¿Qué fue el socialismo soviético? (I)

A raíz de estos dos artículos me propongo desarrollar un tanto la idea de lo que sería el comunismo.

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Básicamente tengo poco que objetar pero me interesara desarrollar un poco más la idea desde un plano teórico en esta primera parte, mientras que en la segunda desarrollaré lo que concierne a lo histórico y económico.

Para comenzar con el análisis es necesario ubicarnos en un plano teórico determinado, y en este caso yo me ubico desde la lectura marxista, esto porque es a mi juicio las más adecuada para analizar el fenómeno del socialismo en la Unión Soviética.

Capitalismo, socialismo, feudalismo como concepto

Como primer punto importante debemos referirnos al aspecto conceptual. ¿Qué es el capitalismo? ¿Qué es el socialismo? ¿Qué es el feudalismo? Tanto el capitalismo, como el socialismo, el feudalismo y el esclavismo son estructuras económicas, entonces, ¿qué sería una estructura económica? La estructura económica está compuesta por las relaciones sociales de producción, es decir, las relaciones de poder efectivo entre personas y las fuerzas productivas. Es decir, la esencia de la estructura económica la compone la lógica de las relaciones de poder, subordinación y propiedad entre los diferentes actores de la sociedad.

Como he dicho, estas relaciones sociales son entre las personas y también entre las personas y las fuerzas productivas, aquí vale la pena hacer una sucinta descripción. Las fuerzas productivas son la base de la economía, son las fuerzas humanas, la técnica y la ciencia que tienen una capacidad productiva, y no son en sí una relación de producción, pero tienen una relación importante de la cual ya volveremos. A grosso modo las fuerzas productivas se dividen en dos, por un lado los medios de producción, y por otro la fuerza de trabajo. Los medios de producción a su vez se dividen entre instrumentos de producción, y materias primas, los primeros se conservan luego de ser usados, mientras que los segundos se usan y transforman constantemente en el proceso económico. La fuerza de trabajo el el conjunto de habilidades físicas de la persona que pone en acción en el proceso productivo de bienes y servicios de cualquier clase.

En este sentido podemos ejemplificar las diferentes relaciones de producción -ergo estructuras- que se a través de nuestra conceptualización;

Esclavismo: Esclavo no posee derecho alguno sobre su fuerza de trabajo, ni tampoco sobre los medios de producción que usa.

Feudalismo: El siervo posee parte de los derechos sobre su fuerza de trabajo, y a la vez posee parte del derecho sobre los medios de producción usados.

Capitalismo: El proletario (o trabajador usando una terminología más adecuada a nosotros) posee la totalidad del derecho sobre su fuerza laboral, pero no posee derecho sobre los medios de producción.

Comprendiendo esto podemos extendernos más allá. En el feudalismo, los explotados, a quienes llamamos siervos, son personas que están atadas a un régimen de vida de semiesclavitud y semilibertad, por decirlo así. No eran esclavos, pero estaban obligados a trabajarle a su señor feudal un número determinado de días y no tenían la posibilidad (esto, siempre en teoría) de hacer una vida independiente pues lo tenían prohibido. No obstante tenían propiedad sobre parte de los medios de producción usados, ya que estos siervos tenían un pequeño terreno que, además de ser suyo, no podían abandonar sin autorización de su señor feudal. En el capitalismo en cambio, el explotado, el proletario no tiene ningún tipo de coerción extraeconómica sobre sí (pronto ya nos referiremos a ello), por lo que es libre y posee pleno derecho sobre su fuerza laboral y la puede usar como le competa, sin embargo a diferencia del siervo en el feudalismo, está completamente desprovisto de los medios de producción, de ahí a que el proletariado necesite trabajar para un capitalista, pues no puede hacerlo de manera independiente y autónoma ya que no posee los medios de producción para proceder de tal forma. De esta manera en el capitalismo, la mecánica detrás de su configuración está la existencia de una «doble libertad» del proletariado, pues, es tanto libre de la coerción extraeconómica, como también libre de poseer medios de producción.

Además de lo anterior, es necesario agregar el concepto modo de producción, éste no puede ser  confundido con la estructura económica, porque el modo de producción es una forma o manera de producir, y no un conjunto de relaciones sociales de producción. Este concepto tiene diferentes sentidos  empleados por Marx, pero podemos decir que existen tres sentidos.  En primer lugar, podemos decir que se refiere a un modo material, el que es la manera en que los hombres trabajan con sus fuerzas productivas los tipos de proceso materiales puestos en marcha, las formas de especialización y división de trabajo entre ellos.  Por ejemplo, un cambio en el modo de producción material se da cuando los telares manuales dan paso a telares mecánicos, en este sentido nos referimos como su sentido lo indica, a un modo de producción relacionado con la técnica empeñada. En segundo lugar está el modo social de producción, este sentido designa las propiedades sociales del modo de producción, y se subdivide a su vez en tres dimensiones:

  • El propósito de la producción: Aquí podemos distinguir entre producción para el uso y producción para el cambio. La primera es una producción que se usa para el consumo propio, y la segunda es para el intercambio con otros individuos. Luego, en la producción para el cambio podemos establecer una nueva división, la primera es una producción para el valor de cambio, y producción para el cambio pero no para el valor de cambio, un trueque en el que ambas partes deseen un valor de uso específico a cambio de sus productos es el ejemplo de un cambio pero no para el valor de cambio. Dentro de la producción para el valor de cambio a su vez podemos dividir entre la producción para el valor de cambio máximo, y la producción para el valor de cambio limitado. Finalmente la producción para el valor de cambio máximo se subdivide a su vez entre el que favorece la acumulación del capital y la que no lo favorece. En el primero encontramos al capitalista, quien tiene como propósito producir para la acumulación incesante del capital, y en el segundo caso encontramos al productor autónomo que solo pretende sobrevivir y destina para consumo personal lo que reciba por encima de lo necesario para mantener y reemplazar los medios de producción. En este sentido podemos decir, como síntesis: la producción para el uso puede ser representado por el pequeño campesino libre que vivía y trabajaba solo para su consumo personal; la producción para el cambio sin valor de cambio es aquel productor incipiente que cambiaba sus productos a través del trueque por otros productos que necesitaba, y por ende no había detrás un objetivo de rentabilidad; la producción para el valor de cambio pero sin el valor máximo se representa en vendedores libres que entran en el mercado a participar de los intercambios pero sin mayor importancia; la producción para el valor máximo sin acumulación de capital se ejemplifica en los productores autónomos que buscan un valor máximo de su producción pero sin poder llegar a un nivel de acumulación porque no son capitalistas, por ejemplo los negocios familiares sin una contratación de mano de obra; y, finalmente la producción para la acumulación de capital se ejemplifica completamente en la producción capitalista, destinada a revalorizar el capital inicialmente invertido a través de la constante inversión en medios de producción y fuerza laboral.
  • Forma que toma el plustrabajo: El plustrabajo es el excedente que el explotador extrae del trabajador explotado y que se manifiesta en diferentes formas desde que existe la explotación de una clase por la otra, de hecho existe en cualquier sociedad donde los monopolios de los medios de producción estén en poder de una parte de la sociedad y que lleven por tanto a que el trabajador libre o esclavizado deba añadir trabajo suplementario al momento de cumplir con sus obligaciones laborales. En este sentido por ejemplo, podemos decir que en el esclavismo el plustrabajo es la porción que el amo extrae del esclavo luego de aprovisionar a éste con lo necesario. En el feudalismo, el plustrabajo se presenta de manera marcada, por una parte está el trabajo necesario que el vasallo o siervo realiza en su tierra que sirve para él y su familia, y por otro lado está el trabajo que realiza en la finca del señor, los dos por tanto, se desarrollan de manera independiente, a su vez, también se pueden agregar una serie de otras obligaciones que debía de asumir para con su señor y que se materializaban en días específicos de trabajo. Finalmente en el capitalismo el plustrabajo toma la forma del plusvalor, que es el trabajo excedente que realiza el obrero dentro de su jornada laboral, es decir, si su jornada diaria de trabajo son 8 horas, y con 6 cumple con su trabajo necesario, las 2 restantes serían el trabajo excedente, el plustrabajo, ergo plusvalía, en este caso, y a diferencia del modo anterior (servil/vasallaje/feudal), no existe una diferenciación entre el momento en que se realiza el trabajo necesario y el momento en que se realiza el trabajo excedente, ya que todo forma parte del mismo circuito, por decirlo así, de trabajo.
  • Modo de explotación: es el medio en el que el productor es obligado a realizar el plustrabajo, en otras palabras, ¿qué es lo que le permite al capitalista, al señor feudal o al amo esclavo explotar al proletario, siervo y esclavo?  En la esclavitud y la servidumbre, el modo de explotación se da a través de mecanismos extraeconómicos, esto porque la forma en que se obligaba a los trabajadores a trabajar más de lo requerido era por medio de imposiciones políticas establecidas de forma arbitraria mediante la violencia e ideología. En el capitalismo en cambio el modo de explotación no es extraeconómico, sino que es económico, es decir no se rige por mecanismos ajenos a la economía sino que todo lo contrario, en este aspecto la lógica que nutre esta realidad se da cuando el obrero carece de los medios de producción (maquinarias y tierras) pero posee todo el derecho para usar su fuerza laboral, tanto como para trabajar como para no hacerlo so pena de empobrecerse y no poder subsistir, es aquí cuando el explotador capitalista, con sus medios de producción le compra al obrero, su fuerza de trabajo por un plazo determinado de tiempo, en un mutuo acuerdo, y en un ambiente de relativa libertad.

Finalmente Marx también usaría el concepto modo de producción desde un sentido mucho más amplio, mezclando tanto el aspecto material (técnica) así como el aspecto social (propósito, plustrabajo y explotación).

Pues bien, ahora que ya hemos definido los conceptos necesarios, y como adelanto, podemos decir que el capitalismo es una estructura económica que se compone por las relaciones sociales de producción entre el capitalista (o, empresario) que tiene el monopolio sobre los medios de producción, y el proletario (o trabajador) que no posee más que su fuerza de trabajo y la libertad para trabajar o no en la misma. El cual posee un medio de producción basado, por un lado en un modo material que se ha industrializado con el pasar de los siglos, y por otro, que como propósito busca la acumulación incesante del capital, se basa en la plusvalía, y el modo de explotación es esencialmente económico. Dicho esto, nos queda avanzar hacia el tema principal, que es el socialismo o comunismo.

¿Qué fue el socialismo soviético?

Hoy, luego de más o menos 20 años de la desintegración de la URSS y de la desaparición del socialismo real, como se le llamó (aunque aún quedan bastiones del mismo, particularmente en Corea y Cuba, sobre todo en el primero) el debate dentro de la izquierda sigue vigente sobre si este sistema aplicado en el bloque soviético era o no socialista. A grandes rasgos podemos decir que existen dos grandes posturas. Por un lado están aquellos que afirman que sí era una estructura económica socialista, y por otro lado están quienes consideran que no, y adscriben a la teoría de que se trataba de un capitalismo de Estado.

En primer lugar, quienes consideran que la URSS fue socialista son principalmente aquellos que forman parte del movimiento comunista internacional, encabezado por el PCUS, quienes afirmaban que dentro de la URSS había desaparecido la explotación y que solo quedaban dos clases sociales, los koljosianos que dependían de las cooperativas campesinas, y los obreros empleados en las empresas públicas del Estado. En segundo lugar, quienes consideran que la URSS no fue más que una forma de capitalismo de Estado es mantenida desde poco después de la revolución rusa, en primer lugar por el ala de la socialdemocracia, para luego sumarse a la tesis la izquierda revolucionaria como el trotskismo, para desde los años 50 en adelante, sumarse la izquierda de países que habían roto los lazos de amistad con la URSS como China, donde el PC sostuvo que la URSS era un capitalismo de Estado, estos defendían la idea de que en la URSS seguía existiendo una explotación, y que lejos de darse características propias al socialismo, se daba todo lo contrario, vale decir, existía una capa social que tenía el el monopolio de los medios de producción, existía el trabajo asalariado, las leyes de valor y mercado seguían vigente, el plustrabajo tomaba forma de plusvalía y las mercancías y medios de producción tomaban forma de capital. En consecuencia la estructura seguía siendo capitalista, y el Estado, también. La diferencia entre Estados Unidos, por ejemplo según esta perspectiva, y la URSS, es que en Estados Unidos estaría predominando un capitalismo «privado» y en la URSS un capitalismo «de Estado».

Hoy en día, y a la luz de los datos, los informes y los estudios de diferentes campos (sociológicos, antropológicos, históricos y económicos) parece poco probable que ambas tesis puedan mantenerse. La realidad va de la mano con la superación de ambas, esto porque la evidencia demuestra que la URSS no era ni capitalista, ni socialista. En verdad lo que la URSS representó, fue un régimen híbrido de producción, muy propio y existente en la historia de la humanidad en momentos de transición y cambio, en los que se mezclan elementos de cambio y permanencia, hasta que, en un punto cronológico dado, los elementos de cambio terminan superando a los de permanencia lo que lleva a una transformación sustancial y cualitativa de la realidad social. En primera parte cuesta creer que se haya eliminado la represión en la URSS cuando, lo que realmente existía era una clase social que dominaba, la nomenklatura, conformada por los dirigentes del PCUS, del Estado, de las instituciones científicas, entre otras. Tampoco se puede sostener que existiera un socialismo pues la herencia capitalista, y, también la reemergencia del mercado capitalista en ciertos sectores económicos como en el campo donde existía un régimen de pequeña producción con mercados restringidos, demostraba la mixtura que existía dentro de la realidad soviética. En síntesis no se puede hablar de un régimen socialista ahí donde no se aplican los principios básicos del socialismo.

Tampoco podemos hablar de un capitalismo de Estado, pues esta tesis se centra solo en las apariencias, en las formas, y no en el fondo. Vamos a desglosarlo.

  • No existe una estructura capitalista en el momento en que la relación existente no es entre capitalistas y proletariado/obreros, sino que es entre una burocracia dominante (nomenklatura) y el resto de obreros y trabajadores explotados. En esencia no es lo mismo, sino que hay serias diferencias como se verá a continuación.
  • Una importante diferencia entre el capitalismo y el régimen soviético está en los precios. Estos existían en ambos lados, pero en el caso del sistema soviético, no existía una ley del valor que fuera realizada a través del mercado. De hecho los precios se establecían a través de la planificación centralizada, lo que invalidaba cualquier ley objetiva capitalista vinculada al valor y al precio. Esta diferencia ya nos dice que no existía algo así como capitalismo de Estado.Esto llevaba a que los precios no fueran una parte fundamental en la producción y en los planes como activos jugadores de la producción.
  • El propósito de la producción estaba lejos de ser el capitalista, vale decir, «la acumulación incesante del capital», esto porque no se regía por cuestiones netamente económicas y empresariales, sino que se regía por una base política, de centralización planificada, en la que los objetivos muchas veces diferían con los objetivos capitalistas. Es más, los administradores de las empresas soviéticas no podían ni despedir a la gente por razones económicas (como pasa en las empresas capitalistas en momentos de crisis), ni tampoco podían trasladarlas a otras regiones donde la rentabilidad fuera mayor. En este aspecto lo que las empresas cumplían no era la búsqueda de la acumulación del capital sino que debían superar las metas fijadas por un plan planificado centralmente.
  • La forma de plustrabajo no puede ser específicamente clasificada como plusvalor, ya que la plusvalía es el excedente que se extrae del trabajo realizado menos el salario que debe pagarle al trabajador, sin embargo en la economía soviética no funciona así la cuestión, primero porque no existía un mercado concreto donde valorizar los productos en función a la ley objetiva del valor, con la cual extraer un excedente como lo es la «plusvalía», segundo porque no se extraía una plusvalía para proceder a invertir y seguir con el proceso de valorización como en el capitalismo, el excedente se extraía y se ponía en funcionamiento según las directrices centralizadas. En otras palabras, el excedente, el plustrabajo extraído en el sistema soviético, era una suerte de híbrido y mezcla entre el plustrabajo extraído en las sociedades asiáticas con un Estado burocrático dominante, y el extraído en el capitalismo donde existía un salario dado. En otras palabras, la dicotomía existente al momento de extraer el excedente se daba entre un Estado centralizado que extraía el mismo por una parte, y buscaba minimizar la asignación de recursos e insumos por otra, además de un sector empresarial que buscaba hacer exactamente lo opuesto, en este sentido esta lógica diferente en la pugna por el excedente, por el plustrabajo incluso llevaba a una convergencia de los intereses entre los directores de las empresas (que buscaban elevar su influencia) y los trabajadores (que buscaban mayores beneficios), muy diferente a lo que sucedía en dentro del régimen capitalista.
  • La forma de explotación era económica, pero muy diferente a la capitalista. Aquí hay que hacer una serie de diferencias. Por una parte, en el capitalismo la explotación se da por la necesidad del trabajador por vender su fuerza de trabajo a cambio de un salario, de aquí a que cuando se dieran crisis los capitalistas optasen por despedir y reducir los salarios de los trabajadores; no obstante en el sistema soviético la situación era diferente, primero porque existía una constante plena ocupación lo que llevaba a una carencia de mano de obra, lo que llevaba a que los trabajadores dentro del sistema soviético no le tuvieran miedo al desempleo, y constantemente se cambiaran de empresas buscando mejores oportunidades, los más afortunados eran los profesionales capacitados que tenían mayor poder de negociación y de influencia. Además existían fuertes presiones sindicales y del PCUS que existían en las empresas y que evitaban que reformas de carácter taylorista (o fordista) se llevaran a cabo buscando elevar la productividad. Además, las empresas como entidad entendida como propiedad social debían entregar una serie de servicios y beneficios sociales que no se podían obviar porque era lo establecido, aun cuando la rentabilidad fuera lo que se debía elevar.

En consecuencia, la URSS no fue ni capitalista, ni tampoco fue socialista. La URSS representó lo que en historia se entiende como transición. Un período de transición es un período en el que los elementos de cambio se dan con mayor fuerza, evidencia y frecuencia que los elementos de permanenciay que, en un debido momento el período terminará dando a luz a una nueva situación social, económica o política; no obstante no siempre es así, también hay transiciones truncadas que terminan generando un retroceso o un regreso al estado previo, y uno de los mejores ejemplos es el caso soviético.



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