¿EL FIN DEL CAPITALISMO SE ACERCA?

Un tema estudiado y debatido durante más de un siglo y medio trata sobre el momento en que el capitalismo expire dando paso a un nuevo sistema económico. De hecho, desde que el capitalismo es reconocido conceptualmente como capitalismo que nos vemos inmersos en este debate.  Las ciencias sociales inicialmente se vieron influenciadas por las ideologías modernas siendo el liberalismo la que tomaría un papel preponderante en el campo de la praxis política mientras que en el campo de las ideas el marxismo continuaría teniendo un papel vigente por lo menos hasta el auge del comunismo durante las primeras décadas del siglo XX. Sin embargo, una vez el proyecto marxista – leninista se vio truncado y comenzó a mostrar los primeros síntomas de estancamiento el planteamiento desde la orilla de la izquierda revolucionaria comenzaría a ceder ante la izquierda reformista haciendo parecer que en realidad el capitalismo es el sistema más desarrollado que el ser humano podría crear en su historia, y, por ende, la cúspide de todo desarrollo humano sin nada que le suceda.

Sin embargo, tras cada crisis desatada dentro del sistema, la idea de que el capitalismo tenía fecha de vencimiento volvía a posicionarse dentro del debate central en el ámbito de las ciencias sociales.

Por supuesto este es un debate que será terminado solo en el plano de las ideas ya que este tipo de debates los cierra el devenir de la historia. Nosotros, como simples espectadores solo podemos crear diferentes hipótesis del futuro tomando como base la historia de la humanidad y la dinámica misma del sistema capitalista.

Para guiarnos es necesario comenzar con una pregunta; ¿es posible que el capitalismo se sostenga en el futuro a mediano – largo plazo basado en su comportamiento histórico y tomando de ejemplo la historia de los sistemas que precedieron al capitalismo?

Para responder esta pregunta, siempre desde el plano de la hipótesis, debemos primero que todo comprender la dinámica histórica de los diferentes sistemas históricos que han sido construidos por la humanidad durante toda su historia para así contrastar el comportamiento del capitalismo.

El ser humano, desde hace milenios se ha organizado en virtud de diferentes sistemas sociales y económicos cuya matriz interna está en la estructura económica, las relaciones sociales de producción. Las relaciones sociales de producción son o bien relaciones de propiedad de personas con los medios de producción o bien relaciones entre las mismas personas, en otras palabras, la estructura económica no es más que la expresión de la organización social establecida siempre por la fuerza entre los habitantes de una región y entre estos y sus los medios de producción en un momento y lugar determinado.

Una importante precisión a realizar es que la tónica general de estas relaciones es la lucha constante de clases como motor histórico. Es decir, la contraposición de intereses de una clase cuantitativamente menor de habitantes que tiene el poder de explotar a la otra clase social mayoritaria en número. Esto es, como dije, en términos generales pues entre la clase explotadora y la clase explotada siempre hay un número indefinido de clases sociales intermedias que juegan un papel importante dentro de esa estructura económica.

Ejemplos de relaciones sociales de producción a través de la historia abundan, pero podemos citar los ejemplos más habituales y conocidos:

  • Esclavismo: Dentro de esta estructura la tónica general era la existencia de una clase minoritaria en número con poder de propiedad sobre los medios de producción, por una parte, y por otra tenía poder sobre la libertad de la clase esclava.
  • Feudalismo: Los señores feudales dentro de esta estructura socioeconómica poseían poder sobre gran parte de los medios de producción, así como también sobre la fuerza de trabajo de los siervos, pero no de la totalidad. Así, el siervo en pleno feudalismo tenía un grado de libertad mayor que el esclavo, pero no era total y seguía viéndose sometido a una coacción para trabajar, además tenía propiedad sobre tierras a través de las cuales podía producir sus propios medios de subsistencia.
  • Capitalismo:  Nos encontramos ahora viendo la estructura económica actual, en esta la clase explotada, la proletaria, ha perdido el poder sobre los medios de producción que tenía su predecesora durante el feudalismo, pero ha logrado hacerse de una libertad mayor sobre su fuerza de trabajo. Es por esto que dentro del capitalismo el proletario no es obligado a trabajar, ya que tiene la libertad de decidir si trabaja o no so pena de caer en la inanición.

