América Latina, la dependencia y el capitalismo

Es frecuente encontrar dentro del pensamiento izquierdista ideas muy propias, sino que heredadas directamente, de la teoría de la dependencia. Según esta teoría sería imposible desarrollar un capitalismo avanzado (un desarrollo puntero y tecnológicamente competitivo) en los países de la periferia, y, en buena medida la integración de estos países en el mercado mundial habría significado una integración a un mercado como países subdesarrollados, profundizando su subdesarrollado y creando países dependientes que están determinados a funcionar dentro de marcos atrasos tecnológicos, estructuras precapitalistas y élites que no se consuman como burguesías propiamente tal, teniendo que optar únicamente a ser lumpemburguesía que vive de servir a los intereses de la burguesía de los países desarrollados, por lo que la explotación en estricto rigor se daría no dentro de las clases sociales, sino que entre los países, de ahí a que se concluya que tanto los trabajadores, clases medias y también las élites son explotadas por el capital internacional. Justificación que da pie a discursos nacionalistas y antiimperialistas. En este aspecto la teoría de la dependencia se ha nutrido de muchas tradiciones teóricas, y una de las más importantes es la teoría del imperialismo que más o menos desde los años de Lenin ha estado presente en el seno de las discusiones marxistas.

Sin embargo esta teoría, a pesar de influir fuertemente hasta el día de hoy dentro del análisis de las izquierdas, desde hace más de 40 años que viene en franco declive y en constante crisis porque no ha podido dar una explicación coherente a los cambios vividos en el mundo. Así, durante los últimos 40 años, una serie de países de la periferia han logrado posicionarse en los primeros lugares de los desarrollados, compitiendo vis a vis con los otrora más desarrollados, es el caso de Corea, Taiwán o ahora último China. Y tampoco ha logrado dar una explicación al desarrollo capitalista de los diferentes países de la periferia, ya que según la teoría de la dependencia no se puede lograr un desarrollo capitalista en estos países, y sus clases dirigentes no pueden consolidarse como burguesías capitalistas, sin embargo en gran parte de Sudamérica y Asia, esta teoría se ha roto, el capitalismo como estructura económica se ha consolidado y ha emergido una clase capitalista que no solo compite con los capitalistas del mundo desarrollado, sino que en muchos momentos logra hacerse de buenas victorias.

Esta discusión, aparentemente cerrada por la historia sigue vigente toda vez que los programas de la izquierda al momento de pretender acceder al poder o presentar un programa alternativo a la lógica imperante en el Estado (esto dentro de los países de la periferia), deben plantearse la directriz para alcanzar el desarrollo… ¿cómo se logra el desarrollo? ¿Qué proyectos impulsar? ¿Es posible lograr el desarrollo capitalista en la periferia? ¿O es que estamos destinados a estar posicionados en una periferia subdesarrollada y sin poder de decisión autónomo? Estas preguntas a veces son respondidas de forma catastrófica por corrientes de la izquierda que asumen que es imposible que un país de la periferia alcance el desarrollo de las fuerzas productivas aun cuando eso no forma parte de las anécdotas de la historia, sino que es parte de una tendencia. Mi conclusión final irá enfocada a superar esta visión desfasada, y a dar una sucinta explicación del porque hay países como Corea del Sur, Taiwán o Singapur que sí lograron el desarrollo a pesar de estar en la periferia y que, hasta hace no muchas décadas su nivel de desarrollo estaba por debajo de varios países del conosur.

Teoría de la dependencia, explicación y trascendencia histórica.

Los orígenes de la teoría de la dependencia se deben encontrar en los años 20, década en la que geógrafos alemanes habían esbozado las raíces conceptuales del debate «centro – periferia». Durante la década siguiente sociólogos rumanos siguieron esa línea. Pero no sería sino hasta los años 50 que el debate «centro periferia» cobra real importancia gracias a la contribución de Raul Prebisch y los jóvenes turcos de la Cepal. Estos sostenían que el comercio internacional no se daba entre iguales, sino que entre países completamente dispares en su nivel de desarrollo, ente fuertes y débiles, siendo los primeros los que se llevaban las ganancias y los segundos tendían a perder y a empobrecerse.

