EL DESARROLLO DE LA PERIFERIA CAPITALISTA

Un tópico común dentro de la literatura economista y política burguesa, es la constante referencia de que, en medio de un contexto capitalista, los países ubicados en las regiones periféricas capitalistas, pueden modificar su posición en la división axial del trabajo y lograr posicionarse dentro del centro económico mundial. Esta afirmación por supuesto de ser cierta, justificaría las ventajas del capitalismo como sistema mundial, y desmentiría las acusaciones generadas en sectores alejados a la ortodoxia según las cuales no es posible el desarrollo cualitativo dentro de los países periféricos.

La evidencia más usada por este sector apologista, es el ejemplo de los países que durante la segunda mitad del siglo XX dieron el salto cualitativo y pasaron a ocupar un espacio dentro del centro del sistema: Corea del Sur, Taiwan, Singapur, Hong Kong e Israel son los ejemplos más citados.

Dentro del siguiente artículo discutiremos la real posibilidad de que los países atrasados, pueden avanzar estructuralmente hacia una posición diferente y avanzado en el sistema axial del trabajo, por una parte, y cuál es el contexto tras el desarrollo de los países ejemplificados.

¿Desarrollo periférico?

El sistema capitalista basa su existencia en la acumulación incesante del capital, para lograrlo este debe constituir su orden interno en la construcción cíclica hacia la monopolización de la economía. En otras palabras, para que exista acumulación capitalista la economía debe tender a la monopolización.

A nivel internacional entre Estados la relación es la misma, la acumulación capitalista y el comercio internacional opera bajo la constitución de un centro capitalista desarrollado, mientras que fuera de este centro existe una región mucho más amplia a la vez que pauperizada y dependiente.

Citaré un ejemplo anteriormente usado;

Visto lo anterior, podemos esbozar por qué una vez instalado el capitalismo es muy difícil modificar la posición de un país dentro de la división internacional del trabajo. Una vez se posiciona cada Estado en un punto dentro de la producción internacional, las clases capitalistas focalizan sus intereses en sectores económicos particulares, cualquier cambio les significará períodos volátiles en los que sus ganancias pueden decaer, y aunque ello sea coyuntural, a su juicio es una apuesta muy arriesgada. Además un período de transformación estructural de la economía siempre trae consecuencias negativas y positivas que varían de sector en sector, por lo que un proceso industrializador exitoso dependerá de las fuerzas modernizadoras dentro de la misma clase capitalista. En los Estados que alguna vez fueron semiperiféricos, como Estados Unidos, las fuerzas industrializadoras demostraron ser más predominantes tras su victoria en la guerra civil. En Chile en cambio diferentes luchas internas determinaron que serían los sectores comerciantes y productores de materias primas los que predominarían hasta el día de hoy.

Todo se enmarca en la realidad del sistema capitalista, en el cual la producción de puntas se encuentra centralizada y monopolizada en pocos Estados altamente desarrollados mientras que la producción de bajo valor agregado se encuentra extendida entre los países de la periferia, los cuales representan a la mayoría. Es la base del sistema, veámoslo con un ejemplo; si un país le vende a otros 10 el valor por 10 productos valiosos, ese país tendrá el capital para reproducir el ciclo de inversión capitalista y seguir modernizando su matriz productiva. En cambio, si 10 países producen los 10 mismos productos valiosos o una mercancía equitativa, cada uno solo tendrá el 10% del capital para invertir y en tal contexto ninguno tendrá el poder para incentivar el crecimiento por su cuenta y el crecimiento del sistema se vería reducido.

Los Estados que lograron avanzar hacia posicionarse en el centro, no lo lograron solo mediante la inventiva, sino que además gracias al soporte, apoyo y protección recibida de su respectivo Estado, un Estado por más esfuerzos que realice internamente para modificar su estructura interna y cambiar su posición dentro de la división internacional del trabajo, necesitará tener la suficiente fuerza para poder hacerlo a nivel internacional, lo que el capitalista necesita a toda costa es la maquinaria del Estado que le dé apoyo en su competencia y en la búsqueda por monopolizar el mercado.

