La Teoría objetiva del valor vs la teoría subjetiva del valor

Un debate minimizado a la mínima potencia en la actualidad dentro de las diferentes corrientes ortodoxas predominantes en la ciencia económica es el que tiene que ver con el origen de los precios en una economía determinada. Parece muy obvio, pero si uno pregunta esto ante el público generalizado, e incluso los mismos economistas, la respuesta está lejos de ser solo una, sino que más bien hay diferentes posiciones enfrentadas incluso dentro de las corrientes ortodoxas del mainstream. Esta realidad ha intentado ser ocultada del discurso público mediante la imposición de dogmas neoclásicos a nivel de escuela económica, así, una serie de ideas neoclásicas son asumidas y aceptadas como verdad indiscutida a pesar de que, como veremos, su veracidad está lejos de ser contrastable con la realidad científica.

En este artículo se observarán los siguientes puntos;

  • Teoría objetiva del valor, específicamente la teoría laboral marxista, teoría subjetiva del valor, más conocida como la teoría de la utilidad marginal. En ambos casos se ahondará a grandes rasgos las características de cada una.
  • Contraste teórico de ambas teorías, la capacidad de la teoría laboral del valor por refutar a la teoría subjetiva. Ejemplos.
  • Planteamiento empírico de la teoría laboral del valor. Demostración hipotética.
  • Estudios científicos que demuestran la validez de esta teoría anteriormente mencionada.
  • Finalmente como anexo, se discuten las razones que subyacen tras la realidad actual en la cual una teoría realmente científica es ocultada mientras la otra, dogmática, forma parte de los manuales de economía y de la enseñanza económica ortodoxa.

Pues… ¡¡¡ALLÁ VAMOS!!!

Teoría laboral del valor y Teoría de la utilidad decreciente

Vamos a comenzar este apartado realizando un pequeño barrido histórico de ambas teorías, comenzando por supuesto, con la más antigua de todas, la teoría laboral del valor, de ahora en adelante TLV.

La TLV, básicamente señala y designa que el precio las mercancías proviene y se origina en el tiempo de trabajo asignado objetivamente a la reproducción del mismo, por lo que si una mercancía tiene un precio superior que el de otra mercancía, es decir A>B, quiere decir que a dicha mercancía se le integró más trabajo y por ende tiene un precio mayor. Esta teoría como veremos enseguida tiene otros puntos que aclarar y profundizar pero de momento nos quedaremos con lo dicho.

La TLV surge con la escuela clásica de economía, vale decir desde Adam Smith en adelante pasando por David Ricardo y finalmente Karl Marx, que aunque hubo otros exponentes, estos fueron los más representativos dentro de dicha escuela. Es decir estamos hablando de una teoría que tendría sus raíces en los años del siglo XVIII, más o menos unos 100 años antes de la aparición pública de Marx en las bibliotecas del mundo.

Por otra parte, la teoría de la utilidad marginal, o TUM de ahora en adelante define y designa el origen del precio de las mercancías en un valor subjetivo, personal y emocional de la sociedad individualizada hacia dicho producto económico. Este valor asignado tendría una relación de inversa proporcionalidad entre la cantidad del producto ofertado y la utilidad que dicha mercancía tiene para las personas, es decir, según esta teoría una mercancía “X” tiene “N” de utilidad para una sociedad, no obstante si esta mercancía se duplica en cantidad al año siguiente, la utilidad podrá aumentar pero no de modo proporcional sino que de manera decreciente, dicho de manera coloquial, entre más se tenga aquella mercancía, la utilidad crecerá pero de modo más lento a un punto en que dicho incremento sea marginal y finalmente negativo.

Dicho a través de los mismos ejemplos mostrados.

Inicialmente tenemos que: X = N (X mercancía es igual a N utilidad).

  • Al año siguiente tenemos que: 2X = 2N
  • Al siguiente año: 4X = 3.8N
  • Al siguiente año: 8X = 4N
  • Al siguiente: 16X = 4.1N
  • Al final: 32X = 4N.

