Teoría del valor objetiva vs teoría del valor subjetiva Parte 2, respuesta a críticas sin fundamento

Siguiendo con lo publicado anteriormente, en este artículo me centraré a responder una serie de puntos que se han manifestado en otros sitios de internet desde la <<izquierda democrática>> hacia el marxismo.

Una vez más… ¿socialismo o socialismos?

Es cierto, no hay una izquierda, pero tampoco hay un socialismo. Hay diferentes corrientes del socialismo que surgen desde diferentes sectores y clases sociales en pleno siglo XIX. No todas son progresistas (de izquierda), sino que muchas son reaccionarias. Marx y Engels en su manifiesto comunista identificaron una serie de socialismos. El socialismo marxista como se entiende hoy, era denominado como socialismo científico, y se diferenciaba del socialismo reaccionario (pequeño burgués y feudal), del socialismo burgués y del socialismo utópico.

El socialismo reaccionario representaba a las clases sociales propietarias afectadas por el desarrollo económico capitalista, el socialismo burgués representaba a las clases más intelectuales dentro de la burguesía, y el socialismo utópico representaba la contradicción entre clase burguesa y proletaria en un momento de incipiente desarrollo capitalista, por tanto, en un momento en el que la conciencia de clase proletaria no estaba suficientemente desarrollada. El socialismo reaccionario entonces representa a todas esas clases medias que buscaban evitar que el gran capital adquiriese un gran predominio y poder en la sociedad, buscando un retorno a una situación previa a la instalación de este capitalismo desarrollado. El socialismo burgués tiene un programa ideado para reformar al sistema desde dentro, pero sin pensar en superarlo porque asume abiertamente que el capitalismo es el mejor sistema que pudo haber ideado el ser humano. Y finalmente el socialismo utópico negaba cualquier avance del capitalismo y como tal, sin un desarrollo mayor en cuanto a la conciencia de clase y a las ideas, proponía una abolición completa del mismo ocasionado por el carácter perverso del sistema.

Fundamentalmente los fondos de estos tres tipos de socialismos no marxistas persisten a día de hoy. El socialismo reaccionario se manifiesta en todos aquellos movimientos que proponen una lucha contra la globalización y la instauración de un sistema caracterizado por la pequeña producción y el nacionalismo de autosuficiencia. El socialismo utópico hoy está expresado en los movimientos anticapitalistas que suponen que la superación del sistema se dará por un enfoque exógeno del mismo, es decir, se impondrá una solución desde fuera del sistema porque todo en éste está podrido. Finalmente el socialista burgués se manifiesta en todos aquellos movimientos de izquierda socialista “democrática” que viven con y para el capitalismo, sin proponerse jamás superarlo, todo lo contrario, muchas veces funcionan como la vanguardia del sistema mismo.

Al momento de dividir la izquierda en la actualidad, yo diría que las izquierdas más relevantes son:

  1. La izquierda revolucionaria.
  2. La izquierda burguesa.

Dentro de la izquierda revolucionaria podemos identificar:

  1. Izquierda marxista.
  2. Izquierda anarquista.

Dentro de la izquierda burguesa podemos identificar:

  1. Socialdemocracia.
  2. Socialismo de mercado.
  3. Nacionalismo izquierdista.

¿Cuáles son las diferencias entre estas corrientes? Lo resumiré brevemente.

La izquierda revolucionaria, la denomino como revolucionaria porque su objetivo final se encuentra en la superación del sistema capitalista, mientras que la izquierda burguesa propone reformar el sistema y así mantenerlo.

Tanto la izquierda marxista como la izquierda anarquista tienen un balance equivalente con respecto al capitalismo, sin embargo las diferencias tienen que ver con la propuesta de ambas corrientes en un momento poscapitalista. Mientras el anarquismo ve el problema del capitalismo en el Estado, el cual es consustancial al sistema económico, el marxismo lo ve más bien en las relaciones sociales de producción, por lo que mientras el anarquismo propone como primera salida abolir el Estado, el marxismo propone la instalación de un Estado socialista, la dictadura del proletariado.

Por otro lado, dentro de la izquierda burguesa, la cual propone sostener el sistema reformándolo internamente la socialdemocracia es una corriente que basa principalmente su propuesta en la creación de un Estado de bienestar financiado a partir de una red de impuestos con los cuales se pueda garantizar educación, salud y previsión social. El nacionalismo de izquierda, en tanto también propone una sociedad con un Estado de bienestar, pero las principales diferencias se encuentran en las formas, éste posee un discurso más nacionalista, a veces chovinista, y se sostiene más en el poder militar que en el civil dándole más preponderancia al gasto en las FF.AA. La izquierda socialdemócrata se ha gestado principalmente en sociedades de capitalismo más avanzado, como Europa occidental o América del Norte, mientras que la izquierda nacionalista ha fundado su existencia en los países más atrasados, como América Latina y África. Finalmente, el <<socialismo de mercado>> se diferencia de ambos al no tener como prioridad la instalación de un Estado de bienestar, más bien sigue la doctrina neoliberal instaurada en el mundo luego de los años 80’.

Con respecto a este último punto, es un tema de discusión la real validez del socialismo de mercado como una corriente de izquierda, da para debatir su posicionamiento en el esquema político, ¿cuál vendría a ser su diferencia con la derecha si su programa político es en lo medular, exactamente el mismo? No obstante lo anterior, dejaré este tema para otro artículo, asumo de momento que el socialismo de mercado se encuentra posicionado en la izquierda, aunque esto como dije, no es 100% cierto.