La relación de los Estados con las compañías es una clave para el entendimiento del funcionamiento de la economía – mundo capitalista, y ello explica por qué los países ubicados en el centro capitalista se corresponden con Estados fuertes, a diferencia de los Estados de la periferia, los cuales se caracterizan por su debilidad interna. Y desde el punto de vista del capitalista mismo, los Estados ejercen potestad sobre 7 arenas principales de fundamental interés para ellos.

  1. Monopolios: Para que un Estado pueda posicionarse en la centralidad capitalista, debe tener en su interior empresas que monopolicen ciertos productos o servicios de punta que otros Estados no pueden proveer al mercado. Este producto debe ser de su exclusividad en el mejor de los casos, o al menos, debe ser parte de la producción de unos pocos Estados. Para lograr la conformación de estos cuasi monopolios el Estado hace suyo 5 métodos: a) el primero de esos métodos es la generación de patentes, que no es otra cosa que el derecho de la invención por un determinado número de años, esto lleva a que dichos productos sean más caros para los consumidores pero más baratos para los creadores y, así sea de manera temporal, protege a los cuasimonopolios durante un tiempo determinado; b) la otra medida para proteger a sus cuasimonopolios son las medidas proteccionistas, o en otras palabras, las restricciones estatales a importaciones y exportaciones, c) los subsidios estatales y beneficios estatales son la tercera medida; d) La fuerza bruta de un Estado, ya sea de forma directa o indirecta para imponerse frente a otros Estados que buscan desarrollar sus propias políticas proteccionistas es otra medida, e) finalmente la capacidad de los Estados para comprar productos a un precio más elevado es otra forma que tienen para proteger a sus cuasimonopolios. Mediante todas estas medidas que a veces son usadas en conjunto, los Estados aseguran la existencia de sus monopolios o cuasimonopolios de punta.
  2. Fronteras: Un Estado soberano tiene derecho a decidir, al menos en teoría, qué y de qué modo cruza las fronteras de su país. Existen tres tipos de transacciones principales que cruzan las fronteras: el movimiento de las mercancías, el capital y las personas. Lo que respecta a las mercancías y el capital, los vendedores de un país desean que estos se vendan sin trabas e impuestos fuera de la frontera, a su vez, los vendedores de la competencia, pueden desear que las mercancías que entran en su país lleguen con impuestos y tarifas para que la competencia no les afecte; cualquier decisión de un Estado favorecerá a unos empresarios y perjudicará a otros, no existen las posiciones neutras. Con respecto a las personas le importa a las empresas toda vez que tiene que ver con los trabajadores y por ende, el costo de la mano de obra; en general el flujo de los trabajadores de un país a otro es una ventaja en el mediano y largo plazo para los empresarios del país anfitrión y una desventaja para los trabajadores de residentes del mismo país pues puede empujar hacia abajo los salarios de los mismos. Tampoco existen posiciones neutrales.
  3. Derecho de la propiedad: Esta es la pieza central dentro del sistema capitalista, pues para que exista acumulación incesante de capital debe de existir a su vez, la seguridad de que dicha acumulación podrá ser mantenida por el empresario y en un debido caso, por sus familiares. Por supuesto este derecho no es ilimitado, y siempre el Estado tiene garantías legales para la nacionalización, estatización o expropiación del capital, pero sin la protección garantizada por el Estado, el sistema no podría funcionar.
  4. Reglas concernientes al empleo: Una preocupación importante para los empresarios es la oferta en el mediano y largo plazo de trabajadores, el Estado en este aspecto juega un aspecto fundamental: niveles de remuneración, condiciones de trabajo, duración de la semana laboral, condiciones de seguridad, y modos de contratación y despido. En este sentido el Estado actúa como árbitro entre el empresariado y la clase trabajadora imponiendo las reglas, en el corto plazo puede que los trabajadores en el corto plazo salgan beneficiados con las leyes aprobadas a nivel estatal, pero en el mediano plazo los empresarios han comprobado que la injerencia estatal les favorece pues les asegura una oferta segura de trabajadores generando una demanda efectiva y minimizando el desorden social, en consecuencia un cierto nivel de injerencia estatal puede ser muy bienvenido por la clase capitalista. Al menos a los grandes propietarios del capital.
  5. Decisión sobre los costos de insumos: Los capitalistas tienen sobre sí tres tipos de costos que deben asumir al momento de generar la acumulación capitalista. Y en este punto los Estados tienen una importancia crucial para decidir hasta qué punto los empresarios deben de hacerse cargo de los costos. En definitiva, el Estado puede beneficiar a los capitalistas minimizando sus costos: i) el primer costo que debe asumir el capitalista es el de la toxicidad, éste para evadir dicho costo opera dejándolo fuera de sus límites, lo cual puede significar una reducción de los costos en el corto plazo, pero en el mediano plazo alguien deberá asumir con dichos costos, y, en tal caso, o es el Estado, o es el empresariado; ii) el segundo costo que debe asumir el empresariado es el reemplazo de las materias primas usadas en la producción, buena parte de esto se logra mediante la innovación modificando la matriz de producción y reorganizando los materiales usados, pero muchas veces las materias no pueden ser reemplazadas y el capitalista opta por ignorar este hecho, costo que en definitiva el Estado en sí o asume como propio, o destina a los capitalistas; iii) por último el costo del transporte, la infraestructura necesaria para el transporte (puertos, canales, vías de tren, puentes, aeropuertos) son financiadas no por el capitalista, sino que por el Estado.
  6. Los impuestos: Un Estado no podría existir sin los impuestos, y un hecho fundamental en la aparición del Estado moderno fue su capacidad no solo de centralizar la autoridad y soberanía, sino que su capacidad para financiarse a partir de los impuestos. A pesar de que nadie sea amigo de los impuestos, todos a su vez desean obtener beneficios del Estado, y para que el Estado sea capaz de entregar tales beneficios, es necesario que se financie por medio de los impuestos. Aquí tampoco hay una política neutral, ya que el Estado debe financiarse de alguna parte, y, en efecto, puede privilegiar ciertos sectores con rebajas impositivas para que compitan en el mercado.
  7. Lucha a nivel internacional:  Hasta este punto se ha trazado la lógica estatal dentro de los Estados, pero buena parte de los beneficios empresariales se obtienen en el mercado externo, y aquí el Estado juega un papel fundamental. Esta mecánica tiene dos partes, directa e indirectamente. La vía directa es que las empresas se comporten como si estuvieran domiciliadas en otros Estados y usar todos los mecanismos que usarían en su Estado de origen (pagos, sobornos, presión, intercambio de beneficios), esto puede servir en un Estado relativamente débil, pero en uno con mayor fortaleza generalmente se encuentra en desventaja, en este caso la firma extranjera puede apelar a su propio Estado para que intervenga e imponga condiciones al Estado receptor, ejemplos tenemos por montones, las mismas firmas estadounidenses no tenían reparo en solicitar al gobierno de los Estados Unidos para que presionara a Japón y Europa occidental y mejorase su propia posición en la competencia económica dentro de dichos mercados.

