El sistema financiero, financiarización y ciclos

Durante los últimos años ha proliferado en los medios de comunicación de tendencia izquierdista, y en respuesta a la crisis económica que azotó el mundo y que sigue afectando buena parte de la zona del euro, con especial énfasis en países como España y Grecia, un apoyo cada vez mayor a la teoría de la financiarización la cual afirma básicamente que durante las últimas décadas, y a causa del shock neoliberal, el sector financiero se ha puesto en la cima del orden capitalista y ha dominado al resto de sectores económicos, entre ellos el capitalista productivo. Es decir, a partir de las reformas neoliberales el sector financiero ha cobrado el peso que posee, y que, antes no poseía.

Por otra parte también ha hecho eco en diferentes sectores de la sociedad, la teoría derechista de la escuela austriaca que también critica al sector bancario pero desde otra orilla ideológica y teórica. En este caso el problema estaría dado por la estructura del sistema bancario de reserva fraccionaria y por la existencia de la moneda fiduciaria, de la cual se desprenden las crisis económicas habidas.

Según los partidarios de la teoría izquierdista de la financiarización la solución está en reformar el sistema limitando su influencia a través de diferentes impuestos (impuesto Tobin por ejemplo) y con mayor regulación. De esta manera podríamos regresar a un estado económico de mayor calma como el existente previo la década de los 80. Mientras que los partidarios derechistas de la escuela austriaca consideran que para acabar con los problemas se debe reformar el sistema bancario imponiendo un coeficiente de caja del 100% y estableciendo, una vez más, el patrón oro.

Como ejemplo de ambas teorías tenemos por un lado, a Vicenc Navarro, y por otro, a Huerta de Soto. Ambos contrarios políticamente hablando pero que, al menos en este tema coinciden en una crítica al sistema bancario.

En el siguiente artículo analizaremos la esencia de este sistema, partiremos con una conceptualización de manual, para luego seguir con una lectura histórica y finalmente se realizará una lectura analítica a la luz de la actualidad buscando verificar o refutar ambas teorías.

El sistema financiero

El sistema financiero es el conjunto de instituciones, medios y mercados en el que se organiza la actividad financiera, de tal modo que cumple la función de canalizar el ahorro, haciendo que los recursos que permiten desarrollar la actividad económica real -producir y consumir, por ejemplo- lleguen desde aquellos individuos excedentarios en un momento determinado hasta aquellos otros deficitarios.

Dentro del sistema financiero los actores pueden optar por diferentes alternativas en vista de sus necesidades. Por una parte pueden invertir sus ahorros adquiriendo a cambio activos financieros, esto es un título por el cual el comprador posee el derecho a recibir un ingreso futuro por parte del comprador.  Por otra parte pueden optar por ir a un banco y pedir un préstamo, y en tal caso estarían adquiriendo un pasivo, es decir, una obligación para pagar en el futuro.

Los bancos en su negocio realizan dos operaciones. Por una parte está la captación, es decir como su nombre lo indica, es el momento en que el banco capta recursos y recolecta dinero de las familias y empresas a cambio de una tasa de interés (tasa de interés pasiva) anual. Y por otra parte el banco realiza la colocación, que es lo que le permite a los bancos poner el dinero en circulación a través de diferentes préstamos a otros bancos, empresas, familias o gobiernos a cambio de una tasa de interés anual (tasa de interés activa).  Es decir, el negocio bancario, básicamente está en la diferencia entre la tasa de captación y de colocación, también conocido como margen de intermediación.

Entre los activos financieros podemos considerar cuatro tipos principalmente.

  1. Préstamo: un contrato por el cual un prestamista en particular presta una determinada cantidad de dinero a un prestatario particular. La mayoría de la gente tiende a formalizar préstamos para la adquisición de bienes inmuebles o vehículos.
  2. Bonos: Un bono representa un compromiso por el cual el vendedor se obliga a pagar un interés anual al propietario del bono y a devolverle el principal en una fecha determinada. El emisor vende un número de bonos a un determinado interés y con una fecha de vencimiento establecida. Los bonos se encuentran calificados en las agencias de calificación de solvencia donde se evalúa la solvencia de los mismos. Estos resultan muy fáciles de revender lo que aporta liquidez a quien los posee. Los bonos más conocidos son los públicos que emite un gobierno para financiarse.
  3. Acciones: Una acción es una participación (o derecho a) en la propiedad de una empresa. Las acciones aparecen en el mercado en un momento en que una empresa requiere de un importante nivel de financiamiento, y decide vender un porcentaje del total de sus acciones, por lo que estas al venderse le dan a sus propietarios el derecho a recibir las ganancias de dicha empresa en relación a la proporción que sus acciones poseen del total. Es por esto que no todas las empresas venden su capital al mercado bursátil, pues, o no lo necesitan, o no están capacitadas para hacerlo, esto porque una vez vendido su capital, deberán no solo trabajar para obtener un nivel de ganancia, sino que además deberán mantener el precio de sus acciones en un nivel adecuado dentro de la bolsa.