Pues bien, mientras la izquierda revolucionaria busca superar al sistema, la izquierda burguesa tan solo busca reformarlo.

¿A qué se deben estas diferencias?

No son diferencias netamente doctrinarias o dogmáticas, tienen su razón en décadas de debate político y fundamento ideológico.

  1. Mientras la izquierda revolucionaria considera que el valor en la sociedad capitalista viene del trabajo, lo que llevaría a que la ganancia capitalista se da a partir de la explotación de los obreros y trabajadores, la izquierda burguesa considera que el valor en la economía proviene de las consideraciones subjetivas, lo que significa que la ganancia capitalista no proviene de la explotación, sino que del mero hecho de comprar barato y vender caro.
  2. Como la izquierda revolucionaria considera que estamos inmersos en un constante movimiento de explotación, tiene como fin la superación del régimen capitalista y la abolición del capital, la izquierda burguesa en tanto no pretende saltar de sistema porque no considera que sea necesario, a saber, como la ganancia capitalista no viene de la explotación, moralmente no es reprobada, y políticamente no es blanco del ataque fundamental.
  3. La izquierda revolucionaria no se basa en el liberalismo al momento de plantear sus ideas políticas, no cree entonces en el régimen de partidocracia, por tanto busca modificar todo el sistema político. La izquierda burguesa en cambio cree en el liberalismo, cree en un modelo de partidos políticos compitiendo en elecciones libres.
  4. La izquierda revolucionaria considera que la economía capitalista se mueve a través de leyes objetivas que no se pueden modificar, por tanto, mientras la economía siga siendo capitalista, el capital seguirá imponiéndose al final del día. La izquierda burguesa en cambio considera, al menos en su discurso, que se pueden hacer cambios dentro del capitalismo y dicho de modo coloquial, encauzar al capitalismo hacia donde se desee.

Así entonces, la izquierda burguesa estima que;

  • El capitalismo no es un sistema malo per se, sino que depende de cómo se administre.
  • La desigualdad no es un problema inherente al capitalismo, éste se puede corregir mediante la instalación de un Estado de bienestar.
  • Las crisis capitalistas pueden ser superadas, e incluso evitadas, por medio de políticas fiscales, elevando el gasto público y no empobreciendo a los trabajadores.

En comparación la izquierda revolucionaria estima;

  • El capitalismo y sus problemas son esencia natural de su propia existencia, independiente de su administración.
  • La desigualdad forma parte del sistema, un sistema de seguridad social pública puede menguar la desigualdad, pero a la larga esta volverá a darse.
  • Las crisis capitalistas ni pueden ser superadas, ni mucho menos evitadas, por medio de políticas fiscales. Cada crisis capitalista requiere un nivel de empobrecimiento de sus trabajadores para así poder ser superada.

A partir de estas diferencias podemos entender, reitero grosso modo, por qué cada corriente de la izquierda tiene planteamientos tan diversos y divergentes. Aclaro como paréntesis que esta clasificación es muy general, dentro de cada punto hay más ramas que se van dividiendo conforme pasan los años y décadas, por ejemplo dentro de la socialdemocracia podemos encontrar evidencias evidentes entre la socialdemocracia sueca y la socialdemocracia inglesa, o dentro de Inglaterra misma, hay diferencias entre Blair y Corbyn, pero profundizar eso aquí sería desviarse mucho del punto central.

Dentro de estas corrientes izquierdistas, como es obvio, hay claras discrepancias que se ponen en la palestra al momento de discutir. Las izquierdas revolucionarias consideran que las izquierdas burguesas son demasiado derechistas y que no dudan en ponerse del lado del capital cuando la disyuntiva es “o apoyamos el pueblo o apoyamos al capital”. Las izquierdas burguesas en cambio acusan a las revolucionarias de ser radicales, de no poner pies en la tierra y de, en definitiva, desvirtuarse hacia dictaduras sanguinarias. Esta descripción se da, fundamentalmente, en los más radicales y hostiles de cada lado, que como es obvio nunca faltan…

En este punto me enfoco a los artículos escritos por un economista español, socialista y keynesiano, quien lleva años escribiendo en su blog críticas muy interesantes a diferentes sectores políticos. Su trabajo sobre Zeitgeist, el neoliberalismo y fundamentalmente la escuela austriaca de economía es bastante interesante. Entre todos sus artículos, me centraré fundamentalmente en dos:

https://chemazdamundi.wordpress.com/2015/05/19/es-el-marxismo-cientifico-una-critica-cientifica-no-politica-al-marxismo-un-ejemplo-como-se-demostro-cientificamente-que-la-teoria-laboral-del-valor-de-karl-marx-es-falsa-por-que-no-se-con/

https://chemazdamundi.wordpress.com/2011/12/01/la-rosa-de-peters-una-critica-al-pseudocientificismo-del-neomarxismo/#marxismo

En estos artículos su afirmación es la misma: el marxismo es una corriente política y filosófica pero no científica, su teoría laboral del valor no guarda nexo alguno con la ciencia económica y creer en la misma ha llevado a consecuencias mundiales de gran calibre, Ej. La URSS, Cuba, Corea del Norte, etcétera.