Esta estructura económica no es casual ni se da solo por el capricho de unos pocos. Debajo de la estructura económica que ya hemos descrito de modo sucinto, tenemos, la infraestructura, o para entendérnoslas fuerzas productivas. Estas fuerzas representan el desarrollo tecnológico en un tiempo y lugar de la humanidad. ¿De qué se componen las fuerzas productivas? De los medios de producción y la fuerza de trabajo.

Ø  Medios de producción: Por medios de producción se entienden todos los instrumentos (además de materias primas) usados para producir en un momento y lugar determinado.

Ø  Fuerza de trabajo: Todas las facultades productivas de los agentes productores, fortaleza, habilidades, conocimientos, habilidades, ETC.

La infraestructura económica, o fuerzas productivas, no son parte de relaciones de producción, sino que la base de estas. En otras palabras, para que el capitalismo haya podido consolidarse se requirió de un nivel de desarrollo de fuerzas productivas determinado. Lo mismo para cualquier relación social de producción.

Por ejemplo, es inconcebible creer que el esclavismo pudiera establecerse en un contexto en el que aún no existiera un avance productivo tal, que pudiera facilitar la acumulación de excedentes y tal situación solo devino con el avance de la agricultura y el desarrollo de la metalurgia.  Antes de la revolución del neolítico era imposible ver la conformación de una organización social con tal grado de complejidad.

Tenemos tanto la infraestructura como la estructura dentro de la organización económica y social en un momento y lugar determinado. Solo nos queda referirnos a la superestructura.

La superestructura es un conjunto de instituciones no económicas en las que destaca el sistema legal y el Estado.

 Según esta lógica el Estado no crea a la economía, sino que se crea en función a las relaciones sociales económicas. Por esta razón tras cada implementación de una nueva estructura económica la superestructura se vio modificada de modo radical.

Veamos unos ejemplos básicos.

  • Durante el esclavismo la superestructura establecida era la de un imperio mundo. Es decir, una gran constitución política centralizada en un solo polo administrativo. En este sentido lo que podemos identificar era que existía un campo de organización administrativo que se identificaba con un régimen económico determinado.
  • Durante el feudalismo lo que existía eran minisistemas, nódulos políticos cuya vida era variable y cuya existencia era sumamente frágil. A diferencia del sistema anterior ya no existía un gran Estado omnipresente y omnipotente, sino que el Estado había sido reducido a la mínima expresión.
  • Finalmente, que es donde nos encontramos, durante el capitalismo se establece una economía mundo, en otras palabras, un sistema donde diferentes Estados conviven dentro del mismo régimen económico. Aquí ya no tenemos un solo Estado hipertrofiado como durante el régimen esclavista ni tampoco tenemos Estados casi extintos, lo que presenciamos son Estados que conviven bajo reglas establecidas, todos compitiendo a nivel económico, pero sin buscar la centralización del sistema mismo (como sucedía con el esclavismo).

El capitalismo como régimen económico, y a diferencia de muchos otros sistemas, tiene gran adaptabilidad a diferentes superestructuras. A través de la historia ha demostrado poder convivir con monarquías absolutas, dictaduras, regímenes totalitarios o democracias liberales. No obstante, puede convivir con esos regímenes porque ninguno de ellos significa óbice a su movimiento central en la búsqueda por la maximización de las ganancias, por esa razón el capitalismo no podría existir bajo una construcción política democrática -real- o frente a un único gobierno estilo imperio mundo.