Estos aportes llevaron a una enorme discusión teórica, y de esta discusión una serie de marxistas comenzaron a dar pie a la teoría de la dependencia. La teoría de la dependencia, el subdesarrollo no era un estado originario en los países subdesarrollados, sino que más bien era consecuencia del capitalismo histórico. Esta razón los llevó a criticar ampliamente la teoría clásica de los partidos comunistas de mediados de siglo (teoría muy estalinista) de los estadios de desarrollo histórico (primero esclavismo, luego feudalismo, seguido de capitalismo y finalmente socialismo) argumentando que esa continuidad no se apreciaba en la realidad histórica, esto porque en muchas áreas del planeta, una vez integrados al mercado mundial, las relaciones sociales de producción no evolucionaron según el orden concebido, sino que muchas veces terminaron retrocediendo o confluyendo a otras relaciones de producción. Así, cuando buena parte de Europa oriental se integró al mercado, terminó entrando en una suerte de feudalismo, y cuando América se integró al mercado, estableció relaciones de producción similares a las esclavistas, al menos en una primera instancia. André Gunder Frank de hecho llega a plantear que en los países de la periferia la integración a los mercados mundiales generaría solo atraso y no una evolución hacia un capitalismo propiamente tal.

Entonces, el balance central que hacen los marxistas que defienden la teoría de la dependencia es.

  1. En la periferia el capitalismo no es aplicable, esto lleva a que la integración de los países periféricos en el mercado mundial lleve a un atraso y a un subdesarrollo.
  2. La burguesía en los países subdesarrollados o es inexistente, o carece de la fuerza social y económica necesaria para establecer un capitalismo. Esto lleva a que las élites de cada país subdesarrollado, sean a su vez élites oprimidas por las élites extranjeras de los países capitalistas desarrollados, y sean incapaces de establecer una acumulación extendida como en los países avanzados.
  3. Lo anterior significa que en los países atrasados de la periferia, es imposible que se dé una plusvalía relativa, sino que solo a través de una plusvalía absoluta.

En consecuencia, la teoría de la dependencia asume que los determinantes del desarrollo o subdesarrollo de los países, depende mucho más de variables exógenos, es decir, al mercado mundial, dejando así en un segundo plano los factores internos (avance en el modo de producción, por ejemplo).

Los pensadores adscritos a esta teoría también tomaron muchas ideas de parte de la teoría imperialista leninista, según la cual el capitalismo había avanzado a una fase en la que se imponían nuevas reglas, una de las más importantes era la consolidación del monopolio como célula capitalista y que, estos, desde los países adelantados se imponían en los países más atrasados a través del imperialismo y colonialismo, obteniendo a su vez ganancias extraordinarias mediante el robo y el pillaje, lo que terminaba provocando un estancamiento en la periferia. Se asumía entonces que la India hacia la primera mitad del siglo XX no se desarrollaba porque sus ganancias eran extraídas por Inglaterra, lo que terminaba en una continuidad -e incluso aumento- del subdesarrollo. Esto lleva a que Frank plantee que en los países de la periferia no se puede dar un capitalismo desarrollado, y que no se alcanzará la reproducción ampliada, por ende una de las soluciones que deben de plantearse los países subdesarrollados es desconectarse del mercado mundial, y optar por una vía alternativa. Es por esto que según lo planteado por estos teóricos, la solución a los países subdesarrollados es cortar con el mercado, asumir el socialismo o el fascismo.

Incoherencias entre la teoría de la dependencia y el desarrollo histórico del capitalismo.

Como veremos, las principales contradicciones que llevaría a esta teoría a su declive, es la incapacidad para explicar el desarrollo del capitalismo histórico no solo durante el último cuarto del siglo XX. Sino que tampoco es capaz de establecer una explicación razonable del desarrollo histórico capitalista de siglos anteriores.

