeo, por lo que los Estados Unidos considerarán como un peligro para su paz cualquier intento de intromisión europea en el hemisferio.

Aunque durante un primer momento aquella declaración no cobró importancia en casi ningún punto de Europa, “a fines del decenio de 1860, la declaración se había convertido en dogma nacional”.

Esta visión adquiere una forma aun más grotesca durante el siglo XIX. Enmarcados en un país que emergía y crecía a nivel territorial mientras se expandía hacia el oeste, se generó una conciencia de misión histórica norteamericana. “A partir de la fe en la predestinación sustentada por los primeros colonos ingleses, los cuales veían a las comunidades nacidas en la costa de América como una nueva <<Israel americana>>”, esta ideología sería bautizada por el periodista John L. O’Sullivan como el destino manifiesto, lo cual se traducía en la colonización y posesión del continente como destino propiamente estadounidense.

Esta ideología configuraría el carácter mesiánico con el cual la clase dirigente de Estados Unidos se movería en el Mundo, pero con ahínco en América Latina. En 1893 Frederick J. Turner, luego de concluida el proceso de colonización hacia el oeste, señaló “la conclusión de una época en la historia norteamericana”, a lo cual Josiah Strong afirmaba “Dios tiene dos manos. Con una de ellas  prepara en Estados Unidos el sello con el que las naciones adquirirán el carácter de ésta y con la otra prepara a la Humanidad para este acontecimiento”, con lo cual esta ideología se hacía de un tono más universal y expansivo.

No nos podemos negar a la realidad que impacta directamente en nuestra región, pues es América Latina donde choca en primer lugar el expansionismo estadounidense y su política de obvio intervencionismo.

Tan lejos de Dios y tan cerca de México dijo Porfirio Díaz a la prensa estadounidense, probablemente tenía razón si lo pensamos no sólo para México, sino que también a Cuba, pues ya desde tempranos momentos Estados Unidos dio muestras de su interés por anexar o integrar a Cuba en su órbita política.

Ya con el presidente Jefferson se dio un primer atisbo cuando se mostró favorable a proteger a Cuba frente a los conflictos internacionales vinculados a las guerras napoleónicas, y que en última instancia, los Estados Unidos desearían comprar la isla.

“Por su posición geográfica y derecho… Cuba debe ser nuestra” escribió en 1947 el editor del New York Sun.

El tema no se quedaría acá, pues esta idea de anexionarse Cuba pasaría a formar parte del directo actuar político norteamericano, sin ir más lejos el presidente Polk presentó una propuesta formal a España para comprar Cuba por 100 millones de dólares, la propuesta sería rechazada por el gobierno español.

El año 1849, en Nueva Orleans se preparó una expedición libertadora a manos de un general español rebelde, Narciso López, cuyo objetivo era desembarcar en Cuba, liberarla de los españoles y luego anexarla a la unión.

En 1854 el presidente estadounidense Pierce hizo una nueva oferta de compra a España, la cual también sería rechazada.

Poco a poco la posición estadounidense se hacía más intensa en el tema de Cuba, así, James Buchanan, ex secretario de Estado y embajador en Londres en 1954 creía que si España rechazaba las razonables ofertas de Estados Unidos, estos tendrían la justificación para arrebatársela. Por otro lado, en Nueva Orleans bajo la supervisión del gobernador de Luisiana, John Quitman, se organizaba una nueva expedición para conseguir la liberación de Cuba.

En 1857 James Buchanan se convirtió en el presidente de los Estados Unidos. Éste buscó los medios para poder sobornar a los políticos españoles y así comprar Cuba.

La guerra de secesión norteamericana, y la derrota del sur esclavista daría pie a un descanso en estas políticas que buscaban la anexión, sin embargo, a través de este pequeño barrido histórico queda claro que la obsesión de Estados Unidos con Cuba, no nace desde la revolución cubana, venía de antes y se explica primero por una visión mesiánica que tienen los norteamericanos –en especial la clase dirigente- para con el Mundo.