Esta es la razón por la cual detrás del desarrollo capitalista y de los países ubicados en el centro, el Estado siempre es más fuerte que los países que se encuentran en la periferia. Realidad que contrasta con las acusaciones de políticos indicando que ciertos países son pobres por tener Estados excesivamente pesados (por ejemplo, el caso de Venezuela o Argentina).

Otro elemento importante para que un Estado antes ubicado en la periferia o semiperiferia pase a ocupar el centro, es que a nivel de sistema se dé una reubicación de la producción. Esto por lo general forma parte de los movimientos cíclicos, cuando la economía entra en una fase de estancamiento o recesión, los productores buscan reducir los costes salariales, pero ello a su vez hace caer la demanda interna, esto lleva a que los productores con más capacidad, trasladen su producción a los Estados semiperiféricos donde la demanda se ve incrementada. En este proceso algunos Estados centrales y otros semiperiféricos logran salir favorecidos lo que significa para esos Estados centrales, como mínimo no reducir su porcentaje de participación dentro de la economía mundo, y para los Estados semiperiféricos, ver incrementada su participación. Por otra parte, los productores buscan posicionar nuevos productos de punta que sean relativamente escasos dentro de la economía mundo y así poder monopolizarlos y ganar terreno en la economía. El objetivo en esta fase de estancamiento/recesión es exportar el desempleo y no perder terreno, o aún mejor, ganar terreno dentro de la economía. Es durante este proceso que la economía se ve modificada internamente, algunos Estados centrales se pasan a la semiperiferia, otros semirperiféricos se pasan al centro.