Antes de partir con mi crítica debo describir un poco su lenguaje, discurso y posición holística.

Todos sus artículos ser caracterizan por, además de ser muy interesantes, contener un grado de violencia verbal bastante elevado, pero que sin lugar a dudas le da un toque bastante interesante. No seré yo quien critique sus artículos por usar palabras que no serían aceptadas en un trabajo universitario, ni siquiera en Wikipedia… ya que cada quien es libre de usar el lenguaje que guste en su blog y en definitiva el contenido de su mensaje no varía ni un centímetro por su lenguaje.

El problema no se encuentra en las palabras mismas, sino en el sentido que le da a sus ideas expresadas, vamos a ver, no es lo mismo decir que “perico los palote tiene ideas que no se reflejan con la realidad y sus estudios básicamente están errados”, a decir, “perico los palote soltó chorradas y ridiculeces, sus estudios universitarios y títulos son una mierda y probablemente falseados”. En el primer caso se está dando una crítica válida y seria, mientras que en el segundo caso la crítica está, pero al mismo tiempo se está invalidando a alguien bajo una premisa falaz, ¿importa realmente si alguien tiene el título universitario? No debería a estas alturas ser tema de discusión. Las ideas no son más válidas porque se tenga o no un título universitario, las ideas son más válidas porque son contrastables, no por el título. Luego volveremos a este punto con ejemplos graves en la política actual.

Al margen de lo anterior, está la evidencia en el uso sobrecargado de insultos, ofensas y un autoritarismo desmedido. El autor de ese blog insiste en responder con un lenguaje virulento a cualquier crítica que se le haga, no obstante luego él impide a los demás que se le responda con igual magnitud o intensidad en el uso del lenguaje ofensivo. En fin, es su blog, y son sus reglas, lo cual no quita que alguien con esa actitud tan… ¿dictatorial? ¿Autoritaria? ¿Infantil? ¿Poco profesional? Sea puesto en evidencia.

Vamos con las respuestas…

Me ceñiré fundamentalmente a las críticas que este economista hace a la TLV en orden cronológico, es decir primero me abocaré al artículo publicado en 2011. La dinámica será de cita y respuesta

Si produzco cien mil toneladas de azúcar y viene un huracán que hunde el barco que las transportaba, ¿qué hacemos? ¿Quién paga por la pérdida? ¿Cómo van a existir agencias de seguros que te paguen en horas de tiempo? ¿Cómo respalda en HORAS la agencia de seguros el pago de tu producto destruido?

Una afirmación ilógica por donde se lo mire. Si se producen cien mil toneladas de azúcar, como se produzcan mil automóviles o veinte mil barriles de crudo y se pierden por cualquier motivo antes de venderse en el mercado, no hay trabajo alguno validado, porque no hay venta. Es un trabajo perdido. Y vamos, que tampoco hay que filosofar demasiado para entender a qué nos referimos con esto.

¿Qué pasa cuando yo, por ejemplo, dedico 10 horas a producir un artículo universitario? ¿Hay o no hay un trabajo aplicado en el mismo? Por supuesto que lo hay. ¿Qué pasa si guardo mi trabajo en un pendrive y acto seguido pierdo el mismo? El trabajo se perdió, fin.

Las pérdidas las pago yo. Y en el ejemplo las pérdidas las va a pagar el capitalista. Punto. Si se contrata una agencia de seguros esta, como en cualquier tema, tendrá un parámetro para pagar dependiendo de las condiciones del contrato.

¿Dónde dejas los impuestos para el mantenimiento de un Estado del Bienestar? ¿Dónde está la asignación de gastos publicitarios para dar a conocer o difundir el producto?

Los impuestos salen del excedente, de la plusvalía. Mismo caso sucede con la publicidad y otros gastos en trabajo improductivo.

Vamos a un ejemplo, digamos que en una empresa X la producción totalizada está valorizada en $1000.

Digamos que en esa empresa hay 10 trabajadores, cada uno produce 100. Cada trabajador a su vez tiene un salario de 40.

Es decir, el total de los salarios es de 400. La plusvalía es de 600.

Ahora digamos que este empresario necesita hacerle publicidad a su negocio. Contrata a 2 trabajadores para que se las ideen para un comercial, a cada uno le paga 40.

¿Hay generación de plusvalía? No, no la hay porque no hubo creación de mercancías que se venden en el mercado. ¿De dónde sale su salario? De la plusvalía del trabajo de los trabajadores productivos. Es decir, se deducen 80 de los 600 del excedente.

¿Y los impuestos? Digamos que el gobierno cobra un 10% por las ventas totales. Entonces el capitalista tendrá que pagar unos 100 al gobierno que también salen de la plusvalía.

En otras palabras la plusvalía se reduce de 600 a 420. Ahora asumamos que el costo de la materia prima y de reponer los medios de producción es de 200, entonces la plusvalía y ganancia neta se reduce a 220.

El capitalista obtiene para su bolsillo un total de $220. La tasa de ganancia es de un 28%.

¿¿¿Dónde… dejas… el… beneficio???

“Es que no hace falta, hay que cobrar lo mismo que ha costado producirlo”.

Ah, como en la economía cristiana medieval: las cosas deberían valer por lo que ha costado producirlas, ¿no?

Pues no.