Antes de avanzar a la teorización sobre el futuro del capitalismo, es importante recalcar el último elemento común que ha trascendido las estructuras económicas a través y a lo largo de la historia humana: el desarrollo de las fuerzas productivas.

Básicamente con esto nos referimos al constante desarrollo de los medios de producción y de la fuerza laboral, cada régimen económico, cada estructura económica ha desarrollado su propia tecnología y su productividad con el fin de poder intensificar sus ciclos de acumulación, crecimiento y las ganancias. El problema es que en un momento determinado tal nivel de desarrollo tecnológico sobrepasa la capacidad de la estructura económica para absorber dichos avances, por lo que, eventualmente el sistema debe ser superado.

La tónica común tras cada crisis terminal de un régimen económico como lo fue el esclavismo o el feudalismo fue la existencia de tecnología que era imposible de aprovecharse en un 100% dentro de dicho régimen económico. Por ejemplo, el esclavismo no admitía el uso de herramientas refinadas y muchos avances tecnológicos existentes durante los siglos II y III tardaron varios siglos más en ser usados porque dentro de una estructura esclavista no era posible. Así también, con el feudalismo y en un marco económico atomizado entre diferentes feudos o gremios no era posible expandir un gran mercado, por lo que con el capitalismo se barre todo obstáculo permitiendo el desarrollo de las fuerzas productivas y el aprovechamiento máximo de las ya existentes.

Pongamos lo anterior en perspectiva. En cada sistema económico existieron ciclos inherentes a su desarrollo interno. Estos ciclos le daban al sistema un impulso nuevo para expandirse tras un momento de recesión y estancamiento. No obstante, tras cada ciclo las contradicciones internas de la estructura económica, aunque imperceptible para el público general, se iban acentuando a un punto en que estas se transformaban paulatinamente en asíntotas que en un punto cronológico llevaba a la crisis final del sistema mismo.

Cojamos de ejemplo al esclavismo romano y al feudalismo europeo occidental;

  • El sistema esclavista de Roma era sumamente precario en el sentido de que su economía se solventaba, ante todo, del crecimiento extensivo y no intensivo de los diferentes rubros económicos.  Ya que la fuerza laboral era la mano de obra esclava, y esta debía de expandirse, el crecimiento demográfico no tenía un nivel adecuado para asegurar el crecimiento económico, esta es la razón detrás de las constantes expansiones territoriales romanas, una vez que tras el siglo I d.C se estabilizó el imperio, el flujo de mano de obra esclava se detuvo, lo que llevó a una paulatina y ascendente escasez de mano de obra que cada vez se hizo más costosa para la clase explotadora. El límite al crecimiento extensivo era la disponibilidad de mano de obra, al elevarse el costo de la misma, y al tener a una gran parte de la población libre (campesinos y artesanos) con un nivel elevado de productividad para la época, tras el siglo II y III la lucha comienza a darse por la apropiación del excedente desde estas clases sociales a través de los impuestos mismos hasta que el Estado romano colapsa y deriva en un contexto caótico del cual surgirán diferentes modos de organización.
  • El sistema feudal por su parte, era capaz de desarrollar más las fuerzas productivas que el esclavista, pero a diferencia del sistema capitalista, se caracterizaba por su poco desarrollo tecnológico. La forma característica de expansión económica era mediante la roturación de la tierra, por lo que a partir del año 1000 y en virtud de una gran cantidad de tierras abandonadas, el régimen feudal aseguró un nivel de crecimiento óptimo. Este crecimiento alcanzó su tope hacia el siglo XIII por el uso de peores tierras y la proliferación de pequeñas tenencias de propiedad. Frente a esta situación se buscó incrementar la explotación a base de impuestos lo que derivó en diferentes acciones, entre ellas la guerra de cien años como expedición de la nobleza para menguar la pérdida de ingresos mediante la fiscalidad y el botín de guerra. La carga fiscal llevó a una reducción en el consumo, lo que redujo una reducción de la producción y de la liquidez. Todo trajo consigo una pérdida para los productores terratenientes y artesanos.