Convengamos que en un primer momento había solo un país (o mejor dicho, una sola zona legal) desarrollada bajo estos términos, y que se posicionó en la cabeza del mundo a través de su aparataje industrial: Inglaterra. Durante la primera mitad del siglo XIX Inglaterra representaría el centro desarrollado, mientras que el resto del mundo, incluida casi toda Europa, Estados Unidos y Canadá, una periferia o semiperiferia, en cualquier caso, buena parte de Europa, Estados Unidos, Canadá y Japón, no estaban muy alejados de la realidad de América Latina, por ejemplo. Sin embargo hacia la segunda mitad de dicho siglo Estados Unidos se adelanta en la carrera y junto con Alemania (país que hasta 1871 no existía como entidad política unificada), comienzan a ganarle la carrera a Inglaterra, cuestión que hacia las primeras décadas del siglo XX estaría finiquitada. De hecho hacia 1914 Estados Unidos ya estaría en la cabeza del mundo en muchos índices económicos e industriales, pasando de ser deudor a ser prestamista neto. Sin embargo no pasaron muchas décadas para que otro país comenzara a despegar sus alas y a posicionarse en el centro capitalista, desplazando tanto a Alemania como a Inglaterra, es el caso de Japón que desde la posguerra emprendió una fuerte expansión económica que lo terminó convirtiendo en una potencias económica y tecnológica completamente competitiva. Otra vez, el orden interno capitalista no se mantendría estable, a la par que Japón se consolidaba en la cúspide capitalista, otros países comenzarían a alzarse y a ganar terreno: Corea, Taiwán, Singapur y Hong Kong (caso especial este último, que más que país, es una región autónoma con dominio inglés durante el siglo XX y chino desde fines del mismo) se consolidan hacia los años 80 y 90 como los tigres (o dragones asiáticos) que una vez más, como habían hecho en su momento Alemania, Estados Unidos y Japón, imponen capitales avanzados y se muestran ante el mundo como países punteros en una serie de áreas tecnológicamente competitivas. Una vez más parece ser que este orden geoeconómico no es estable, pues estamos viendo como otras potencias económicas se posicionan entre los primeros lugares de la economía mundial, es el caso de China que se alza entre los primeros del mundo, superando a Japón, y las previsiones establecen que no pasará mucho antes de que superen a Estados Unidos. También se habla de países como India, Brasil o Rusia, el famoso BRIC.

Independiente de si estas previsiones son correctas o no, dos cosas tenemos que decir. Por una parte sí es cierto que constantemente nuevos capitalistas emergen, y por otra estos nuevos capitalistas avanzados no surgen solo de los países más avanzados -del centro- sino que como se aprecia, también surgen de los países más atrasados, posicionándose en la cúspide capitalista.

Esta realidad histórica, que no forma parte de la excepción, sino que de la realidad y continuidad, no puede ser explicada a partir de la teoría de la dependencia. No hay variación teórica que se le pueda aplicar para explicar dichos cambios históricos. ¿Por qué Corea se desarrolló estando en la periferia? ¿Fue acaso porque era aliado de Estados Unidos en medio de la guerra fría? ¿Y si es así por qué China ahora se alza en la cúspide capitalista? ¿También el desarrollo chino se explica por la alianza con Estados Unidos? Si la solución para los países más atrasados, como afirmó Frank, era romper con el mercado, ¿cómo podemos explicar según esto, la realidad de Corea del Norte? Son muchas preguntas que la teoría de la dependencia no logra subsanar, y que desde una visión de Marx, y de su ley del valor y plusvalía sí pueden ser explicadas.

Desarrollo y subdesarrollo desde la LVP

En el siguiente apartado daremos una explicación teórica, desde la LVP (ley del valor y plusvalía) de Marx, al avance económico de algunas naciones y al subdesarrollo de otras.

