EL GOBIERNO DE LA UP Y EL GOLPE DE ESTADO DE 1973

El gobierno de Salvador Allende ha sido uno de los gobiernos más estudiados y conocidos dentro de la historia de Chile, y trae consigo hasta el día de hoy, un intenso debate entre sus partidarios y sus detractores. Por supuesto, hay un gran número de posiciones y puntos de vistas sobre su gobierno y el golpe de Estado que le dio fin, pero a grosso modo yo agruparía estas posiciones en tres grandes grupos: a) la de los partidarios que argumentaban que el gobierno de Allende representó un gran avance en la historia de Chile, en la lucha de los trabajadores y que su fin se propició por la intervención indirecta de Estados Unidos, b) el de los detractores de izquierda, principalmente partidarios y herederos de la tradición socialista de mediados de siglo que veían en Allende un reformista que no fue capaz ni de avanzar en reformas estructurales que desplazara la base capitalista de la economía chilena, ni de ponerle límites claros a la clase burguesa, la cual, abiertamente boicoteaba el avance interno chileno, c) el de sus detractores de derecha quienes afirman que por causa del gobierno de la UP Chile entró en una grave crisis social, económica y política, lo cual, sumado al intervencionismo comunista de parte de la URSS debía ser solucionado mediante la acción militar, o como le conocen, “el pronunciamiento militar”.

Particularmente, considero que los tres puntos de vista están errados pues el gobierno de Allende se debe analizar en virtud -más allá de cortoplacismos-de la larga duración, las tendencias cíclicas de la economía dentro del sistema mundo, y de las particularidades del desarrollo histórico de Chile tras cerca de siglo y medio de existencia como Estado independiente.

Posición A: Es cierto que el gobierno de Allende se instaló en un contexto de elevada pobreza y desigualdad, los datos hablan por sí solos. Es más, el lenguaje político de la época daba una muestra de la crítica situación chilena, ya más de media década antes el victorioso gobierno centrista de Eduardo Frei Montalva cobijaba el lema <<revolución en libertad>>, lo cual implicaba una imperante necesidad por atraer una importante masa de votantes hastiados con la situación social que le permitieran un salto a la victoria.

Lo que debe matizarse es que, durante el gobierno de Allende, fueron ciertas medidas económicas las que empeoraron la situación económica y que derivaron en la hiperinflación y el desabastecimiento que todos quienes lo vivieron recuerdan.

Posición B: Es cierto que Allende a diferencia de sus pares socialistas y comunistas de otros extremos del mundo, como en la URSS o Cuba, no había emprendido políticas de corte revolucionarias, sino que reformistas. Si se analiza el gobierno de Allende desde sus políticas se puede ver que las reformas emprendidas tenían más que ver con la práctica izquierdista reformista latinoamericana del siglo XX que con los gobiernos marxistas en Cuba, la URSS, China o Vietnam.

Error de esta posición está en creer que la crisis se vino única y exclusivamente por parte de la burguesía reaccionaria que se desgastó en planes contra la gestión del gobierno. Si bien es cierto dichas acciones a estas alturas se encuentran sumamente documentadas, bajo mi punto de vista no representan causa, sino que consecuencia de un problema mayor.

Posición C: Es cierto que durante el gobierno de Allende se dio una gran crisis económica que requería de fuertes medidas para ser solucionada. En este sentido el grito de alerta se corresponde con la realidad. Sin embargo, que el golpe de Estado fuese necesario no coincide con la realidad de la dinámica internacional, como muestra de lo que digo, crisis como la chilena a inicios de los 70 (que sí, fue bastante grave) ha habido por decenas, muchas bastante más potentes (como la crisis de 1929 en Estados Unidos) y las mismas no derivaron en golpes de Estado como solución de la misma. Incluso dentro del gobierno de Pinochet se desataron dos crisis bastante más graves que la vivida durante el gobierno de Allende (1975 y 1982, esta última la segunda más grave en la historia chilena), pero ninguna de ellas le significó a Pinochet siquiera el más remoto riesgo de que fuera removido de su cargo por las Fuerzas Armadas.

¿Cómo podemos analizar entonces al gobierno de Allende?

Para comprender al gobierno de Allende debemos de tener en cuenta tres procesos que coincidieron y cuajaron durante su gobierno, pero que, se venían gestando al menos décadas antes de que éste fuera electo.

El primer proceso que debemos analizar es el comportamiento de la economía capitalista como un todo mundial y sistémico. Desde 1945 en adelante la economía mundial vivía un auge en su nivel de acumulación, el crecimiento económico venía en alza, esto potenció una serie de gobiernos que facilitaron la redistribución de la plusvalía de modo más equitativa. Sin embargo, desde fines de los 60 la economía capitalista comenzó a ver sus límites, el crecimiento económico se redujo, el nivel de desempleo comenzó a aumentar y desde luego, los problemas se presentaron. A nivel internacional se requería potenciar las habituales reformas con tal de superar tal problema: elevar la tasa de plusvalía, la tasa de ganancia, reducir los costes salariales, ETC.

El segundo proceso a analizar es el comportamiento regional de las economías periféricas, o, en este caso, el de las economías latinoamericanas. Frente la situación descrita anteriormente, el comportamiento de las economías periféricas paulatinamente se resentiría. Las economías de la periferia capitalista tienen una clara desventaja en relación a las economías del centro: el nivel de productividad, esto pues las economías del centro tienen monopolizado los sectores económicos más avanzados y competitivos, en esa situación los países atrasados se ven afectados por una constante tendencia al déficit de cuenta corriente, lo que implicó que para poder competir en el mercado internacional debiesen constantemente devaluar su tipo de cambio, ganando por períodos competitividad y elevando sus exportaciones, no obstante estas reformas terminaban en rachas inflacionarias y en una eventual necesidad por volver a devaluar cada vez que la balanza de pagos lo requiriese. Un círculo vicioso que afectaba a las economías latinoamericanas durante mediados de siglo.

Particularmente la economía chilena venía viviendo este problema desde los años 50 con una fuerte tendencia al incremento inflacionario, durante el segundo gobierno de Ibáñez del Campo se intentó solucionar el problema, pero el costo asociado sería mucho en virtud de las condiciones políticas del momento, se prefirió postergar cualquier solución radical al problema.

El tercer proceso es la tendencia cíclica de la historia chilena de violencia política. Así, desde el último tercio del siglo XVIII de la historia chilena, la tónica general han sido ciclos de represión política tras cada período de conflicto interno y contradicciones de clase. Durante estos períodos la clase capitalista chilena, en unión con las fuerzas militares, impusieron a la fuerza ya sea un nuevo modelo político que favoreciera sus intereses, o bien reestablecieron el modelo que les convenía. Cual sea la solución adoptada, la clase capitalista tras estos ciclos impuso sus intereses a través de la violencia lo que marcó diferentes hitos de matanzas, masacres y asesinatos políticos dentro de la historia chilena.

El historiador Gabriel Salazar ha reconocido 6 ciclos en la historia del país: primer ciclo, de 1750 a 1832, ciclo que marca el desmoronamiento de la economía feudal y el establecimiento de una economía de corte libre cambista. Segundo ciclo, de 1836 a 1860, ciclo que vivió el auge de la economía mercantil – financiera y nuevos conflictos sociales desde abajo materializada en desacatos y violencia delictual, este ciclo es finalizado a través de dos insurrecciones aplastadas a punta de fusil por parte del ejército y la armada durante el gobierno de Manuel Montt. Tercer ciclo, de 1865 a 1891, dentro de este ciclo la burguesía mercantil financiera local, es arrinconada por la inversión extranjera y la presión de los productores locales de tinte manufacturero, esto sumado al viraje del gobierno de Balmaceda hacia una tenue posición productivista provocó la reacción de la élite mercantil financiera en 1891 derrocando al gobierno. El cuarto ciclo, de 1896 a 1907, se caracteriza por una pérdida constante del territorio económico de parte de la clase burguesa chilena a favor del capital internacional, la constante pudrición del sistema estatal conocido como “parlamentarismo” y el declive de la clase popular que entró en un claro proceso de anomia la llevó a diferentes insurrecciones las cuales, entre 1903 y 1907 fueron sofocadas mediante represiones y masacres. El quinto ciclo, 1908 – 1934, período marcado por diferentes crisis económicas entre las que se cuenta la caída del salitre, la crisis de 1929, la emergencia de un líder liberal -Alessandri- y la apuesta productivista de cara a nuevos miembros de los sectores sociales que terminó en la masacre del Seguro Obrero con el asesinato de decenas de nacistas chilenos. El sexto ciclo, de 1943 a 1973, sostiene un intento por parte de los sectores nacionales productivistas por modificar el modelo de desarrollo chileno, esto se logró a medias y eventualmente derivó en problemas económicos que se agudizarían con el tiempo, la violencia y el malestar popular no haría más que intensificarse, y una vez que la crisis se desata, el golpe de Estado pone fin a este ciclo.

Esto da muestra de que la historia chilena tiene una tendencia hacia la violencia donde la clase burguesa termina imponiéndose por la fuerza, la represión y las masacres. Esto es así porque las condiciones objetivas en las que la economía chilena se consolidó luego de la independencia, dan pie a grandes fluctuaciones de inestabilidad interna: una economía sumamente dependiente, frágil, polarizada y con bajo valor agregado que cada cierto número de décadas entra en crisis llevando a la lucha directa de clases sociales.

Bajo las condiciones anteriormente descritas, es posible realizar nuestro balance y síntesis del gobierno liderado por Salvador Allende:

  1. Siguiendo la periodización anterior, el gobierno de Allende surge en un momento claro de crisis interna en Chile. Crisis económica, con elevados índices de inflación, crisis política, con un grado preocupante de polarización, donde, el centro perdía su sentido, crisis social expresada en brotes de insurgencias a lo largo y ancho del país. Allende llegó a trabajar dentro de un marco democrático a la chilena, en medio de una crisis que llevaba ya décadas manifestándose.
  2. Si bien es cierto hubo políticas que la UP promovió, y las cuales hasta el día de hoy nos benefician como país (nacionalización del cobre, reforma agraria, entre otras políticas sociales), hubo otras que solo agudizaron la crisis: la fijación de precios máximos llevó a que los productores y comerciantes optaran por volcar su mercancía hacia el mercado negro, provocando con ello el enorme desabastecimiento que vivió el país durante su gobierno, principal causa del malestar interno.
  3. Es sabido que, desde antes de la llegada al poder por parte de Allende, la oposición se organizó buscando todas las formas para evitar su ascenso, y una vez no lo lograron, el esfuerzo se focalizó en sacarlo del poder. Estados Unidos fue clave en ese proceso, las pruebas del intervencionismo estadounidense sobran en la actualidad, y dicho punto fue clave en la cristalización del golpe de Estado en 1973.
  4. El golpe no se dio porque la situación del país estuviera en una crisis terminal, peores crisis hubo en el mundo y Chile, y no se dio tal grado de violencia política, lo económico iba mal, pero peor iría después con el mismo Pinochet en 1975 y 1982, el punto es que las clases capitalistas deseaban a toda costa imponer un gobierno que realizara las reformas necesarias, así fuera a punta de represión y muerte, para que su posición, la tasa de ganancia, mejorase. Y el costo al país le significó mucho más que durante el gobierno de Allende: los salarios reales recuperaron el piso de 1972 recién 25 años después, el sistema de protección estatal se destruyó siendo reemplazado por una red de servicios privatizados que en ningún caso aseguran los derechos humanos del chileno, y el país vivió 17 años de dictadura, represión y censura absoluta.
  5. Es probable que sin el apoyo de Estados Unidos la situación del gobierno de Allende no hubiera sufrido tantas penurias. No es del todo seguro que el golpe de Estado hubiera sido detenido, pero sí Allende no se habría visto tan aislado de cara al mundo. Represiones, golpes de Estado y crisis internas, como hemos visto ya se venían dando siglos antes de que Estados Unidos fuera la potencia hegemónica, por ende, en este punto la conclusión se en discusión.

En síntesis: el gobierno de Allende se instaló en un período crítico para la historia chilena, donde la polarización social estaba llevando al país a tomar partido por alguna salida, en este aspecto fue la clase de productores capitalista la que se adelantó (y que venía ya desde los 50’ pensando cómo poder revertir esta situación) promoviendo boicot, apoyándose en Estados Unidos y llevando a que las FFAA interviniesen a su favor. Los errores durante el gobierno de la UP pueden haber gestado varias consecuencias, pero en ningún caso esas consecuencias ameritaban saltarse el marco democrático – legal instalado e instalar una dictadura, a no ser que lo que se quisiera fuera instalar de golpe reformas que favorecieran la acumulación capitalista. Chile en su posición, sirvió a su vez como campo de experimento para reformas tecnocráticas neoliberales que darían pie a medio poco menos de medio siglo de reformas internacionales que reducirían gravemente la participación de los ingresos laborales (directos e indirectos) en la producción total -PIB-.

Cualquier problema acaecido durante el régimen de Allende podría haberse superado en un marco democrático, no era necesaria una dictadura solo y solo si el objetivo fuera derrumbar todo y provocar una caída extrema del costo – trabajo para elevar la tasa de plusvalía de modo general, que fue lo que sucedió, y esto pues, muy probablemente en un marco democrático tales reformas no habrían podido implementarse sin insurrecciones.

Si el golpe de Estado sirvió para alguien, lo hizo, sirvió para el 1% propietario del gran capital.

 



Categorías:Chile, Historia

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