Claramente si como dije, la obsesión con Cuba no parte con la revolución, ésta la acrecienta a un punto desconocido hasta la época con aquella coyuntura, sin ir más lejos cito textual a Wayne Smith, ex jefe de la sección de intereses estadunidenses en La Habana, (SINA), quien afirma, “Los objetivos de Estados Unidos [En Cuba] han cambiado con el transcurso de los años. Durante la Guerra Fría, lo principal era el cambio de su política exterior. (…) Cuba podría tener un gobierno socialista si se sabía comportar internacionalmente. (…) En 1992 la URSS colapsa, y así acaba la alianza militar cubano-soviética. Los objetivos de la política exterior norteamericana se cumplieron, pero eso no dio ninguna mejora a la relaciones con la isla. Porque realmente nuestro objetivo principal ha sido la caída del régimen de Castro. ¿Y por qué siendo una pequeña Isla sin mayores recursos económicos? Porque Cuba causa el mismo efecto en las administraciones norteamericanas, que la Luna llena en los lobos: es una obsesión. Primero, la personalidad de Fidel Castro: retó al poder más grande del Mundo y salió ganando (…)”.

En este aspecto es notable como desde un primer momento de ganada la revolución, el plan para subvertir Cuba mediante el financiamiento de una disidencia estaba en la mente de los políticos estadounidenses, así, en 1960 el entonces subsecretario asistente de Estado Lester Mallory enumeró en un memorando secreto las líneas por donde debía ir la política estadounidense:

“La mayoría de los cubanos apoya a Castro. No hay oposición política eficaz […]. El único medio posible para aniquilar el apoyo interno [al régimen] es provocar el desencanto y el desaliento por la insatisfacción económica y la penuria […]. Se deben emplear rápidamente todos los medios posibles para debilitar la vida económica de Cuba […]. Una medida que podría tener un fuerte impacto sería negar todo financiamiento o envío a Cuba, lo que reduciría los ingresos monetarios y los salarios reales y provocaría el hambre, la desesperación y el derrocamiento del gobierno”

En otras palabras la política estadounidense giraba en torno a la siguiente lógica: como no hay una disidencia política efectiva, se debe crear e inflar una disidencia, como el líder posee un apoyo mayoritario, se le debe desacreditar a partir de un boicot económico.

Parte de toda la política de subversión que Washington tenía planeado hacia Cuba se registra en el plan secreto denominado “Programa de acción encubierto contra el régimen de Castro”, a partir del cual la CIA siempre estuvo detrás de las acciones que golpearon a la isla, este plan buscaba hacer énfasis en tres puntos de relevancia: 1) la formación de una organización cubana en el exilio para proporcionar una cobertura a las operaciones que llevara a cabo la Agencia Central de Inteligencia (CIA); 2) Iniciar la ofensiva propagandística internacional en nombre de la oposición y crear, dentro de Cuba, un aparato clandestino de recopilación de datos de inteligencia y de acción, que respondiera a la dirección de la organización en el exilio; 3) desarrollar fuera de Cuba una pequeña fuerza paramilitar para introducirla en la Isla con el fin de organizar, entrenar y dirigir a los grupos de resistencia.

Desde entonces la política de Estados Unidos hacia Cuba ha girado en una guerra sucia que se materializa en tres vertientes: a) el bloqueo económico, b) la financiación de una disidencia política, y c) la des-legitimación  de sus logros a través de la prensa, la propaganda y el lobby político.

Evidentemente cuando nos referimos a disidencia política, no sólo hablamos de disidencia pacífica, que por supuesto como en cualquier parte del Mundo, existe, sino que hablamos de una disidencia también, violenta y terrorista. Como señalé anteriormente, los documentos desclasificados de la CIA revelan los planes para organizar una disidencia armada que funcionara como inteligencia y fuerza paramilitar, así mismo, los efectos de esta política en Cuba han sido desastrosos para la población cubana, de hecho, el investigador francés Salim Lamrani ha dicho que, “Cuba es sin ninguna duda el país del mundo que más atentados terroristas ha sufrido”. Las acciones avaladas y financiadas por la CIA se resumían en los siguientes puntos: desbaratar organizaciones políticas, boicotear la economía y desarrollar centros de interrogación en Cuba (es decir, de tortura).