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C: Capital constante. V: Capital variable. S: Plusvalía. Valor individual del producto: V/O.

Supongamos que tenemos dos países, cada ciclo está separado entre sí por 50 años.  Pues bien, en el primer ciclo, se ve que tanto A como B poseen una producción equitativa en tanto valor creado. La inversión tanto en capital constante como variable, es similar. Sin embargo desde el ciclo 2 en adelante vemos un cambio sustancial y una diferencia importante entre el país A y el país B. Pasa que en el país A la producción no solo ha aumentado de valor, sino que también se ha especializado, de una producción de 100, ahora produce solo 6 bienes pero con un valor agregado mucho más intenso. En el ciclo tres las diferencias se intensifican, y el país B ha pasado a ocupar un puesto muy relegado en un lapso de un siglo

¿Qué es lo que observamos? Que un país se ha especializado en potenciar una economía con alto valor agregado, dando mayor intensidad a su producción y productividad, mientras que el otro, se ha especializado más bien en inversiones de bajo valor agregado y cualitativamente no ha avanzado mucho en el siglo analizado. Esto es lo que ha sucedido en buena parte de la periferia capitalista, los países subdesarrollados tendencial y estructuralmente han optado, por una serie de factores, a invertir en negocios de bajo valor agregado, en producción con baja aportación tecnológica, y, aún cuando la productividad haya aumentado con el tiempo, esta ha aumentado bastante poco en comparación a los países desarrollados que se mantienen en la cúspide. El ejemplo del país A podríamos considerarlo como el ejemplo coreano que en un lapso de 30 o 40 años, realizó las reformas y las inversiones adecuadas para poder posicionarse entre los países más avanzados.

Siguiendo el ejemplo anterior, ahora postulemos el caso de que existan tres países, los cuales producen la misma mercancía, aunque, con diferentes proporciones en la producción.

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 Siguiendo el cuadro anterior, lo que se puede observar es que en un primer ciclo, el país B lleva la delantera al agregar en el mercado un valor total de 156 a diferencia de A que agrega 120 y C que agrega 108. Esto se debe a la productividad distante entre uno y otro país, lo que lleva a que la tasa de ganancia en B sea del 56%, mientras que en A es del 20% y en C solo del 8%.  Ahora bien, durante el ciclo siguiente se produce otro cambio, el país B que ya era puntero, invierte en capital constante, variable y en sí, en tecnología aumentando su productividad y agregando a la economía un valor total de 179, y una producción de 166, lo que lleva a los precios a la baja, de 1.2 a 1.07, y generará una presión bajista en el mercado afectando a sus competidores. A su vez, la tasa de ganancia ha aumentado a un 63%. De esta forma, y a través de esta competencia, los capitales más avanzados barren con los menos avanzados, y el mercado se reconfigura hacia un nuevo orden. Los países más atrasados tienden a poseer capitales menos competitivos también, con mucho menor tecnología y por ende, valor, y, tienden por esta misma razón, a optar por los negocios en los que puedan ganar mayor competitividad: las actividades centradas en recursos de materia prima que otros países no desarrollan.

Pues bien, vemos ahora qué sucede si un país atrasado tecnológicamente, se integra de lleno en el mercado internacional, sin suplir estas diferencias en el balance productivo. En el siguiente cuadro, tenemos 2 países, uno -el A- aplica más tecnología a su producción que el otro -país B-.