Sin la búsqueda de beneficio, la gente NO INNOVA, no se toman la molestia de mejorar los procesos de producción, no avanza la tecnología. ¿Para qué se van a molestar?

Este economista no ha leído a Marx. Si es que pasó del Manifiesto Comunista…

Volvamos a hablar a partir de un ejemplo.

Digamos que en una empresa hay 10 trabajadores. Cada trabajador produce 10 bienes. Es decir en total se producen 100 bienes para vender en el mercado.

Digamos que el capital constante (materia prima y medios de producción adquiridos) tiene un costo de $300. Digamos que el valor agregado (esto es, el trabajo incluido por los trabajadores de la empresa) es de $700.

El valor total entonces es de $1000. Cada bien producido es de $10.

Ahora digamos que el empresario negocia con sus trabajadores y el salario fijado es de $50.

Es decir, en total por salarios el empresario paga $500.

Vendiendo cada producto al precio de costo el capitalista ha logrado una ganancia neta de $200. Es decir un 25% como tasa de ganancia.

¿De dónde ha sacado la ganancia el empresario? Del trabajo del obrero. ¿Cómo? Pues es que al obrero no le paga el valor total de su trabajo, le paga el valor convenientemente establecido en el mercado de su fuerza de trabajo, pero no de su trabajo.

Esa es la fuente de la ganancia capitalista, el trabajo.

Dados dos kilogramos tipos de café que han “costado” las mismas horas producirlos, el A y el B… resulta que el café A “huele mejor” para la mayoría de las personas. La gente tenderá a comprar el café A. ¿Por qué? ¡¡¡Coño, porque les gusta más!!! Incluso aunque el café B tenga mejores propiedades o mejor calidad de grano que el A. El material o producto subjetivamente más valioso se agotará antes (especialmente si le pones el mismo precio por cojones que a un posible sustitutivo).

El café A desaparecerá de las estanterías mientras que el B acumulará polvo y no se venderá o se venderá menos que el A.

Otra crítica que demuestra el desconocimiento de la obra marxista. Y la desconoce porque Marx mismo supo que mientras los tiempos de trabajo son los principales centros de gravedad en la fijación de precios, también estimó el valor de la demanda y de la oferta, Marx tenía conciencia de que la oferta y demanda podría modificar coyunturalmente el precio del producto, mas no era el determinante fundamental

Una vez más, vamos al ejemplo.

Digamos que en una economía se producen 2 productos con el mismo tiempo de trabajo asignado. Ambos productos tienen un precio de $5. Es decir, hay un valor agregado de $10. Digamos que por gustos el producto A ve incrementada su demanda y el precio se eleva a $6 en tanto el precio B debe reducir su precio a $4 para poder concretar la venta (pues ha caído la demanda).

¿Se modificaron los precios? Desde luego, es imposible negar la importancia de la oferta y demanda. Marx la tenía clara. ¿Se modificó la LVT? En absoluto. El tiempo de trabajo sigue siendo el mismo, y el precio de éste sigue siendo el mismo.

De hecho si volvemos a promediar ambos productos, 6+4/2, el resultado será el mismo que existía cuando las demandas estaban igualadas.

Esta explicación es muy mecánica, tengo noción de que en la vida real los cambios de precio tardan más tiempo y las distorsiones son más evidentes, pero el ejemplo muestra a cabalidad cómo la oferta y demanda no genera precios, solo los modifica.

¿Por cuánto se pudo vender en su momento aquel cuadro? Una cantidad determinada. ¿Por cuánto se puede vender ahora, muchos años después de haber sido terminado? Por una salvajada de dinero, muy por encima de aquella cantidad determinada (y por encima del aumento de la inflación). ¿Por qué es eso así, si ahora el cuadro es más viejo y está más dañado y descolorido? ¿Por qué no han sufrido un incremento proporcional los otros objetos del trastero (paraguas, sillas, herramientas)? Algunos de esos otros objetos, de hecho, han perdido valor al haber envejecido y no son considerados más que “trastos”. ¿Vosotros creéis que todo el tiempo que estuvo el cuadro en el trastero justifica el incremento de su precio por los “costes de mantenimiento” (la justificación que se suelen buscar los marxistas para estos casos)? Va a ser que no. ¿Por qué se valora más a ese cuadro y no a otros cuadros de otros autores menos reconocidos?

Otra crítica sin fundamento que demuestra la ignorancia sobre la LTV. La misma se aplica únicamente en bienes y servicios reproducibles, es decir, que se pueden integrar en una producción en masa. Bienes que no son reproducibles y que sin embargo tienen una demanda alta (como obras de arte reconocidas) tienen su precio fundado en la demanda, no en los tiempos de trabajo.

Por ejemplo, una silla actualmente podría tener un precio vinculado a sus tiempos de trabajo de US$10, sin embargo si el día de mañana se descubre una silla de Napoleón, o de Nicolás II, la cual formó parte de su vida durante décadas, y acto seguido esta silla adquiere una demanda importante, el precio de esta podría ascender a US$ 100, 200, 500, o millones de dólares… ¿tiene más tiempo de trabajo esa silla? No, no lo tiene. ¿Cuál es la diferencia que la hace ser más valiosa? Una apreciación subjetiva y una escasez única. En ese momento no hay TLV operativa ni funcional, lo cual tampoco lleva a que la TLV sea desmentida.