El sistema capitalista en cambio carece de los problemas que ya han sido descritos pues en un marco dominado por las relaciones asalariadas de producción, las innovaciones técnicas son posibles. De hecho, la gran ventaja del sistema capitalista frente a sistemas anteriores (como el feudalismo y el esclavismo) está en su fuerte capacidad de absorción de cualquier avance tecnológico. Es por esto que el sistema instaurado es revolucionario per se.

En un sistema más complejo, los ciclos económicos también lo son lo que lleva a que la grandeza del sistema sea también su defecto. Un sistema caracterizado por su caótico crecimiento de auge y pauperización social. Un auge económico paralelo a la polarización social de las clases que en él coexisten. Cada ciclo económico ascendente lleva consigo incremento en la composición orgánica del capital, que no es más que el incremento de la participación tecnológica en la producción económica lo que en un determinado momento lleva a una caída en el empleo absoluto y de la demanda, lo que a su vez genera una caída y la consolidación de la fase B depresiva en la economía.

Para contrarrestar estos períodos, las clases explotadoras incrementan la tasa de explotación ya sea mediante una devaluación directa de los salarios, o un incremento de la productividad. En cualquier caso, tras cada ciclo depresivo, la tasa de explotación se incrementa y la participación salarial dentro de la producción total cae mediante los ajustes llevados a cabo por los capitalistas.  A nivel de sistema el ajuste se materializa mediante tres formas típicas dentro de la historia del sistema: 1) rebajar los costes de producción, 2) incrementar la demanda encontrando nuevos compradores, 3) monopolizar nuevos productos que ofertar en el mercado.

Una reducción de los costes para los capitalistas significa reducir los salarios o elevar el aporte tecnológico para elevar el nivel de productividad. Pero elevar el aporte tecnológico en un contexto de recesión y caída de la demanda puede ser contraproducente, por lo que la opción más aplicada es la reducción del coste salarial mediante despidos y deflación. Sin embargo, la reducción de los costes puede a su vez intensificar la caía de la demanda, por lo que para evitar que este corolario sea tan intenso la solución se encuentra en la reubicación de las matrices productivas en las zonas menos capitalizadas del globo. Detrás de esta dinámica se encuentra el porqué del incremento constante del espacio geográfico capitalista tras 5 siglos de existencia.

No obstante, conforme las clases capitalistas van reubicando sus respectivas industrias, los costes asociados se van incrementando de modo general y sin casi poder revertir dicha situación. Esta reubicación de las industrias ha provocado que durante 5 siglos dentro del mundo el incremento absoluto de tres costos diferentes que minan las ganancias de la clase capitalista.

  • La reubicación de las industrias ha provocado que la población mundial paulatinamente pase a desruralizarse. Con ello, poco a poco, se incrementan las aspiraciones salariales y la lucha por una redistribución más equitativa de la plusvalía. Es decir, si bien es cierto que es benéfico para la clase capitalista instalarse en zonas vírgenes del globo, con el paso de 30 a 50 años, esas poblaciones comienzan a proletarizarse y organizarse en sindicatos, partidos políticos o movimientos sociales que a la larga intensifican la lucha de clases que termina generando un mayor peso sobre las ganancias del capitalista.
  • La proletarización de la clase trabajadora genera a su vez, a partir de las demandas sociales, un incremento de la proporción del Estado en la economía, lo que significa más impuestos y por ende una presión en contra de las ganancias de la clase capitalista.
  • Por su parte la integración de nuevas zonas en la economía mundo, ha llevado al incremento de los costos por insumos. Ya sea por materias primas no renovables, la eliminación de residuos tóxicos o la infraestructura física para ejecutar la producción. Hasta el momento el capitalista ha buscado minimizar los costos del uso de materia prima no renovable mediante la ampliación y búsqueda de nuevos yacimientos. La eliminación de residuos tóxicos se hace externalizando costos colocando los residuos en zonas públicas son haberlos tratado. Y la infraestructura que, o bien cae en el bolsillo del Estado (es decir de los impuestos) o de los capitalistas (es decir de sus ganancias). Conforme se agotan las zonas nuevas para explotar o externalizar los costos, estos aumentan ya sea mediante los impuestos o mediante los gastos directos del capitalista.