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 El primer país, A, produce 4 mercancías. Qs, un bien comerciable producido con tecnología avanzada. Qp, un bien  comerciable indispensable para la producción de otros productos, y producido con tecnología avanzada. Qs, un bien de servicio no comerciable intensivo en mano de obra. Y Qr, un bien de producción que es esencial para la producción de Qc. En el país B se producen tres productos. Qc pero con tecnología atrasada, Qs con una aplicación tecnológica similar a la del país A, Q’r, similar a Qr producido en el país A, pero con tecnología inferior.  Como Qp no se produce en el país B, y siendo imprescindible para la economía, debe ser importado desde el país A al B, Además en cada país los productos producidos están cotizados en sus respectivas monedas, $a y $b,  una hora en A se expresa en $a5 y una hora en B en $b10. Ahora establezcamos un tipo de cambio $b1/$a, tenemos que el país B, para poder importar Qp desde el país A, debe ser capaz de colocar parte de su producción Qc en el mercado del país A y lograr así conseguir divisas para importarlos. Sin embargo las diferencias en la producción y productividad se manifiestan desde un primer momento. Ya que mientras los productores del país A vende Qc a $a10 por producto, los productores del país B lo venden a $a80. Ante esa diferencia abismal de precios, los productores del país B, no pueden competir. Supongamos ahora que el país B devalúa su tipo de cambio tantas veces hasta hacer competitiva su producción exportable, $8b/$a.  Ahora Qc de B se vende a $10a, y se hace competitivo en el mercado de A. De esta forma, el país más atrasado es capaz de poder competir, es así como se obtienen divisas para poder importar Qp. Esta explicación da a entender el porque de la tendiente devaluación de los tipos de cambio en los países subdesarrollados. Ya que la devaluación termina funcionando como una forma para insertarse de manera exitosa en la economía mundial. 

Si bien es cierto, mediante la devaluación se puede dar una integración competitiva, esta solución es solo cortoplacista, y no redunda en la profundidad real de la productividad interna de los países subdesarrollados. Por ello no es una solución de largo plazo, luego de un tiempo tenderá a generar conflictos y contradicciones. Esto porque la devaluación termina redundando en un aumento de los precios de los bienes no transables, lo que termina por encarecer el tipo de cambio real alto, y, termina afectando una vez más la balanza de pagos.

Como síntesis podemos afirmar:

  • La corriente de la dependencia acierta cuando critica la visión ortodoxa que tenían los partidos comunistas al momento de analizar el desarrollo histórico y sus respectivos estadios de evolución. Es correcta la crítica a una linealidad no existente, también es correcta la reacción diversa que se da en las regiones del mundo una vez integrados al mercado mundial, reacción que no establece un capitalismo en un primer momento. Lo que no es cierto, y aquí la teoría de la dependencia falla, es que el capitalismo termine provocando estancamiento y no permita un avance en el desarrollo de las fuerzas productivas ni en la consolidación de una clase capitalista  y una clase obrera completa. La evidencia histórica del último tercio de siglo evidencia que no es así, y que en los países de la periferia sí se ha desarrollado una economía capitalista con una clase burguesa consumada.
  • El debate dado entre dependentistas y sus opositores en torno a los factores internos (modos de producción, desarrollo de clase capitalista) y externo (mercado mundial y comercio) carece de sentido si consideramos a la economía capitalista como un todo mundial, donde rigen las leyes de acumulación, extracción de plusvalía y generación de valor objetivamente establecidas cual común denominador. Paro este todo posee espacios nacionales con sus respectivas particularidades los cuales median su integración al mercado internacional por medio de su tipo de cambio. Por esta razón no se puede hablar de una totalidad en la que los espacios de centro y periferia estarían fijados de manera arbitraria o mecánica, ni tampoco estamos frente a espacios de valor individuales con sus propias leyes y reglas.
  • Desde una visión que concentre y supere ambas diferencias no se podrá comprender por qué algunos países crecen más que otros, ni por qué se da el incremento de la brecha entre países desarrollados (centro) y subdesarrollados (periferia).
  • En última instancia la mecánica, forma, lógica, cuantía del valor generado en cada espacio nacional dependerá de la compleja articulación entre producción y circulación, incluyendo en este sentido, al mercado mundial.
  • En este aspecto, los planteamientos de la corriente de la dependencia son válidos en la medida que es cierto que los países de la periferia poseen un menor desarrollo de las fuerzas productivas por tanto poseen un atraso tecnológico y generan menor valor agregado. Pero ese problema, como evidencia la historia, no lo soluciona el romper con el sistema entendiendo esto como generar un socialismo autárquico. El caso coreano es ilustrativo tanto norte y sur.