Veamos, la utilidad fue aumentando pero no aumentó en igual magnitud ni proporción que la cantidad del producto, la utilidad marginal entonces sería el incremento neto de esta utilidad: el primer año la utilidad marginal fue del 200%, al siguiente año la utilidad marginal se incrementó un 190%, luego el incremento un 105%, al siguiente año esta se incrementaría un 102.5%, pero durante el último año esta utilidad marginal caería un 2.4%. Es otras palabras ante una abundancia de cierta mercancía, la población tenderá a valorizar menos dicho producto a un nivel en que la utilidad comience a descender pues la satisfacción psicológica se ha completado a un punto en que ya resulta contraproducente seguir ofertando el mismo producto. Esta teoría se sostiene a partir de la paradoja del agua y los diamantes; el agua es más valiosa que los diamantes porque el agua es vital y básica para toda la vida humana a diferencia de los diamantes que son bienes suntuarios. Sin embargo el agua es mucho más abundante en la Tierra ya que se calcula que dos tercios del globo están cubiertos por agua en tanto los diamantes son bienes escasos por lo que son mucho más valorados por la sociedad, resultado, el diamante tiene un valor superior que el agua. Es decir, hay tanta abundancia de agua en el planeta en comparación a los diamantes, que la utilidad marginal es comparativamente inferior, y es por eso que buena parte del mundo tiene acceso a agua potable pero no a una caja llena de diamantes.

Esta teoría se sostiene a su vez en la corriente económica neoclásica, que como bien indica su nombre, es posterior en rangos cronológicos a la corriente de economistas clásicos. Los principales exponentes de esta escuela son Jevons, Walras y posteriormente a Menger. El rango cronológico en el que esta escuela de pensamiento hace su aparición se da entre 1860-1870 fundamentalmente, extendiéndose hacia el siglo XIX.

Entonces, fundamentalmente, la TLV establece que es el trabajo humano, y el tiempo aplicado en cada mercancía de modo objetivo lo que genera el precio, por eso es denominada teoría objetiva del valor pues se determina a partir de factores concretos y objetivos, mientras que la TUM establece que son las apreciaciones personales las que establecen el mismo, de ahí se denomina a esta teoría como la teoría subjetiva del valor al depender de factores netamente abstractos y subjetivos. Son, como se puede ver, dos posiciones diametralmente opuestas.

Ahondando más específicamente…

La TLV a su vez tiene las siguientes reglas y especificaciones:

  • Distingue entre el valor de uso y valor de cambio, el primero se refiere a la utilidad social que tiene cada mercancía (es decir, a la necesidad de una sociedad por tener dicho producto), el segundo es el precio con el cual se vende en el mercado. Lo fundamental de esto es que para que la TLV aplique a cabalidad, debe como prerrequisito existir valor de uso, por lo que si no hay valor de uso, una mercancía determinada por más trabajo aplicado que tenga no podrá consumarse, es decir, habrá trabajo perdido.
  • La TLV solo funciona en un contexto de mercancías (bienes y servicios) reproducibles, o dicho en términos contemporáneos, en productos inmersos en la producción en cadena. Cuando en cambio, nos encontramos con productos que no son reproducibles (como cuadros de arte por ejemplo), la TLV no aplica y solo la demanda establece el precio.
  • La competencia capitalista es fundamental para entender el funcionamiento de la TLV dentro de un marco capitalista. A saber, en un contexto de producción económica capitalista motivada por la ganancia, los precios de venta en el mercado no son iguales a los precios determinados por el valor trabajo, pero sí son proporcionales, ¿esto acaso no es una contradicción con lo que se ha dicho anteriormente? No, más bien es una precisión necesaria para entender la realidad de la economía capitalista. Bien, digamos que en una economía tenemos 3 ramas productivas diferentes (A,B y C), la primera rama tiene una tasa de ganancia de 10%, la segunda tiene una tasa de ganancia del 20% y la tercera tiene una tasa de ganancia del 30%. Ahora digamos que la rama A vende sus mercancías a un precio de $110, la rama B la vende a un precio de $120, y la rama C la vende a $130. ¿Por qué es importante la competencia? Porque en virtud de la misma, los capitales tenderán a invertir en aquella rama en la cual la tasa de ganancia sea superior. Mírese que si promediamos las tasas de ganancias entonces tendremos una cifra del 20% como tasa de ganancia nacional promediada. ¿Qué pasa entonces? Los capitales tenderán a invertir en las ramas más rentables, es decir en C, donde la tasa de ganancia es superior al resto de las ramas, en cambio en la rama A, donde la tasa de ganancia es inferior al promedio, la inversión dejará de fluir en igual magnitud que en el resto de las ramas. En consecuencia, y en un marco de libre competencia capitalista, las tasas de ganancias tienden a igualarse, así, la tasa de ganancia de la rama C tenderá de 30% a 20%, ¿por qué? Porque con mayor inversión y competencia en esa rama, mayor productividad y oferta, lo que reduciría los precios, en cambio en la rama A, donde los capitales ya no fluyen con la misma fuerza, la tasa de ganancia tenderá a elevarse del 10% al 20%, ¿por qué? Porque a menor competencia e inversión, menor productividad y oferta, lo que llevará al incremento de los precios. En otras palabras en un contexto capitalista con ganancias, los precios de venta no son iguales a los precios determinados por el valor trabajo, pero sí están condicionados y determinados por estos; el valor trabajo funciona como un centro de gravedad donde giran los precios de venta.
  • Muy relacionado con lo anterior, la TLV también establece que la oferta y demanda generan variaciones dentro de los precios de una economía, mas no generan precios, solo los modifican coyunturalmente. Volvamos a un ejemplo práctico, si en una economía se ofertan dos productos cada uno a un valor de 1$ (pues el valor trabajo es el mismo), se ofertan 5 productos A y 5 productos B, por lo que la demanda agregada en toda la economía es de $10. Digamos que el primer producto, por determinadas circunstancias adquiere más demanda que el segundo, el producto A ahora es demandado en 6 unidades, ¿qué pasa con el producto B? Pues que en lugar de verse demandado en 5 unidades, se verá demandado en 4. En promedio el valor es exactamente el mismo, pero la demanda ha generado una variación coyuntural que con el tiempo tenderá a igualarse. Coyunturalmente el valor de A se verá incrementado mientras el valor de B caerá, pero esto es solo coyuntural, en promedio el valor trabajo es exactamente el mismo.