Visto lo visto… ¿qué más?

Dada la crítica punto por punto con la cual <<desmintió>> absolutamente la TLV y la demostró como falsa, afirmando luego casi sin chistar que no existe debate alguno entre los partidarios de la TLV y los partidarios de la TUM, es decir, como dije en mi artículo anterior, se impone una verdad de modo dogmático…

… Sin embargo, luego de visto que cada uno de sus argumentos fue desmentido, y demostrado que la TLV ha sido probada no solo teórica sino que además empíricamente por medio del método científico para diferentes casos en las economías capitalistas puedo afirmar que…

…El debate sigue abierto señores, pero, si yo mismo me avalara en los estudios existentes y en la evidencia, además de mis propias palabras, podría decir abiertamente que no hay debate existente, como tampoco lo hay entre el creacionismo y el evolucionismo. En la actualidad lo que se da en economía es la misma situación a que si en una realidad paralela el creacionismo estuviera impuesto y sus partidarios se designaran la voz de la ciencia e inhibieran al resto asignándoles un mote de “ignorantes, dogmáticos y mentirosos”, pero en el caso de la bilogía el mundo fue coherente y lógico, no así con la economía…

Luego, por supuesto, el discurso se dirige a evidenciar el fracaso socialista para dejar en evidencia que la TLV no es cierta.

Pero vamos a ver, mínimo de lógica, cada día más de 40.000 personas mueren de hambre en el mundo capitalista actual. Cada año entonces más de 14 millones de personas mueren de hambre. Durante la última década más de 146 millones de personas murieron por culpa del hambre o efectos secundados de esta. ¿Esto no es acaso sinónimo de fracaso? Han muerto más personas en un año, que todas las que murieron durante la hambruna ucraniana denominada <<holodomor>>, ¿qué acaso no es un fracaso per se? Debo recordar además que como dije en un artículo anterior, el pobre durante el capitalismo se ha empobrecido y en buena medida vive peor que antes, ¿no es un sinónimo del fracaso capitalista?

Pues bien, para mí lo es. Pero dudo que sea sinónimo de falsedad o veracidad de la TUM. Si la TUM fuera verdadera, ¿sería menos verdadera por el fiasco social que significa el capitalismo? Yo lo dudo… Pero bien, nuestro querido “economista” lo tomará así, supongo.

Además, ¿la caída de la URSS demuestra que el materialismo histórico es una teoría errada?

No. Fin.

El materialismo histórico así como fue concebido para explicar los fenómenos dentro de una economía capitalista, también puede explicar los fenómenos en otras economías, como la feudal, esclavista, y también la soviética.

Vamos, clase de historia económica.

El modelo soviético recién se pudo consolidar durante inicios de los años 30’, antes tuvo que divagar entre formas de organización extremas (comunismo de guerra), y capitalistas (NEP).

Incluso dentro del marxismo mismo hay un debate intenso sobre la calidad de “socialista” del modelo en la URSS. Ahora bien, dejaremos eso de lado porque a juicios de este artículo, es irrelevante. Llamaremos a este modelo, socialista soviético.

¿En qué se basaba?

Según el análisis marxista, cada estructura económica tenía su explicación en las relaciones sociales de producción, esto es, las relaciones entre las diferentes clases, y entre estas clases y los medios de producción (tierras, maquinarias, materia prima). En el capitalismo la estructura es asalariada, es decir, el capitalista tiene la posesión sobre los medios de producción y el asalariado solo posee posesión sobre su fuerza de trabajo. Entonces el asalariado vende libremente su fuerza de trabajo a cambio de un salario. El capitalista la compra a cambio de usar su fuerza de trabajo como quiera las horas legalizadas.

¿Y en el socialismo soviético? La relación social de producción estaba puesta en dos grandes polos. Por una parte estaban los proletariados, y por otra parte estaba la perestroika. Era una relación similar aunque con importantes diferencias a la capitalista.

  • La perestroika tiene poder político sobre los medios de producción, pero no les pertenece. Es capaz de ordenar y planificar la producción, pero no son suyos y no se puede apropiar de modo individual del excedente.
  • El proletariado no tiene poder sobre los medios de producción, y al igual que su pares en el capitalismo vendía su fuerza de trabajo. Sin embargo la libertad sobre la fuerza de trabajo es a medias, ya que existía obligación de trabajar.

…Por  otro lado…

  • Mientras en el capitalismo la acumulación era regida por la ganancia misma, en la URSS la acumulación era regida por la planificación centralizada, generalmente bajo normas políticas.
  • Mientras en el capitalismo el plustrabajo (excedente) adquiría forma de plusvalía, un excedente apropiado de modo independiente, en el sistema soviético el plustrabajo era colectivo extraído por el Estado en conjunto.
  • El modo de explotación en el capitalismo era económico, basado únicamente en variables económicas, no políticas, es decir el régimen político era autónomo del régimen económico, mientras que en la URSS el modo de explotación tenía cierto grado de político toda vez que el trabajador no solo se viera sumido en una explotación económica, sino que además el régimen político lo llevaba a trabajar en el mismo porque estaba prohibido no trabajar en la URSS. Por lo cual la ocupación era plena.

A partir de las características de este modelo, es posible entender por qué, primero, la URSS fue capaz de hacer en un lapso de 30 años los que a Gran Bretaña le tomó 250 años, y segundo, por qué luego de un momento cronológico, el avance soviético se estancó.

Como  el modelo soviético fundamentó la ocupación plena a la vez que la acumulación a partir de planificación centralizada, se pudo industrializar un país completo obviando todos los problemas que presenta el capitalismo al momento de privilegiar ventajas comparativas y postrar a buena parte de las regiones mundiales a economías atrasadas abocadas en la explotación de recursos naturales. El gran problema del capitalismo es que, en función a la ganancia, muchos capitalistas se proyectan en el corto plazo y solo se limitan a lo que su región geográfica les entrega. En una economía de planificación centralizada, en cambio, ese problema puede ser saltado y se puede dar rienda suelta a una rápida industrialización y reforma agraria… esto… con todos los costos sociales que ello trae aparejado, pero de que el modelo soviético fue más efectivo en tiempo que el capitalista para industrializar al país, es cierto, así fue. No es de extrañar que incluso en los años 30’ ya muchos sectores en la sociedad capitalista se sorprendieran que la Rusia zarista había pasado a ser una potencia económica y que prácticamente se había recuperado de todo lo que le había sucedido durante la guerra civil. Dentro de todo, el tiempo desde 1917 a 1932 era de solo 15 años, y el cambio era sustancial. Además, al tener una ocupación plena casi de modo forzado, era posible usarla para industrializar grandes sectores geográficos y cada vez que se requiriera industrializar otro sector solo se tenía que contratar más población. La gran reserva demográfica rusa daba para años de expansión económica.

Sin embargo, dentro de esta misma ventaja encontramos los problemas. Llegado un momento, más o menos a mediados de siglo, la ocupación llegó a un nivel pleno, y ahí nos encontramos con los problemas. En el capitalismo el ciclo económico se rige por la competencia y ganancia, cuando nos encontramos en un ciclo de alza los capitalistas, buscando ganar en la competencia, invertirán en medios de producción (maquinarias) para elevar su productividad, eventualmente dentro del ciclo la composición orgánica del capital  se verá incrementada, llegado a un punto se deberá reducir los costos y así comienzan olas de despido incrementando con ello el desempleo. En el sistema soviético, en cambio, lo que se ve es un ciclo completamente invertido, al no existir posibilidad de despedir una vez se llega a un punto de ocupación plena, no hay necesidad ni incentivo por invertir en capital constante que reemplace al obrero empleado, por esto a la inversa que en el capitalismo, en el socialismo soviético el crecimiento de la población empleada excedió el crecimiento de las máquinas y aparatos tecnológicos. En otras palabras conforme se llegó a la ocupación plena, la productividad y el crecimiento se estancan.

Llegado un momento determinado, seguir elevando la productividad se hacía más complejo, industrializar a partir de la planificación centralizada en un primer momento generó excelentes resultados, pero pasar y dar un salto cualitativo a través de la industria competitiva no era igualmente efectivo menos en un contexto en el que el despido no se podía dar para elevar la rentabilidad. Pero además de todo, al no regirse los precios mediante la ley de valor, como en el capitalismo, sino que estaban fijados desde el aparato central estatal, era cada vez más complejo planificar nuevas metas políticas al ignorar variables económicas como costos y beneficios. En otras palabras, sin una ley de valor trabajo, como la existente en el capitalismo, la planificación económica terminaba sufriendo de fuertes distorsiones, los precios no jugaban un rol central en la planificación y no podía existir una medida para asumir costos en la producción, no es de extrañar entonces que la URSS tuviera, por ejemplo, una industria aeroespacial o nuclear pionera en el mundo, no obstante, industrias abocadas a los bienes de consumo se encontraban muy atrasadas incluso en comparación a países relativamente atrasados.

En consecuencia, dentro del sistema soviético faltan incentivos para la innovación (que en el capitalismo se expresa mediante el incremento de la composición orgánica del capital), y faltaba de igual modo información para la producción (manifestado en la no existencia de una LVT como en los sistemas anteriores, especialmente el capitalismo).

En síntesis, el análisis marxista de la economía soviética explica a cabalidad el auge y estancamiento de la URSS misma, por ende no es cierto que el marxismo, como análisis científico reflejado en el materialismo histórico, se vea refutado por la crisis y disolución de la URSS.

Por supuesto, cada uno de los problemas que enumera este “economista” se pueden leer y encontrar en el materialismo histórico.

  • El desabastecimiento, en cualquier economía con un nivel de desarrollo en el que se desarrolle un intercambio monetario, se dará una vez se establezcan precios por debajo de su valor trabajo. Pongamos un ejemplo, digamos que el tiempo de trabajo de los televisores en una economía es de 10 horas, igual tiempo de trabajo dedicado a unos smartfone. En términos monetarios cada bien está valuado en $1000. Pues bien, digamos que por una determinada razón el gobierno decide que los televisores se venderán no en 1000, sino que en $800. Es decir a un precio 20% inferior. ¿Qué es lo que pasa? Es que el valor de cambio no se condice en nada con los tiempos de trabajo, pero esa distorsión no se da por una caída de la demanda, sino que por una decisión gubernamental. La demanda no ha sido afectada en lo más mínimo y no tiene nada que ver con el cambio en los precios de venta. ¿Qué debería hacer el capitalista productor de televisores? La historia económica es clara en esto, va a seguir vendiendo su mercancía, pero ya no en el mercado oficial sino que en el extraoficial, o mercado negro. Lo que generará desabastecimiento en el mercado regular “legal” pero en el mercado negro abundará la mercancía solo que a precios más elevados. Mismo ejemplo se puede sacar si el gobierno fijase un precio mínimo, es decir a diferencia del caso anterior, en lugar de que fijara un tope (precio máximo) sobre el cual no puede pasar ($800), ahora fijara un precio bajo el cual no se puede vender, digamos que el gobierno se decidiese por establecer el precio del televisor en $1200, es decir un 20% superior, ¿qué pasaría? Pues que el precio estaría por sobre el valor trabajo objetivamente determinado y esta vez la demanda sería menor que la oferta, lo que terminaría con un sobre stock de oferta en el mercado que no se realizaría. Estas distorsiones de mercados que se general al fijar precios no niegan ni refutan la TLV, más bien la validan y prueban que contra viento y marea, la TLV sigue existiendo aun cuando sea bajo las reglas impuestas.
  • Los casos en la historia del problema mencionado son abundantes y la literatura da cuenta de ello. Gobiernos de diferente corriente política incurrieron a, frente a problemas de inflación galopante o hiperinflación, fijar precios. Por ejemplo, gobiernos como el de Nixon, en Estados Unidos, Hitler en Alemania, Chávez en Venezuela han incurrido en fijar precios, ¿lo han hecho porque leyeron la obra del Capital o se guían por el análisis de la TLV? No, sería ridículo pensar que Hitler o Nixon siguieran las palabras de Marx para actuar de tal forma.
  • Por último, y fundamental, es menester señalar que existe desde luego, una corriente dentro de la izquierda que asocia los precios en la economía capitalista con la tendencia a la formación de monopolios que terminan a la larga, generando precios de modo arbitrario y contrario a todo lo que señala la LTV de Marx. Esta corriente tiene una larga trayectoria y se retrotrae, al menos, a Lenin y Helferding. Como es una teoría que intenta superar la LVT de Marx, no puede ser puesta en el mismo saco que esta. De hecho, buena parte de la izquierda en la actualidad tiene su base teórica en la teoría del monopolio, la cual en resumidas cuentas explica que la tendencia capitalista lleva a la formación de monopolios, estos monopolios son tan poderosos e influyentes que tienen la capacidad de formar precios de modo arbitrario y por sobre “los precios justos”, de tal modo que la TLV ya no primaría. Es en esta teoría que muchos pensadores de izquierda se fundamental al momento de plantear políticas públicas, y fundamentalmente al encontrarse de cara con el problema de la inflación asumen que éste se explica en los monopolios por lo cual la solución inmediata se encuentra en la fijación de precios.

…Finalmente, sincerémonos…

A ver, inicialmente hice una descripción resumida sobre las diferentes izquierdas que existen en el mundo. Fui tajante al señalar que mientras la izquierda revolucionaria busca superar el sistema capitalista, la izquierda burguesa busca sostenerlo desde el reformismo.

El entendimiento entre ambas izquierdas es posible, y se ha dado desde que existen, a la vez que también se han dado los enfrentamientos, muchas veces de modo muy virulento y por sobre todo, deshonesto. Malos elementos los hay desde ambos lados, y en este caso nos encontramos con un “economista” burgués muy deshonesto y virulento. Exige a los demás algo que no entrega, información y lectura. Esto lo digo porque a claras luces no ha leído la obra de Marx, y muy probablemente todo lo que de esta indica lo hace habiendo leído aquellos que hablan de Marx, páginas de internet de dudosa procedencia y manuales básicos de economía que toca puntos del trabajo de Marx (a tonta y loca). Las falacias ad hominem, los hombres de paja y los francotiradores abundan en su discurso. Es en sí, un muy buen ejemplo del pésimo izquierdista burgués. A tal punto que la mentira llega a ser un recurso usado por él al afirmar, por ejemplo, que el método científico ha sido descartado por el marxismo o es olvidado por estos siendo que yo mismo en el artículo anterior he corroborado que los estudios empíricos sí prueban que la TLV es completamente operable. En última instancia su discurso se muestra muy autoritario, dogmático y obtuso.

¿Nos parece extraño? La izquierda burguesa reformista cada día adolece más de ese mal. O mejor dicho de esos males. Los socialistas del mundo, socialistas que asumen su carácter “democrático liberal” luego de la revolución de octubre, están cargando una cada vez mayor tendencia hacia la derecha. El lenguaje autoritario, elitista, virulento y deshonesto que están usando está cada vez más calcado de sus adversarios derechistas, basta tan solo analizar los últimos discursos de Felipe González, quien fuera presidente español del PSOE, afirmando que Maduro ha cometido más crímenes a los DD.HH. que Pinochet… pero vamos, esa afirmación no requiere el menor análisis… ya que nadie con dos neuronas se la creería. Una afirmación más deshonesta y tóxica no puede haber.

Realmente el papel de la “Internacional Socialista” no tiene ya perdón en la actualidad. Ya que son los políticos socialdemócratas los que están adquiriendo una peligrosa derechización en sus relaciones y discursos, particularmente en nuestro caso latinoamericano, es la socialdemocracia española la que se ha mostrado particularmente virulenta hacia los procesos izquierdistas en la región. El caso de González no es para nada aislado, el PSOE ha incurrido en varios ejemplos similares.