Diversos han sido los ataques que desde la disidencia en Miami se han perpetrado hacia Cuba, ejemplos de ello son el ataque con la Fiebre Porcina el año 1971, lo que significó para la Isla, la muerte de medio millón de puercos. El 6 de octubre de 1976 se produjo un atentado terrorista en el cual se estrelló un avión comercial proveniente de Barbados, 73 personas perdieron la vida, entre ellos todo el equipo de esgrima que acababa de ganar los juegos panamericanos, los responsables de ambos actos, Orlando Bosh y Luis Posada Carriles, culpables de numerosos actos terroristas adicionales se encuentran impunes en Miami (no obstante el primero falleció el presente año). En 1981 se introdujo a la Isla, el Dengue hemorrágico, enfermedad desconocida en este lado del Mundo, lo cual significó 344.203 casos infectados, de los cuales 158 personas fueron víctimas fatales. En 1997 una serie de bombas explotaron en una serie de centros turísticos de La Habana, el grupúsculo terrorista paramilitar Alpha66 se adjudicó el hecho.

Estos actos, aunque desgraciadamente crueles, son pocos en comparación al total, según cálculos oficiales, desde la revolución hasta el año 2009, 3478 víctimas fatales ha cobrado el terrorismo en Cuba, a ello se le suma la cifra de 2099 víctimas lisiadas.

¿Y la prensa ha dado cobertura a dichas víctimas? Lamentablemente si se da en Cuba, no importa.

Queda claro entonces, que la política estadounidense desde la revolución en Cuba ha girado en torno a un objetivo: socavar los pilares de la sociedad cubana, generar el caos y botar a Castro del poder. Y lo sigue siendo hasta el día de hoy, la gran diferencia es que lo que antes era política secreta y clandestina, hoy es política pública y de Estado.

Desde los años 90’ dos leyes norteamericanas han demostrado públicamente que la búsqueda de Estados Unidos por el financiamiento de la oposición cubana, lo cual se traduce en la búsqueda pero ahora, a nivel legal, del desmoronamiento de Cuba, así, en 1992 se vota a favor de la “Cuban Democracy Act”, mejor conocida como ley Torricelli, esta estipula que “The United States Government may provide assistance, through apprpriate nongovernmental organizations, for the support of indviduals and organizations to promote nonviolent democratic change in Cuba.”, evidentemente el eufemismo “no-violentas” se descarta inmediatamente al conocer el pasado y presente violentista de las organizaciones disidentes en Cuba y en Miami. Además, en 1996 se votó también a favor de la ley Helms-Burton, la cual señalaba una serie de puntos relevantes en cuanto al bloqueo estadounidense en Cuba, pero lo importante acá es la sección 109 en la que nos informa “Authorization of support for democratic and human rights  groups and international observers”, el presidente por lo tanto, está autorizado para apoyar y ofrecer financiamiento a cualquier individuo o grupo no-gubernamental en búsqueda de la democracia.

Así también, en el primer informe de la Comisión por la Asistencia de una Cuba libre establece además:

Recognizing the U.S. assistance program already in place, the Commission recommends that the U.S. Government make available an additional $29 million (to augment the current Cuba program budget of $7 million) to the State Department, USAID, and other appropriate U.S Government agencies(…)Provide additional grants to willing NGOs for activities supporting democratic and human rights groups on the island to fund an increased flow of information on transitions to a political system based on democracy, human rights, and a market economy to the island, including radio and TV broadcasts, in support of and to augment Radio/TV Martí’s efforts (…)”

 

Por lo tanto se prevé  en el informe, el total de 36 millones de dólares para la disidencia política en Cuba.  Luego, nos dice el segundo informe de la Comisión por la Asistencia de una Cuba libre

(…)the Commission recommends the Cuba Fund for a Democratic Future: $80 million over two years to increase support for Cuban civil society, expand international awareness, break the regime’s information blockade, and continue developing assistance initiatives to help Cuban civil society realize a democratic transition. The Commission also recommends consistent yearly funding of Cuba democracy programs at no less than $20 million on an annual basis thereafter until the dictatorship ceases to exist”

Para los años fiscales del 2009 y 2010, la USAID asignó a Cuba el total de 20 millones de dólares para cada año (siendo que para el año 2008 había asignado la no menor cifra de 30 millones de dólares).

Se conoce bastante bien el historial de la USAID, y cuya influencia se aprecia en casi todos los países del Mundo, en especial aquellos que están en contra de la política estadounidense, y Cuba sería el caso, si por ejemplo leemos el “Foreing Assistance” de la USAID para el año fiscal del 2011, nos informa que con Cuba se busca “connect non-traditional groups with other democratic actors in the región and support youth-led, independent media initiative”, siendo Cuba, uno de cuatro países en Latinoamérica con objetivos similares, Haití, Venezuela y Colombia reciben fondos con objetivos más o menos parecidos.