Con el pasar de los siglos, estamos llegando a un punto en el que el sistema ha capitalizado la mayor parte de las tierras y poblaciones, por lo que la reducción de costos mediante la reubicación será cada vez más una salida menos rentable. Así como para las de la zona centro norte europea es poco rentable invertir en las costas del Mediterráneo, en unas décadas será poco rentable invertir en la costa pacífica de Asia pues, el avance del siglo XXI llevará a que las poblaciones rurales den paso a una clase proletaria urbana con poder de negociación y más costosa para los capitalistas. En suma, los costos capitalistas van en incremento constante.

¿Puede esta lógica revertirse? Desde luego, mediante el incremento de la aplicación tecnológica la productividad puede incrementarse y la tasa de explotación relativa puede elevarse consigo. Sin embargo, esta dinámica tiene a su vez un límite y es que conforme se incrementa el aporte tecnológico se incrementa a su vez la composición orgánica del capital, = C/V, donde C es el capital constante, la tecnología y maquinaria usada, y V es el capital variable, es decir invertido en los trabajadores.

Para ilustrar el ejemplo siguiente comenzaré indicando que el capital Constante equivale 100, por su parte el capital variable también es de 100, la plusvalía en tanto es de 100, y por ende la tasa de explotación es de 100%.  A su vez la composición orgánica del capital es del 100% y en tales condiciones la tasa de ganancia es del 50%.

En este ejemplo el tiempo transcurrido desde el inicio al término es de un siglo dividido en sus respectivas décadas.

 

Caso N° 1

Década COC Tasa de Plusvalía Capital Constante Capital Variable Plusvalía
1 100% 100% 100 100 100
3 121% 110,5% 121 100 110.5
5 146% 123% 146 100 123
10 236% 168% 236 100 168

Tasa de ganancia al finalizar el siglo: 50%

Caso N°2

Década COC Tasa de Plusvalía Capital Constante Capital Variable Plusvalía
1 100% 100% 100 100 100
3 90% 110,5% 90 100 110.5
5 80% 123% 80 100 123
10 70% 168% 70 100 168

Tasa de ganancia al finalizar el siglo: 99%

 

Caso N°3

Década COC Tasa de Plusvalía Capital Constante Capital Variable Plusvalía
1 100% 100% 100 100 100
3 121% 100% 121 110.5 110.5
5 146% 100% 146 123 123
10 236% 100% 236 168 168

Tasa de ganancia al finalizar el siglo: 41.5%

En el primer caso tenemos que la composición orgánica del capital va incrementándose paulatinamente a través del tiempo, lo que significa que el capitalista conforme avanza el tiempo ha aumentado la cantidad de capital constante (tecnología) dentro del proceso de acumulación capitalista.  A su vez la productividad también se ha incrementado de forma pareja y la tasa de explotación lo ha hecho de igual forma, es por esto que la tasa de ganancia no se ha visto reducida y ha mantenido su nivel. Estamos hablando de un ejemplo hipotético en el que el crecimiento capitalista se da de modo ordenado, planificado, y sin desajustes internos entre ramas económicas o entre niveles de producción.

En el segundo caso tenemos un ejemplo en el que la composición orgánica del capital se va reduciendo, probablemente por incentivos en la productividad del sector 1 (productor de medios de producción) y por ende en una caída en la composición orgánica del capital lo que a su vez implica un incremento constante en la tasa de ganancia. En este caso lo que apreciamos es una economía en la que los capitalistas, al igual como en el caso anterior, invierten en los sectores económicos de manera ordenada para mantener un crecimiento constante y ascendente de la economía.

