El problema de la inflación.

Para iniciar mi blog me gustaría instalar un tema que actualmente está dando mucho que hablar considerando los sucesos en Argentina y Venezuela.

Se habla mucho del problema económico en Venezuela, de las medidas tomadas por su presidente Nicolás Maduro, y de la situación de alta tensión en la que se encuentran, sin embargo, y a mi modo de ver el planteamiento teórico existente detrás del problema de la inflación dentro del gobierno venezolano es errado, y los lleva a incurrir en medidas que no solucionarán la situación, sino que, contrario a ello, podrían incluso empeorarlo todo. Situación similar se puede observar en el caso argentino, aunque no con tanto énfasis.

Partamos por el análisis hecho por sectores afines al oficialismo tanto en Venezuela como en Argentina.

En Venezuela el discurso se enfoca en explicar la inflación como obra de los monopolios, explicando que se daría por una guerra económica que busca destruir los avances logrados tras más de 13 años de gobierno bolivariano, ante lo cual, se recurriría a ejemplificar con casos como el boicot económico y fallido golpe de Estado dado en 2002, así, la explicación se centra en una situación económica de concentración monopólica, y por tanto la solución se daría a través de la fijación de precios, la victoria de esta «guerra económica» además de la fijación de la tasa de ganancia.

Por ejemplo,  Alfredo Serrano Mancilla, doctor en economía, afirma que existe un plan centrado en el desabastecimiento, la escasez e inflación. http://www.telesurtv.net/articulos/2013/09/30/la-guerra-economica-es-contra-el-pueblo-venezolano-198.html

En otras palabras, el problema de la inflación tendría una directa relación con el deseo de los empresarios que especulan y acaparan para generar una guerra económica que, de ganarla, podrían botar al gobierno bolivariano.

Similar lógica presentan los partidarios del kirchnerismo en Argentina. La tesis oficialista se enfoca en explicar la inflación como un problema monopólico, y que en pocas palabras, la concentración de las industrias llevaría a un impulso en los precios. Es decir, aun cuando los oligopolios no sean la causa primordial de la inflación, su existencia y fortalecimiento sí es causante no menor, de buena parte de este fenómeno.  Así al menos se entiende en el trabajo de Pablo Manzanelli y Martín Schorr, investigadores de la FLACSO: http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/cash/17-6669-2013-03-10.html

En consecuencia, tanto para los sectores oficialistas o cercanos al oficialismo venezolano y argentino, la inflación tendría una directa relación con los oligopolios, con la concentración empresarial, e incluso con alguna animadversión en contra del gobierno que lleve a constantes intentos por generar una «guerra económica».

Planteamiento teórico del monopolio

Las teorías que explican la inflación como un fenómeno vinculado a los monopolios/oligopolios no son nuevas, ya tienen más de 100 años, y se retrotraen a Hilferding y Lenin, por parte del marxismo, y Kalecki por parte de la corriente neokeynesiana/kaleckiana.

Hilferding en El capital financiero de 1909, plantea que desde 1880 el capital entró en un proceso de centralización, lo que ha llevado a una última fase del capitalismo en la que la libre competencia ha sido suprimida y suplantada por el dominio de cárteles y empresas concentradas que fijarán los precios a través de acuerdo. En la visión de Lenin por otro lado la eliminación de la libre competencia viene acompañada de una reducción del número de empresas, según él, si algunas grandes empresas se ponen de acuerdo en fijar los precios, la ley objetiva de producción mercantil tenderá a debilitarse de manera fundamental.

Kalecki a su vez postula que los precios establecidos por oligopolios tienden a ser más elevados en relación a sus costos que los precios que los precios medios del resto de las empresas. Según éste, el precio se fijaría según la siguiente ecuación: p = mu + np, donde P sería el precio, p, el precio ponderado por las otras empresas, u, los costos unitarios materiales y laborales. p, a su vez es p = (m/1- n) u, donde u es el promedio ponderado de los costos ponderados, m y n son los promedios ponderados de los coeficientes correspondientes a las empresas, lo que a su vez, viene a reflejar el grado de monopolio de la empresa, y de éste dependería el mark up. El grado de monopolio dependerá del número de empresas que actúan en la rama y concentración de las ventas. En otras palabras, según este cuerpo teórico, la inflación también tendría una explicación centrada en los oligopolios.

Estamos entonces, frente a dos planteamientos «teóricos» diferentes, uno marxista y otros cercanos al kaleckianismo/neokeynesiano, que llegan a una conclusión similar, la inflación se explica por los movimientos y actuaciones de los monopolios/oligopolios dentro de la economía.

Los principales obstáculos de estas teorías

El primer gran óbice que tiene esta teoría que propone la inflación por monopolio, es el teórico. Por un lado tenemos el tema las ganancias extraordinarias que se hace el empresariado, y por otro lado tenemos la situación monetaria que, en esencia según la teoría acá defendida, el régimen monetario es el principal límite que evita los precios fijados de forma arbitraria por parte del empresariado.

Si efectivamente una economía que es acosada por índices de inflación del 20, 30 o 50% (según ciertas estimaciones, la inflación de Venezuela cerrará este año en un 50%), entonces podemos decir que, de manera generalizada las empresas y los comerciantes establecen los precios arbitrariamente, esto es según la teoría planteada por el oficialismo venezolano y argentino. Sin embargo el primer problema de esta visión está en la siguiente lógica: si efectivamente se elevan arbitrariamente los precios, de modo generalizado, significa que las ganancias empresariales del gran capital provienen no de un incremento en la productividad, sino que de un incremento en la producción. Luego, es ilógico a su vez que se logre a nivel de economía total, elevar las ganancias de manera extraordinaria a través de los precios. Digamos que una economía X tiene un PIB de 100. Y posee 3 sectores empresariales dominantes más los asalariados. Los 3 primeros tienen el 60% del PIB. Digamos que el primer sector «A», controla un total del 30%, el segundo «B» un total del 20%, y el tercero «C», un total del 10%. Digamos además que el PIB es igual a 100.

Pues bien, según esta teoría en la que los precios se fijan a nivel de monopolio los sectores más concentrados se aprovechan de los menos concentrados y así hasta llegar al asalariado. Entonces el sector A estaría aprovechándose del sector B y estos del C: 30<20

Esto es importante, porque si decimos que las ganancias del empresario vienen de la productividad, nos ponemos sobre una postura diametralmente opuesta y nada de compatible con una teoría que afirma que las ganancias extraordinarias provienen de la elevación arbitraria de los precios, ya que la elevación de la productividad llevará a una caída de los precios, contrario a lo que se daría si los precios se elevan arbitrariamente para generar ganancias.

El otro obstáculo teórico se encuentra en la relación monetaria dentro de una economía. Según Marx, la relación entre la masa monetaria y los precios es la siguiente: precios de mercancías/velocidad de circulación = masa monetaria. Digamos que en un país X se venden 4 mercancías a un precio de 1 cada mercancía. Si a esto sumamos que la velocidad de circulación es de 2, entonces tenemos que solo se necesitarán 2 monedas para hacer coincidir el valor de dichas mercancías en términos de precio. Digamos ahora que las mercancías se venden a un valor de 2, ceteris paribus , debería acomodarse la masa monetaria a 4 monedas. Pero eso por suerte en la economía moderna no pasa porque es decisión del Banco Central, que está en poder del Estado, por lo tanto como puedes ver es imposible desde esta perspectiva que los precios puedan fijarse a través de monopolios. Porque en última instancia el régimen monetario es el gran limitante de las aspiraciones empresariales. En otras palabras, es imposible que los empresarios fijen los precios de manera arbitraria porque para ello, debería acomodarse la masa monetaria para así hacer coincidir los precios, no obstante mientras la masa monetaria no se acomode, no habrá una necesaria elevación de los precios.

En otras palabras podemos ejemplificar que;

a) Permaneciendo invariable los precios de las mercancías (su valor), puede aumentar la masa monetaria lo que generará que suban los precios aun cuando su valor permanezca invariable. O, puede disminuir el número de rotaciones (velocidad) lo que llevará a un aumento de precios, aun cuando el valor no haya visto incremento. A su vez también se puede dar a la inversa.

b) El valor puede tender a bajar pero la masa monetaria permanecerá constante en relación al valor por lo que los precios se mantendrán invariables, lo mismo puede ocurrir con la velocidad de rotación del dinero. Y a la inversa también se puede dar, es decir, el valor puede disminuir pero el precio puede aumentar si la masa monetaria se incrementa en proporción.

c) Si el valor tiende a incrementarse, el precio puede permanecer constante si la masa monetaria se ajusta o si la velocidad de rotación del dinero se ajusta a las fluctuaciones del momento.

Por lo que,este planteamiento, el precio puede fluctuar dependiendo de la mezcla de los factores dinero, masa de mercancías y velocidad de circulación. Por lo que en un primer momento podríamos argüir que un proceso de inflación galopante se puede dar por, i) un incremento de la masa del dinero, ii) un incremento del valor de los bienes o servicios, iii) una caída de la velocidad del dinero.

Esto como primer punto, como segundo punto, tenemos que existe una lógica por generar ganancias extraordinarias a través del incremento de la productividad. Esta es la base del crecimiento económico capitalista, y esta es la evidencia empírica y científica que demuestra que no se da esta lógica del «incremento de los precios por obra de monopolios».  A nivel mundial los datos así lo confirman, durante los años 60 la caída de los precios por aumento de productividad se dio tanto en términos reales y nominales, según la OCDE entre 1958 y 1968 los precios escalaron un promedio entre un 3 y 4%, pero los precios de los productos manufacturados aumentaron entre un 1 y un 2.5% anual. Esto se explica porque en los sectores manufactureros la tasa de productividad aumentó más que en el sector no manufacturero, en Estados Unidos la tasa de crecimiento de la productividad en el sector manufacturero aumento en promedio un 3% anual, mientras que en el sector no manufacturero aumentó un 2.6, en Francia las cifras respectivas fueron 6.1 y 4.5%, en Alemania 5.1% y 4.6%, en Gran Bretaña 3.5 y 3.1%, en Japón 9.1 y 8.6% (datos entre 1960 y 1973).  Lo que explica que los sectores más productivos fueron los que experimentaron las menores alzas de precios, pues, el aumento de productividad repercute en una presión bajista en los precios.

Esta situación no exime a Venezuela y Argentina. En el primer caso, según la OIT, la productividad por hora trabajada aumentó un 23% entre 1999 y 2012, mientras que en Argentina la productividad ha aumentado un 20% entre 2001 y 2012.

Para el caso de Argentina existe la certeza de que los datos no dan muestra de que existan mayores alzas de precios en las ramas concentradas:

http://www.iade.org.ar/uploads/img513fa8bfba2f1.jpg

http://www.iade.org.ar/modules/noticias/article.php?storyid=4318

Los investigadores de la FLACSO Pablo Manzanelli y Martín Schorr, quienes apuestan por la inflación explicada por el monopolio, dividen las diferentes ramas económicas entre Ramas altamente concentradas (RAC), ramas medianamente concentradas (RMC), y ramas escasamente concentradas (REC). Sin embargo los datos no corroboran que exista una tendencia en la que los sectores más concentrados tiendan a una mayor alza de los precios. La RAC experimentó una laza de precios entre 2001 y 2010 del 309%, la RMC experimentó un incremento del 290,7%, mientras que la REC experimenta un incremento en las alzas de precios del 311%, es decir, las ramas menos concentradas son las que muestran las mayores alzas de precios, lo que destruye la tesis de los precios fijados por monopolios, ya que, no se explica desde esa orilla que los precios en los sectores más concentrados variaran menos que los sectores escasamente concentrados.

Para el caso venezolano no hay estudios que intenten probar de manera empírica que los sectores más concentrados sean los que presentan mayores alzas de precios. No obstante los datos demuestran que -entre 2001 y 2012-  el sector de alimentos es el que acumula el mayor incremento de precios, 2145.7% mientras que el sector de bebidas alcohólicas y tabaco  vio un incremento de 2959.5%, mientras que la variación general fue de 1101.5%. Datos para el Área metropolitana de Caracas: http://www.josebhuerta.com/inflacion.htm

Según los datos existentes, el sector de alimentos, que es el que lleva la punta en la inflación dentro de Venezuela, sería uno de los sectores más desconcentrados, por tanto, no se ve tampoco que exista una relación entre la teoría de los monopolios y el fenómeno inflacionario.

Finalmente, estamos frente a una teoría muy imprecisa que no llega a dar una explicación coherente a los fenómenos hiperinflacionarios, deflacionarios y similares, ¿cómo explica esta teoría que en Argentina, la década de los 80 fuera una década acosada por los elevados índices inflacionarios que terminaron detonando una hiperinflación histórica, mientras que la década siguiente, se caracterizara por mostrar unos índices inflacionarios controlados? ¿Es que acaso durante los 90 la industria en Argentina tendió a la desconcentración? ¿Y qué pasa en el caso venezolano? ¿Cómo se explica que hasta antes de los 80 la inflación estuviera controlada y luego la situación fuera inversa? ¿Cómo se explica que de vez en cuando estallen los índices inflacionarios hasta los tres dígitos como a mediados de los 90? Efectivamente la teoría de los monopolios no puede dar una explicación coherente de la inflación, y, tampoco podrán dar soluciones efectivas para la misma.

La causa de la inflación

Para entender a la inflación desde nuestra perspectiva, volvamos a lo que habíamos señalado anteriormente, citando a Marx;

Precios de las mercancías/velocidad de rotación = masa monetaria.

Marx afirma que el oro representa la encarnación del valor de las mercancías, y que por tanto funciona como dinero, pero éste con el tiempo comienza a darle paso al «billete de curso forzoso», el papel moneda para entendernos. Sin embargo, este billete no pierde su vínculo con el oro, en realidad sigue teniéndolo.  Y es que siguiendo el planteamiento de Marx, si se emiten 10 billetes existiendo una reserva de (digamos) 10 monedas de oro, cada billete equivaldrá a cada moneda de oro atesorada. Sin embargo, si luego en lugar de 10 billetes, tenemos 20, ceteris paribus, lo que se dará será una disminución en el 50% del valor del dinero, ya que ahora estará respaldado en un 50% menos, y por tanto, ese dinero valdrá para un 50% menos de lo que antes, ergo hay inflación.

He aquí la explicación de la inflación galopante y procesos inflacionarios vividos por diferentes países durante las últimas décadas (Chile a inicios de los 70, Israel a mediados de los 80, Argentina durante las décadas de los 70 y 80); una caída de las reservas internacionales y un incremento de la masa monetaria desvalorizada que termina provocando la inflación, en Chile por ejemplo los activos internacionales del banco Central equivalían 434.8 millones de dólares en 1970, al año siguiente había solo 241 millones de dólares, 204.5 millones en 1972 y 310.4 en 1973. Lo que demuestra que existió una tendencia a la caída de las reservas internacionales durante el gobierno de la Unidad Popular. En el caso de Perú, las reservas internacionales pasaron de 958 millones de dólares en 1986 a 531 en 1989, lo que le significó una inflación del 2775.3% en dicho año.  En ambos casos lo que vemos es una inflación desenfrenada por parte del sector público para financiar los déficit públicos, y una consecuente caída de las reservas internacionales.  En definitiva, este señorazgo en el que cae el sector público, es altamente inflacionario: emitir dinero para financiar déficit significa crear dinero de la nada, sin un respaldo en oro, o, en dólares (que vendría a cumplir el mismo papel en la actualidad).

Precisamente es esto lo que ha sucedido durante estos años en Venezuela y Argentina.

En Venezuela la devaluación ha sido una herramienta para insertarse en la economía internacional, y desde inicios de los años 80 que se manifiesta esa tendencia. Si a ello sumamos los constantes déficit fiscales que son llenados con emisión monetaria, se comprende porque la inflación sigue siendo una amenaza, lo que a su vez repercute revaluando el cambio real, provocando una caída de las reservas internacionales, y llevando a otra devaluación. Así, desde inicios de los años 80, es decir hace más o menos 30 años, la economía venezolana ha experimentado un comportamiento cíclico.

reservas internacionales venezuela real

Reservas internacionales venezolanas, fuente, Banco Central de Venezuela, tomado de José Huerta.

devaluacion venezuela

Fuente, Banco Central de Venezuela, tomado de José Huerta.

¿Se ve? Un comportamiento cíclico, caída de reservas internacionales, inflación y devaluación.

En Argentina la situación es muy similar. En 2002, para salir de la crisis, Argentina devalúa su peso, pasando de $1/US$ a casi 4/US$, provocando una inflación de cerca del 41%, luego esta disminuyó hasta tocar el 6.1% en 2004.  Sin embargo los déficit fiscales no se detuvieron en Argentina, y en un contexto de elevada prima de riesgo actuó a través dela emisión monetaria para financiar sus constantes déficit, lo que terminaría elevando una vez más la inflación, apreciando el tipo de cambio, y haciendo necesario una vez más la devaluación. Esto se hace todavía más patente hacia el 2008 cuando la devaluación del peso lleva a que la inflación escale bastante.  Situación que ha empeorado desde el 2011 a la fecha, ya que las reservas han comenzado a caer, si, a inicios del 2011 las reservas internacionales contabilizaban 52.365 millones de dólares, a inicios del 2012 estas contaban 46.557, y, a enero del 2013 se cuentan 42.954 millones de dólares. (Datos Banco central argentino).

Así, la explicación de la inflación se da por las constantes devaluaciones en las que tanto el bolívar venezolano y el peso argentino ha debido tomar, lo que a su vez ha provocado una virtual huida de capitales.  En Venezuela se ha instalado la CADIVI (Comisión de administración de divisas), que desde el año 2003 se encarga de supervisar y controlar el tipo de cambio, y el dinero que entra y sale del país, en clara relación a la fuga de capitales que en aquel entonces (y aún hoy) preocupaba (y preocupa) a las autoridades. Lo mismo en Argentina, desde el 2011 se ha impuesto el famoso cepo cambiario que también como en el caso de Venezuela busca evitar que siga dándose la fuga de capitales.

En realidad son medidas similares para problemas similares, y es que en un país donde la devaluación se hace constante, todos los activos valorizados en moneda local tenderán a perder valor, por lo que el refugio está en activos valorizados en moneda extranjera, especialmente en dólares.  Si a esto agregamos que en el caso argentino se ha mantenido una política monetaria relativamente autónoma, con un tipo de cambio fijo, se le ha puesto candado al trilema imposible y se ha debido de optar por constreñir la libertad de los capitales.

Las erradas medidas para combatir la inflación

Como ya hemos visto, la explicación monopólica de la inflación no tiene un asidero real en las explicaciones que buscan comprender el porque de la misma. Por tanto, si no tienen un asidero real, es imposible que las soluciones que de ellas emanan, den un resultado positivo. Especialmente si consideramos el caso venezolano, las medidas de control de precios han afectado considerablemente el comportamiento del mercado, concluyendo en la formación de un poderoso mercado negro.

Historia repetida, Maduro no es el primer gobernante que se ve atacado por problemas similares, en la historia del Chile de los 70 se vio problemas similares. Y es que fijar los precios por debajo de lo estipulado por el mercado, llevará como corolario el acaparamiento, la especulación y el mercado negro.

Yo personalmente no tengo dudas que existe acaparamiento dentro de los productores venezolanos, pero esa no es la causa de la inflación sino la consecuencia, los problemas reales son monetarios, y se vinculan a los constantes déficit fiscales llenados con emisión monetaria que se han dado en ambos países.  Cuestión complicada considerando que los mercados financieros les tienen bastante restringido el crédito a ambos países, sin embargo si en lugar de financiar los déficit fiscales por medio de la emisión monetaria estos fueran financiados por medio de un alza de impuestos, tendería a darse un enfriamiento de la inflación misma, sobre todo en el caso venezolano, donde según los datos de la Cepal (Estadísticas tributarias en América Latina, 2012) los impuestos solo cubren un 11.4% del PIB, bastante atrás del 19.4% promedio de América Latina, y todavía más atrás del 33.8% promedio de la OCDE. En el caso argentino los impuestos cubren un 33.5% del PIB, mayor al promedio latinoamericano, pero menor al promedio de la OCDE y bastante inferior a varios países de la misma.  Si a ello se agrega un constante proceso de compra de divisas internacionales por parte del banco central, la inflación será menor. 

No obstante a día de hoy, no se ve que se vaya a optar por esa salida, sobre todo en el caso venezolano que es el que está -a mi juicio- más apretado y que está errando con más fuerza en sus medidas.

Ahora pretenden fijar la tasa de ganancia, pero es que las tasas de ganancia no se fijan desde el gobierno en un mercado capitalista, a lo sumo se -volvemos a la misma idea- limitan por medio de una estructura impositiva, pero formular una tasa de ganancia llevará a la desinversión (más de la que hoy existe) y a una caída en la actividad económica.

Problemas de una economía capitalista atrasada

En última instancia, estos problemas inflacionarios que tienden a darse -al menos durante las últimas décadas- en los países más atrasados económicamente, tienen una gran vinculación con su atraso relativo con respecto al capitalismo desarrollado, lo que los lleva a optar por un tipo de cambio devaluado y las constantes presiones inflacionarias, o a un tipo de cambio con alto poder adquisitivo, pero con una balanza de cuenta corriente en déficit que llevaría a un incremento alarmante de la deuda externa.  En cualquier caso, los ejemplos sudamericanos ad hoc al momento: Chile, con un tipo de cambio con alto poder adquisitivo pero con constantes déficit en la cuenta corriente, por un lado, y Venezuela con un tipo de cambio devaluado, con una racha inflacionaria y un superávit en la balanza de cuenta corriente.  En esencia el problema está en un capitalismo atrasado que se inserta de manera coyuntural en la economía capitalista usando de arma el tipo de cambio, pero como éste es solo una herramienta coyuntural, no cambia ni modifica la realidad de dicha economía atrasada. En esencial Venezuela sigue siendo tan capitalista como lo era hace 13 años, y sigue siendo sobre todo, un país capitalista y atrasado en términos capitalistas…



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