La realidad del desarrollo y del subdesarrollo

Previamente había analizado los factores particulares que llevaron a América Latina a su estado actual de subdesarrollo, esto es, atraso en las condiciones de acumulación capitalista en comparación a los países de América del Norte, Japón y Europa occidental, lo cual a su vez es secundado por una situación de letargo, atraso o crisis en el plano político y social. En mi análisis divagué sobre algunas causas que generaron tal nivel de disparidad, todo enfocado en la búsqueda por trabajar la teoría de la dependencia la cual según mi perspectiva, no se podía aplicar ante la situación histórica en la que estamos inmersos. La realidad actual es que el capitalismo en América Latina a pesar de mostrar características evidentes de capitalismo periférico, ha generado un cierto desarrollo en diferentes niveles, planos y aspectos, la diferencia primordial entre América del Norte y del Sur estriba en que la primera fue capaz de dar un salto cualitativo mientras que el segundo mantuvo intacto su estatus de proveedor de materia prima sin un aporte tecnológico sustancial.
Este problema se expresa a su vez en una productividad atrasada que lleva a que tanto las tasas de ganancia como la competitividad de la economía subdesarrollada mermen frente a las de una economía desarrollada. La realidad en la que se posiciona una economía subdesarrollada entonces está en una disyuntiva relacionada a su tipo de cambio, o lo devalúa, privilegiando así su sector de bienes transables, especialmente aquellos que compiten en el extranjero, o lo mantiene a un nivel apreciado con un poder adquisitivo elevado, privilegiando así su sector de bienes no transables. En este sentido la principal diferencia entre un país desarrollado y uno subdesarrollado, está en que el primero es capaz de sostener un tipo de cambio revaluado o apreciado sin problemas, mientras que el segundo no puede hacerlo sin perjudicar de manera importante su economía a partir de severos desajustes.

Pongamos un ejemplo, digamos que existen dos países, A y B. A es un país desarrollado y B subdesarrollado. A vende relojes de alta calidad mientras que B vende cobre. A su vez ambos países tienen dos empresas encargadas de vender estos productos en el mercado mundial, y otras dos empresas que venden bienes no transables en sus respectivos mercados nacionales. Los relojes se cotizan a 150 dólares mientras que el cobre está cotizado a 1500 pesos la libra. El país A tiene de moneda nacional la divisa internacional, que para no prestarnos a la confusión es el dólar, mientras que el país B usa el peso, el cual está cotizado en 500/US$. Esto significa que la libra de cobre se vende a US$3. Por otra parte las empresas que venden bienes no transables en el país A logra ganancias anuales de unos US$100 millones, mientras que en el país B logra US$40 millones, o $20.000 millones.

La inserción comercial da los siguientes resultados, el país A vende 100.000 relojes anuales, mientras que el país B vende 1500 toneladas de cobre. Esto quiere decir que el país A ingresó US$ 15 millones, mientras que el país B vio ganancias por los US$ 9.9 millones de dólares (cotizando la tonelada en 2204 libras). Esto revela que el país B cerró con un déficit de US$ 5.1 millones de dólares.

¿Qué puede hacer el país B frente a este problema?

Opción 1, la devaluación; digamos que las autoridades se proponen devaluar el peso en un 50% en relación a su paridad con el dólar. Ahora la cotización iba en los 1000/US$. Como primer resultado de esta operación el precio del cobre en el mercado internacional se reduciría notablemente, ahora la libra pasaría a cotizarse en US$ 1.5, la mitad de su valor, esto lleva a que la demanda por el cobre se dispare pues su valor ha caído, mientras que la demanda de los relojes cae pues su precio se ha incrementado el doble en pesos, ahora cada reloj vale $ 150.000 mientras que previo a la devaluación cada reloj valía $ 75.000. Pues bien, a partir de este cambio en los precios relacionados al comercio internacional, la demanda de cobre se dispara mientras que la demanda de relojes cae a la mitad, ahora el país A vende 50.000 relojes mientras que el país B vende 3.000 toneladas de cobre. Los resultados de este intercambio dan al país A ingresos por US$ 7.5 millones y al país B US$ 9.9 millones, ahora de déficit pasamos a un superávit de US$ 2.4 millones.