Finalmente, en el tercer caso, tenemos una economía en la que existe un incremento en la composición orgánica del capital, por una parte, un incremento en la tasa de explotación por otra, pero donde la inversión se establece de un modo más desordenado y caótico, por lo que en el largo plazo la tasa de ganancia termina declinando paulatinamente. Este ejemplo es el que se acomoda más a la realidad pues el crecimiento capitalista al estar motivado por la tasa de ganancia la cual motiva, en su naturaleza, una lucha competitiva a partir de la cual los capitalistas invierten sus esfuerzos por ganar terreno en el mercado.

En síntesis, en los dos primeros ejemplos hipotéticos tenemos casos en los que el crecimiento es ordenado y sin inconsistencias propias a las que se dan dentro del marco capitalista. El ejemplo número dos muestra un incremento de la productividad en el sector 1 lo que ha llevado a una caída del valor y participación dentro del ciclo de acumulación, sin embargo este ejemplo se contradice de la realidad histórica dentro del capitalismo ya que, es dentro de este sistema donde el ánimo por la competencia lleva a que el capitalista busque ante todo invertir en el sector 1 para a su vez reducir los costos en el sector dos y ganar terreno en el mercado, por lo que irremediablemente el comportamiento es a la inversa, la composición orgánica del capital en el mediano largo plazo tiende a incrementarse.

Es este ánimo por competir lo que lleva al capitalista a incentivar en la producción tecnológica con fines productivos, y es por esto que tras 5 siglos la producción capitalista se ha tecnologizado cada vez más, a diferencia de sistemas anteriores que dependían del crecimiento extensivo, el crecimiento capitalista depende en buena medida del incentivo intensivo. Es en este punto donde no hay posibilidad para evitar que la composición orgánica del capital crezca proporcional y relativamente en relación al total de la producción. Como hemos visto en nuestro tercer ejemplo, un incremento progresivo del peso de la mecanización del trabajo es parte inherente de la historia capitalista, las labores que antes se realizaban en un 100% con la fuerza humana, hoy han reducido su aporte del trabajo apostando una participación mayor desde la mecanización. De hecho, en los países más desarrollados el aporte tecnológico a la producción es mayor que en los países más atrasados y es por ello que el margen de crecimiento es menor en promedio en los países de la OCDE que en los países “en vías de desarrollo”.

Esta necesidad por ganar terreno en el mercado llevará, en un mediano – largo plazo (50 a 150 años a futuro) a una mecanización absoluta de la producción económica, y es que los capitalistas no pueden ir en contra de esta marea porque eso significaría sofocar al sistema en el acto, autodevorarse. Frente a una realidad mundial cada vez más mecanizada, se comenzarán a gestar las primeras consecuencias particulares: i) una acusada caída de la tasa de ganancia; ii) una cada vez mayor dificultad para realizar el valor por la caída de la tasa de empleo.

En tal contexto estaríamos inmersos, como civilización, en el mismo punto histórico que vivió el esclavismo entre el siglo III y IV, y el feudalismo entre el siglo XIII y XIV. Por supuesto, como en aquel entonces, la salida de tal crisis dependerá de las fuerzas sociales arrastradas por la lucha de clases, teoricemos:

  1. Un primer futuro poscapitalista que puede crearse dentro de los próximos 150 años es un mundo en el que la clase capitalista actúe no solo en contra de la clase explotada, sino que a su vez se auto mutile en luchas esquizofrénicas por ganar terreno en el mercado a punta ya no solo desde el mercado, sino que a través de empresas bélicas encarnizadas que llevarían a una serie de subsistemas poscapitalistas con variadas y diversas relaciones sociales de producción, donde la variedad podría ir desde lo más regresivo -feudos poscapitalistas con una clase trabajadora ligada a la servidumbre-, a ciertas zonas más progresivas -comunas con autogestión-, pero donde la falta de conexión haría imposible cualquier tipo de crecimiento económico interconectado basado en la acumulación incesante del capital.
  2. Un segundo futuro sería el que se daría en el caso de que la clase capitalista se organizara e impusiera frente al resto de las clases sociales, especialmente la explotada. En este aspecto y en virtud de que la producción altamente tecnologizada permitiría un estándar elevado de vida, la clase capitalista podría dejar de lado la explotación económica y cambiarla por la opresión, en virtud de la cual, crearían un gran Estado donde ellos y una parte pequeña de la población mundial se cobijaría en un mundo igualitario y avanzado, mientras que el restante porcentaje de la población (posiblemente entre el 80 y 90%) viviría marginado y desarmado, completamente excluido. Ya no habría explotación económica, solo exclusión en grandes zonas estilo ghettos donde la miseria proliferaría a niveles continentales.
  3. Y, por último, un tercer futuro posible es aquel en el que las clases explotadas logran la victoria y expropian la propiedad sobre los medios de producción. En este momento el alto nivel de producción y elevado excedente económico harían innecesaria la creación de valor de cambio como la explotación del hombre por el hombre y por tanto la motivación no sería la maximización de las ganancias, sino que el bienestar colectivo de la sociedad. Por lo mismo la propiedad sobre los medios de producción ya no debería quedar a cargo de solo una clase social minoritaria en número, sino que serviría para toda la humanidad. Es en este contexto donde podría gestionarse una verdadera democracia y, por ende, una real libertad e igualdad que dentro de un sistema capitalista no puede existir.

En conclusión, el sistema capitalista tiene límites claros que no puede superar, como cualquier otro que haya existido. El incremento tecnológico y el desarrollo de las fuerzas productivas a nivel global paulatinamente llevará a que las relaciones sociales de producción entren en contradicción con las fuerzas productivas. Estas contradicciones cada vez se hacen más intentas toda vez que los beneficios globales han venido decayendo al menos desde hace unos 150 años, de hecho, las tasas de beneficios globales son hoy menores a las que existían en 1950 y estas menores a las que existían en 1850 dentro de los Estados centrales en el sistema capitalista. El final de este proceso determinará a su vez el futuro de la humanidad; cualquier posibilidad de la supervivencia de la humanidad debe basarse en el esfuerzo convergente de todos para preservar nuestra existencia. Dependiendo del resultado, para el año 2150 se pueda recordar al capitalismo como un sistema inferior que posibilitó la existencia de un sistema superior donde se ha podido satisfacer a la humanidad con real libertad e igualdad o bien se podría recordar al capitalismo como el sistema de mayor desarrollo dentro de la historia de la humanidad para luego dar paso a un constante declive social, económico, político, científico y moral en el que estaremos destinados a perecer como civilización dentro de límites que ya no podríamos cruzar. E incluso, para el año 3000 el recuerdo del pasado lejano que llevó a la humanidad a una fase de desarrollo que le permitió saltar los límites del planeta puede contrarrestarse con la de una humanidad reducida a una sombra de lo que es hoy, igual a si nuestros antepasados jamás hubieran cruzado las fronteras de África. La posibilidad del cambio dependerá únicamente de los actores históricos del momento, actores que surgirán de todas las clases sociales enfrentadas y encontradas, y dentro de esa posibilidad se encuentra la esperanza de nuestra supervivencia.

 



Categorías:Economia, Historia

1 respuesta

  1. Mi apuesta. Se dará el Caso 3 con una Democracia obrera socialista. Aproximadamente sobre el año 2061, el final simétrico de la fase decreciente (la fase B de un ciclo Kondratiev con causa revolucionaria) del ciclo iniciado en 1.917

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