Es por esto que, a modo de síntesis, para que un Estado dé el salto cualitativo primero debe de tener un Estado fuerte, no puede por tanto ser un país con una densidad despreciable de población, y, además, debe formar parte de la semiperiferia de tal modo que pueda ser atractivo para los productores toda vez que ofrece salarios más bajos que en los países centrales, pero una población más calificada que en los países periféricos.

En este sentido Israel, Hong Kong, Taiwán, Singapur y Corea del Sur no representaron íntegramente este ejemplo. Singapur y Hong Kong tan solo son ciudades – Estado, Israel es un país pequeño con una población que superaba por muy poco margen los 2 millones de habitantes. Tan solo Taiwán y Corea representaban más las características de Estados semiperiféricos. Lo importante en estos casos, es que todos esos países estuvieron ubicados no solo en una posición estratégica en el mercado, sino que además y en virtud del momento histórico, se encontraban ubicados en una posición política estratégica para el sistema, su desarrollo entonces se explica en virtud de los conflictos políticos y geopolíticos dados durante el siglo XX.

Hablamos de un contexto en el que la URSS y Estados Unidos se encontraban enfrascados en una contienda internacional conocida como la guerra fría donde cada parte buscaba imponer su modo de desarrollo, su ideología y su posición como potencia en el mundo. La lucha se dio principalmente en África y Asia, aunque también se expandió a América Latina. Israel, Corea, Taiwán, Hong Kong y Singapur estaban ubicadas en la zona de conflicto y, por ende, eran parte íntegra del mismo.  Esta razón llevó a que Estados Unidos, como potencia hegemónica favoreciera políticas de desarrollo económico/proteccionismo en Estados débiles que no hubieran tenido la oportunidad de avanzar en otras condiciones; ¿cuál era la importancia de tales países en medio de tal conflicto internacional? Israel representaba un Estado de vital importancia en el oriente medio donde existe una riqueza importante de crudo, Corea del Sur tenía su importancia en contraste con Corea del Norte, Singapur en contraste con Vietnam, Taiwán y Hong Kong con China. En definitiva, eran Estados estratégicos para Estados Unidos en su contienda contra la URSS y el comunismo.

Esto último es fundamental al momento de entender por qué Estados Unidos no insistió en que rebajaran sus políticas proteccionistas frente a la competencia internacional. La dirigencia estadounidense tenía claro que tales países, con la excepción de Hong Kong, no se encontraban preparados para abrirse económicamente a la competencia internacional, de hecho, si quería ganar la guerra fría, debía de esperar que dichos Estados armaran un fuerte aparataje industrial interno antes de abrirse al libre comercio.

Vamos a leer caso por caso.

Corea del Sur

  1. Este país emerge luego de la segunda guerra mundial liberado de la ocupación japonesa para luego formar una entidad ajena de su par del norte, luego de una cruel guerra entre 1950 y 1953, el destino de este país fue distanciarse cada vez más de Corea del Norte. Durante las décadas que le siguieron el país fue liderado por una dictadura represiva que promovió la industrialización por medio de fuertes políticas intervencionistas apelando incluso a la planificación centralizada.
  2. Relacionado a lo anterior, el Estado coreano intervino fuertemente también con el fin de consumar la reforma agraria. Sin reforma agraria, la tenencia territorial hubiese continuado basándose en amplias propiedades poco productivos, y en tal contexto una industrialización efectiva no se habría desarrollado.
  3. Esta política de desarrollo se vio potenciada por el rápido auge económico japonés, el cual incentivó las exportaciones surcoreanas.  Sin la existencia de un vecino destinado a convertirse en la segunda potencia económica a nivel mundial, no se explicaría el rápido crecimiento económico coreano.
  4. A pesar de las constantes intervenciones públicas del Banco Mundial con el fin de que Corea del Sur abandonase sus políticas proteccionistas, con altas tasas aduaneras e intervencionismo estatal, Corea del Sur no las adoptó en más de 4 décadas.
  5. Estados Unidos no dudó en ayudar a Corea del Sur, ayuda que durante la década de 1960 fue de importancia fundamental, de hecho, en términos comparativos, la ayuda recibida desde ese país solo es equiparable por la recibida en Taiwán e Israel. De igual forma, su posición estratégica en la economía mundo, le sirvió durante los años 70 cuando, a raíz de su fuerte endeudamiento con la banca japonesa y luego de la crisis económica dada durante esa década, el Estado japonés financió a Corea del Sur con 3000 millones de dólares -como concepto de reparaciones de guerra-, los cuales fueron usados por éste para pagarle a la banca japonesa. De esa forma Corea del Sur evitó recurrir al FMI y asumir con sus draconianas medidas, a la vez que la banca japonesa no se vio en riesgo de quiebra o cese de pago.
  6.  De esta forma, mediante la intervención estatal, el apoyo internacional y las modificaciones en el mercado mundial, Corea del Sur pudo sostener un crecimiento elevado durante 40 años para, llegados a los años 90, poder abrirse al mercado mundial disminuyendo las barreras comerciales y competir sin tanto proteccionismo.