Disparidad histórica de América Latina y el norte desarrollado.

Es un hecho conocido para todos, que durante los últimos siglos, Estados Unidos despegó como potencia mundial y se posicionó entre los primeros del mundo. Es un hecho conocido que conforme pasan los siglos, la brecha se ha incrementado, y que esta realidad es propia a los 2 siglos posteriores a la independencia.

Pero esta realidad no siempre fue así, y aplicada al caso chileno los datos son bastante interesantes. El ingreso per cápita (Madison) hacia 1850 era de 911 dólares (1990) en Finlandia, 932 en Chile,  1019 en Suecia y 679 en Japón. Hacia 1870 la extensión de vías férreas en términos absolutos, era superior en Chile que en Japón y Dinamarca aunque inferior que Suecia, y en términos relativos (cada 1000 habitantes) la dotación chilena estaba en una mejor posición que Dinamarca y Japón, pero abajo de Suecia (Luis Ortega, 1996).

No se ve desde estos datos , una disparidad histórica asociada a una división de las regiones a nivel de sistema o mercado internacional. La respuesta la debemos encontrar a la luz de la historia y del avance de cada país en su propia construcción.

Estados Unidos. Este país es el primero en independizarse en América más o menos medio siglo antes que el resto de la región. Pero, a diferencia de ésta, su organización interna fue mucho más expedita. Ciertamente los colonos de las 13 colonias estaban mucho más preparado para el autogobierno que las colonias del sur. Esto, en efecto es de importancia pues un mayor tiempo usado para organizarse políticamente, significa un mayor retraso en la modernización del Estado, en el avance en el desarrollo del capitalismo y en la formación de las clases tanto burguesas como proletarias. Parte de la explicación de esta diferencia se encuentra en la diferencia en el modo de colonización inglés y español. Mientras para nuestro caso de España llegaron unos conquistadores con una mentalidad de carácter nobiliaria, que buscó el enriquecimiento, la fama y el poder, expresado todo en el amplio terreno conquistado y dominado en un corto período cronológico, en el caso de las 13 colonias, un siglo después, lo que se dio fue la llegada de familias que huían de la intolerancia religiosa, o que, en cualquier caso no tenían entre sus planes los mismos que un Hernán Cortés o un Francisco Pizarro. A su vez, la instalación del dominio tanto español como inglés fue diferente. En el caso español se impuso una lógica administrativa mucho más vertical; a saber, existía un Rey a la cabeza del imperio, y luego existían dos virreinatos (que a fines del período colonial dieron paso a otros más), cuyos líderes eran los virreyes, representantes del Rey en el continente. Bajo estas unidades administrativas existían una serie de otras unidades menores que dependían de los virreinatos directamente, e indirectamente de España. En Inglaterra esta mecánica no fue tan así, ya que existían 3 tipos de colonias según su administración. Por una parte estaban las colonias reales, donde el Rey designaba a los  gobernadores y al consejo colonial mientras que los colonos a los miembros de las asambleas y jurados Nueva Hampshire, Nueva York, Nueva Jersey, Virginia, Carolina del Sur y del Norte, y Georgia son ejemplo de esta administración. Las colonias de propietarios, por otro lado, eran administradas por fundadores y sucesores bajo la concesión del Rey mientras que los vecinos elegían al consejo, la asamblea y los jurados, Maryland, Pennsylvania y Delaware entran en esta categoría. Y finalmente las colonias de cartas, donde los colonos elegían a todos los miembros del consejo, jurado, y asambleas. En este aspecto es de notar que desde los tiempos coloniales había mayor grado de autonomía y gobierno interno en las 13 colonias que en las colonias españolas. Aquí podemos encontrar en parte la explicación de por qué en la naciente república de fines del XVIII, Estados Unidos, no se dio un fenómeno como el caudillismo en América del Sur.