Por otra parte las empresas en el sector no transable dan los siguientes resultados, la empresa en el país A mantiene su nivel de ganancia, pero el país B luego de la devaluación tendría ganancias de tan solo US$ 20 millones, la mitad de lo generado previamente. Lo que significa que a juicios de la inversión internacional, las ganancias se restringen enormemente, y ello, sumado al costo de la importación, mina sobre la tasa de ganancia empresarial de este sector.

En un primer momento luego de la devaluación hay ganancias generalizadas por los bajos salarios, pero luego cuando pasan unos años y la economía crece, en un contexto de baja desocupación las aspiraciones salariales en incremento merman las ganancias de los empresarios, especialmente en el sector no transable. Esto lleva a que la reposición de capital se haga más onerosa y, en la medida de que todo se mantenga igual no se cumple dicha necesidad, en consecuencia la inversión comienza a bajar. En otras palabras el sector de bienes transables, una vez el más beneficiado por la devaluación, vuelve a verse afectado por el incremento de los precios en el sector de bienes no transables y el incremento de los salarios reales en su propio sector. A su vez, ambos sucesos llevan a que la balanza comercial comience a flaquear, es entonces cuando bajo modalidad se recurre una vez más a la devaluación, y el ciclo se reinicia, volvemos a ver una racha inflacionaria, las tasas de ganancias se vuelven a incrementar, los salarios reales vuelven a caer, y los sectores de bienes transables y no transables momentáneamente ganan, hasta que una vez más el sector no transable comienza a flaquear, deja de invertir y se genera una caída en la actividad económica. Esto con el paso de los años comienza a generar un ánimo especulativo por ahorrar en moneda extranjera, gestando una poderosa presión sobre las reservas del Banco central lo que lleva a un aumento en la tasa de interés del Banco Central generando una presión más sobre la inversión.

El panorama anterior es muy dado actualmente en países como Venezuela y Argentina, pero hasta los años 80 era muy común en los países subdesarrollados, la razón está en el Banco Central no tenía independencia ni autonomía por lo que generalmente se prestaba a las necesidades del gobierno de turno.

Opción 2, mantener un tipo de cambio apreciado. Con un tipo de cambio inicial, sin indicios devaluatorios, el déficit externo se mantiene, y el sector de bienes transables pierde competitividad en comparación al sector de bienes no transables. Con un tipo de cambio apreciado la tasa de ganancia en el sector de bienes no transables tiende a ser elevado, y la importación de productos extranjeros se abarata, lo que incentiva a su vez la inversión extranjera. Digamos que en esta tendencia el tipo de cambio se aprecia en a la mitad, lo que significa que el tipo de cambio queda en 250/US$. Bajo esta situación la brecha externa se acentúa, las ventas de cobre, reduciéndose a 1000 toneladas, ahora generarían US$ 13.2 millones, mientras que las importaciones se incrementarían a los 150.000 relojes, lo que significa un gasto de US$ 22.5 millones. El déficit se incrementaría a los US$9.3 millones. En este contexto un tipo de cambio apreciado además significa un incremento en las ganancias de las empresas que venden bienes no transables, ahora pasarían a rentabilizar ganancias por los US$ 80 millones, el doble de lo que rentabilizaban previamente, lo que implicaría un aumento en la inversión extranjera. Los problemas comienzan a manifestarse una vez se necesita financiar el déficit externo expresado en la balanza de cuenta corriente, como el tipo de cambio se encuentra apreciado, adquirir crédito se hace relativamente barato con la moneda local, lo que lleva a un constante endeudamiento externo, dinámica que no se puede sostener eternamente pues se vuelve muy delicada y susceptible a shocks externos como incremento en la tasa de interés en los países centrales o la devaluación del tipo de cambio de un importante socio comercial, ambos casos se dieron en América Latina, primero a inicio de los 80, con el incremento de la tasa de interés en Estados Unidos y el incremento de la deuda externa latinoamericana por una parte, y la devaluación del real brasileño a fines de siglo pasado con la consecuente crisis desatada en Argentina, país que en ese momento había atado su moneda a un valor fijo con el dólar de 1/US$.