Taiwán

  1. Taiwán es una isla ubicada al oeste de China. En resumidas cuentas, tras la segunda guerra mundial y la revolución interna, los comunistas ganan la contienda mientras que los sectores nacionalistas ubicados en la derecha del espectro político terminan refugiándose entre otros lugares, en la isla de Taiwán, la cual reclaman como la verdadera China.
  2. La apuesta del gobierno taiwanés, al igual que el coreano autoritario e intervencionista, fue la reforma agraria para poder modernizar al país. Esto en buena medida porque los dirigentes que llegaron de China continental eran conscientes de que su derrota se explicaba por su anterior incapacidad de solucionar el problema agrario, por esto, requerían de modernizar y solucionar el conflicto agrario de raíz en Taiwán. Su preocupación por este tema fue central y primordial.
  3. Una vez más la posición estratégica de Taiwán en el contexto geopolítico, llevó a Estados Unidos a gestar un importante apoyo al desarrollo y reconstrucción posguerra de la isla. En 1948 se creó la comisión conjunta para la reconstrucción rural por el congreso norteamericano. Esta ayuda estuvo destinada al gobierno taiwanés para el desarrollo de programas de investigación y experimentación agrícola.
  4. El gobierno taiwanés, así como el surcoreano, igualmente desarrolló una política industrializadora. A diferencia del gobierno en Seúl que las realizaba cada 5 años, el gobierno en Taiwán las realizaba cada 4 años. Así, los planes cuadrienales buscaron impulsar el desarrollo industrial en diferentes áreas económicas como lo son el textil, la agroindustria, el sector químico y los bienes durables. Para luego potenciar la misma industria en sectores de alta tecnología.
  5. Taiwán de tal manera logró modificar su estructura productiva interna, potenciando sus exportaciones hacia Japón y Estados Unidos, favoreciéndose de la expansión capitalista entre los años 50 y 60 para posteriormente, en época de vacas flacas, aprovechar de atraer capital internacional en base a sus bajos costes salariales.

Singapur

  1. Singapur luego de la segunda guerra mundial logra su independencia de la ocupación colonialista y comienza su camino al desarrollo estatal dirigido por el Partido de Acción Popular. Como ciudad – Estado ubicada en el sudeste asiático la posición geográfica que posee ha sido estratégica en relación al comercio internacional que se venía gestando desde entonces.
  2. La política de desarrollo de Singapur se enfocó en la intervención estatal mediante una modalidad un tanto diferente a la de los casos mencionados, las empresas paraestatales, una forma de propiedad mixta entre el sector público y privado fue fundamental para entender la industrialización del país.
  3. Como punto fundamental a desarrollar Singapur buscó establecer un régimen político que, al ser de facto un régimen autoritario con bajo valor democrático, garantizaba para el régimen capitalista, una seguridad para la inversión. Esto jugaría un rol fundamental en contraste con el resto de los países de la región imbuidos en crisis sociales, guerras civiles o rebeliones populares que ponían en riesgo las propiedades capitalistas.
  4. El Estado también forjó las bases del desarrollo de una clase obrera y profesional cualificada mediante un sistema de educación público y fortalecido con una mirada a largo plazo. De hecho, a día de hoy la educación en la ciudad – Estado es vista como una de las mejores en términos de calidad, ocupando uno de los puestos más elevados tras diferentes pruebas internacionales estandarizadas como Pisa.
  5. Las bases del desarrollo industrial de Singapur se enfocan en la Junta de desarrollo económico de 1961, mediante la cual se invierten esfuerzos públicos y privados en el desarrollo de polígonos industriales donde la focalización estuvo centrada en la industria de bienes de capital y de consumo.
  6. Un importante factor que igualmente diferencia el desarrollo de Singapur con el de Corea del Sur es la importancia que tomó la inversión extranjera como flujo que favoreció el gasto en la formación de capital fijo. Este flujo representó entre un 10 y 20% del PIB durante la década de los 60, a su vez, el ahorro nacional bruto llegó a ser durante los años 80’ la cifra más elevada dentro de los países y potenció en un 70% la inversión en capital fijo. El gobierno destinó gran parte de este ahorro en empresas públicas (durante los años 80 se contabilizaban más de 500 empresas públicas en un país con poco más de 2 millones de habitantes).
  7. En definitiva, Singapur pudo posicionarse en el centro de la economía capitalista mediante la mezcla de una serie aspectos: por una parte, un Estado fuerte el cual, sin asumir un gasto público tan elevado, sí tenía buena parte de las empresas existentes en el país (de hecho, incluso a día de hoy en contraste con la media de la OCDE, la participación de las empresas públicas o mixtas es superior en Singapur), el mismo Estado pudo desarrollar además un nivel importante de seguridad pública para la inversión, logrando así canalizar la inversión extranjera que en una región caracterizada por el conflicto, encontró un refugio donde proteger su propiedad.