Así, en la página oficial de la USAID para la sección de Cuba, nos informa que, “Since 1996, Cuban civil society has evolved in the following ways with USAID support (…) Humanitarian assistance to prisoners of consciences (…)Support human rights and pro-democracy groups (…)Develop and strengthen independent civil society (…)Voice for independent journalists (…)Increase the free flow of uncensored information to and within the island (…)”.

Por lo tanto, la política de apoyo directo de Estados Unidos a la disidencia política cubana es una realidad clara y evidente, no se puede negar, forma parte de la política clara y pública del gobierno de Washington.

Tal como es claro que la política estadounidense para Cuba busca interés en el financiamiento de la disidencia, esta realidad también se puede evidenciar a partir de la prensa internacional y las palabras de los mismos disidentes cubanos. Así, Laura Pollán, líder de las Damas de Blanco, conocido grupo de disidentes cubanas esposas de los detenidos en la llamada Primavera Negra nos informa a través de El Nuevo Herald que «Las Damas de Blanco no somos políticas. Nosotros aceptamos la ayuda, el apoyo, desde la ultraderecha hasta la izquierda, sin condiciones, porque nuestro único objetivo es la libertad de los presos políticos». Así mismo, The Associated Press nos habla de “Activistas cubanos [que] dependen del financiamiento extranjero”, a lo cual agrega además que “Es la política estadounidense por largo tiempo dar asistencia humanitaria al pueblo cubano, específicamente a familias de presos políticos”, “La clave no está en quien envía la ayuda, sino en qué se hace con la ayuda” cita la agencia AFP a Elizardo Sánchez, conocido disidente cubano. Marta Beatriz Roque, disidente encarcelada y luego dejada en libertad condicional no se arrepiente de haber recibido financiamiento extranjero y sigue defendiendo los programas estadounidenses, a lo que agrega que “hay que comer”. “Les dissidents ont pour leur part revendiqué et assumé ces aides financiers” nos informa la Agencia France-Presse. Vladimiro Roca, otro disidente afirma además que “L’aide financière reçue est «totalement et complètement légale”, mientras que otro disidente, René Gómez afirma que “n’est pas une chose qu’il faudrait cacher ou dont il faudrait avoir honte” refiriéndose al financiamiento exterior. “Over the years, the U.S. government has spent many millions of dollars to support Cuba’s opposition” nos informa la agencia Associated Press. La agencia británica Reuters dice que “The U.S. government openly provides federally-funded support for dissident activities, which Cuba considers an illegal act”. Además, la conocida bloguera Yoani Sánchez afirmó que “Hay que juzgar primero al gobierno cubano que ha llevado a miles de personas a aceptar la ayuda extranjera” para luego puntualizar que “Podemos admitir que el hecho de financiar a una oposición es una prueba de injerencia (…)”.

Así mismo, el sociólogo Atilio Borón se refiere a los disidentes cubanos como “el caballo de Troya de la anhelada reinstauración de la dominación imperialista en Cuba”.

Probablemente Cuba sea uno de los países donde la disidencia sea más apoyada, ya sea en dinero como en poder mediático. Es incluso interesante, por ejemplo, analizar la cobertura mediática que esta disidencia posee a nivel internacional. Desde el 10 de febrero, al 9 de abril de 2010, 77 artículos fueron publicados en CNN, New York Times, Washington Post, Boston Globe y Miami Herald en referencia a las huelgas de hambre en Cuba, y tan sólo un artículo presentado entre el 31 de marzo y 9 de abril del 2010, se refería a la contribución cubana a la Conferencia de donantes de las Naciones Unidas –siendo Cuba, un país que aporta más que Estados Unidos en relación a su producto interno bruto-.

Además, el año 2005, de enero a junio, el periódico El Mundo publicó 5.162 textos sobre Cuba, casi todos acerca de aspectos problemáticos de la Isla, mientras que tan sólo 658 noticias se publicaron sobre Túnez, país que ha cobrado mucha fama por la revolución ciudadana-civil que ahí dentro se ha dado.