Este problema se acentúa en el caso de los países subdesarrollados que, frecuentemente, son ricos en recursos naturales y se deben de ver enfrentados al típico mal holandés, el cual se manifiesta una vez aumentan significativamente los ingresos de divisas en un país asociado a un recurso natural. Cuando esto sucede, los ingresos y la tasa de ganancia en los sectores asociados a dicha materia prima se incrementan, lo que lleva a su vez a un incremento en la inversión de dichos sectores, la llegada de divisas genera una apreciación de la moneda y esto con el tiempo lleva a las empresas que venden bienes en el extranjero a ver reducida su competitividad, lo que se manifiesta en la balanza de cuenta corriente, la excepción está dada en este sector puntero que trabaja con esta mercancía (materia prima) apreciada en el mercado, sector que sí puede competir en el mercado internacional. Como resultado muchos recursos y factores económicos terminan volcándose hacia un sector pionero (materia prima) en detrimento del resto, el resto de sectores comienzan a deprimirse. Este ejemplo se ha repetido muchas veces y en muchos países ha generado una pérdida en la diversificación de sus exportaciones. Paralelamente adquiere importancia la inversión en el sector de bienes no transables, ya sea de origen nacional o internacional ya que el tipo de cambio le ha dado un valor a sus utilidades mayor en el mercado mundial del que realmente debería ser en condiciones <>. Ejemplo de lo mencionado lo podemos encontrar en Chile, el incremento del precio de cobre que se viene dando desde los años 2003-4 hasta el presente ha desembocado en un sector exportador favorecido (el ya mencionado del cobre) y un sector de bienes no transables favorecido también, según los datos del Banco Central, entre el primer trimestre del año 2000 y el tercero del 2011 el sector de bienes transables creció un 21% frente a un 63% del sector de bienes no transables.

¿Por qué el norte es desarrollado y el sur es subdesarrollado?

Convengamos en algo, hacia el año 1500, momento en que el capitalismo estaba recién envuelto en su semilla de origen, las diferencias entre regiones del mundo eran mínimas, Europa occidental y oriental tenían una renta muy similar, lo mismo Europa con América, África y Asia. No obstante, desde el siglo XVI en adelante las diferentes regiones comienzan a intensificarse, la razón de esto está en el desarrollo de una economía capitalista. Esta nace en el occidente europeo, primero en la zona entre Inglaterra y Holanda para en el siglo XIX este capitalismo comenzó a desarrollarse también en el resto de Europa occidental y Estados Unidos. Al siglo siguiente este capitalismo central se expandió hacia Japón y los tigres asiáticos. Mientras tanto en el resto del mundo se desarrolló un capitalismo <<periférico>>, la expansión del capitalismo en el mundo terminó entre mediados del siglo XIX y del siglo XX pero siempre recordando que esto se dio bajo una división del trabajo internacional, es así como a nivel mundial y conforme el capitalismo comenzó a expandirse el mercado mundial se dividió entre un centro y una periferia; un centro que concentraba las actividades económicas con mayor nivel de tecnología aplicada, riqueza concentrada y un sistema político más pluralista por una parte, y una periferia que concentra las actividades económicas con menor valor agregado, más pobre y a su vez con sistemas políticos más autoritarios.