Hong Kong

  1. El caso de Hong Kong es diferente a los mencionados anteriormente. Esto pues, hablamos de una pequeña ciudad Estado cuyo Estado nunca actuó de modo intervencionista como el coreano, ni como un Estado empresarial como en Singapur. Hong Kong puede ser considerado como el único caso de un ente que avanzó hacia un nivel de desarrollo cualitativo diferente con políticas relacionadas al <<laissez faire>>.
  2. Si bien es cierto, el nivel de liberalismo en Hong Kong fue superior al de otros países desarrollados es pertinente realizar unas precisiones. Primero, Hong Kong nunca ha sido un país, como mucho es una región autónoma de una entidad superior, por lo cual míresele por donde se le mire, Hong Kong igualmente pertenece a una región de soberanía propia a la de un Estado imponente, primero de Inglaterra a mediados del siglo XX, y luego de China desde mediado de los años 1990 en adelante.
  3. Lo que en definitiva caracteriza a Hong Kong es su carácter como ciudad – Estado puerto, entrada y salida de capitales entre China y el mundo. Una región que se vio muy favorecida tras la victoria comunista en China. Esto pues, a partir de la misma, y en virtud de su carente política proteccionista, la llegada de capitales y trabajadores chinos favoreció enormemente la expansión económica de la ciudad – Estado. Para citar unos datos, la población en Hong Kong pasó de 600.000 habitantes en 1945 a 2.2 millones en 1950 y 3 millones en 1960. La inversión extranjera en Hong Kong representó aproximadamente dos tercios del total.
  4. En síntesis, Hong Kong como puerto de entrada y salida para el capital chino, sirvió de refugio tanto para trabajadores como capitales chinos que buscaban un lugar cercano donde desenvolver sus negocios a la vez que seguro en términos jurídicos donde la revolución comunista no pusiera en riesgo su acumulación. Si consideramos que China era ya a mediados del siglo XX un país demográficamente inmenso, su élite capitalista, aunque proporcionalmente minúscula, era numerosa en contraste con una zona pequeña con una población un poco mayor al medio millón. En tales condiciones una emigración masiva de capitales hacia la ciudad – Estado iba a generar un impacto enorme, he ahí la razón tras el desarrollo de Hong Kong, en buena medida no pudo haber sido de otra manera. Al Estado de Hong Kong le interesaba que fluyeran los capitales chinos, y no requería ninguna medida proteccionista, ya que sus propios capitales no iban a fluir a otra región, no tenían ningún otro sector donde refugiarse en tal contexto de convulsión política e inestabilidad económica.

Israel

  1. Finalmente, Israel se encuentra fuera del espectro geográfico que hemos observado, pero es igualmente un país que pasó de ser un país pobre, con un PIB per cápita similar al de sus vecinos (Irak y Arabia Saudí, por ejemplo). Sin embargo, con la ventaja de servir como emplazamiento internacional, especialmente para Estados Unidos, de intereses económicos y geopolíticos en una región importante por sus recursos energéticos. El caso israelí tiene como característica el de un Estado recién fundado en medio de un ambiente hostil y bélico.
  2. Desde 1949 hasta 1967 la economía israelí se sostuvo débilmente. De no ser por el apoyo militar y/o bélico de países como Alemania, Austria, la URSS, Francia e Inglaterra, la situación israelí se habría ido a la bancarrota y su situación como entidad independiente no se habría podido sostener, muy probablemente el proyecto sionista hubiese llegado hasta el fin, pero durante poco menos de 20 años, el proyecto israelí se sostuvo primero bajo la necesidad de resistir las guerras y los conflictos, y segundo en potenciar los sectores económicos que estuviese más a la mano de la realidad israelí.
  3. Vinculado a lo anterior, y en virtud de que Israel se encontraba emplazada en una región mayoritariamente desértica y sin recursos naturales abundantes, por un lado, y en un constante enfrentamiento militar con sus vecinos, centra los esfuerzos por desarrollar el área tecnólogo militar, como la agricultura de tipo intensivo. Durante este período el Estado israelí aplicó una política proteccionista con tal de evitar que la competencia internacional perjudicara sus propias empresas.
  4. Durante el período que va desde 1967 hasta 1990, la economía israelí se vio fuertemente constreñida a causa de la crisis petrolera dada a nivel internacional. Durante tales años el financiamiento estadounidense fue fundamental, de hecho, en términos proporcionales Israel es el país que más ayuda ha recibido por parte de Estados Unidos (y con ayuda descartamos la inversión internacional, así como los préstamos), una cifra mayor a la recibida por Corea del Sur y Taiwán. Tal es el nivel de ayuda, que entre 1970 y 1985 la ayuda estadounidense representó como mínimo un 6.5% del PIB llegando incluso al 25% del mismo en 1985. Tal nivel de ayuda le significó a Israel un gran sostén en medio de un período de crisis con niveles de inflación de 3 dígitos y recesión sostenida sin que debieran de acudir a la ayuda del FMI o Banco Mundial con los resultados que ya conocemos.
  5. Así mismo, desde 1967 Israel expandió, de facto, sus fronteras. Esta expansión le significó a Israel el incremento de la población a su cargo toda vez que absorbe Cisjordania y Gaza. De esta manera pudo hacerse de mano de obra ultrabarata a la vez que de un mercado de demanda casi exclusivo para sus productos. Desde entonces lo que se vendía en Gaza y Cisjordania provenía del mercado israelí sin que otro Estado pudiera aportar sus propias mercancías, y a la vez desde entonces, se comenzó a contratar trabajadores palestinos con salarios que estaban en niveles cercanos al mínimo fisiológico. Así, Israel elevó las tasas de ganancias e incentivó la demanda interna.
  6. Desde fines de los 80 pero sobre todo desde inicios de los 90, la situación geopolítica cambió. La URSS se disolvió y el proyecto comunista se desmoronó en el mundo. Esto modificó fuertemente las reglas establecidas a nivel internacional desde 1945. Rusia, ahora ya no dominada por el PC, se acercó a Israel para proveerle de petróleo barato. Europa y Estados Unidos incentivan la deslocalización de sus industrias, especialmente las de alto valor agregado hacia Israel al ser un país con una población altamente cualificada, pero con salarios bastante inferiores, un país que a la vez no significaba un rival económico ni por su ubicación geográfica, ni por su tamaño demográfico. Esto se vio potenciado por una masiva inmigración de judíos rusos desde la desintegrada URSS en búsqueda de refugio ante el caos desatado en los 90’, esta llegada masiva de una clase trabajadora cualificada y con bajas pretensiones salariales permitió refrescar el mercado laboral israelí con mano de obra ajena a la indígena.
  7. En medio de esta nueva situación Israel emprende una política de liberalización económica, que se había iniciado antes pero ahora se establecía con seguridad. Esta medida se tradujo en una serie de reformas que disminuyeron gradualmente las tarifas arancelarias a productos importados y a reducir los costes salariales e impositivos. Esta política incrementa la competitividad de Israel, competitividad que no afecta al orden internacional pues estamos hablando de un Estado con poco más de 6 millones de habitantes y, por ello, la reducción interna de los costes salariales no iba a generar repercusiones internacionales (la devaluación de la moneda israelí no generaría las mismas repercusiones que la devaluación del yen o el euro a nivel internacional).
  8.   De esta forma entramos en los 90’ con un Estado con una base laboral altamente cualificada, pero con salarios inferiores a la mediana de la OCDE, lo que potenció a Israel como país receptor de inversión extranjera de capitales con alto valor agregado. Esta fue la tónica de crecimiento israelí desde 90 en adelante, o como se le conoce, Star Up.