Por otro lado la TUM tiene como reglas y especificaciones:

  • La demanda es fundamental para determinar los precios, ya que es esta la única determinante de los mismos según los principales autores neoclásicos como Jevons y Menger. Por lo tanto el valor se origina en apreciaciones subjetivas de los agentes económicos. Esta curva de demanda solo puede tener una pendiente negativa, lo que significa que a menor precio mayor demanda y viceversa.
  • La oferta según los neoclásicos siempre tiene una pendiente positiva, esto significa que la oferta de bienes no puede ser incrementada sin un aumento de los costos dado que los factores de producción son escasos. Según esta perspectiva el mercado estaría dominado por una relación objetiva como la existente en una subasta, donde la oferta es limitada y son los intereses, gustos y apreciaciones subjetivas quienes generan una demanda y establecen el precio. Capacidad ociosa en una empresa o mano de obra desempleada que pueda llevar a un incremento constante de la oferta sin un incremento de los costos es algo que no se puede concebir según esta teoría.
  • Ambas curvas son independientes y no interdependientes entre sí. Es decir, la curva de demanda se fundamenta únicamente en los gustos personales de la sociedad. Mientras que la curva de oferta se fundamenta en los factores productivos que son escasos.

oferta y demanda

  • Por lo tanto, según esta perspectiva, donde ambas curvas son independientes, un cambio o variación de una no provocará una variación en la otra curva sino que solo un cambio en los precios.
  • Por último vale la pena aclarar que según esta perspectiva, los factores productivos (tierra, capital y trabajo) se remuneran según su productividad marginal. La producción es igual a la productividad del capital y del trabado (Q = f [K,L]). El salario es igual a la productividad marginal del trabajo, mientras que el capital lo es en cuanto a la productividad marginal física del capital, lo que es lo mismo que la tasa de interés, es decir, y según la teoría, la productividad del capital y del trabajo es remunerada absolutamente. Esto implica a su vez que según la teoría neoclásica, a mayor capital invertido menor tasa de interés.

Problemas más evidentes vistos en la TUM

Esta teoría, a pesar de tener una serie de problemas para asentarse en la realidad, sigue siendo el centro de toda explicación en los manuales de micro y macroeconomía en los cursos universitarios

  1. Si el capital es igual a su productividad física, entonces se debe determinar su productividad física para determinar a su vez su precio. Pero para determinar la productividad física del capital cuando estamos frente a diferentes productos (por ejemplo electricidad y hierro) se debe sí o sí homogeneizar dicha producción a través del precio, pero para hacer tal cosa se debe conocer la escasez y demanda del capital mismo, para lo cual se requiere conocer la tasa de interés, pero a la vez para conocer la tasa de interés se debe conocer la productividad marginal del capital, por lo que nos encontramos en un razonamiento circular sin horizonte.
  2. Si el salario es igual a la productividad marginal, y esta se modifica con el nivel de empleo existente, se requiere conocer el nivel de empleo para determinarlo, pero para esto se requiere el nivel de producción, y para conocer el nivel de producción es menester conocer la demanda, la cual a su vez depende del ingreso, el cual depende del salario real. Una vez más nos encontramos en un razonamiento circular sin una lógica consecuente detrás.