Otro dato importante que anotar es que hacia 1500 la potencia del momento era China, Europa estaba bastante atrás de China como imperio, mientras China constituía un imperio centralizado y poderoso, Europa estaba constituida por una serie de pequeños imperios, naciones-Estado o ciudades-Estado. Ambas zonas tenían dos sistemas diferentes, en Europa primaba el sistema feudal mientras que en China primaba un sistema imperial prebenda, esta diferencia fue fundamental una vez posibilitó en Europa el surgimiento de una economía capitalista pues en una región con poderes políticos divididos no se tenía que destinar tanto recursos económicos como en la China imperial la cual debía destinar mucho más esfuerzo para un objetivo como lo era la modernización, labor que quedó recién a cargo del partido comunista a mediados del siglo XX. La diferencia incluso se puede rastrear 1000 años: de la antigua estructura imperial romana solo quedaba la iglesia como ente unificador, en cambio los chinos se las ingeniaron para sostener durante un milenio una estructura imperial más o menos continua aunque debilitada; esto diferenció entonces a Europa con su estructura feudal y a China con su estructura de imperio-prebendal. Por otra parte Europa enfocada en el ganado y China en el arroz dio otra diferencia importante, al requerir el ganado más espacio geográfico que las plantaciones de arroz una vez desatada la crisis Europa vio la necesidad de expandirse no así China, aun existiendo actores en el imperio que vieran la oportunidad en una expansión, las decisiones no cabían dentro de su decisión ya que todo partía por el aparato burocrático centralizado. El colapso del sistema feudal derivó en su reemplazo por un sistema capitalista, en un mundo dominado por feudos y príncipes locales con escaso poder, dio pasó a un mundo con otro sistema de explotación: en la región occidental inglesa vio el surgimiento de los campesinos libres y asalariados, en Europa oriental se dio un proceso de refeudalización y la Europa mediterránea se ciñó a las aparcerías.

Vale la pena desarrollar esto último, la diferencia entre Europa occidental y oriental, esto porque hacia el siglo XIII las diferencias eran mínimas mientras que ya durante el siglo XVI las diferencias eran mayúsculas. De hecho en pleno siglo XV no parecía existir una evidente divergencia entre el desarrollo rural de Europa oriental con Europa occidental, parece ser entonces que la diferencia se establece de la siguiente secuencia de hechos: en Europa occidental existía un expansión agrícola extendida mientras en oriente todavía había espacio, lo que por cierto determinó a la primera a expandirse hacia el oeste en búsqueda de nuevos mercados, mientras que por otro lado era relativamente más fácil instaurar regímenes de trabajo forzado en oriente que en occidente, lo que a su vez debilitó a las ciudades en la zona sumado a las invasiones de turcos, tártaros y mongoles que debilitaron la autoridad de príncipes y reyes. Una vez conectadas las ciudades occidentales al flujo de metales americanos, las zonas orientales se especializaron en convertirse en la cesta de pan de occidente. En oriente se hizo más rentable, necesario y posible el trabajo obligado en cultivos para el mercado.

La diferencia fundamental entre el este y el oeste de Europa era la relación tierra/campesinado, en el este había más tierras y por lo tanto un tipo de explotación más atrasado era posible, mientras que en el oeste con menores tierras no solo debieron de expandirse hacia otros continentes, también tuvieron que optar por nuevas formas de trabajo libre y más permisivo con las nuevas tecnologías.

América por otro lado, inmersa en un proceso de conquista y colonización, generó un sistema de trabajo denominado de encomienda. Este sistema se basaba en la tributación de los indígenas, la “encomienda”, a partir del español, el “encomendero”. El encomendero tenía su encomienda, el trabajo de esta era dividido entre lo que se destinaba a la corona en España, lo que se quedaba en manos del encomendero, y lo que se destinaba a la fuerza de trabajo indígena.

Desde el siglo XVI entonces el capitalismo estuvo dividido entre uno central (Noroeste europeo: Inglaterra – Holanda) y otro periférico (Europa oriental y América). La situación se mantuvo así hasta el siglo XIX en que el capitalismo central expandió sus fronteras con el ingreso de los Estados Unidos, Francia, Bélgica, Alemania, Suiza, Austria y Escandinavia. Al siglo siguiente el capitalismo central expandió sus fronteras hacia Japón, Corea, Singapur y Taiwán. Y por último durante las primeras décadas del siglo XXI aparentemente le ha tocado el turno a China.

¿Por qué América, África y Asia central no emulan los ejemplos de Europa, Estados Unidos y Japón?

La respuesta a esta disyuntiva histórica a mi juicio articula una serie de problemas tanto internos como externos a la realidad de una nación determinada.

Primeramente habría que definir qué estrategias siguieron los países hoy desarrollados, con un capitalismo céntrico, para llegar a su puesto. Yo encajaría la estrategia en tres caminos.