Dentro de esta mecánica, a su vez, podemos reconocer también al mercado primario, que es donde los actores, en busca de financiación emiten activos los cuales serán negociados luego en el mercado secundario, entre los que encontramos por ejemplo la bolsa de valores y al mercado bursátil en su máxima expresión. Es en este mercado donde los diferentes títulos de valor, activos, pasan de mano en mano buscando su valorización y la ganancia respectiva.

Finalmente nos queda mencionar en este apartado, a los intermediarios financieros. Estos son entidades que transforman los fondos que reciben de un gran número de individuos  en activos financieros, los más importantes intermediarios financieros son:

  1. Fondos de inversión: intermediario financiero que crea una cartera de activos mediante la compra de acciones de diferentes empresas para luego vender participación de aquellas carteras formadas a los inversores. Estos fondos sirven a los inversores en la medida que reducen el riesgo asociado a la rentabilidad esperada de sus acciones, así, si se tienen diferentes acciones en diferentes empresas, será menos posible que hayan pérdidas en comparación a su solo se poseen acciones de una sola empresa.
  2. Fondos de pensiones y seguros de vida: Un fondo de inversión cuyo objetivo es proporcionar una renta a sus miembros en el momento que se jubilen o que sufran algún evento en el que legalmente estén habilitados para recibir dicha renta. Para Chile el ejemplo máximo de estos son las AFP.
  3. Entidades bancarias: bancos que como ya se ha mencionado, basan su negocio en recibir fondos (técnicamente préstamos) de sus clientes, quienes a cambio reciben un título bancario, es decir un contrato con el banco que lo obliga a devolverle el total depositado en el momento requerido, y mientras no lo haga recibirá un interés anual establecido, para luego poner en circulación ese mismo dinero entre diferentes préstamos con otras familias o empresas. Los activos que poseen los bancos (préstamos) pueden ser si así se necesita, comercializado en los mercados financieros, que es algo que sucede frecuentemente.

Apunte histórico del mercado financiero

La banca moderna: La banca como se le conoce hoy nace durante los primeros siglos de la modernidad y se consolida en el occidente europeo. Pero antes de su nacimiento se necesitó de mucho tiempo de gestación medieval en el que la riqueza monetaria volvió a resurgir a la luz del avance comercial europeo. En este sentido la actividad del mercader, nuevo actor económico medieval que concreta la aparición del gros de plata en Venecia – se tienen registros de que, al menos desde 1192 se usaba el gros en dicha ciudad- como moneda de uso y atesoramiento es fundamental. La vida monetaria en la cristiandad occidental es vital para entender también el auge durante esos años de la actividad prestamista; muchos campesinos adquieren deudas con dichos prestamistas que por lo general eran urbanos y judíos.

Si avanzamos un poco en los siglos ya en el Renacimiento tenemos familias especializadas en el negocio como prestamistas, el ejemplo siempre usado es el de los Medici en Florencia. Estas familias tenían un nivel de poder relativamente alto considerando que se codeaban con los mayores líderes militares y políticos de sus respectivas ciudades, pactando mutuamente sus arreglos de acuerdo a sus intereses.

Sin embargo no es sino hasta el siglo XVII que la banca moderna logra consolidarse en la Europa moderna. En 1656 se funda el Riksbank en Suecia, y aquí tenemos nuestro primer gran acercamiento, pero más importante es, para el desarrollo de este sistema bancario moderno, la fundación del banco de Inglaterra en 1694.

El banco de Inglaterra es el pivote de todo un sistema, ya que alrededor de él están apoyados todos los bancos privados de Londres. Son 73 en 1807 y alrededor de una centena en el decenio de 1820. En las provincias se cuentan una docena en 1750, 120 en 1784, 290 en 1797, 370 en 1800 y al menos 650 en 1784. Entre estos banqueros tenemos orígenes profesionales muy diversos, los fosters en Cambridge eran molineros y comerciantes de trigo, en Liverpool la mayoría de los bancos salieron de las casas de comercio, en Birmingham los Lloyds provenían del comercio del hierro, en Nottingham los Smith eran vendedores de géneros de punto, en Norwich los Gourneys eran comerciantes de hilado y fabricantes de tejidos de lana, en Cournualles los banqueros eran en mayoría propietarios de minas además de comerciantes de malta, cerveceros o recaudadores de peaje.

Estos banqueros nacen en el siglo XVIII a raíz de una coyuntura local, pues ante la necesidad de crédito, letras de cambio y dinero efectivo los bancos privados cubren estas necesidades porque tienen el poder de emitir papel moneda.  En principio estos bancos privados poseen una reserva de oro para cubrir sus emisiones, pero cuando hay una crisis como en 1745 se ven obligados a buscar dinero para evitar la bancarrota. En conjunto sin embargo este sistema era sólido porque era sostenido por el banco de Inglaterra que desempeña el papel de prestamista en última instancia.

Después de 1797 cuando los billetes del banco de Inglaterra no se pueden cambiar por oro, se convirtieron para los bancos privados, en la moneda por la cual se comprometían a cambiar sus propios billetes. Es decir, tenemos en este momento el germen del régimen del Banco Central, el cual es el único capaz de emitir el papel moneda aceptado social y legalmente. Ya que, aun cuando los bancos privados en este momento sean capaces de emitir papel moneda, en último recurso necesitan de este pilar que sostiene la mayor cantidad de oro y de confianza social. Ya en 1812 el gobierno declara al billete del Banco de Inglaterra el dinero de curso legal para todos los pagos.

Esto trajo como consecuencia que los bancos privados comenzaran a aprovisionarse con billetes emitidos por el Banco de Inglaterra como forma de respaldo. Además para estos bancos era preferible hacer sus pagos en billetes del Banco de Inglaterra que en oro, ante lo cual la gente no dudaba en aceptar billetes del banco de Inglaterra en lugar de oro.

Luego de la crisis de 1825 el banco de Inglaterra una vez más tuvo que rescatarlo con oro sino que también debió emitir papel moneda de baja denominación, los billetes de £5 no servían para todas las transacciones se hacía entonces necesario respaldar con billetes de £1.  Después de esa época los temas de mayor discusión en relación a este tema se centran en el papel del Banco de Inglaterra y la necesidad de prefijar y controlar la emisión de billetes a una cifra determinada. La ley de 1844 concedió al Banco de Inglaterra el monopolio último de la emisión de billetes, la conocida Ley de Peel establece que por una parte la emisión del Banco de Inglaterra no sobrepasaría los £14.000.000, mientras que los demás bancos podrían emitir billete pero solo hasta el límite de la cantidad anteriormente fijada, y, en caso de fusiones o de ser comprados, caducarían sus derechos de emisión, los cuales pasarían al banco de Inglaterra. Los bancos creados con posterioridad a dicha ley no tendrían derecho de emisión.

Vale apuntar que a pesar de los límites que esta ley ponía al momento de emitir papel moneda, durante las crisis de 1847, 1857 y 1866, el gobierno estuvo dispuesto a eximir al banco de los límites y disposiciones de la bank act.

En este sentido lo que vemos es que existe una constante centralización en la mecánica de emisión del papel moneda, y que se estaría dando desde fines del siglo XVIII hasta mediados del siglo XIX. Finalmente el banco de Inglaterra sería nacionalizados el 1 de marzo de 1946.

Esta historia sería similar a la que se daría en el mundo capitalista. Por una parte la necesidad de efectivo para iniciar diferentes proyectos e inversiones, lleva a que haga la aparición la banca privada, la cual nace de diferentes actores económicos que lograron reunir el capital para fundar sus respectivos bancos. De una y otra forma la tendencia apunta a que haya un banco de bancos que logra ganarse la confianza (además del poder económico y del oro necesario) para centralizar poco a poco en su ser la emisión del papel moneda y la responsabilidad de dar liquidez a los bancos privados en los momentos que necesiten de ayuda. Y, finalmente, a la luz de una obvia necesidad por controlar la política monetaria, los diferentes Estados terminan apropiándose de dicho banco convirtiéndolo en su Banco Central, órgano estatal que depende del Estado y cuyo presidente es electo como cualquier funcionario público.

En el caso de Chile hay algunas particularidades que vale la pena mencionar. Hasta mediados del siglo XIX la banca moderna en Chile, propiamente tal no existía, y tampoco existía un banco central o algún banco que tuviera su lugar, por lo tanto el negocio bancario no estaba consumado, y la moneda (el penique) era manejada y controlada por aquellos mercaderes que tenían el control del negocio conectando su producción con los mercados en Perú y el mundo. Esto llevó a una constante asfixia económica y a un hambre monetaria que lentamente amenazó con estrangular la economía nacional. En esta situación los precios decaían y con ello también las ganancias, y, con unas tasas de interés exorbitantes (solo prestaban dinero los mercaderes exitosos, que no eran parte de una banca profesional, y quienes se oponían en buena medida a la constitución de una), el peligro de un colapso económico se veía cada vez más cerca.

En esta situación el gobierno de Montt es asesorado por un economista liberal llamado Courcelle Seneuil, quien estableció que, o se creaba una banca moderna, o Chile terminaría en crisis incluso guerra civil. Sus palabras terminaron germinando en la ley de bancos de 1860 la cual creó por primera vez a la banca moderna y profesional en este país. El Banco Central de Chile sería creado en 1925 bajo el gobierno de Arturo Alessandri Palma.  En términos generales el transcurso histórico es el mismo que vimos anteriormente.

Las bolsas: Le Nouveau Négociant de Samuel Ricard, en 1686 define la bolsa como el «lugar de encuentro de banqueros, comerciantes y negociantes, agentes de cambio y de banca, corredores y otras personas». En Lyon se le conocía como plaza de cambios, en ciudades hanseáticas Collége de comerciantes, en Marsella la logia, en Barcelona la lonja. No siempre tenía su propio edificio, de ahí una recurrente confusión entre el lugar concreto y la bolsa como tal. En Sevilla la reunión se llevaba diariamente sobre las gradas de la catedral, en Lisboa en la Rua Nova la mayor y más grande de la ciudad, en Cádiz se realizaba en la Calle Nueva, en Venecia bajo los pórticos de Rialto y en la Loggia dei Mercanti, etc. De hecho era normal que toda plaza tuviera su bolsa, y en rasgos generales la realidad en todas las bolsas es la misma.

La data de cada una de las bolsas puede llevarnos a confusiones, puesto que la data de la construcción de los edificios no coincide con la fundación de la bolsa en mucho de los casos. En Amsterdam el edifico data de 1631 mientras que la Nueva bolsa se remonta a 1608 en tanto que la antigua se remonta a 1530. Tenemos datos de que en Brujas la bolsa nace en 1409, en Amberes en 1460, Lyon en 1462, Tolosa en 1469, Londres 1554, Ruan 1556, Hamburgo 1558, París 1563, Burdeos 1564, Colonia 1566, Dantzig 1593, Leipzig 1635, Berlín 1716, La Rochele 1761, Viena 1771, y Nueva York 1772. Aunque la certeza apunta la bolsa alcanza su pleno apogeo en el Mediterráneo hacia el siglo XIV. En ciudades italianas ya existía la bolsa en 1393.

La bolsa asume su existencia como última etapa de las ferias que se dan en el occidente europeo durante la baja edad media y la edad moderna. A partir del encuentro de negociantes importantes y de una nube de intermediarios todo se trata a la vez, operaciones sobre mercancías, cambios, participaciones, seguros; es decir, se da nacimiento a un lugar común que sirve como mercado monetario, financiero y de valores.

A pesar de no ser la primera bolsa, en estricto rigor la bolsa de Amsterdam surge a inicios del siglo XVII representando una nueva etapa en la economía capitalista tanto en el volumen de la fluidez, la publicidad y la libertad especulativa de las transacciones, es decir es la bolsa novedosa que expresa el nivel de desarrollo económico contemporáneo.  Se negocian los títulos de la deuda del Estado así como las acciones de la Compañía de las Indias orientales y se convierten en objeto de vivas especulaciones.

El nivel de especulación aumentaría todavía más luego de la guerra de 7 años, momento en que se amplía el juego sobre las acciones de la compañía Inglesa de las Indias orientales, el banco de Inglaterra, la Compañía del mar del Sur, y, sobre todo,  de los emprésitos del gobierno inglés.

En Londres, desde 1695, la Royal Exchange había contemplado las primeras transacciones con los fondos públicos, las acciones de las Indias y del Banco de Inglaterra. Entre 1698 y 1700, la bolsa de valores se instaló en la célebre Exchange Alley. Como la de Amsterdam, la bolsa de Londres tiene sus propias costumbres y personal: los puts y los refusals que conciernen a las transacciones a plazo; los bulls y los bears que son los compradores y vendedores a plazo que buscan especular; así como también también están los corredores de mercancías o stock brokers.

En definitiva, el sistema bancario, financiero, y la bolsa emergen en medio de una sociedad capitalista que requiere y necesita de financiamiento constante para poder concretar sus proyectos. Luego seguiremos en esto, pero vale la pena recordar que la constitución del sistema financiero es tanto un plus como un problema, es decir, posibilita la expansión así como el impacto de las crisis económicas.

Respuesta a las críticas 

A partir del siguiente apartado desmenuzaremos punto por punto los principales postulados de las teorías anteriormente mencionadas. Es decir, la financiarización postulada por ciertos sectores de izquierda, así como la teoría de los ciclos austriacos postulada por sectores derechistas.

Uno de los primeros puntos que esboza la teoría de la financiarización, dice que a partir del shock neoliberal de los años 80, el sector financiero pasó a ocupar un sector mayor dentro de la economía de los respectivos países. En este sentido hay una lógica de causa y consecuencia en la que el actuar político influyó en el desarrollo económico y potenció a la banca. No obstante lo que en realidad se da y lo que efectivamente muestran los datos es lo siguiente.

Participación del sector financiero en el valor agregado de la economía estadounidense entre 1960 y 2012.

Fuente: BEA, elaboración propia.

Como se puede apreciar, el aumento de la participación financiera en el valor de la economía total no es algo que se deba al shock neoliberal de los años 80, sino que es algo que se rastrea desde años antes. Ya en las dos décadas previas se puede ver un constante ascenso del sector financiero. De 1960 a 1980 la participación financiera avanzó un 22.44%, esto es, en pleno período «keynesiano». Mientras que de 1980 a 2000, dos décadas claramente neoliberales, la participación en el sector financiero creció un 37.9%, si tomamos en consideración los últimos 30 años, de 1980 a 2012, el crecimiento del sector financiero fue del orden del 26.8%. Si bien es cierto hay una aceleración en la participación de las finanzas, no se puede negar que anteriormente existiese un incremento importante en el sector financiero. Y esto no se debió a las reformas neoliberales, sino que forma parte de, como ya había explicitado Marx, un crecimiento constante de la economía y un desarrollo de las fuerzas productivas. En otras palabras, la ampliación de la importancia relativa de las finanzas en las respectivas economías tiene más que ver con el desarrollo capitalista que con las reformas neoliberales. En este aspecto es necesario recordar que las finanzas son un punto importante para el desarrollo de las fuerzas productivas y para expandirse la economía, es necesario que se expanda el crédito.

Como segundo punto importante que toca esta teoría es la premisa de que el sector bancario comienza a controlar al resto de los sectores económicos, es decir, la banca controla al «capitalismo productivo», por lo que se vuelve dominante y se lleva la mayor parte de las ganancias. Sin embargo esta premisa tampoco puede verse ni tocarse en la realidad a la luz de los datos.

Distribución de las 500 empresas más grandes según su Actividad.

Las 20 mayores empresas mundiales por ingreso, 2006. 

Las 20 principales empresas por beneficios, 2006.

Fuente: http://www.ub.edu/geocrit/-xcol/449.htm

Lo que se puede observar es que no existe ni se da una concentración de los beneficios e ingresos en el sector bancario,  y si bien es cierto es uno de los sectores más dinámicos, no es el más dinámico, es superado por otros sectores mayores y con una importancia mayor.

Una tercera apreciación de esta teoría está vinculada a la concentración de la banca y monopolización del negocio en torno a pocos agentes bancarios. Lo que a su vez, y como consecuencia llevaría a una dinámica en la que el tipo de interés sería artificialmente elevado y objeto de muchas manipulaciones con objeto de lograr ganancias extraordinarias.

Precisemos que los acuerdos entre grandes empresas en los que se busca pactar por algún precio no son ajenos a la realidad de nuestras sociedades. Podemos buscar en la historia reciente para darnos cuenta que se han dado y, probablemente se seguirán manifestando. Ahora bien, el punto en cuestión es que no son parte de la generalidad, sino que son excepciones que se dan en el transcurso histórico, esto porque no pueden ir en contra de leyes sociales objetivas.

En un artículo anterior se había manifestado las incoherencias y los límites de la teoría de los precios fijados por monopolio. Pues bien, esta misma teoría se ha usado para explicar el negocio de la banca en la actualidad, así, recurrentemente se afirma que la banca está monopolizada y que eleva artificialmente la tasa de interés a su gusto y bajo su criterio. Convengamos que como primer acercamiento existe un límite en la tasa de interés fijada por los bancos, y ese límite  está dado por la tasa de gananciaes decir, no puede la tasa de interés estar por sobre la tasa de ganancia, en caso contrario estaríamos frente a un fenómeno en el que nos comemos a nosotros mismos, pues, las finanzas estarían asfixiando a otros sectores económicos y los estarían llevando a la ruina progresivamente. Pero aquí no hay ninguna lógica sostenible, si la banca lleva a la ruina a sus clientes o prestamistas, no podría en el largo plazo sobrevivir, y hace siglos la economía capitalista estaría arruinada. Esto nos lleva a decir que el interés es una parte de la plusvalía (ganancias) que remunera el sector financiero (capitalista dinerario) a cambio de sus préstamos y créditos. Esta tasa de interés, como ya se ha precisado tiene como límite la tasa de ganancia, y se fija a través de la oferta y demanda de crédito y liquidez, es por este motivo que la tasa de interés tiene un comportamiento cíclico inversamente proporcional al de la tasa de ganancia, cuando esta es elevada (y por tanto cuando existe un ciclo económico de auge y acumulación) la tasa de interés tenderá a disminuir, pero cuando la tasa de ganancia es baja (y nos encontramos frente a fenómenos de enfriamiento económico, estancamiento, recesión crisis y depresión económica) la tasa de interés tenderá a ser elevada. Es por esto que por una parte el Banco Central en esencia no puede manejar la tasa de interés, porque, si éste pretende elevar la tasa de interés en un momento que la economía necesita tenerla abajo, el sector financiero se las puede ingeniera (como ya ha hecho) para elevar la velocidad de los negocios y del flujo del dinero, creando y usando una serie de instrumentos financieros, y además si el Banco Central pretende reducir la tasa de interés en un momento en que económicamente se necesita tenerla al alza, los bancos sencillamente optarán por mantenerse líquidos y evitarán arriesgarse en negocios y en dar crédito pues la amenaza del impago y el riesgo por default está latente. Y por otra parte es a raíz de esta competencia que no se puede concebir que la fijación de la tasa de interés sea una constante en lugar de una excepción, pues, a raíz del permanente ingreso de capitales en el mercado a través de todos los canales y conductos posibles y habilitados, la oferta varía constantemente, siempre están surgiendo fuentes de capital líquido que se ofrecen en los mercados monetarios y de capitales, ante esta oferta, la presión bajista de la tasa de interés en un momento de auge no puede ser negada ni resistida, a menos que se busque perder negocio, de otra parte miles de demandantes presionan para obtener sus créditos de tal manera que presionan al alza la tasa de interés, a esta realidad si sumamos la consolidación de la globalización, se hace más complejo este panorama en el que a nivel global surgen demandantes y oferentes de crédito tanto a nivel nacional, regional y mundial. Además el capital empresarial y corporativo tiene mecanismos para generar presión ante el capital financiero, esto se da a través del «exceso de ahorro» experimentado por las corporaciones no financieras de los países del G7 durante las últimas décadas a través de la cual pasaron de ser prestatarios a prestamistas, de manera que a partir de sus ganancias lograban influenciar de manera importante en el mercado financiero, un fenómeno conocido en la literatura marxista como plétora del capital, y que llevó a que las corporaciones financieras colocaran enormes cantidades de capital en activos financieros llevando a la reducción de la tasa de interés. Por tanto no se puede hablar de un monopolio en la fijación de la tasa de interés como regla general, sino que más bien se puede entender desde un ámbito exclusivo a la excepción y a momentos determinados por condiciones establecidas que desaparecerán por el avance mismo de la economía.

Finalmente otra la teoría más importante de esta tesis es la que tiene que ver con el crecimiento económico durante el último cuarto de siglo. Según la tesis de la financiarización, este crecimiento tiene poco de realidad en la medida que se apoya en movimientos especulativos y en el endeudamiento. Hasta cierto punto esto que se afirma es cierto en la medida que es verdad que se ha dado un crecimiento de la deuda en los países más desarrollados tanto a nivel público como también privado, pero no es cierto que la economía pueda sostenerse ad infinitum solo a base del endeudamiento, y tampoco es cierto que lo haya hecho durante el último cuarto de siglo solo a base de deuda. En Estados Unidos la producción manufacturera creció, entre 1990 y 2006 un 68%, en Japón (un país que ha estado estancado las últimas décadas) entre 1990 y 2005 un 3.2%,  un 8.6% en Reino Unido y un 17% en Alemania. El PIB mundial creció, entre 1989 y 1998 un 3.2% anual, y entre 1999 y 2008 al 4.4%. Lo que nos demuestra que no es cierto que el crecimiento durante los últimos años se haya debido solo al endeudamiento. Hubo un gran crecimiento en diferentes sectores económicos tanto en el mundo desarrollado como en el tercer mundo.

Ahora nos enfocaremos en la teoría de los ciclos austriaca, según quienes se apoyan en esta teoría, el problema se encuentra en el excesivo incremento del crédito, el cual es enormemente impulsado por la política ineficaz de los bancos centrales, quienes tienden a mantener tipos de interés artificialmente bajo, a través de políticas monetarias activas y excesivas en las que inyectan una enorme cantidad de liquidez al sistema llevando a la banca privada a especular y a invertir en negocios poco seguros con un elevado nivel de riesgo, ejemplo de ello son las burbujas alentadas en medio de estos procesos.

Es por esto que el problema según esta escuela económica se encuentra en la existencia de una banca con reserva fraccionaria, la que a su vez es sostenida por los bancos centrales. Por esto una de las primeras medidas que apoyan es la eliminación de la banca central, el regreso al patrón oro, y el establecimiento del coeficiente de caja del 100%.

Vayamos por parte.

Es falso que la banca central sea la causante de las crisis económicas, no se comprueba empíricamente primero si miramos la historia: las crisis económicas anteceden a los bancos centrales. Así, la crisis de los tulipanes dentro de la economía holandesa en 1637 antecede en varios siglos la existencia de los bancos centrales, y con todo, fue una crisis importante registrada en los libros de historia y estudiada como fenómeno por los historiadores económicos.

Además, los datos de la FED, el banco central más importante del mundo (porque forma parte de la economía más desarrollada, grande e influyente del globo) también contradicen las teorías austriacas.

Fuente: http://research.stlouisfed.org/fred2/series/FEDFUNDS

Lo sombreado representa los momentos en que hubo recesión en la economía estadounidense, en contraste con los tipos de interés. Lo que se puede apreciar es que en los momentos de recesión los tipos de interés de la FED bajan, y no antes como pretenden demostrar los austriacos. Antes de la crisis los tipos de interés más bien están bastante más elevados que durante la crisis. No se comprueba por tanto una relación entre los bajos tipos de interés y las crisis económicas.

El elevar el coeficiente de caja al 100% terminaría afectando enormemente el ciclo de acumulación capitalista. Si consideramos que el multiplicador bancario es X * 1/ coeficiente de caja, esto llevaría a que no haya reproducción del dinero, y como consecuencia las tasas de interés tenderían a aumentar a niveles muy por encima de los aceptables y permitidos. Si la tasa de interés se eleva, tanto el consumo como la inversión caería. Esto porque la propensión marginal al consumo (PMC) se reduciría toda vez que el adquirir créditos de consumo, hipotecarios o similares se hará sumamente costoso. A su vez, la inversión empresarial también se verá enormemente asfixiada en la medida que se deberán poseer tasas de rendimiento más elevadas para emprender un préstamo y consolidar una inversión. En estos términos la economía se verá enormemente comprimida y el crecimiento reducido.

Similar historia tenemos si nos referimos a la propuesta de retornar al patrón oro nos encontramos con consecuencias parecidas. Esto porque el oro no se crea, sino que se extrae de la tierra, por lo que no va a la par con el ritmo de crecimiento de la economía capitalista, ni mucho menos le daría fluidez a esta. Es por esto que el papel moneda, el dinero fiduciario hizo su aparición en la economía capitalista, por la inherente necesidad de financiamiento y fluidez, necesidad que el oro no podía satisfacer porque para ello se requería más que su importancia como reserva de valor. Es por eso que del oro se desprende el papel moneda, así como el dinero-crédito. Porque la economía en vista de su constante crecimiento, necesita de ese dinero, y en la medida de que crece, seguirá incrementando sus medios de financiación y de mover y crear el dinero.

En realidad la acusación de la escuela austriaca no pasa de ser una acusación falsa, sin fundamento, y que propone soluciones a problemas que no existen, o mejor dicho, problemas que no identifican correctamente.

La banca, sangre del sistema capitalista

En síntesis, la banca representa la sangre del sistema capitalista pues es la que pone en circulación, mientras crea, al dinero mismo. Ergo le da fluidez al sistema. La banca posibilita el overtrading, ya que si en un inicio el ciclo básico de acumulación del capital es D-M-D’, el crédito permite mantener el mismo ciclo más allá de los límites iniciales. Ahora bien, así como la banca posibilita y sostiene la acumulación capitalista, también posibilita las crisis económicas inherentes al mismo. Si por ejemplo, una empresa productora de vehículos cae en una crisis, su efecto será reducido y localizado en caso de afectar solo su radio de influencia, sin embargo -y esto es lo que tiende a suceder- si dicha empresa había recibido grandes sumas de dinero como préstamos por parte de los bancos, su consecuente impago llevará a más consecuencias pues terminará repercutiendo de mayor forma, afectando al banco con quien había asumido compromisos de pagos, el cual a su vez entrará en dificultades por asumir sus propias responsabilidades, generándose así una cadena de desvalorización de activos que enfriará a la economía. Esto, pero en rasgos mucho más amplios (es decir involucrando a muchos más actores) sucede cuando se da una crisis.

A lo que es necesario agregar los conceptos que Marx denominó capital ficticio, estos son títulos que devengan un interés o dividendos pero que su valor no se corresponde con un capital real. En este sentido Marx cita dos tipos de capitales ficticios, los bonos públicos y las acciones. Es decir, su valor no tiene relación con un capital en proceso de valorización. En este aspecto los bonos públicos emitidos para realizar gastos corrientes efectivamente no representan capital real, y las acciones en un inicio representan valor de un capital al guardar relación con la empresa, pero ya en el mercado su precio se despega y tiende a diferir con el valor realmente invertido. Es decir, se da una distancia entre el valor bursátil de una empresa y su valor contable, esta distancia se calcula con el ratio entre el valor bursátil y la ganancia anual de la empresa, el conocido price/earning, cuyo cálculo expresa el número de años que son necesarios para pagar con ganancias y costear el valor bursátil de una empresa. Entre mayor sea el P/E, más inflado está el precio bursátil y por ende, el capital ficticio es más elevado.

El precio de estos títulos se da en vista de las expectativas que hay en el mercado en relación a las ganancias esperadas calculadas por anticipado. Además, los precios de estos títulos varía también dependiendo del tipo de interés en forma inversa, es decir, cuando la tasa de interés es baja su rendimiento aumentará, y cuando la tas asea alta, éste disminuirá. El fundamento último está dado en la realización del ciclo económico exitoso, lo que llevará a que un gobierno pueda tener amplios ingresos tributarios y con ello posibilidades de pago, así como las empresas capitalizadas en la bolsa tendrán mayores ganancias lo que aumentará las expectativas de los inversores.

En última instancia la valorización de estos capitales pareciera darle mayor valor a la economía misma. Pero no es así, la valorización de estos capitales, que son ficticios, no genera valor añadido en estricto rigor. Supongamos que una acción tiene un precio de 100 dólares durante un momento dado. Durante otro momento, y posterior en vista de las expectativas y la euforia, esta se valoriza un 50%, y su poseedor puede venderla en 150 dólares. Pues bien, evidentemente el vendedor gana un 50% más de lo que tenía, pero en la economía general no hay más valor añadido, el 50% extra del vendedor se obtiene de un comprador que estuvo dispuesto a comprarla a ese precio, ergo no hay valor añadido sino que es un traspaso de un individuo a otro. Es por esta razón  inflados demasiado los precios de estos activos,  en algún momento llegará el shock que demuestra la diferencia entre las ganancias empresariales y los precios y la ola de euforia llegará a su fin y comenzará un efecto dominó de constante desvalorización.

Esto nos lleva a nuestra conclusión. No se trata de que la banca es la que genera las crisis o la que presione al resto de los capitalistas en una suerte de dictadura como afirman partidarios de la financiarización. Tampoco se trata de que estas crisis se deban a problemas políticos que se dan desde la pésima gestión de la banca central, como afirman partidarios de los ciclos austriacos. El problema es inherente al capitalismo, y se debe encontrar por tanto en la realidad del capitalismo como sistema del cual siempre se gestarán crisis posibilitadas desde su misma existencia. La banca no crea por sí sola las crisis, sino que es parte íntegra del sistema, posibilita al ciclo económico para llegar más allá de sus límites, así como también potencia las crisis, pero son crisis que se gestan dentro de un sistema con sus respectivos mecanismos donde la banca forma parte, pero no pone ni orden ni determina arbitrariamente sus determinaciones. La crisis internacional generada en 2008 responde a estas características; durante la década anterior los capitales ficticios se inflaron, especialmente el suelo (mercado inmobiliario, que también podemos considerar como tal), detrás del mismo existió una red de apalancamiento, instrumentos financieros y red financiera que terminó haciendo explosión una vez el mercado inmobiliario declinó. De ahí la crisis, una crisis originada por las contradicciones capitalistas más allá de la banca, donde sí tuvo una importante participación pero no más importante que el resto de capitalistas que también formaron parte de esta lógica.



Categorías:actualidad, Economia, Historia

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