Probablemente, como dice el investigador Salim Lamrani, la disidencia cubana sea una de las más apoyadas a nivel internacional.  Lo cual se contrasta con el tópico recurrente y repetido de que no poseen libertad de expresión. Resulta incluso obvio constatar que, a diferencia de otras disidencias en el Mundo, personas que arriesgan su vida en contra del gobierno, sindicalistas reprimidos, militantes políticos torturados o asesinados, personas que con suerte obtienen un reducido espacio en los grandes y conocidos medios de comunicación, la disidencia cubana ostenta un reconocido privilegio mediático de renombre mundial.

¿Existen presos políticos en Cuba?

Claramente como hemos venido observando hasta ahora, la política internacional para con Cuba busca la financiación de los disidentes, y es esta política, la que choca directamente con el gobierno cubano, lo cual se refleja en la Ley N° 88 “El que, para la realización de los hechos previstos en esta Ley, directamente o mediante tercero, reciba, distribuya o participe en la distribución de medios financieros, materiales o de otra índole, procedentes del Gobierno de Estados Unidos de América, sus agencias, dependencias, representantes, funcionarios o de entidades privadas, incurre en sanción de privación de libertad de tres a ocho años”, algo que no es particular para el caso de Cuba, pues lo más probable es que todas las legislaciones del Mundo contengan ápices, apéndices o anexos en los que se refieran a la prohibición de sus ciudadanos a relacionarse estratégicamente con inteligencia de potencia extranjera.

En el caso de Estados Unidos, la pena que cae sobre aquel que se asocie con una potencia extranjera es sumamente severa, y nos dice que “Whoever, other than a diplomatic or consular officer or attache, acts in the United States as an agent of a foreign government without prior notification to the Attorney General if required in subsection (b), shall be fined under this title or imprisoned not more than ten years, or both”.

Así, el código legal estadounidense es claro en tipificar los castigos de aquel que sin autorización legal, mantenga relaciones con gobierno extranjero, “Any citizen of the United States, wherever he may be, who, without authority of the United States, directly or indirectly commences or carries on any correspondence or intercourse with any foreign government or any officer or agent thereof, with intent to influence the measures or conduct of any foreign government or of any officer or agent thereof, in relation to any disputes or controversies with the United States, or to defeat the measures of the United States, shall be fined under this title or imprisoned not more than three years, or both”.

Además, el párrafo 954 prevé 10 años de cárcel para aquellos que emitan falsas declaraciones con objetivos de atentar contra los intereses del Estado,

“Whoever, in relation to any dispute or controversy between a foreign government and the United States, willfully and knowingly makes any untrue statement, either orally or in writing, under oath before any person authorized and empowered to administer oaths, which the affiant has knowledge or reason to believe will, or may be used to influence the measures or conduct of any foreign government, or of any officer or agent of any foreign government, to the injury of the United States, or with a view or intent to influence any measure of or action by the United States or any department or agency thereof, to the injury of the United States, shall be fined under this title or imprisoned not more than ten years, or both

Es más, el párrafo 2381 prevé la pena capital en casos de cierto tipo de asociación con el enemigo:

Whoever, owing allegiance to the United States, levies war against them or adheres to their enemies, giving them aid and comfort within the United States or elsewhere, is guilty of treason and shall suffer death, or shall be imprisoned not less than five years and fined under this title but not less than $10,000; and shall be incapable of holding any office under the United States”.

Y, por último, el párrafo 2381 confirma que los ciudadanos estadounidenses podrían ser condenados a 20 años de prisión para quienes busquen el derrocamiento del gobierno establecido.

El código penal español también prevé medidas para este tipo de problemas, “serán castigados con la pena de prisión de cuatro a ocho años los que, con el fin de perjudicar la autoridad del Estado o comprometer la dignidad o los intereses vitales de España, mantuvieran relaciones de inteligencia o relación de cualquier género con gobiernos extranjeros, con sus agentes o con grupos, organismos o asociaciones internacionales o extranjeras”.

El código francés también es claro en recalcar que “El hecho de mantener relaciones de inteligencia con una potencia extranjera, una empresa, una organización extranjera o bajo control extranjero, o con sus agentes, con vistas a suscitar hostilidades o actos de agresión contra Francia, se castiga con treinta años de detención criminal y 450.000 euros de multa.