Para muestra… un botón…

El PSOE apoya la decisión de Felipe González de defender a los opositores venezolanos Leopoldo López y Antonio Ledezma

http://www.elmundo.es/espana/2015/03/23/55100d8622601d44738b457b.html

La Internacional Socialista expulsa al partido de Mubarak

http://www.europapress.es/internacional/noticia-internacional-socialista-expulsa-partido-mubarak-20110201142836.html

Tres días después de la huida del dictador, el presidente de la Internacional Socialista y primer ministro griego, Yorgos Papandreu, y su secretario general, Luis Ayala, tomaron la decisión de expulsar al RCD, pero no le dieron publicidad.

http://elpais.com/diario/2011/01/19/internacional/1295391601_850215.html

Nótese como durante años, la Internacional Socialista cobijó dentro de sus elementos a dictadores sanguinarios como Mubarak o Ben Alí. Recién los expulsaron una vez se instaló la primavera árabe.

En el caso venezolano, el partido de Leopoldo López, Voluntad Popular, también pertenece a la Internacional Socialista. Que no sea de extrañar que en los momentos críticos dentro de Venezuela, como pasó con el Caracazo, con Carlos Andrés Pérez a la cabeza, además de la sangrienta represión encabezada por un presidente socialista, el PSOE español solo se limitara a dar apoyo financiero y consejos.

“Ayer se anunció la oferta de un préstamo inmediato de 600 millones de dólares que le hizo telefónicamente a Carlos Andrés Pérez el presidente del Gobierno español, Felipe González, para ayudarle en estos críticos momentos”

http://www.psuv.org.ve/temas/noticias/controversial-llamada-telefonica-felipe-gonzalez-a-cap-luego-caracazo-1989/#.VhS0plWSz_E

Después de los disturbios que se conocieron como El caracazo, protestas sociales contra las políticas de ajuste que se saldaron con una oleada de violencia y decenas de muertes, lo llamé por teléfono para tratar de informarle de algo muy grave que me estaba llegando. (…). CAP había entendido mi preocupación y el enviado ya tenía preparada su respuesta..

http://elpais.com/diario/2010/12/28/necrologicas/1293490804_850215.html

Si alguien cree que era un partido “de derecha”, está muy equivocado. Pero que no se sorprenda, eso de socialistas aliados a derechistas es algo que cada día es más habitual…

Felipe González insta a una coalición entre el PP y PSOE “si el país lo necesita”

http://politica.elpais.com/politica/2014/05/12/actualidad/1399875819_660624.html

Los socialistas austríacos sellan una alianza con la extrema derecha

http://www.negocios.com/noticias/los-socialistas-austriacos-sellan-alianza-extrema-derecha-05062015-1708

Y podría citar más ejemplos…

Ya sé, ya sé… realpolitik y todo eso, y es cierto. Muchas veces la necesidad amerita ceder terreno. Pero es que siempre llegará la necesidad de ceder terreno cuando se está frente e inmerso en un régimen capitalista. El socialismo burgués, al someterse a las leyes del capital, a la larga debe de terminar asumiendo una progresiva derrota en una serie de temas. Justamente lo que ha venido sucediendo con el socialismo burgués el cual ha pasado de ser “socialdemócrata” a ser “socialista de mercado”, tal cambio no es más que realpolitik, o mejor dicho, el libre acto de asumir como doctrina política que aplicar un programa socialista en el capitalismo tiene un límite objetivo, y ese límite está dado por el régimen del capital.

En medio de toda esta crisis dentro del seno socialista han emergido una serie de personajes a veces hilarantes, otras veces delirantes, que expresan cada una de estas contradicciones mencionadas. Socialistas elitistas que discriminan a quienes tienen menos, a quienes son más feos, a quienes no tienen títulos universitarios, socialistas racistas que no dudan en apelar a insultos con ese tinte en determinados momentos, socialistas reaccionarios que no dudan como he dicho, de ponerse del lado de la élite en momentos claves apoyando la solución y salida golpista, porque el socialista burgués al final siempre estará con el capital, su ideología y cosmovisión del mundo le llevan a considerar que el capitalismo es el mejor sistema que ha existido y que puede crear el ser humano, ergo se debe mantener. Y en su disyuntiva ideológica muchas veces asumen las mañas y manías de sus rivales derechistas.

Gran parte de esto que he mencionado se expresa en este “economista” socialista, que como socialista representa exacta y fielmente lo que he descrito. Y que se debe de tener en claro cada vez que este sujeto rivalice con aquellos que no comparten sus puntos de vista.

Finalmente, termino señalando que el socialismo  burgués siempre se encuentra con el óbice que entrega el sistema capitalista, y es que en última instancia nos encontramos en una sociedad de explotación y lo que prima es la acumulación del capital y las relaciones objetivas dentro de esta economía. Esta es la razón por la cual, dentro de una crisis, sea que se encuentre el socialismo burgués en el poder, o la derecha capitalista, la salida de la crisis será capitalista, en otras palabras un incremento en la explotación de la clase obrera. Aquí es cuando vemos al socialismo burgués “claudicando o perdiendo” frente al capitalismo, pero es que no es ni una claudicación ni un derrota, solo es parte de la realidad dentro del sistema, realpolitik.



Categorías:Economia

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