Otro factor importante para el caso estadounidense, está en la existencia de un gran territorio que fue conquistado y dominado durante la primera mitad del siglo XIX, así, ese período puede ser caracterizado como la mayor expansión territorial en la historia de ese país pasando de ocupar la franja este atlántica, a ocupar la totalidad que del territorio hoy conocido como Estados Unidos.

Pero, sin lugar a dudas el factor más relevante para el caso estadounidense es el intenso avance en el desarrollo manufacturero y el progreso científico que fue visto como prioridad nacional ya a mediados del siglo XIX. En el campo de las comunicaciones tenemos que, en 1866 Cyrus W. Field instaló un cable telegráfico trasatlántico hasta Europa.  En el decenio siguiente es inventado el teléfono de uso comercial, y para la década de 1890 la American telephone and Telegraph Company había instalado casi medio millón de teléfonos en ciudades de Estados Unidos, y 11.7 millones en 1917. Otros inventos importantes fueron la máquina de escribir inventada por Christopher L. Sholes en 1868, la máquina registradora, inventada por James Ritty en 1879, y la máquina calculadora inventada por Borroughs en 1891.

En otro ámbito destacala introducción en la década de 1870 de la electricidad como fuente de alumbrado. Charles F. Brush inventó el arco voltaico para la iluminación en las calles. Y Thomas Edison inventó la luz incandescente que se podía usar en el alumbrado público o en también en las residenciales. William Kelly desarrolló un proceso que permitía desarrollar el hierro en acero. La industria siderúrgica se instala primero en el oeste de Pennsylvania y al este de Ohio. A fines de siglo otros grandes inventos son desarrollados en Estados Unidos, en 1890 Guglielmo Marconi, de origen italiano, daba los primeros pasos de la creación de la radio. Los hermanos Wright daban los primeros pasos para dar nacimiento al vuelo en aeroplano. La industria automotruz creció rápidamente, en 1903 Charles y Frank Duryea fabrican el primer automóvil. Para 1917 cerca de cinco millones de autos recorrían los caminos de Estados Unidos.  Otro importante avance estadounidense fue el inicio de la producción en masa de la mano del fordismo, de la mano de Henry Ford quien la instaló en sus plantas de automóviles en 1914.  Es relevante destacar que desde 1862 se promulgó la ley Morril la cual dio un gran impulso al desarrollo de las ingenierías y de la creación de escuelas que enseñaran las instrucciones mecánicas, fundamentales para el avance industrial.

Ya en 1894 Estados Unidos sobrepasó a Inglaterra en la producción de hierro, y para 1925 ya arrojaba casi la mitad de la producción mundial.

La diferencia entre el norte y sur de Estados Unidos se estaba manifestando desde décadas antes de la guerra civil. El norte, mucho más capitalista, avanzado y con una estructura social más acorde a lo que el capitalismo exige, y el sur, heredero de una estructura económica colonial, en la que la mano de obra esclava hacía del orden social mucho más similar a Cuba o Brasil que a sus vecinos del norte, no tardarían en enfrentarse en la búsqueda por imponer una visión de mundo. En Estados Unidos la guerra civil la ganan los Estados norteños, y sabemos cómo evolucionó todo, ¿pero qué habría pasado si en Estados Unidos triunfaran los Estados del sur? Probablemente como esto se relaciona a la historia de lo que no fue, nunca lo sepamos, pero es muy probable que la evolución de un Estados Unidos esclavista, habría sido similar al de países como los de Sudamérica, y especialmente Brasil. Seguramente la esclavitud tendría que haber sido superada por una estructura social netamente capitalista, pero la imposición de la élite sureña por sobre la norteña, habría retrasado durante muchas décadas al avance del capitalismo estadounidense.