Se castiga con las mismas penas el hecho de proporcionar a una potencia extranjera, a una empresa o una organización extranjera o bajo control extranjero o a sus agentes los medios para emprender hostilidades o ejecutar actos de agresión contra Francia

Sin ir más lejos, para el caso de Chile, el artículo 106 del código penal contempla que “Todo el que dentro del territorio de la República conspirare contra su seguridad exterior para inducir a una potencia extranjera a hacer la guerra a Chile, será castigado con presidio mayor en su grado máximo a presidio perpetuo. Si se han seguido hostilidades bélicas la pena podrá elevarse hasta la de muerte. Las prescripciones de este artículo se aplican a los chilenos, aun cuando la conspiración haya tenido lugar fuera del territorio de la República”.

El artículo 107 agrega que “El chileno que militare contra su patria bajo banderas enemigas, será castigado con presidio mayor en su grado medio a presidio perpetuo”. Mientras que el artículo 108 afirma que “Todo individuo que, sin proceder a nombre y con la autorización de una potencia extranjera, hiciere armas contra Chile amenazando la independencia o integridad de su territorio, sufrirá la pena de presidio mayor en su grado máximo a presidio perpetuo”, por último el artículo 109 nos dice “Será castigado con la pena de presidio mayor en su grado máximo a presidio perpetuo” aquel que trabaje a favor de potencia enemiga entregándole información, puntos estratégicos y servicio especializado.

Como se puede observar, si este tipo de legislación fuera aplicada con todo su rigor al caso cubano, la mayoría de los disidentes estarían en la cárcel, sin embargo, no es así, la mayoría de ellos gozan de libertad, de una fama internacional e incluso algunos pueden afirmar que reciben financiación del extranjero sin que las autoridades cubanas hagan nada en su contra.

Amnistía Internacional mencionó por años el tema de los presos políticos para el caso cubano,  “75 personas encarceladas en el contexto de la represión masiva del movimiento disidente emprendida en marzo de 2003”, efectivamente, durante los arrestos de marzo del 2003, 87 personas cayeron en prisión de las cuales 12 eran agentes de inteligencia del Estado cubano infiltrados en grupos de oposición, las pruebas presentadas en los juicios fueron reveladores, juicios que por supuesto, fueron televisados y públicos. Por ejemplo, Tim Anderson nos dice a través de la conocida revista Monthly Review que “el “disidente” Oscar Espinosa Chepe estaba en paro desde hacía diez años en el momento de su detención en marzo de 2003; sin embargo, tenía más de 7.000 dólares escondidos en el forro de su traje. Ese dinero podía haber estado en el banco junto con sus otros ahorros, pero lo había conseguido recientemente de un grupo vinculado a Estados Unidos. Del mismo modo, Raúl Rivero, Héctor Palacios, Osvaldo Alfonso Valdés y otros fueron acusados porque había pruebas (entre otras, recibos) de que habían recibido dinero de los programas de EE.UU. destinados a derrocar la Constitución cubana”.

No vamos a entrar en generalizaciones, pero podríamos decir sin temor a equivocarnos que, la gran mayoría de aquellos llamados presos políticos o prisioneros de conciencia, en realidad son mercenarios a sueldo del gobierno estadounidense, y es que desde el momento que se recibe dinero desde Washington, se trabaja en función a los intereses políticos de Estados Unidos, los cuales son el derrocamiento del gobierno cubano.

Wayne Smith, nos informa que “when the U.S. says its objective is to bring down the Cuban government, and then says that one of its means of accomplishing that is by providing funds to Cuban dissidents, it in effect places them in the position of being the paid agents of a foreign power seeking to overthrow their own. Inevitably, that puts them in an even more difficult position and severely limits their effectiveness”.

Es evidente que, si Estados Unidos plantea que su objetivo es derrocar el gobierno cubano, y luego, entrega grandes sumas de dinero a la disidencia cubana, lo que hace es crear una disidencia mercenaria que se entrega a los intereses de Washington. Es decir, sirven como agentes extranjeros que deben cumplir los objetivos de derrocar al gobierno cubano.

A pesar de todos estos esfuerzos, la disidencia hoy sigue mostrándose aislada, fragmentada y dividida en Cuba, no ha sido capaz de desarrollar los objetivos que Estados Unidos desde hace más de 50 años intenta implementar en Cuba. De hecho, es reconocido por los diplomáticos estadounidenses dos cosas fundamentales: el carácter minoritario de la disidencia cubana en la población, así como también, la innegable autoridad de Fidel y Raul castro como figuras nacionales, así, Michael Parmly confirma que it would be a mistake to underestimate the effectiveness of GOC propaganda and the support the government has especially in poor communities and with some groups of University students. Jonathan Farrar afirma también que “Many opposition groups are prone to dominance by individuals with strong egos who do not work well together and are therefore easy targets for manipulation by the CUBAn security services”, a lo que además agrega que “the dissident movement in CUBA has become as old and as out of touch with the lives of ordinary CUBAns as the regime itself”.