En síntesis, el desarrollo de estos países otrora ubicados en la periferia o semiperiferia, se logra mezclando una serie de fórmulas internas y externas. A nivel interior todos esos Estados, con la diferencia de Hong Kong, establecen en un primer momento una economía proteccionista con tarifas aduaneras, o, de requerirlo, como es el caso de Corea y Taiwán, de planes administrativos quinquenales y cuadrienales. Tampoco se limitaron a converger en Estados empresariales como el caso de Singapur. En este sentido como ya lo habían hecho países como Estados Unidos, Francia o Inglaterra siglo y medio antes, en una primera etapa estos países protegieron su producción interna para poder en algún momento a futuro, competir sin tantas barreras. Esto se lleva a cabo de modo paralelo mientras en el área de Recursos Humanos potencian el establecimiento de un sistema educativo público que pueda crear una clase trabajadora especializada que sirviese para la inversión de capital con alto valor agregado. El Estado israelí sustenta este objetivo mediante la constante inversión en el I&D.

A nivel internacional, estos países estaban ubicados estratégicamente en sectores geográficos claves, y en posiciones geopolíticas importantes en relación al contexto de la época. Ello lleva a que la presión sobre sus estructuras proteccionistas no fuera aplicada como sí se dio en el caso de otros países que durante dichos años llevaban la misma política proteccionista y el mismo nivel de avance (Argentina o Brasil, por ejemplo), así mismo, Estados Unidos no se lo pensó dos veces antes de apoyar a Corea, Taiwán e Israel en sus momentos más complejos. La reestructuración capitalista dada desde los años 80 en adelante, les permitió un gran flujo de inversiones extranjeras, habían mezclado dos elementos claves: tenían una mano de obra calificada tras décadas de educación llevada por un sistema público, y a su vez mantenían salarios inferiores a los de Europa occidental, Estados Unidos o Japón. Esto posibilitó que una vez abrieran sus fronteras mediante tratados de libre comercio y medidas destinadas a devaluar los costos internos, fortalecer su estructura y su participación dentro de la economía mundo.

El caso de Hong Kong es diferente toda vez que, en lugar de mantener un Estado fuerte y proteccionista, aplicó durante toda la fase una política de libre intercambio de capitales, mercancías y personas. Esta estrategia dio resultados pues la posición geográfica de la ciudad – Estado siempre estuvo ligada a la economía china como puerto de salida y entrada. Tras la victoria de los comunistas en ese país, la llegada de inmigrantes y capitales chinos potenció el crecimiento y desarrollo de la ciudad. En otras palabras, la gracia de Hong Kong fue representar para los capitalistas chinos, un lugar seguro donde establecer su propiedad y sus riquezas, de esta manera, y sin una política industrial interna, el desarrollo de la ciudad – Estado se pudo dar sin un Estado partícipe, proteccionista o inversor.

En conclusión, no podría haberse dado una industrialización ni un salto cualitativo de estos países al centro capitalista, sin la necesidad del sistema mismo por potenciar su desarrollo. Frente a las coyunturas dadas tanto a nivel político (guerras, crisis y rebeliones), como a nivel económico (caída de la tasa de ganancia) esos países representaron para el capital lugares seguros donde invertir y refugiar su negocio.  Hong Kong, en definitiva, basó su desarrollo en ser la zona franca de China. Por supuesto sobran las razones por las que ese modelo de desarrollo serviría para países de tamaño medio o grande.

El sistema en su conjunto no puede gestionar un incremento de los países del centro sin perjudicar la raíz cuasimonopólica del capitalismo. Los casos que de países con reciente industrialización representaban solo una pequeña parte de la población mundial y su desarrollo no perjudicó esta relación entre el centro, la semiperiferia y la periferia.



Categorías:Economia, Historia, Política

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