En América Latina la esclavitud fue superada, incluso en Brasil, pero la realidad importante está en que  finalmente se retrasan por una serie de factores históricos. El caudillismo retrasa en unos 50 años el inicio de la modernización de la región. Y luego, en los 50 años siguientes, se opta por seguir una lógica netamente mercantil en la economía, priorizando primero la extracción de materia prima, como lógica cortoplacista en la búsqueda de ganancias, y solo en un segundo puesto en el desarrollo de las fuerzas productivas. Es interesante recordar que Chile, hasta la mitad del siglo XIX era un país que no se encontraba, económicamente hablando, muy alejado -de hecho en varios casos Chile superaba- de los países hoy pioneros en desarrollo. Sin embargo una serie de coyunturas históricas terminan desviando los caminos tanto en Chile, como en Estados Unidos, Japón, Dinamarca y otros.

Hacia la segunda mitad del siglo XIX, Chile entra en crisis económica, y, pudiendo en teoría optar por una salida que llevara al desarrollo económico, siguiendo enfocado en la producción industrial y pionera a través del ferrocarril, la electricidad, el carbón y la metalurgia, optó por enfocarse en el salitre que se ganó luego de la guerra con Perú y Bolivia. Mientras tanto en Japón, país que hasta entonces estaba detrás de Chile, se dio la famosa revolución (restauración) Meijí que significó un proceso de modernización y reordenamiento político-social desde arriba con importantes consecuencias. En Suecia  durante el decenio de 1850 importantes reformas fueron aplicadas en lo concerniente a la tenencia de la tierra y la organización del trabajo. Dinamarca durante el decenio de 1860 también inició un importante proceso de modernización política y económica. Estados Unidos ya mencionado, inició un proceso importante de modernización luego de la guerra civil, de hecho hasta 1860 solo se habían registrado 36.000 patentes, y entre 1860 y 1890 se registran 440.000 patentes más.

El resultado de estas políticas fue que hacia 1914 el ingreso per cápita en Suecia fue de 3100 dólares, 4100 en Dinamarca, 1320 en Japón y 2497 en Chile. Hacia 1950 Dinamarca poseía un ingreso de 6943 dólares, 6769 en Suecia, 1921 en Japón, y 3670 en Chile. Para 1980 Dinamarca poseía un ingreso de 15227, Suecia de 15016, Japón de 13428, y Chile de 5680. La brecha económica se abrió, y se amplió.

Es fundamental entender que el Estado como entidad capitalista, y además, como expresión del árbitro capitalista que representa a las clases burguesas, actuó de forma diferente dependiendo del país. Y es que nuestras clases capitalistas también eran diferentes y el devenir histórico terminó llevando a la primacía a unas por sobre otras. Las prioridades de estas clases dirigentes fueron distantes y diferentes, y la modernización también fue diferente tanto en términos cualitativos, cuantitativos y cronológicos.

Conclusión, desarrollo y retraso en América Latina

Resulta relevante esta discusión a la luz de la actualidad de América Latina, momento en que estamos frente a una serie de gobiernos los cuales por más diferentes que sean en su discurso e identificación ideológica, siguen cayendo en la misma problemática constante. Es decir, no rompen con la tendencia habitual. No está añadiéndose más valor agregado por medio de procesos tecnológicos y desarrollo científico, sino que el crecimiento económico sigue estando guiado más por una expansión extensiva que intensiva. La gran potencia de Sudamérica, Brasil, durante la última década y de la mano del PT, poco ha hecho por elevar el % del PIB destinado a I&D, y la participación de materias primas en las exportaciones ha aumentado como proporción del total de las exportaciones. En Brasil, durante los últimos años ha aumentado el gasto en I&D, pero nunca ha pasado el 1.2% del PIB (datos Banco Mundial), en Argentina no pasa del 0.6%, Chile al 0.4%, Colombia 0.2%, mientras que en la OCDE la media esté cerca del 2.5% habiendo países como Israel que gastan casi 4.5% del PIB. Mientras no se demuestre un cambio en este dato, no va haber un cambio cualitativo en el desarrollo latinoamericano en comparación al europeo.



Categorías:Economia, Historia, Política

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