Por otro lado, Joaquin Monsarrete afirma que “joined by the EU representative at the meeting, dismissed the dissidents in the same terms as the GOC, insisting that «they do not represent anyone”.

La autoridad de Fidel Castro y la admiración del pueblo cubano a su figura es algo que la diplomacia estadounidense corrobora, dejando en claro que la posible muerte del mismo no provocaría caos ni desorden en buena medida por las políticas del gobierno además lo que Farrar menciona como “(…)  still significant admiration for Fidel personally”, cuyas palabras también se refieren a al gobierno de Raul Castro, el cual considera “appears to have settled into a position of undisputed authority internally”.

En síntesis, hasta ahora se observa a partir de los cables diplomáticos que, la disidencia cubana adolece de importancia dentro de la sociedad, representan prácticamente a muy poca gente, además la figura de Fidel y Raul Castro concentra gran valor y una indiscutida posición política.

Por lo tanto, la opción que se nos entrega es apoyar a una nueva generación de disidentes: “the younger generation of «non-traditional dissidents,» such as Yoanny Sanchez”. La conocida bloguera sería la carta que usaría ahora la política estadounidense en la isla.

Fernando Ravsberg, de la BBC nos habla además de que “el aislamiento social en que vive la oposición dentro del país se debe en parte a la represión pero también a su agenda, basada en reclamos de índole político que no se corresponden con las principales aspiraciones de la población en esta etapa” y que además, “otro elemento que aísla a los opositores de la población es su vinculación con el gobierno de EE.UU”.

Se comprende entonces la cantidad de alianzas y vínculos político-económicos existentes entre la política de Washington y la disidencia cubana, una disidencia inflada con dinero que emana desde el contribuyente estadounidense, así como también sumamente mediatizada por la prensa europea, pero sobre todo por la prensa norteamericana. Negar esta realidad resulta demasiado complicado, incluso me aventuraría a decir que es algo imposible. Pocos colectivos disidentes en el Planeta tienen el nivel de apoyo internacional que tienen los disidentes en Cuba, y un ejemplo claro fue el congreso de disidentes realizado el año 2005, congreso financiado por Estados Unidos, el cual no logró reunir más de un centenar de personas y que contó con la asistencia de importantes diplomáticos, así como el mensaje en vídeo del entonces presidente de los Estados Unidos, George W. Bush.

Tampoco parece posible negar el pensamiento político de buena parte de esta disidencia, pensamiento político que gira muy a la derecha, tenemos por ejemplo a la conocida bloguera Yoani Sánchez quien afirma estar a favor de un “capitalismo sui géneris”, así como Oswaldo Payá quien envió una carta felicitando a Venezuela cuando se estaba dando el golpe de Estado del año 2002, cito textual una de sus líneas: “De esta forma han impedido que su Nación fuera atrapada por el totalitarismo y evitado, lo sabemos, que una larga etapa de sombra atrapara a Venezuela”. Y cruzando al lado estadounidense, las distintas organizaciones cubano-americanas de ultraderecha no se quedan atrás al momento de moverse: “Hemos hecho varios intentos para matarlo, hasta dentro de la misma Cuba. Yo mismo participé de un atentado contra Castro en Nueva York, pero el FBI nos descubrió”, afirma Andrés Nazario Sargén, del grupúsculo terrorista Alpha66, José Basualto, ex miembro de la Brigada 2506 y director de Hermanos al Rescato afirma “Estamos tratando de derrocar ese régimen. El pueblo cubano debe utilizar el desafío no violento, sin que se descarte el uso de la violencia. Aunque sabemos que atacar militarmente a Castro es suicida. Pero hay que cambiar ese régimen eliminando a Castro y su camarilla de cualquier manera”.

Si continuamos analizando el historial de esta disidencia política salta a la vista que sus objetivos en la isla no iban sólo por la lucha política, sino que pareciera ser que buscan el bienestar material que y los privilegios que solo en el mundo consumista se le podría entregar. Lamentablemente pareciera ser que el mundo capitalista y existosamente desarrollado, no es como parece: “En España se están violando nuestros derechos humanos” señaló a Efe Juan Bermúdez Toranzo, a lo que agregó que “En España tampoco tenemos libertad”. “El baño es colectivo y las habitaciones no están ventiladas” comenta Oleivys García al diario El Mundo al referirse al lugar en el que se encontraban viviendo luego de su llegada a España, “Comíamos mejor en Cuba” afirma el expreso político Orlando Fundora en relación a su estadía en España a la BBC. Juan Carlos Herrera afirma a Europa Press que ha recibido un trato hostil en España y que además “si no hay ninguna vía de salida a otro país, me iría a Cuba y aceptaría todo lo que me imponga (Raul) Castro”. La agencia española Efe informa que cinco cubanos de una misma familia han emprendido una huelga de hambre en Málaga. “Nos están tratando como simples inmigrantes” dijo al diario El Nuevo Herald Erick Caballero, en referencia al trato recibido en España por parte de las autoridades. Y como guinda de la torta, se expulsa a siete cubanos de la CEAR por amenaza y agresión física.

A modo de conclusión, podemos destacar una serie de puntos que nunca se deben olvidar cuando hablamos de esta disidencia cubana. En primer lugar, hablamos de una disidencia muy ligada a los diferentes organismos estadounidenses, financiada por estos, y que por lo tanto, se rigen basados en los intereses políticos de Estados Unidos para con Cuba. En segundo lugar debemos decir que esta realidad es histórica y se retrotrae a siglos, de hecho como nos informa Ramón Cernuda ex activista político, y representante en el exterior de la coordinadora de Organizaciones de Derechos Humanos en Cuba, “(…) históricamente la nación cubana ha tenido que lidiar con una corriente de pensamiento político de corte anexionista. Desde finales del siglo XVIII y todo el XIX, en Cuba existieron cubanos que plantearon que el destino nuestro debía depender de los americanos. Y hasta hoy ello se ha mantenido.”, efectivamente, la existencia de un grupo de cubanos interesados en el imperialismo estadounidense es una realidad histórica a Cuba desde antes de la independencia del imperio español. En tercer lugar, la realidad de esta disidencia es precaria en términos cuantitativos, si bien es cierto, posee el apoyo de la prensa, los políticos y el poder económico internacional, su número es claramente menor y no se condice en nada con las necesidades y opiniones del pueblo cubano, como ya he dicho anteriormente, tal realidad se puede comprobar a partir de los mismos cables diplomáticos estadounidenses, o incluso a partir de la prensa alojada en Cuba, pero vale la pena citar a Ricardo Bofill, antiguo activista por los derechos humanos, muy conocido en Europa, quien además prestó servicios para organizaciones como Amnistía Internacional, persona que forma parte de esta disidencia política cubana, afirma que “Ningún gobierno comunista ha tenido que lidiar con una oposición interna considerable.”, para luego afirmar que “La situación de ellos [disidentes como Elizardo Sánchez y Oswaldo Payá] es la misma de todos los tiempos. Esas organizaciones sólo existen en el corazón de sus integrantes. ¡Políticamente no representan nada!”, en pocas palabras aquellos que la prensa internacional considera como representantes del pueblo cubano, en realidad no representan el sentir y pensar de dicho pueblo. En cuarto lugar cabe aclarar que la disidencia, pero en especial los llamados, exiliados en Estados Unidos, poseen una línea política clara, rígida y estricta, en directa relación con los intereses históricos de Estados Unidos, y que, en cuyas esferas superiores los intereses democráticos no existen, limitémonos a leer las palabras de Edward S. Herman, profesor de la Universidad de Pensilvania, quien ha escrito bastante sobre la Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA), él nos afirma que los objetivos de la FNCA son “la caída del gobierno de Castro y su sustitución por partidos desconocidos que no son necesariamente democráticos”, agregando que la FNCA “es dirigida por una pequeña pandilla que sigue su agenda” y que el pueblo cubano “tendría un papel muy reducido o ningún papel [en los planes del FNCA para una Cuba poscastrista]. La FNCA tiene una perspectiva elitista y sería feliz de tener una dictadura de derecha o un control oligárquico”.



Categorías:actualidad, Política, Socialismo

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