  • Estados Unidos e Inglaterra, países que se tomaron su tiempo en desarrollar sus fuerzas productivas a un nivel adecuado. Países con un régimen político autoritario el cual, en su contexto poseía un nivel de pluralismo y apertura superior al de su región, así, la Inglaterra del siglo XVIII-XIX era un país con un régimen monárquico bastante más abierto y limitado que los regímenes monárquicos europeos, igualmente el sistema político estadounidense era mucho más democrático que los sistemas establecidos en la América española antes y después de la independencia. La base fundamental de estos países se centró en un gran nivel de proteccionismo estatal mediante elevados aranceles y una modernización de su respectiva estructura productiva y régimen de trabajo mediante una serie de reformas estructurales, en el caso de Estados Unidos las reformas más relevantes se dieron luego del fin de la guerra de Secesión, momento en que se posibilitó la modernización en la tenencia de tierras y en el modo de explotación eliminando ad eternum la esclavitud del país e instaurando en el atrasado sur una economía moderna.
  • Europa occidental (Alemania, Francia, Bélgica, Austria, Escandinavia, Holanda); estos países comenzaron su ascenso entre mediados del siglo XIX (paralelo a Estados Unidos) e inicios del siglo XX, no todos se modernizaron al unísono pero el camino tomado es el denominador común: inversión pública y la gestación de un Estado de bienestar, el desarrollo se da entre 1880 y 1945. En estos países el modo de desarrollo se da a partir de un pacto entre el capitalista y el trabajador con el Estado como mediador. Lógicamente este tipo de acuerdo no se entiende si no se contextualiza con la situación histórica dada, vale decir un ascenso constante del comunismo y de los movimientos sociales que peligraban la situación de los capitalistas. La revolución rusa fue un potente impulsor de este pacto.
  • Japón y los tigres asiáticos. Este último camino tomado para el desarrollo fue el que generó los resultados más eficaces en términos de tiempo, ya que, si comparamos el desarrollo inglés con el desarrollo coreano, tenemos que al primero la fase le tomó más de 150 años (1650-1815) mientras que al segundo le tomó menos de 40 años. Corea pasó de ser en unas pocas décadas un país netamente exportador de materias primas y bienes de bajo valor agregados como las pelucas, a ser un país pionero en el desarrollo tecnológico a nivel mundial. Este modelo enfocó sus bases en un importante papel estatal, ya no mediante el gasto público como en el caso anterior, pero sí mediante el Estado empresarial (como en Singapur), o planificador (como en Corea del sur, donde los planes quinquenales fueron las primeras medidas para modernizar su economía). Políticamente este modelo requirió de dictaduras rígidas y muy autoritarias, a diferencia de los casos anteriores no hablamos ni de gobiernos autoritarios comparativamente más abiertos ni de pactos entre el capital y el trabajo, sino que de dictaduras autoritarias mucho más represivas que buena parte del mundo que aprovecharon su circunstancia histórica para instaurar sus reformas económicas.

La síntesis entonces está dada en la siguiente receta:

  1. Para modernizar la economía de cada país se requiere un nivel importante de inversión en medios de producción más avanzados (tecnología, infraestructura, capital humano). Como esta innovación no se puede dar de la mano solo de la inversión privada que actúa generalmente mirando en el corto plazo, el Estado se hace cargo de invertir en el largo plazo.
  2. El Estado a su vez es un árbitro dentro del mercado capitalista, un ente manejado por los capitalistas que refleja sus intereses, por tanto la inversión a largo plazo llevada a cabo por el Estado no es más que el reflejo de un consenso dentro de un grupo importante en el establishment por modernizar la economía nacional. Tal consenso se da luego de importantes coyunturas históricas, no es azaroso ni mucho menos es una tendencia <> dentro del desenvolvimiento del capitalismo.

Entonces, teniendo estos antecedentes, ¿por qué América Latina, África o Asia central no se pudieron desarrollar? Una vez integradas estas economías en el mercado capitalista mundial, el primer nexo que existe entre la economía nacional con la mundial se manifiesta en los recursos que están más a la mano (Ej. Chile-cobre, Namibia-diamante, Irak-petróleo). A partir de este inicial ciclo de producción se establecen lazos directos entre los intereses de la élite nacional e internacional. Desde este momento el nexo entre los intereses internacionales y de la élite nacional se vuelven extremadamente fuertes y modificarlos requiere un enorme esfuerzo motivado solo por coyunturas muy especiales (grandes depresiones, revoluciones o guerras). Estados Unidos vivió su propia guerra civil sin la cual no se podría entender su salto cualitativo. Corea del Sur vivió una guerra con su vecino del norte inmerso en la guerra fría, Singapur y Taiwán a su vez tenían su contexto específico de confrontación ideológica con Vietnam y China, respectivamente.