En relación a lo anteriormente mencionado, nadie en el mercado, ningún empleador ni capitalista, calcula la productividad marginal del trabajo al momento de establecer los niveles salariales que pagará a sus trabajadores. En realidad lo que hacen los capitalistas es ofrecer un salario vinculado a la relación de fuerzas entre los ellos y los trabajadores en un determinado momento histórico, si la relación es favorable para los trabajadores, los salarios tenderán a ser más altos, y viceversa.

  1. Con respecto a la curva de demanda, prácticamente es imposible objetivar las millones de apreciaciones subjetivas que giran en el mundo entre sus habitantes, y las mercancías que ahí existen. En realidad la curva de demanda no tiene relación con estudios empíricos a través del tiempo, sino que a observaciones específicas en un momento dado. Las sucesivas variaciones dentro de la demanda no tienen una explicación científica dada de estudios a través de las décadas de observación, más bien todos los ejemplos que suelen citar los economistas neoclásicos y partidarios de esta teoría, son de carácter coyuntural y particular. No existe modo para que millones de apreciaciones subjetivas se cuantifiquen de manera científica ni hay evidencia empírica que demuestre cómo se cuantifica apreciaciones subjetivas de miles de millones de habitantes, esto sucede porque cuando los precios se determinan directamente en función de la demanda, no hay ley económica imperante.
  2. La curva de oferta, por otro lado, se determina como ascendente en tanto siempre un incremento de la producción significa un incremento de los precios pues los factores productivos son escasos. Sin embargo, ¿qué sucede si las empresas aumentan el stock de máquinas, capacitan la mano de obra y en definitiva elevan la productividad de la economía? Pues que la curva de oferta ya no es ascendente sino que horizontal, y en tal caso todo el andamiaje teórico neoclásico se derrumba pues en una economía en la que la curva de oferta sea horizontal la demanda no puede fijar precios y estos se acercarán a los costos de producción.

Entonces, dentro del sistema capitalista lo fundamental es que la curva de oferta no es ascendente sino que horizontal. Parte de la competencia capitalista radica en que esta se desata a través de los precios a la baja incentivando la productividad dentro de cada rama. Según la teoría neoclásica los capitalistas no pueden reproducir su producción a la vez que reducen los costos, pero la evidencia empírica demuestra que durante los ciclos de alza económica, los capitalistas son capaces de elevar su producción económica reduciendo costos y luchando por vender los bienes o servicios a precio más competitivos. Así, la teoría neoclásica contrastada con la realidad no tiene asidero alguno.

  • Finalmente debo de agregar que el obstáculo más grave que tiene esta teoría para aplicarse en la realidad está en la ganancia capitalista. ¿De dónde viene la ganancia? La explicación neoclásica asume que los costos son remunerados según la productividad del trabajo y el capital (L,K), el precio de venta en tanto, debe ser superior a este costo y de la diferencia sale el beneficio (ganancia) del empresario (capitalista). Pero, insisto en la pregunta, ¿de dónde viene la ganancia? Si el economista neoclásico reitera que proviene de la diferencia entre el precio de producción y el precio de venta tiene que explicar la siguiente cuestión: la demanda tiene un límite objetivo, el ingreso total económico dentro de una sociedad, este ingreso a su vez tiene un límite objetivo, la producción económica dentro de una sociedad. Veámoslo de modo más didáctico, digamos que en una economía la productividad del trabajo y la productividad del capital suman un output de 100 divididos en igual proporción, ambos como dice la teoría neoclásica serán remunerados a partir de su productividad, entonces, ¿de cuánto será la demanda? Simple, de 100, la demanda está determinada por la misma remuneración de los factores en toda la economía. ¿De dónde viene la ganancia? Misterio absoluto, el economista neoclásico no tiene respuesta ante esta pregunta, es más, si se piensa que todos los capitalistas deciden comprar barato y vender caro nadie podría realizar la ganancia pues sería una suma de cero.

La razón fundamental de este último problema se encuentra en el dilema de dónde se origina el valor agregado que se suma en la economía, o es en la producción, o es en el comercio. Si es en el comercio, como afirman los neoclásicos, es imposible la ganancia en conjunto, por ejemplo hay dos personas que intercambian dos mercancías mutuamente a $5 cada uno durante un determinado momento, si al día siguiente estos dos individuos vuelven a intercambiar las mismas mercancías pero ahora uno de ellos lo vende a un precio mayor, digamos a $6, en tal caso su ganancia no implica un incremento generalizado de la economía, más bien es una pérdida del otro individuo. Un resultado neto que no muestra ninguna variación pues mientras el primer sujeto gana $6, el segundo individuo pierde $1, los $10 de la economía se mantienen intactos.

Planteamiento teórico de la TLV, contraste con la realidad

La TLV puede demostrarse teóricamente a través de las siguientes premisas:

  • PxQ = PIB
  • Productividad laboral = PIB/ N° Trabajadores.
  • N° de horas trabajadas x productividad laboral = Q (producción)
  • PQ/V = M
  • PIB/N° Horas = precio del producto promedio.
  • Horas trabajadas en total/producción física = tiempo de trabajo necesario.

Donde P es precio, Q es producción física, V es velocidad de circulación monetaria y M es masa monetaria.

Bien, ahora digamos que en una economía tenemos 8 personas, en total trabajan 10 horas produciendo 10 sillas en total. Dentro de la economía existe una masa monetaria de $4 y una velocidad de rotación de 5.

¿Cuál será el valor promedio de la silla en esta economía? ¿Cuál será el tiempo objetivo dedicado a la producción de sillas? Solo basta sacar cuentas.

PQ/V = M

Px10/5 = 4

Px10 = 4×5

Px10 = 20

P = 20/10

P = 2

Entonces el PIB dentro de nuestra economía es de $20. El precio de nuestro único producto, las sillas, es de $2. Ahora, ¿cuál es el tiempo de producción objetivamente necesario para producir las mismas? Cada silla requiere de 1 Hr. de trabajo para su producción.

Pues bien, ahora digamos que en esta economía la productividad, por incentivo tecnológico, se duplica produciéndose 20 sillas en el mismo tiempo de trabajo. El primer cambio que tendremos es que el tiempo de trabajo necesario para producir cada silla disminuirá a la mitad, por lo que 10/20 tenemos un tiempo de trabajo necesario de 30 minutos. Ahora, ¿y el precio? Por lógica si ahora el tiempo de trabajo es la mitad, el precio también se reduciría una mitad, pero podríamos volver a mirarlo de la misma forma que anteriormente.

PQ/V = M

20P/5 = 4

20P = 4×5

20P = 20

P = 20/20

P = 1

Un incremento de la productividad al doble ha llevado que el precio del producto se reduzca a la mitad pues el tiempo de producción se ha reducido igualmente a la mitad. Esto, como he dicho, comprobado teóricamente en un ejemplo hipotético ad hoc para este caso.

Ahora digamos que tenemos una economía vecina con las mismas características exceptuando la producción misma, la cual es de 3 televisores. Siguiendo el cálculo anterior podemos sacar como conclusión que el tiempo de trabajo necesario es de 3 Hr. con 20 minutos, mientras que el precio de cada producto es de $6.6, proporcionalmente la producción de cada televisor en tiempo de trabajo es 3 veces la producción de sillas en nuestro primer ejemplo a la vez que, de igual forma, el precio del producto es de 3 veces superior que el de las sillas en el primer ejemplo.

Como se puede observar entonces, la TLV tiene una clara explicación desde un aspecto teórico a diferencia de la TUM, sin embargo esta no aparece ni es mencionada en los manuales ortodoxos de economía más extendidos alrededor del globo.

Pero… ¿y la evidencia empírica y científica?

Por lo general lo más importante al momento de validar una teoría haciéndola pasar a un nivel superior como ley es contrastarla con la realidad mediante el método científico. Así se hizo con una serie de leyes que dominan nuestra sociedad y que hoy se asumen como válidas sin discusión, la ley de gravedad o el heliocentrismo en el sistema Solar en la actualidad son leyes asumidas por la sociedad pues se han comprobado a partir del método científico.

¿Existe evidencia empírica para la TUM? No, hasta el día de hoy la ciencia económica no ha sido capaz de corroborar empírica y científicamente que existe una relación cuantificable entre las preferencias personales y subjetivas de una sociedad determinada con los bienes y servicios que se ofertan en la misma. Tal ha sido la dificultad por encontrar un nexo cuantitativo entre preferencias subjetivas y valores numéricos, que hacia mediados del siglo XX la corriente neoclásica tuvo que reinventarse a partir de las “preferencias reveladas”. Es decir, ahora en lugar de buscar una relación que desde las utilidades personales y subjetivas fundamenten el precio, son los precios los que explican las utilidades personales, es decir nos encontramos frente a una tautología, ya no se intentó probar que el precio de un producto es 100 porque la utilidad es de 100, sino que se da por hecho que si el precio es de 100, la utilidad lo es de igual modo.

Para la TLV existe una serie de evidencia empírica contrastable que demuestra su existencia. Por ejemplo, César Sánchez y Maximilià Nieto Ferràndez en una investigación publicada el año 2010, y enfocada en el mercado español, que “confirman la mayor capacidad explicativa de los valores sobre los precios de mercado, en comparación con cualquier otro posible valor base alternativo” agregando entre sus conclusiones que “la teoría del valor trabajo sigue siendo un esquema valioso teórica y empíricamente, capaz de explicar los fenómenos de las economías capitalistas”.

Así mismo, autores como Pasinetti, Ochoa, Shaikh y Petrovic, demuestran que existe una estrecha vinculación entre los precios de producción y los valores en las mercancías dentro de economías como la estadounidense y yugoslava, para Estados Unidos Ochoa logra demostrar entre los años 1947 y 1972 que la correlación entre los valores del trabajo y los precios de los bienes es de un 93% para las 71 industrial que analizó. Tsoulfidis y Maniatis analizan para el caso griego una correlación empírica entre los valores del trabajo y los precios de mercado dentro de la economía nacional tal como los casos anteriores asumiendo una conclusión muy similar, es decir, los valores de trabajo son determinantes al momento de analizar los precios de mercado en la economía.

Me estoy guardando una serie de estudios que demuestran una empírica correlación entre los valores del trabajo y los precios de mercado, pero el punto al que deseaba llegar está aclarado, la evidencia empírica le da la razón a la TLV y no a la TUM, no obstante, ¿por qué es la TUM la que se encuentra aceptada a nivel internacional en facultades y foros de economía? Volveremos sobre esta pregunta en un instante. Lo increíble de todo es que la situación equivale a que contra viento y marea se siguiera aceptando la teoría geocéntrica y se creyera aún hoy que la Tierra es el centro del Universo. Como hay evidencia que desmiente esta teoría y que avala al heliocentrismo, la primera solo se estudia como parte de la historia y no del presente ni mucho menos de la ciencia. Tampoco veo que en la actualidad se siga creyendo que el origen del ser humano está en el creacionismo, sé que a nivel de religiones esa verdad de momento parece indiscutida, pero dentro de la ciencia tal teoría ha sido descartada desde hace más de 100 años por lo menos, hoy por hoy el evolucionismo es la ley que domina los círculos académicos. Tampoco las sociedades siguen creyendo que los terremotos y huracanes se producen por obra de demonios o dioses enfadados, más bien tenemos conciencia que son fenómenos físicos productos de la actividad geológica y atmosférica que entendemos al menos a grandes rasgos y que sin bien no podemos predecir (en el caso de los terremotos) sí podemos prevenir. Pues bien, en economía sucede exactamente lo contrario, leemos en la mayoría de los manuales que el valor se origina en la utilidad subjetiva como determinante, tesis no comprobada en los más de 100 años que tiene de antigüedad, sin embargo se enseña en las universidades a las nuevas generaciones de economistas quienes la aprenden sin discutir para luego reproducir en sus discursos sin discernir y finalmente enseñarla a las nuevas generaciones de economistas sin un planteamiento crítico.

“Al estudiante de teoría económica se le enseña a escribir O = f(L, C) donde L es una cantidad de trabajo, C es una cantidad de capital y O es una tasa de producción de bienes. Se le pide suponer que todos los trabajadores son iguales, y que mida L en horas-hombre de trabajo; se le dice algo acerca del problema de números índices  involucrado en la elección de una unidad  de producto, y luego debe pasar de prisa a la cuestión siguiente, con la esperanza de que no se le ocurra preguntar en qué unidades se mide C. Antes de que llegue a preguntar, se habrá convertido en profesor, y así se transmiten de una generación a la siguiente hábitos de pensamiento torpe” (“La función de producción y la teoría del capital”, Joan Robinson), este extracto es parte de la crítica medular que hace más de 60 años los economistas de Cambridge, realizaron en contra de la teoría neoclásica, la TUM. Y a pesar de que desde entonces no ha habido una respuesta que contradiga fielmente a los economistas de Cambridge, esta teoría sigue siendo presentada como única verdad dentro de la enseñanza económica.

Y entonces… ¿por qué se sigue enseñando?

Este punto es fundamental, ¿por qué se sigue enseñando como cierta una teoría que no tiene basamento científico? Bien, volvamos al ejemplo que habíamos mencionado anteriormente, digamos que en las escuelas y universidades se enseña la teoría geocéntrica y el creacionismo como ciertos mientras el heliocentrismo y evolucionismo se los destinara a ser simples pasajes del pensamiento humano como sucede hoy con la TLV. ¿Cuál sería la primera modificación en esta realidad? La principal diferencia sería que en virtud de esta realidad, los poseedores de la verdad serían aquellos que coinciden con la versión oficial imperante, es decir, todos aquellos que coincidan con esta versión de la verdad originada desde los sectores más religiosos de la sociedad.

¿Quiénes serían los más beneficiados? Fundamentalmente la Iglesia y los sectores religiosos afines, serían los principales beneficiados al tener el poder de la verdad como monopolio. Esto se puede mantener así siempre y cuando la ciencia no provoque conflicto alguno. Al tener la potestad de la verdad como monopolio, el poder por sobre ciertas materias también estaría en sus manos, desde ya la enseñanza sería uno de los más importantes, los colegios y universidades deberían ceñirse a los dogmas de la iglesia. Si es que alguna escuela o universidad enseña la teoría de la evolución lo haría solo para dar cuenta de un momento errado en el pensamiento humano. ¿Cuáles serían las principales consecuencias de esta nueva realidad? Al asumir que tanto el heliocentrismo como el creacionismo son realidades indiscutibles, se puede asumir entonces que el ser humano proviene de Dios y no de una consecuente rama de evolución biológica luego de miles de millones de años, al ser el humano creación divina íntegra, se puede postular que tanto su vida como la de los demás no es suya, sino prestada por Dios, al ser así, políticas públicas como el aborto y la eutanasia quedarían vetadas ipso facto. No habría margen alguno a la discusión.

En la actualidad, por suerte, la ciencia se ha hecho cargo de tumbar al geocentrismo y al creacionismo de la realidad humana, sin embargo paradójicamente en la ciencia económica es la TUM, una teoría que no puede ser comprobada a través del método científico la que predomina en la enseñanza universitaria. ¿Qué se gana sosteniendo virtualmente una teoría que no es cierta? Se logra ocultar de cualquier análisis científico social, una realidad que el marxismo ha desvelado hace más de 150 años: que el obrero en el sistema capitalista viva siendo explotado es una verdad demostrada a la vez que es ocultada por medio de la TUM, ya que, si se asume que los precios son creados en el circuito comercial a partir de las expectativas personales y apreciaciones subjetivas, entonces la ganancia capitalista no proviene de trabajo creado por el capitalista, sino que de un lugar diferente, ergo no hay una explotación económica. Si el trabajo no es el que crea el valor agregado en una economía, entonces todo programa político socialista se viene al piso. Cuando asumimos que el trabajo es el que crea el valor agregado en una economía, entonces asumimos que una lucha política coherente con la realidad es lograr eliminar todo tipo de explotación del hombre por el hombre, último y más profundo objetivo de todo movimiento político marxista, es decir la llegada del comunismo. Invalidando la TLV y asumiendo como única verdad la TUM todo movimiento político asumido como moderado en el establishment internacional tendrá un carácter netamente burgués. Desde la derecha hasta la izquierda. Cualquier movimiento socialista de izquierda asumido como moderado, y por tanto aceptado a nivel internacional, no buscará en ningún caso superar al sistema capitalista sino que solo modificarlo internamente. Estamos entonces frente al reformismo más puro que se logra validar en momentos que la sociedad requiere una alternativa al establishment conocido. Ejemplos históricos hay varios, la llegada del socialismo democrático, AKA socialdemocracia/socialismo burgués, fue expresión de la necesidad por modificar el contexto político para mantener y salvar al sistema económico capitalista, un ejemplo político del quid pro quo, en otras palabras para sostener al sistema capitalista se permite en cierta medida que partidos políticos socialistas, sostenidos bajo una ideología con base burguesa lleguen al poder y a través de su reformismo no solo sostengan al sistema, sino que lo incluso lo terminan intensificando.

Estamos inmersos entonces, en dogmas económicos sostenidos a partir de una red de profesionales, supuestamente científicos, que actúan bajo criterios fundamentalistas y dogmáticos imponiendo, de modo consciente e inconsciente, criterios y teorías sin base teórica pero útiles al momento de hacer política pública. Vivimos en un círculo vicioso dominado por una alianza entre el capitalista, su medio de información y los académicos de las universidades, alianza fáctica que lleva a imponer dogmas sin cuestionamiento afín, con el objetivo de mantener el sistema vigente.

Ese es el gravísimo problema de las ciencias sociales. Son fuertes y débiles a la vez. Son fuertes porque son capaces de crear realidades en los imaginarios populares, a la vez que imponen políticas públicas, y son débiles porque son incapaces de rechazar en el acto la intervención directa de fuerzas externas, por ejemplo si el capitalista deseara desechar la ley de gravedad de los libros de física, le sería muchísimo más complicado que desechar la TLV como en efecto hizo.

En consecuencia, parte de la necesidad por  imponer una teoría errada como ley verdadera se encuentra en ser uno de los tantos pilares que fundamentan y sostienen el sistema actual, el sistema actual no se puede solo sostener porque sí a partir de una imposición política o incluso militar. El miedo no concreta por sí solo su objetivo, es necesario engañar masivamente el pensamiento humano logrando hacer aceptable la realidad del capitalismo actual, un sistema, régimen o gobierno no se sostiene solo en base al miedo y la opresión, también se requiere un grado de enajenación y engaño masivo para que se haga plausible. Este es el quid de la cuestión detrás de esta situación económica.

No hay verdad donde no se necesita

¿Para qué sirve la verdad cuando esta se posiciona en contra de lo necesario? Para nada, por supuesto. Suena feo y poco correcto, pero es cierto, ahí donde la verdad es incómoda, se oculta o se margina, y sucede en todo lugar, aspecto, espacio y nivel social de este mundo. Una verdad incómoda familiar se mantiene oculta, aunque sea una verdad a gritos, una verdad incómoda a nivel político nacional, se busca inhibir lo máximo posible, generalmente las dictaduras son más expresivas al momento de censurar verdades, pero las democracias también tienen sus métodos que aunque menos evidentes son igualmente efectivas en su búsqueda por ocultar y minimizar la verdad. Todo régimen capitalista, por cierto, oculta la TLV y le da un carácter acientífico para que pierda vigencia en el debate al punto que toda su noción es desconocida en la actualidad.

No hay que dejarse engañar, las ciencias sociales tienen como gran debilidad su fácil manipulación. La historia y la economía son ambas, las ciencias sociales más manipuladas pues de ellas se desprenden importantes discursos políticos que se terminan integrando en la médula genética de una sociedad casi de modo irremediable e irreversible. Manipular la historia implica manipular la verdad del pasado, y manipular la economía significa manipular la verdad del presente, y es en esa manipulación en la cual nos encontramos inmersos actualmente cuando la TUM se impone cual ley indiscutida contra toda evidencia científica.

La verdad no es necesaria, más bien es incómoda, por tanto desechable.

FUENTES MENCIONADAS:

 

  • Valores, precios de producción y precios de mercado a partir de los datos de la economía española, César Sánchez y Maximilià Nieto Ferràndez, scielo, 2010.
  • Lecciones de teoría de la producción, Pasinetti, L. , 1984
  • Lecciones de teoría de la producción, Pasinetti, L. 1984
  • Values, prices and wage profits curves in the US economyOchoa E., Cambridge Journal of Economics, 1989
  • The Transformation from Marx to Sraffa, Shaikh, A., 1984.
  • The deviation of production prices from labour values: some methodological and empirical evidence, Petrovic, , Cambridge Journal of Economics, 1987
  • Values, prices of production and market prices: some more evidence from the Greek economy, Lefteris Tsoulfidis y Thanasis Maniatis, Oxford Journalist, 2002.


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