Solo en pocos casos se puede visualizar cómo un país propiamente periférico avanza hacia el centro capitalista. Y esto porque romper con esta tendencia significa ir con los intereses tanto de las élites capitalistas nacionales como internacionales, y un gobierno que lo haga puede ser sofocado abruptamente a través de boicot, golpes de Estado e incluso invasiones.

El desarrollo del capitalismo periférico genera un fuerte espectro de capitalistas-comerciantes mucho más poderosos que el capitalista-industrial que predomina en los países avanzados. En nuestros países el capitalismo se nutre de vender productos de bajo valor agregado y romper con esa lógica estructural significa ir en contra de los intereses de estos capitalistas-comerciantes, así mismo, crear una nueva clase de capitalistas industriales implica también restarle mucho terreno a los primeros. Obviamente también hay sectores industriales en cada país subdesarrollado, pero es un sector industrial sumamente dependiente del comercial que no es capaz de avanzar autónomamente. En el caso chileno la modernización capitalista del siglo XIX a manos de la inversión inglesa, llevó a que el sector de mercaderes criollos de la colonia germinara en una clase propiamente capitalista enfocada en el comercio, misma élite que no permitió el surgimiento de un capitalismo industrial-productivo pues le salía mucho más rentable importar medios de producción que producirlos en el país. Esta dinámica sofocó durante todo el siglo XIX cualquier intento por modernizar desde las bases al país, y por cierto que tal y como mencioné el Estado es un árbitro netamente capitalista, reflejó estas actitudes económicas en el plano político, los gobiernos liberales de mediados del siglo XIX abrazaron la modernización europea y concedieron exenciones tributarias a los extranjeros asentados en Chile. Hacia la década de 1880 el proyecto de industrialización estaba derrotado. Luego desde los años 30 hasta los 60 del siglo XX el segundo intento por industrializar al país se vio truncado por la incapacidad del sector industrial de controlar las ganancias del comercio internacional ni la totalidad de la plusvalía generada por el sector productivo; el sector capitalista chileno entonces quedó postrado como mero productor de mercancías para la exportación, el cual a su vez vendía la tecnología importada y usada para la producción de bienes de consumo. El segundo intento entonces tenía graves problemas, y terminó colapsando en 1973, casi un siglo después del fracaso del primer intento.

Para resumirlo en términos marxistas;

Ciclo de acumulación en una economía capitalista avanzada

[(M1 ×D); (D×MP)] [+ (M1×D)]

Es decir, se producen mercancías, con las que luego se produce dinero, para, con éste, acceder a comprar medios de producción, los que terminarán produciendo más mercancía y más dinero.

Ciclo de acumulación en una economía capitalista atrasada

[(M1 × D1) (D1 × D2)] [(D2 × MP) (+ M1×D)]

En otras palabras se produce mercancía para luego producir dinero, con éste, se compraban divisas (D2), y con las divisas se importan medios de producción, con los cuales se propulsa la producción. Básicamente la dinámica económica chilena y de los países subdesarrollados. Al carecer de tecnología se debe de importar de los países centrales más desarrollados, por ello una tendencia generalizada es el déficit continuo de la balanza de cuenta corriente, lo que lleva a los países atrasados a plantearse un tipo de cambio devaluado, con altas rachas inflacionarias y un superávit en la balanza comercial, o un tipo de cambio apreciado con el déficit en cuenta corriente y altos niveles de endeudamiento. Lo que a su vez lleva a que las naciones atrasadas sean más dependientes, susceptibles y delicadas ante los shocks internacionales negativos lo que finalmente y en el largo plazo las retrasa progresivamente ensanchando así las diferencias entre los países adelantados y los atrasados.



Categorías:Economia, Historia

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: